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domingo 31 de octubre de 2010
Argentina desde mi ventana
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Carola
La muerte suele empujarnos a escribir lugares comunes a modo de consuelo o de explicación. Porque buscamos entender la injusticia de una muerte a destiempo, porque pretendemos, para nuestra propia tranquilidad, que la muerte cumpla con ciertas pautas: que no se mueran los buenos, los nuestros, los jóvenes -y prolongamos la juventud hasta rayar los 80-, los luchadores, los creadores, los imprescindibles… Y llega la muerte y me siento a escribir.
En estos días, refiriéndose a Néstor Kirchner alguien escribió: “Tuvo que cerrar los ojos para que muchos los abrieran.” Y yo leí esa frase mientras mis párpados asombrados no podían abrirse más de tan abiertos.
Seguía los acontecimientos a distancia, desde mi isla caribeña. A pesar de eso pude sentir la angustia, el miedo, tal vez, de mis amigos argentinos frente a una muerte desconcertante, el qué pasará ahora, la rabia que provocan los locos necrófílicos de siempre, los mismos de aquí pero allá, felices chapoteando en las aguas revueltas, pretendiendo salpicarnos de su mierda…
¡Ah! pero tuvo que cerrar los ojos… En medio de la crecida el pueblo argentino se crece como lo saben hacer los pueblos. Es que ese pueblo, para dolor de cabeza de sus enemigos, no es la masa ignorante condicionada a mover la cola a cambio de un choripán. Esa historia que quisieron que nos tragáramos, para invalidarnos, se la tragaron ellos solitos en su soberbia.
Nosotros tal vez nos tragamos el cuento del pueblo dormido y dormimos, quizá apaleados, quizá cansados de mantener la esperanza que siempre nos roban, es cierto, pero siempre vuelve, basta ver una partícula de luz para despertar y aferrarse a las ideas.
Cuando Néstor vivía no supe ver en él un rayo cegador de esperanza, -torpe Carola-, no supe ver que bastaba un chispazo de luz para despertar al pueblo. Unos pasos firmes por el camino correcto, a pesar de otros un tanto tambaleantes, un histórico “no nos van a patotear”, unos buenos golpes al poder establecido, ese que niega, que roba, que aplasta al pueblo que, con su trabajo, sustenta los frívolos privilegios de sus explotadores.
Yo, desde aquí arriba, desde mi ventana en el Mar Caribe, pasé de la tristeza al gozo porque vi al pueblo argentino ponerse de pie y cerrar filas junto a su presidenta, vi a los presidentes Sudamericanos juntos, nos vi, a los venezolanos, sintiendo un dolor argentino como si fuera propio, sentí que la Patria Grande ya deja de ser un sueño y entendí, muy lugarcomumente, que Néstor no vivió ni murió en vano.
viernes 29 de octubre de 2010
Osea, me choca el comunismo
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Carola
Kiki pensaba en voz alta...
Lo que más me choca del comunismo es la igualdad, osea. Uno pasa años en un colegio de mojas súper nice, tu papá pagando un dineral para que conozcas a chamas chic como tu, y a sus hermanos, of course, porque es con los hermanos de tus amigas súper chic con quien te vas a empatar y luego casar, si no te pones gordísima como la gorda Sofía que sería solterona si ni fuera los millones que tiene su papá en mayami, osea...
Entonces mi papá, que no es el papá de la gorda Sofía, pero yo soy flaca y me operé las lolas, osea, mi papá se mata toda la vida haciendo negocios para pagar el club de golf en Caracas, el club de playa en la playa, el colegio, osea ese ya lo dije, las clases de flamenco, modelaje y protocolo, el gimnasio y la universidad carísima, osea, que cada semestre que raspo mi papá me mira con odio, osea, como si fuera culpa mía que los profesores no quieran dar clases en el cafetín...
Osea, todo eso que hace mi papi, más el esfuerzo que hago yo, osea, porque hay estar al día, porque no me van a decir que uno puede llegar al cafetín con unos zapatos pasados de moda, osea y qué raya, osea que cada semana hay que ver como veinte revistas de moda y todas la series de Sony, osea, y después comprar todo, osea, y que sea de la marca original, si quieres ser alguien en la vida, osea, que no es fácil porque si fuera fácil no sería difícil, osea, porque si no todos serían iguales y entonces seríamos comunistas como ahora…
Porque uno va a la universidad para ser mejor que los demás, porque los demás no tienen plata para ir a la universidad ¿No? Pero ahora viene el comunismo, osea, y hace universidades en todos lados, osea, dicen que el quinto país en el mundo con más estudiantes universitarios, osea que van a querer ser igual de mejores que yo, osea, Kiki Aranguren somos todos, y yo que he dedicado mi vida a ser diferente… Embuste, osea, diferente a los niches pero igual a Paris Hilton, osea, porque todo el mundo quiere ser como Paris.
Osea, que el comunismo es como un halloween que no se acaba, osea, porque en cualquier momento vienen los comunistas y hacen esas cosas horribles que hacen los comunistas, osea, tu entiendes, osea y nos despertamos un día y toda la ropa está sin planchar porque la señora que plancha ya no plancha porque fue a la universidad y ahora es igual, osea, ¡qué pesadilla! Arrugados todos por Caracas, osea, a menos que las arrugas se pongan de moda, cosa que dudo…¿Y quién va a cocinar en mi casa? Porque si la cocinera se convierte en doctora y quiere ser igual a mi mamá no va a saber cocinar, nos vamos a morir de hambre, porque eso es el comunismo: ropa arrugada y hambre... Osea, qué horrible...
viernes 22 de octubre de 2010
Como un sostén apretado
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Carola
Mirar atrás no es malo, sobre todo cuando miramos lo que hemos llegado a ser, para corroborar lo que hemos perdido y, entonces, hacer lo necesario por recuperarlo.
Hasta hace poquito éramos el país más feliz del mundo, cuando decíamos convencidos, sin más cuentas que simples sumas: “somos mayoría, somos alegría”, cuando salir a votar era una fiesta, cuando éramos chavistas todos, de todas las clases y colores, creyentes y ateos, izquierdistas de toda la vida, gente que jamás militó en política, muchachos, viejos, profesionales, obreros, pobres, no tan pobres… Todos buscando un fin común, todos en torno a mi presi y mi presi con nosotros.
Era un movimiento libre, casi espontáneo, formado por partidos políticos, movimientos sociales, gente de aquí y de allá que creía, que sigue creyendo en la posibilidad de construir un país justo, libre y soberano.
Pero siempre hay un pero: había que hacer un partido que agrupara a todita esa gente. Una idea ambiciosa y, tal vez, poco ajustada a la realidad. Acudimos a inscribirnos, como acudíamos a todos los llamados. Emocionada me inscribí sin pensar mucho en lo que unos buenos amigos, viejos combatientes, comentaron preocupados: temían ver en el futuro la creación del partido único como una de las causas del fin de la revolución.
Mirando atrás, regresan las palabras de mis amigos, y veo a ciertos directivos enquistados que se niegan a leer la verdad de los votos, el desencanto del pueblo chavista y sus motivos, funcionarios que se aferran a cargos que ejercen sin competencia y que defienden con dedos que acusan, que quitan, que ponen, que mandan, que amenazan, que usurpan el poder que es del pueblo. Personeros estrellas, únicos y inevitables de una “democracia protagónica” con clara vocación representativa.
Algunos de los que opinamos, proponemos, criticamos, sentimos que el partido nos viene quedando como un sostén apretado. Es que invocando una equívoca disciplina revolucionaria, que todo aquel que diga, que difiera, que no se inscriba, milite o patrulle está fuera de orden y está fuera de todo.
Pero habló mi presi y los dejó sin habla: "Más allá de los partidos hay un país social que no milita y no tenemos porque aspirar a que milite en ningún partido y es una masa muy grande... la solución va más allá de los partidos, pasa por los partidos, pero no puede quedarse en los partidos"
Las palabras de mi presi, liberadoras, reconocen al movimiento, a este gentío diverso que comparte sus ideas y lucha por ellas desde las variadas trincheras de su labor cotidiana. Millones que no nos dejamos domar por quienes secuestraron al partido del pueblo y usan el nombre de la revolución en vano.
La revolución no puede quedarse en el partido.
viernes 15 de octubre de 2010
Escarlatina al borde.
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Carola
Hace unos días la vi allí solita, sentada en una terraza, con sus tres blackberries reposando sobre la mesa, junto a un capuchino que se enfriaba mientras ella, Escarlatina Rojas Bermellón, nuestra polifuncionaria pluricambural, se comía las uñas olvidando que eran postizas.
Mi instinto me dijo que ahí, en esa desolada mesita, había una historia, por lo que decidí interrumpir la ansiosa soledad de una segura ganadora que perdió.
¿Tu aquí? -Me preguntó con una rabia que su rostro enchumbado de botox no pudo expresar-. Clarooo, ahora vas a venir con pregunticas contrarrevolucionarias de esas que tu haces. Ya me vas a venir con el cuento de que perdí y vas a querer que te diga por qué, como si fuera culpa de mía que este pueblo sea tan bruto, flojo y malagradecido, porque hay que ver si alguien ha estado con el pueblo esa he sido yo… nueve años vestida de rojo como un diablo de Yare, dejando pasar el verde limón que me favorece tanto y que estuvo tan de moda el año pasado, y el morado y todo un arco iris de ropas finas, pero noooo, yo, disciplinadamente de rojo, desde el moño hasta el c… Para que me pague así este pueblo envidioso, a mi, que hasta autobuses con mi nombre les di. Pero es que no lo pueden ver triunfar a uno… egoístas sin ideología…
Si la culpa es del pueblo ¿Por qué mi presidente resucitó a las tres erres, y ahora, al cuadrado? ¿Por qué la Diputada Iris Varela está pidiendo que intervengan el buró regional? -Logré colar mis interrogantes en medio de su hiperventilada perorata.
¡A la desgreñada esa ni me la nombres! - gruñó mientras se atragantaba con un pedazo de uña carmesí. ¿Tu crees que se puede confiar en una mujer con un pelo como ese? No, mi amor, esa pinta de comunista desaliñada ya no se lleva, esto es el socialismo del siglo XXI, con una cara fresca, moderna, atractiva. Y esa desaliñada no solo da mala imagen, sino que ahora viene con esto la muy… muy... Hay que ser idiota para renunciar a un cargo que es de uno y pedir una intervención ¿Qué más quiere, que dialoguemos con las bases? ni que yo fuera autosuicida. Y, qué fastidio con Chávez, me vas a perdonar, pero otra vez con las tres erres, tanto que nos costó hacernos los locos la vez pasada… tanto “sí, mi comandante presidente”, tanto disimulo, para que me gane el idiota de la MUD. Y ahora la militancia me viene a reclamar ¡No señor! Disciplina revolucionaria o se me van, que a lo hecho pecho, y de silicona, que mi puesto en el buró es mío, que mis cinco gerencias generales y mis dos viceministerios son míos, así que ¡¡Uh ah!! ¡Escarlatina no se va! -Recogió sus blackberries y se fue. Esta vez no hubo botox capaz de ocultar que estaba llena de temores, dudas y, tal vez, algunas terribles certezas.
viernes 8 de octubre de 2010
Erre con erre
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Carola
Erre con erre reaparecen las tres pero abultadas al cuadrado. Luego de un inexplicable reposo, reviven y reaniman a millones de erre con erre revolucionarios que vemos cómo la burocracia -con be de burro- carcome convenientemente, impunemente, nuestras instituciones -con i de ineptitud e indiferencia-.
Erre con erre retroceso al perder más de tres mil módulos de Barrio Adentro, no en manos gobiernos opositores como siempre temimos, sino a manos de la desidia de un Ministerio de Salud inoperante -con i de indolencia-. Erre con erre repudio a las colas -con ce de crimen- a las que someten a los pensionados de IVSS, a los trámites expresamente complicados, a la renovación de un RIF que no tiene por qué vencer -con ve de vano-, a todos esos matavotos -com eme de maldición- que ha descrito nuestro siempre preocupado -con pe de patriota- Luís Britto García.
Erre con erre repudio a funcionarios rojísimos, sí mi comandante presidente, por delante, adelante a luchar miliciano por detrás -con de de disfraz-, cacareando -con ce de campaña electoral- su reivindicación al poder popular, a la contraloría social -con ese de silencio que le das de comer a la canalla-, exigiendo amenazantes una disciplina que se debería escribir con ce de censura.
Erre con erre relegados militantes de base a la hora de postularse a elecciones internas, apartados a codazos ventajistas, con ve de vaselina, que reparten los protegidos de algunos altos cargos -con ce de calamidad- que, sin haber leído a Orwell, concuerdan con los cochinitos de la granja en que todos somos iguales, pero unos son más iguales que otros, y esos son ellos -con e de enturbiar-.
Erre con erre retortijón, al escuchar a mi presi anunciar a sus candidatos, a los candidatos del pueblo que, en tantos casos, el pueblo no quería. Tragar entero y con sabor a lagrimita, enfrentar nuestra conciencia al amor que le tenemos, votar por alguien que no merecía nuestro voto… Yo asumo la responsabilidad, nos dijo, pero somos nosotros los que sufrimos -con ese sacrificio- las consecuencias, pensé - con pe de profundo pesar-.
Erre con erre reaccionar, porque la realidad está ahí, estamos roncos de tanto gritarla, basta con escuchar -con e de escrutinio-, sin rodeos, sin análisis estadísticos redondeados a la centena más próxima, sin asesores que filtren, manipulen, tergiversen -con te de traición-.
Erre con erre recuperar la alegría de vivir en el país más feliz del mundo, regresar a la certeza de que cada uno de nosotros está haciendo su mejor esfuerzo para avanzar -con a de autocrítica- hacia la patria libre, justa y soberana que queremos.
Erre con erre revolución ya.
viernes 1 de octubre de 2010
La inaudible voz de Dios
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Carola
La voz de Dios, silencio omnipresente, por mucho que jure Bush haber sostenido una animada tertulia con el Señor. Esa que algunos dicen saber interpretar, por que Dios habla raro, no es que viene y te invita un café, noooo, basta leer la Biblia para entender que la voz de Dios no se entiende a menos que seas un entendido, porque “Dios escribe derecho sobre líneas torcidas” aún cuando pudo haber enderezado las líneas antes de sentarse a escribir, pero eso acabaría con el misterio de esa voz tan incierta que viene de una garganta que ni siquiera sabemos si en verdad existe. La voz de Dios…
La voz del pueblo, ese estruendo que parece mudo, gritos para sordos que dicen que están oyendo. Esa que no necesita interpretes porque es clarita y precisa. Una voz concreta que brota de gargantas de carne y hueso, irritadas de tanto gritar para que otros ruidos hagan de sus gritos susurros que luego se hacen silencios… La voz de Dios.
Dios decide el destino, todo está en sus manos, al menos eso es lo que nos enseñan a creer. La voz del pueblo es la voz de Dios, el pueblo, como Dios, comanda y traza el camino con su voz. ¿Alguien nos oye?
La voz de Dios no es cuantificable, a diferencia de la voz del pueblo que puede convertirse en estadísticas, sumas, restas, y hasta reglas de tres. La voz del pueblo es matemática, el universo es matemáticas, la matemática es exacta, infalible como dicen que es infalible Dios. La voz del pueblo es un dos más dos sagrado.
Claro que siempre habrá numerólogos que interpreten cifras usando los más inexactos métodos y las más esotéricas explicaciones. Habrá quien afirme, sin un ápice de amor propio, que menos es más, que dos más dos hoy, no es los mismo que dos más dos mañana o ayer, que todo es distinto aunque sea igual porque los números hay que saber leerlos, como la Biblia, y más sabiendo que leemos números que se refieren a la voz del pueblo que, como repiten estos sacerdotes, es la voz de Dios.
Interpretes de la voz de Dios que insisten en no escuchar, que ocupan espacios, que, de panas, convierten a sus amigos en “fichas”, en perfectos burócratas “matavotos”, que en nombre de la revolución traicionan a la revolución. Mezquinos personajes que no temen al ridículo un segundo lugar cuando, al ser los candidatos de Chávez, inexcusablemente debían ser los primeros. Personajes vitalicios que a la sombra de mi presi pretenden hacernos sombra al pueblo, -¡qué fastidio!- la voz de Dios.
Habló el pueblo, la voz de Pitágoras, contundente, clara, precisa. Habló la voz alfabética que hoy clama más que nunca las tres erres siempre postergadas.
¿Alguien nos escucha? O estamos condenados a ser la conveniente, interpretable, incierta e inaudible -sí ya sé- voz de Dios.