Y Maricori no sabe no mentir, y hay gafos que no saben no creerle a pesar de la evidente mentirota.
Recent Posts
domingo 27 de noviembre de 2011
Me congelaron el shampoo, osea
Publicadas por
Carola
Osea, llegó el comunismo. Miren que Maricori nos avisó, y nadie, osea, nadie, salió huyendo en una balsa para Mayami como se debe hacer en estos casos, y ahora nos quedamos atrapados aquí porque llegó diciembre y todos los vuelos a todos los lugares nice, y no tan nice, están full, osea, y ya no hay cupo ni para huir a Margarita. Osea...
Así, atrapada, no me queda otra que encerrarme en el baño y llorar abrazada a mi shampoo, el último que compré en la libertad del capitalismo; carísimo, y subiendo cada vez más, osea, como debe ser, porque mi pelo lo merece.
Y entre lágrimas descubro el rollo de papel toilet que, como el shampoo, me grita freedom! Entonces comprendo, osea, comprendo que nada nunca será igual. Todos los productos para el cuidado personal, osea, para bañarme y ser bella como las American Top Models, están en manos del comunismo, osea, que de ahora en adelante voy a ser hurribli y, júralo, que segurito voy a oler súper piu…
Osea, ¿tu crees que a los comunistas les importa el pelo? Si todos lo tienen chicharrón, osea, y se quieren vengar de mi, que tengo acceso al pelo liso, osea, porque puedo ir a una peluquería… Eso es puro resentimiento, porque así son: en el comunismo todos tienen que tener el pelo chicharrón y por eso congelaron mi shampoo.
Ahora yo me pregunto, osea, porque la gente pensante de este país pregunta cosas y por eso somos pensantes: ¿Cómo van a hacer las pobres empresas para sobrevivir a este atropello a su libertad de ganancias? ¿Cómo van a hacer los millonarios para poder seguir siendo, osea, super rich? y lo peor de todo, ¿Cómo vamos a hacer los que queremos ser millonarios un día si los que ya son millonarios están pelando por culpa del comunismo?
Osea, que el comunismo nos quita las ganas de trabajar, osea, aunque yo no trabajo, pero imagínate tú el caso de la señora que limpia mi casa: ella trabaja para ser millonaria un día, y compra shampoo para que se le alise el pelo chicharrón, osea, capitalismo popular, felicidad total… ¡A esa señora el comunismo le está robando sus sueños! ¿Acaso alguien va a querer trabajar así? ¿para qué? Osea…
Por eso yo creo que somos un país de gente floja y con mal gusto, osea, porque yo no veo al gentío en la calle protestando por su derecho al shampoo carísimo… Este es un pueblo, como dice Maricori, arrodillado que se conforma con perniles, pollos, carne, computadorsitas cuchis, teléfonos con nombres hurriblis, y cosas de esas baratas o regaladas típicas del comunismo.
Por andar con la boca llena de pernil de navidad, no alzan la voz para reclamar sus derechos, osea, bozal de pernil. Es que esa gente no sabe pero vota, osea, piensa con la barriga y no con la cabeza que es donde está el pelo que necesita shampoo, osea...
Y Maricori no sabe no mentir, y hay gafos que no saben no creerle a pesar de la evidente mentirota.
viernes 18 de noviembre de 2011
De un debate que no fue
Publicadas por
Carola
No podía llamarse debate, podía haberse llamado de otras formas pero debate no. Pero eso no importa, no me asombra la puesta en escena de los pre-candidatos de la MUD. Después los pucheros de María Corina, de las casas para pobres de Capriles, del la VenezuelaVille de Leopoldo, de la adequez sin complejos de Pablo Pérez. Después de Diego Arria, todo él un despropósito, qué podía uno esperar de ese mal llamado debate.
Dieron lo que siempre dan a un publico que solo espera muestras de un rotundo antichavismo, blindado contra argumentos, a prueba de inteligencia y sensibilidad humana. Un reducido público casi vampirezco que solo reacciona cuando huele sangre.
No hubo aplausos hasta que, al final del evento, Diego Arria amenazó, y él dice ser un hombre de palabra, con llevar a Chávez a la Haya. Imagino que el resto de los candidatos dijo: ¡Chanfle! ¡Hubiera clavado el cuchillito antes!. La amenaza hueca de Arria lo hizo subir como la espuma en las encuestas, poniendo a un saqueador de fondos públicos entre las opciones electorales más claras de quienes claman, indignados, que lo que menos soportan del este gobierno es la corrupción. Coherentes, como siempre…
Corruptos prometiendo acabar con la corrupción, y su público impávido. Que roben, que hagan lo que les de la gana pero que saquen a Chávez. ¡Brillante! Todo eso el el Aula Magna de una Universidad.
Y claro, no podemos olvidar -ojalá pudiera- a los que convocaron al debate: “Los estudiantes”. Esos muchachos que parecen haber dejado, quién sabe dónde, todo el ímpetu de la juventud. Sumisos estudiantes que ni se inmutaron ante el reclamo de 150 de sus compañeros que quedaron fuera de un debate que ellos, supuestamente, habían convocado. Muchachos a control remoto que hacían preguntas que otros pusieron en sus manos, sin repreguntas, sin una pizca de ganas de conocer las respuestas. Aspirantes a generación de relevo que no tienen compañeras y si las tienen como que prefieren dejarlas en la cocina, porque en el Aula Magna de la Católica no las vimos, y la que vimos estaba afuera furiosa gritando a todos los medios que no la había dejado entrar.
Y qué decir de la pausa comercial -perdón- el breve receso. Bofetadas de realidad que estallaban en la cara de los candidatos que hablaban un país aplastado y en ruinas, eso sí, con lujosos pisos de mármol italiano para gente selecta como usted, con seductora y exclusiva grifería para su casa -que este comunismo no le quitó-, viajes a exóticos destinos, el último alarido de la moda, selectas delicateses para navidad, ¡Merry Christmas, ho ho ho!
La amnésica locura que se muere por volver al pasado reciente y sufrido en carne propia.
El debate no era un debate, así como la gente pensante y decente de este país que, evidentemente, tampoco lo es.
miércoles 16 de noviembre de 2011
La vida oscura de Clara: La hurribli sospecha
Publicadas por
Carola
Clara, la de la vida oscura, con dedos temblorosos buscan en la agenda de su iphone un número amigo, confiable, decente y pensante de este país.
¿Aló, Mayu, amigui? -Pregunta Clara con un lastimoso hilito de voz. -Hola Clari, ahorita no puedo porque vine a sacarme el pasaporte porque tú sabes que nos vamos de vacaciones a Europa, oootra vez, y mi pasarporte está kaput, o sea, muerto, o sea dead, te imaginarás que con esta viajadera no le queda ni una paginita libre para los sellos, you know… Lo bueno es que ahora, te lo juro, chama, se sacan en un tris. Hace una hora que llegué y ya me lo están entregando… Te quedas loca, amigui, nada que ver con el rollo del consulado y el pasaporte español… ¿Aló, aló? ¿Clara, amigui? ¡Ay! se cortó…
No puede ser, Mayu, mi amigui del colegio, de toda la vida. -Tambaleante, Clara busca apoyo en la pared de vestuario del gym-. ¡Mayu chavista! Si no lo hubiera escuchado con mi propio Iphone pegado a mis propias orejas no lo creería… Mayu, la muy traidora, muerta de la risa en una oficina gubernamental, celebrando una eficiente mentira, comparando esta dictadura con la real democracia española… Tan solo pensar que apenas hace un año soñábamos con multitudinarios cacerolazos llenas de ilusión y esperanza… ¡Borrada! clic.
Desconfiada, -¿y cómo no, pobrecita?- Clara entra al salón de yoga. Necesita meditar, relajarse, ver un destello de luz en este mundo de sombras, de dudas, de terribles certezas… ¿Qué es eso? ¿Colchonetas rojas? ¿A cuenta de qué si las azules estaban bien, además el azul es un color tan relajante y el rojo tan despreciable? ¿No será una nueva técnica cubanizante? ¿Cómo que el rojo es pasión, Isabela? ¿Y tú quieres que yo me acueste a hacer yoga en esa porquería comunista? Tú que viviste en Miami, que te casaste con Mike y tienes green card ¿Me vienes ahora con que el rojo es solo un color? Si quieres defender al profesor de yoga que se la echa de hindú y que todos, aunque disimulamos, sabemos que es de Catia allá tú. ¡Yo no hago yoga con chavistas!
Del yoga al spinning donde la gordita de enfrente jadeaba uh… ah… uh… ah... Y Clara maldiciendo la estaticidad de la bicicleta estática que no avanzaba a toda velocidad para atropellar a esa gorda evidentemente oficialista. Del spinning a la casa… no, ahí está el apátrida de su casi ex marido… Un smoothie, plis, es todo lo que necesito...
En la barra del Fruity Kabooty, Clara pide su smoothie de parchita, que ahí tiene un nombre nice y se llama passion fruit. Delicioso, natural, fresco… Oh my God! ¿Qué dice ese pote de yogur? ¡Los Andres! ¡Hecho en socialismo! ¡Fruity Kabooty es chavista!
A Clara se le nubla la vista, ve rojo, ve negro y pierde el sentido… -Si es que alguna vez lo tuvo-.
viernes 11 de noviembre de 2011
El mismo barranco
Publicadas por
Carola
Me asombra la inmutabilidad de ciertas cosas, su terca capacidad de permanecer intactas, herméticas en pleno tiempo de cambio. Me asombra más esta tendencia en cosas nuevas, esas que fueron creadas para romper viejas estructuras, corroídas por la mezquindad, por la miope visión de lo inmediato, lo individual, lo nimio. Me asombra comprobar la persistencia de la arrogante estupidez cuando casi no hay ni tiempo ni espacio para el error. Me asombra ese mismo camino, esa misma marcha cada vez más solitaria, directo al mismo barranco, quizá hoy más profundo. Me asombra el PSUV.
¿Me asombra? Si ya debería estar acostumbrada. Son tantas las erres relanzadas al vacío y estrelladas contra el duro suelo de la realidad.
¿Cuántas elecciones tendremos que perder para dejar de cooptar, para entender que perdemos, no por la falta de conciencia revolucionaria del pueblo, como les gusta decir a quienes, desprovistos de conciencia revolucionaria, se presentan una y otra vez, con su mochila de derrotas a cuestas, como los candidatos de un pueblo que está cansado de verles las caras?
¿Cuántos espacios más vamos a ceder por la estrechez mental de quienes insisten en creer que la popularidad de mi Presi los incluye a ellos cual si esto se tratara de un combo colorado con papitas, refresco, y postre?
Al mío que me lo pongan solo: Mi Presi es mi Presi y el resto es el resto. El liderazgo no se contagia. Apretujarse en la foto para salir al ladito de Chávez no basta.
Y nos hablan la de poder popular desde un partido que decidió, a puerta cerrada, que la cooptación es la expresión máxima de la democracia participativa. Y nos hablan de pueblo desde las alturas de la pantalla de la tele, desde la cúpulas de un partido que era de las bases, usando el nombre de la revolución en vano, candidatos culpables de alevoso ventajismo, aplanadoras de liderazgos locales, naturales, populares. Y nos dicen camaradas -¡por favor!- cuando ya el disimulo está de más.
La alegría secuestrada renace en el Gran Polo Patriótico, rodeada de zamuros, acechando, saboreando de antemano un festín de sueños rotos. Las mismas caras -tan lavadas- saliendo en fotos que piden a gritos nuevas caras, los mismos empujones, endógenos, rojitos, necios…
Necedad que no les deja ver que El Polo Patriótico existía antes de nombrarlo, antes del burocrático trámite de inscripción de movimientos sociales, que no necesitan inscribirse porque, simplemente, son. El polo era, es y será el Chavismo, un cambio profundo, no solo político, sino cultural, que ya no tiene vuelta atrás. Nuestro gran movimiento nacional y popular, con rumbo definido y voluntad propia, que existirá más allá de partidos y polos bautizados, más allá de quienes insistan en caminar, cada vez más solos, derechito al mismo barranco.
jueves 10 de noviembre de 2011
¿Dónde están los médicos peligrosos?
Publicadas por
Carola
Hace un año, mi papá agonizaba en una clínica privada. Había sido diagnosticado, dos meses antes, con una enfermedad terminal y sin derecho a pataleo. Todo pasaba muy rápido y yo, como no soy médico, no podía sino dejarlo en manos de los doctores, no esperando que mi papá se salvara sino pensando que ellos estarían velando por su derecho de morir sin tanto sufrimiento y con mucha dignidad.
Pasa que la dignidad no te lleva de vacaciones a Europa… el sufrimiento ajeno sí.
Una semana antes de su muerte nos pidieron donantes de sangre porque a mi papi se le destruían las plaquetas y podía sufrir una hemorragia interna, y yo, casi huérfana, pedía angustiada donantes para mi papá.
La sangre salvadora se perdía en un organismo que, los doctores sabían, estaba dedicado a destruir plaquetas, fueran propias o prestadas. Transfusiones inútiles para un papá brillante cansado de esta nueva lentitud para pensar, de tantas agujas, de tanto no poder, para un papá que no se iba a salvar porque estaba desahuciado.
La sangre es para salvar vidas, no para prolongar agonías. Eso lo sabía yo, no así los médicos que atendían a mi papá.
Vivió una semana más de lo que su cuerpo habría vivido. Una semana de dolores intensos que ameritaban drogas mortíferas -¿Y qué?-. Y aquella incoherencia, y aquel qué hago yo aquí y aquellos doctores exprimiendo del seguro hasta el último centavo, ignorando al hombre, su dignidad y el dolor quienes no podíamos ignorarlo…
Hace cuatro años corría yo a emergencias con mi bebé de cinco meses: mi gordita no podía respirar. Para que la viera un médico tenía yo que demostrar a la clínica, con una tarjeta de crédito que, aún si seguro, yo podía pagar por el derecho a la vida de mi bebé. Si se moría en mis brazos esperando de la luz verde bancaria sería solo culpa de esta madre irresponsable capaz traer niños al mundo sin seguros de salud para chupar.
Pero hay médicos con alma, y muchos -hay que ser justos-, como el pediatra que se llevó a mi niña y la nebulizó, sin permiso y sin cobrar, a riesgo de ser regañado y luego me dijo: “Llévala a la Clínica Bolivariana que ahí va a estar muy bien”. Y eso hice.
Diez días de hospitalización, buenos cuidados y amor, sin que nos costara un centavo, sin que nadie creyera que mi gordita, por pelabolas, no merecía poder respirar.
Hoy pegan el grito en el cielo los mismo que callan -y otorgan- los desmanes de las clínicas privadas. Un derroche de cinismo que alerta que los médicos integrales comunitarios, según los expertos decentes y pensantes de este país, son un peligro para la salud, cuando sabemos, muchos en carne propia, que nada es más peligroso para la salud que el sistema de ¿salud? privado, donde si tienes plata te mantienen enfermo hasta el último centavo, y si no tienes, simplemente, te dejan morir.
viernes 4 de noviembre de 2011
Tan pueblo
Publicadas por
Carola
Qué vaina no entender nada del modo que lo entienden los que entienden. Qué vaina ser tan primitivos, tan… tan…¿cómo decirlo? tan pueblo…
Qué envidia no ser experto analista de revoluciones que hacen otros, con el sudor de otras frentes, siempre otra sangre derramada…
¿Libia? “A la derecha ni tantito así” se convirtió en la frase lapidaria, nunca mejor dicho, con la que de alguna forma se justificó desde la izquierda una injustificable masacre de la derecha. Ya saben, todos lo vimos por CNN: allá no había revolución ni verde, ni roja ni nada, allá había un autócrata personalista ¿les suena? que, si bien supo elevar la calidad de vida de su pueblo a niveles envidiables, pues no lo hizo como dice la receta y eso se paga, y caro.
¿Correa? Un Chicago boy que habla inglés pa’late y pa’tras y no sabe agarrar un fusil. Un espejismo, una revolución edulcorada que no se llama proletaria sino que tiene el tupé de llamarse ciudadana.
¿Evo? Ni hablar...
¿Cristina? ¡Qué se sho! Llámenla coalición de voluntades contra la derecha, medio camino necesario, lo menos malo a falta de revolución verdadera. Llámenla como quieran menos peronista, s'il vous plaît, que el peronismo no existe, que lo que hay es una profunda carencia ideológica en un pueblo que canta la marcha peronista porque no se sabe otra y que, por no saber, hasta le prende velas a Evita. -¡Válgame Marx!-.
¿Chávez? Otro error histórico que aplauden los expertos en un ir y venir cinco estrellas, haciendo de gurúes de una revolución que no será, no porque ellos no traten, sino que Chávez empeñado en ese arroz con mango ideológico de hechura propia del pueblo... Además de esas posturas incómodas que no están en el librito, ese empeño en ponerlos entre la espada y la pared defendiendo el derecho de los pueblos a nos ser bombardeados por la OTAN cuando los expertos saben que la OTAN solo bombardea pueblos para apoyar “rebeliones populares” cuando un autócrata “a la derecha tantito así”…Y ni hablar de cuando Chávez reza... y el opio del pueblo y tal y qué se yo… Si tan solo Chávez dejara de ser tan... tan... ¿como decirlo? tan como su pueblo... Es que su insumisión al conocimiento científico termina obligando a los expertos a firmar comunicados de intelectuales que sí saben, renegando de la condición revolucionaria del líder de un pueblo que se empeña en no saber…
De nada les sirve el local y jauretcheano “denme una coincidencia, por pequeña que sea, y construiremos una Patria” porque ellos, en su sacro purismo ideológico, no están no sino para encontrar diferencias y señalar el gran error de los pueblos de pretender hacer las cosas a su modo.
Y yo, desde mi ignorancia pueblerina me pregunto: Si la defensa de una idea implica pasar por encima de lo que quiere el pueblo ¿para qué carajo sirve la idea?
jueves 3 de noviembre de 2011
La vida oscura de Clara: Durmiendo con el enemigo
Publicadas por
Carola
Hipnotizada por el reflejo de la luna arubeña en el mar, Clara, la de la vida oscura, disfruta de un breve paréntesis cinco estrellas, todo incluido, tres días y dos noches, exclusivo para gente con buen gusto y mejor billetera. Apartada de la pesadilla crónica enquistada allá en la otra orilla, ¡Dios mío!, tan cerca y tan lejos de su segunda luna de miel.
Romántica, se acurruca junto a su marido en una enorme hamaca, de esas que llaman hammocks y que nada tienen que ver con los simples y primitivos chinchorros venezolanos. Se siente extrañamente ligera: la tortícolis que la estruja desde hace meses no está, la presión en el lado izquierdo -¡qué siniestro!- de su pecho se ha ido, igual que las ganas de llorar, la rabia, los temblores, el tic que hace que sus labios se engurruñen involuntariamente como una ostra cuando le echan limón.
Clara está juguetona. Su marido la mira asombrado. ¿Otra margarita, Baby? “Sí, y doble, mi vidi, porque en el mar la vida es más sabrosa y más si ese mar no es venezolano.”
“Me siento tan segura al saber que la cuarta flota anda cerca… Es que claro,ellos no se paran sino en lugares nice y democráticos, no como…” -Una sombra nubló su mirada pero la margarita doble no iba a ceder espacio al sufrimiento, no esta noche, no en su segunda luna de miel. “Menos mal que solo quedan trescientos treinta y pocos días…”
Su marido saltó como un resorte de la hamaca que se llama hammock. Buscando las palabras para no romper la magia de una noche tranquila, quizá la única en los últimos doce años, Carlos Andrés balbuceó: “Baby, podemos ser sinceros, porque siempre hemos sido sinceros el uno con el otro, verdad?
La cara tensa de su marido auguraba una confesión inconfesable. Ya se lo había advertido, en carne propia, su mamá: “Hombre que no monta cachos es mujer”.
¡Dímelo ya! - Exigió Clara con la dignidad sobreactuada de Maria Corina saludando a Chavez en la AN.
No te pongas así -rogaba dulzón el muy canalla- no es el fin del mundo, baby honey darling. Es solo que no sé si nos convenga que se vaya Chávez, no ahora que todo marcha tan bien… ya sabes: a pesar de lo que dice Nitu, el negocio no hace sino crecer, los contratos nos llueven, incluso algunos con el gobierno, y los créditos... Clara baby, tus caprichitos, my love, los viajes, el Botox, la casa con piscina… Tu hermana se vino de Europa porque aquello se está cayendo, ni hablar de la pelazón de mi primo Toño en Miami...¿En serio crees que nos conviene cambiar de gobierno, my love?
Tortícolis, temblores, labios de ostra con limón y un profundo dolor en el pecho: el dolor de la traición... Y el terror -con musiquita de Globovisión y todo- tener que pasar esa noche, cinco estrellas todo incluido, durmiendo con el enemigo...






