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sábado 26 de marzo de 2011

Crónica del jueves escrita el viernes para leer el sábado





Viernes en la madrugada, con los ojos hinchados que dejan las madrugadas de insomnio, con millones de palabras que no son capaces de describir lo que mi corazón está sintiendo, y ese corazón llenito que se me quiere saltar del pecho.

Ayer, jueves 24, fue uno de esos días en que la vida se empeña en ser bonita sin importar lo que digan los periódicos -que no tuve tiempo de leer-. Ayer en mi vida no hubo mundo más allá de los puestos de libros atiborrados de gente alegre que  visitaba FILVEN.

Ayer yo estaba ahí y eso, para mi, es bastante afortunado, pero a la vida no le bastó con eso y me llevó, esta vez, como autora, señora que presenta un libro que ella  mismita escribió, con su nombre en la portada y, en la parte de atrás, un milagro fotográfico sin photoshop en el que no salgo ni tan mal.

Me tocó presentar mi libro junto a unos amigos que, ni en los sueños más audaces, habría soñado tener. Rodeada de un cariño que abruma, que me saca lagrimitas mientras les voy contando, tanta gente que vino a acompañarme. Caritas de Facebook que saltaban del mundo virtual y se convertían en apretadísimos abrazos reales. Avatares de Twitter con sonrisas de carne y hueso…

La felicidad existe, nunca dudé de ello, y ayer estaba ahí. María, la viuda de Aníbal, el hermano de Aquiles  que me acompaño desde chiquita en mis lecturas más felices, María se me acercó y sus palabras hermosas me acercaron al cielo, y perdonen lo cursi, pero es que con este lagrimero no se puede escribir de otra forma. Y Dovi, mi amiga de siempre, esas que nunca se van, otra chavista improbable y persistente, conmigo, otra vez y como siempre. Y para colmo de sentimentalismos, mi hermano mayor, el que no le para a nada,  ahí ’Vacilándose mi nota’’

Y los que no pudieron venir pero que estuvieron con campanitas de mensajes texto. Y la bendición de mi mamá. Y Augusto haciendo solito lo que hacemos los dos. Y mi gordo y mis niñas aplaudiendo orgullosos desde casa. Y mi papá, que se ganó la dedicatoria de mi libro y que de seguro estaba ahí mirando encantado cómo su niña brillaba de felicidad.
Y Roberto y Roberto, mis amigos del alma… Los zapaticos me aprientan, las medias me dan calor y el abrazo que me dio Roberto cuando terminé mi presentación ya saben dónde lo llevo.

Y Carola Chávez para acá y Carola Chávez para allá, y las piernas que ya no daban más al final de un día intenso, y el regreso a casa –gracias, Doctor-, al teléfono para contarle a mi Gordo, y a desplomarme en la cama a esperar el sueño que llegó, por fin, a las tres de la madrugada, cuando ya había repasado mil veces  los recuerdos de mi día. Llegó el sueño y apagó mi cabezota dejándola reposar en una almohada empapada en lágrimas de absoluta felicidad.


viernes 18 de marzo de 2011

El futuro recurrente


Otra vez despertar con este recurrente sabor a mierda en el alma, con la certeza del dolor indetenible, de la masacre, del fin de la inocencia, del odio.
Otra vez la cobarde hipocresía diplomática empeñada en no llamar a las cosas por su nombre; y los grandes, de cualquier tendencia, de acuerdo en una sola cosa: aplastar al pequeño y si tiene petróleo, con más razón. Y otros pequeños que se creen medianos hacen un coro adulante al gran aplastador, como para que no los pisen, como si la entrega de su dignidad no fuese pisotón suficiente.
Otra vez los medios a fuerza de manipulación, mentiras e imprecisiones, convenciendo a tantos de que sus problemas no son el desempleo, los recortes sociales, las hipotecas vencidas, los desalojos, el hambre de quienes hasta ayer comieron, no; su problema está en Libia, donde un dictador malvado, ayer amigo de alma, mata a pobres civiles armados hasta los dientes, no como los idiotas que mueren en Bahrein que solo hacen titulares si cancelan la Fórmula Uno… Mejor no les hablamos de esos idiotas no vaya a ser que al público le dé por pensar.
Los mismo medios que mañana se darán golpes de pecho llenándose los bolsillos con mercadeo del dolor ajeno. Close ups de bebés muertos y la mirada delirante de una  madre que grita en árabe un dolor que entiendo perfectamente en español. Noticiero meridiano que muestra gente que no parece gente una vez chamuscada… y en tu plato se queda frío un bistec. Palangristas que claman contra una guerra que ellos mismos inventaron, mientras buscan otra presa, preferiblemente petrolera, preferiblemente insumisa, para cuando los muertos libios se vuelvan rutinarios, para cuando a nadie le importen los niños mutilados porque Paris Hilton se volvió a emborrachar.
Otra vez la sociedad civil salivando envidiosa: ¿Cuándo, Señor, nos llegará nuestra hora? Y maldiciendo la buena suerte de Benghazi que  logra en un mes lo que nosotros, en Chacao, no hemos podido en 12 años. Y otra vez embarrados y estrellados en una bandera que no es de ellos y que, de paso, los desprecia…
Otra vez, en la fila de la charcutería, los comentarios de viejas expertas, destacadas pupilas de la Escuela de Estudios Internacionles del noticiero Globovisión: “Hay que bombardearlos para que Gadafi no los mate”, “Si viven en tribus no serán civilizados, además, esa gente está acostumbrada a morirse” 
Otra vez el mundo que se impone injusto, como siempre ha sido, otra vez la hienas, otra vez las lágrimas de impotencia, y los ojos de mis niñas que miran un jardín con perros buenos, flores y tortugas, y nuestros ojos que tantas veces han visto el futuro y saben cuánto duele; y otra vez el corazón atragantado, y la rabia y la razón eterna de esta lucha que no termina y que tampoco se abandona.



viernes 11 de marzo de 2011

¡A ponerse en movimiento!



Ante el llamado de mi Presi a conformar El Polo Patriótico, Escarlatina Rojas Bermellón y sus secuaces del Matavotos Unidos Adictos al Poder (M.U.A.P.), se han declarado en emergencia, código rojo, por supuesto. Es que solo a Chávez se le ocurre desempolvar conceptos que, con mucho esmero y tantísimas artimañas, los miembros del M.U.A.P. habían dejado languidecer en el olvido del desacato.
Es que Chávez es un maluco, hacerles esto después del monumental y meticuloso esfuerzo de Escarlatina y asociados: ocuparon cuantos espacios del poder pudieron, y mira que pudieron mucho, torearon con destreza a las tres primeras erres y cuando regresaron al cuadrado, las disolvieron en la urgencia de los torrenciales aguaceros, y ya, borrachos de poder, convencidos de que Chávez es pendejo, se les  estrella en la cara la horrenda posibilidad de un Polo Patriótico con miles de indomables movimientos sociales. 
Prestos, recurren a la sobada banderita de la unidad, que más que una bandera parece un dedo acusador o una amenaza. Como es costumbre, contradicen a mi Presi tratando de confundir a un pueblo que poco se confunde ya. Los más osados pretenden decirnos que los movimientos sociales deben, o surgir del partido o someterse al mismo, ignorando así su esencia, desconociendo que éstos no son más que las organizaciones libres del pueblo, que solo obedecen a los intereses y necesidades de quienes las conforman, que son independientes, y que apoyarán al partido -¡Oh, mi aterrada Escarlatina!- en la medida en que éste apoye al pueblo.
Que “con Chávez todo y sin Chávez nada”, patalean conscientes de su propia insignificancia; como si el pueblo alguna vez le hubiese fallado a Chávez; como si no votamos por él, POR ÉL, cada vez que Chávez estuvo en juego; como si no supieran que el pueblo es chavista, profundamente chavista; que la mayoría de nosotros no entendemos -con el perdón de los expertos marxistas- una revolución sin nuestro líder, y s por eso que ellos se disfrazan en vano de juramento en el Samán de Güere, de 13 de abril y de “Sí, mi comandante presidente”, subestimando a un pueblo que no admite más chantajes.
Es hora de ponernos en movimiento, de asumir nuestra responsabilidad y organizarnos para defender los logros de la revolución, no sólo de los opositores, sino de nuestras propias Escarlatinas y su club de depredadores. Necesitamos hacer comités bien embraguetaos para cada una de nuestras instituciones: Hijos unidos exigiendo el buen funcionamiento del IVSS para nuestros viejos, muchas madres velando por el  Programa de Alimentación Escolar, muchas voces exigiendo eficiencia. Muchos movimientos haciendo la revolución. 
¿Y el partido? Pues, que se ponga a la altura del pueblo y hablamos.



viernes 4 de marzo de 2011

Base robada







¡Ay! el partido del pueblo... sin pueblo otra vez. Sí, como viene siendo tradición en nuestro partido, las bases, reducidas a retórica discursiva, volvemos a respirar el tufito de la estafa: tenemos nuevos directores regionales -¿nuevos?-, electos democráticamente por el método del cooptación, que no es más que un nombre enredado para denominar al método adeco-cogollista que todos conocemos y repudiamos. Pero ¿Cómo voy a decir eso, si la cooptación está en nuestros estatutos? Pues, es que los estatutos los hicieron con el mismo método que ha venido matando al partido desde el mismo momento que nació.
Desde el primer día las bases fuimos arrasadas por maquinarias de distintas roscas internas. No había nacido el partido y ya había ministros, gobernadores y alcaldes que se habían adueñado del derecho absoluto de representar al pueblo en nombre de la “democracia participativa”  y del “poder popular”.
Parece que vale más un juramento en vano bajo un samán, que la lucha cotidiana del pueblo por defender sus derechos. Resulta más heroico ir de asomado a la Orchila a buscar al Chávez el 13 de abril, que haber salido a la calle dispuesto a dar la vida a cambio de la de nuestro presidente durante el 11 y el 12. Y el que estaba primero y más cerca obtuvo el derecho irrevocable de estar en cada sopa, para dirigir al partido del pueblo, aunque el pueblo no lo quiera, y se me calla porque eso está clarito en los estatutos…
Así, las bases tuvimos que lanzar candidatos a voceros, delegados, incluso a gobernadores en una desigual carrera en la que los obstáculos siempre estaban en nuestro camino, para ser revolcados en el fango por maquinarias monstruosas, sostenidas por instituciones del estado que actúan con la absoluta desfachatez de quien se sabe inmune. Y las bases pendejas con sus campañitas tierrúas, asambleas en los patios, traiga usted su propia silla, con fotocopias en blanco y negro, sin presupuestos para dilapidar en estériles franelas rojas con el nombre de un traidor junto la cara de mi pobre Presi.
Y tantas veces la ilusión y tantas veces el desencanto, y siempre creyendo que estas vez sí va a pasar algo, esta vez mi Presi sí se va a dar cuenta, porque sabemos que no hay tiempo, que las tres erres, que ya no dicen nada de tan sobadas, había que aplicarlas ya, y nadie escucha…
Las bases nos quedamos hablando solas... ¿Solas? 
¡Solos ellos!: el PSUV no son los cuatro gatos que siempre salen en la foto; que hablan de participación a puerta cerrada; que creen que consultar es preguntar, hacer lo que les da la gana y luego decirnos: “esto es democracia porque yo te pregunté”. El partido sin nosotros es un cascarón vacío y sus dirigentes, si no nos escuchan, pues, no dirigen nada.
¿Hacemos revolución? O seguimos esperando sentados.