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viernes 22 de julio de 2011
Escarlatina y el Bono Supremo
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Carola
Al enterarme del asunto de los bonos de alimentación de la directiva de Tribunal Supremo de Justicia me fui directo al despacho de Escarlatina Rojas Bermellón. Si alguien tiene la arrogancia necesaria para explicar lo inexplicable, y desde el incomprensible punto de vista de quien no entiende nada, esa es Escarlatina.
Entré a su despacho y allí estaba, detrás de su escritorio, vistiendo una camiseta de la Vinotinto con el escudo de la federación bordado en lentejuelas, uñas vinotinto, labios vinotinto, melena vinotinto… ¿Quieres un vinito tinto? - Me invitó. Ante mi abstemia negativa me ofreció una “agüita Evian y en la botellita porque servida en un vaso parece un agua cualquiera”… Pedí un guayoyo intentando evitar el inevitable capuccino doble mocca instantáneo que, con opulento y nuevo rico desparpajo, sirven en el despacho de la cada vez más exquisita Escarlatina Rojas Bermellón.
Licenciada Rojas Bermellón, -dije- estos exquisitos canapés de salmón ahumado que está merendando, supongo que son de la cesta básica Suprema. Arrugó, coqueta, el minúsculo pedazo de cartílago que su cirujano le dejó por nariz, fingiendo no entender por lo que tuve que dejarme de cosas y lanzarle por el pecho -operado- la pregunta que me carcomía:
-¿Podría explicarnos esto del Supremo bono alimentario?
-La verdad es que no sé por qué tanta bulla por un cesta ticket. ¿Acaso tu no oyes los discursos del Comandante Presidente? Vivir viviendo… claro que eso no lo puede entender una pequeño burguesa como tu, porque para eso hay que ser pueblo... como yo. Vivir viviendo, muchachita, ¡no muriendo de hambre!
-¿Pero 10 mil bolívares fuertes mensuales de bono alimentario? Yo en PDVAL…
-¿PDVAL? -me cortó en seco batiendo las manos como queriendo rebanarme con sus larguísimas uñas falsas- Qué poca formación ideológica la tuya, mijita, ¿Tu no sabes que PDVAL es para los que no tienen? ¡Qué va a hacer una altísima funcionaria como yo comprando el pollo del pueblo cuando puedo comer salmón!… ¿Acaso sería justo quitarle la mortadela a los pobres habiendo jamón serrano español? I-DE-O-LO-GIA, pedazo de infiltrada, esto es ideología y solidaridad.
-¿Pero no cree que su salmón lo está comprando con el dinero de todo el pueblo y que menos salmón para unos pocos sería son más pollo para todos?
-No es el dinero del pueblo, es una moderna tarjeta plástica con chip.
¿Y que cree que piensa el pueblo de todo esto?
-Que el pueblo es el poder popular consagrado en la nueva geometría del poder de este mundo pluripolar… -Enmarañada en su sin sentido levantó un puño enjoyado y con falsa emoción gritó: ¡Palante Comandante! ¡Viviremos y venceremos!
Viviremos y te venceremos, a ti y a tu bono Supremo. -Le dije mirándola fijamente a sus pupilas de contacto verdes- Viviremos y te venceremos...
viernes 15 de julio de 2011
¿Un gentío que no queremos?
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Carola
La clase media ha sido una de las grandes beneficiarias de las políticas del gobierno bolivariano, es verdad y me consta, pero a pesar de esto representa millones de votos duros a favor de cualquiera que no sea Chávez. Entonces ¿qué pasa?
Pasa lo que pasa: El terror al comunismo que mamamos desde la infancia en las comiquitas, en las pelis, en el colegio católico o laico... La colonización mental, esos ojos siempre mirando al norte, esa certeza inculcada de que el progreso viene de allá, que con cada Mc Donald que desplaza a una arepera nos estamos acercando a la civilización. Siglos de sumisión disfrazada de cultura en la que el desprecio a lo propio es prueba irrefutable de elegante distinción. Un terreno duro donde arar y que dejamos que otros araran.
Para los medios de comunicación aquel era terreno fértil, ya la semilla estaba sembrada, bastaba regarla con miedo a sabiendas de que el miedo embrutece. Poderosa arma la comunicación: por un lado te adula y te vende un mundo exclusivo que tu compras sin pensar que exclusivo quiere decir que excluye a la mayoría… distancia y categoría… Alimentando antivalores perversos en los que la esclavitud voluntaria es una virtud y se llama “deseo de superación”. Premiando el esfuerzo con grilletes de deudas de viajes y gusticos que se pueden pagar en incómodas y eternas cuotas. Y una vez enganchados en el narcotizante estado de necesidad de lo inútil: de la última moda, del último modelo, de la última generación... ¡Zuas! Aló Ciudadano, sí, es con usted, escuche con atención y tiemble: Esta dictadura comunista bla, bla, bla y cunde el pánico y repican la cacerolas…
Lo peor es que la clase media puede ser un estado mental: Por eso es posible ver a una cajera del supermercado arrugar la nariz ante un envase de leche “hecho en socialismo” que una señora “que no parece chavista” -pero lo es- se lleva encantada a su casa en Cumbres de Curumo.
Clase media antichavista: aunque estoy convencida de que hay un algunos desahuciados a quienes ni ignoro, sé que hay montones de ellos que necesitan y se benefician del CDI, de PDVAL, del crédito hipotecario, del carro familiar, los paquetes de Venetur; o cuyos negocios prosperan con contratos con el gobierno y que a la hora de votar votan en contra de si mismos. Terreno duro donde tenemos que arar utilizando su lenguaje, su estética, sus códigos, para comunicar nuestras ideas, en el intento necesario de borrar el miedo y los prejuicios que hacen que buenas personas se opongan a buenas políticas que, para colmo, les benefician porque, aunque no lo sepan, ellos también son pueblo.
Es que, como dijo Fidel, aquí no hay 4 millones de oligarcas, lo que nos deja dos opciones: Seguir ignorando esta realidad, o hacer algo al respecto.
viernes 8 de julio de 2011
Lo que el odio no deja ver
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Carola
“¡Aló, Dra. llegó Chávez!” -¡Vaya manera de convertir un lunes en domingo!. Mi presi ahí en la tele. Mi cara de alegría alucinada hacía juego con la de Ernesto Villegas al otro lado de la pantalla. Claro que Ernesto llevaba rato despierto y sabía que no estaba soñando. Yo, para creerlo, me restregaba los ojos llenos de lágrimas, esta vez de felicidad. -Sí ya sé, soy una llorona…- Mi presi, otra vez, ¡volvió volvió volvió!
Esa mañana mi café me supo a alegría. La cita, como siempre, en el Balcón del Pueblo. Yo en Margarita en mi ventana con vistas al Balcón, y mi corazón volando hacia Caracas…
Otro 13 de abril pero en julio, un 4 de julio que aguó el Independence Day de algunos de esos que celebran fiestas patrias que no son suyas, y piden dólares en la Embajada. El pueblo otra vez en la calle mientras los canales de siempre, como siempre, miraban a otro lado, insistiendo en la necedad de creer que lo que no sale en la tele no existe, pretendiendo tapar el sol con mediáticos voceros de oposición atragantados de rabia y sorpresa. Otra vez el pueblo que ellos se niegan a ver los estaba desbordando. ¿Qué hacer? Pues, ser desalmados, como siempre.
Claro que la lluvia de veneno que lanzaron no nos salpicaría. El odio sólo daña a quien lo alimenta. Odian, por eso no entienden nada. Desde el odio no se puede comprender algo tan simple como que entre nosotros y mi presi hay una relación de amor correspondido. Desde el odio el amor quema, Maricori, así que mejor le llamamos adulación, Leopoldo, bozal de arepa, Henrique, mejor insultamos, Henry. Desde el odio todo es sucio, degradado, prostituido.
Celebramos el inicio del retorno de mi presi intensamente y, convertidos todos en madre amorosa pero decidida, lo mandamos a dormir. Mañana será otro día…
Cinco de julio, Bicentenario, sigue la fiesta popular. Desde el odio no se celebra a la Patria, se recurre a la estupidez de acusar al gobierno de politizar y militarizar la conmemoración de la Independencia -¡Válgame Dios!- como si la gesta libertadora no hubiese sido un hecho político y militar, como si Bolívar, Miranda y nuestros próceres en verdad pasaron a la historia por ser buenos bailarines de tap… Y pensar que la gente pensante y decente de este país les cree…
Delirantes de odio necesitan creer, a pesar de que ayer les juraron que mi presi agonizaba y hoy dicen que la “supuesta” enfermedad es otra maniobra política del innombrable -pobrecitos- porque creen que no nombrarlo lo ha a hacer desaparecer, como el niño malcriado que cierra los ojos y cree que nadie lo ve.
Y con sus ojos cerrados nos piden que abramos nuestros ojos ya abiertos, que veamos, como ellos, la negación de la realidad. Desde el odio nunca van a entender nada y menos que amor con amor se paga.
viernes 1 de julio de 2011
¡Viviremos para vencer!
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Carola
El jueves por la noche lloré como una madre mientras miraba a mi presi contarnos de su enfermedad. Lo que empezó como un llanto desolado terminó convertido en lágrimas de esperanza. Mi presi, desde su estado de aparente debilidad, vergatariamente, nos daba fuerza.
Fuerza y esperanza… Lo que era tristeza mi Presi lo convirtió en esperanza, en otra razón de lucha, esta, la más importante, la que nos va a terminar definiendo.
Centrados, no permitimos que nos tocara el veneno que los mismos locos de siempre empezaban a escupir, nunca fue tan unánime la decisión de no dejarlos pasar. Mientras unos celebran el odio, nosotros honramos el amor, como siempre, como estamos acostumbrados, razón por la que estamos convencidos de que no volverán.
Unidad que se hizo solita, unidad que surge del amor a mi Presi y del amor de él por nosotros. Cuando nos convocaron a permanecer unidos era tarde porque siempre lo hemos estado. La cuestión de la unidad forzosa es para quienes no tienen objetivo, nosotros lo tenemos: queremos una patria justa, libre y soberana. Nosotros somos uno y bien grandote.
Y mi Presi está en Cuba recuperándose y nosotros en su Patria haciendo patria mientras él se recupera. Ya no somos el pueblo, hormiguero pateado, que unas vez fuimos. Entendemos la importancia de la organización, nos vamos organizando y seguiremos haciéndolo más allá de nuestro propio tiempo.
Fue aire fresco encontrarme anoche con los amigos, todos en sintonía con nuestros sentimientos. Todos repletos de determinación, de fuerza, de amor por mi Presi, por la Patria, por la vida. Anoche vivimos la certeza de que somos una inmensa familia.
De eso caí en cuenta cuando leí a un amigo, Ernesto García, que dijo lo que yo sentía, lo que todos sentíamos: “Definitivamente Hugo Chávez es parte de mi familia...” Y es eso, es parte de mi familia, de la familia de cada uno de nosotros por lo que de alguna manera terminamos todos siendo primos o algo parecido.
Una familia a la que las diferencias no separan porque hay algo mayor que nos une.
Fue extrañamente hermoso lo que viví el jueves: lo que tenía que ser una noche terrible se convirtió en una celebración a la vida. ¡Carajo! Que somos un pueblo bendito, y me perdonan tanta cursilería, pero es que no hay otra forma de expresar tanta belleza. Somos el pueblo de Bolívar y nunca como ahora lo hemos demostrado. Hemos vencido todas las dificultades y nunca veremos llegar la hora en que dejemos de hacerlo.
Nunca estuve tan orgullosa de mi gente, de mis amigos todos, nunca me sentí tan fuerte. Nunca amé tanto a mi Presi como ahora. Mi grandioso Presi, mi humano Presi.
Y si hay algún gafo que cree que la enfermedad de mi presi lo debilita, nos debilita, que sepa desde ya y que no se equivoque porque nosotros viviremos para vencer.


