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miércoles 29 de septiembre de 2010

Todo es relativo



    • Si defiendes tus ideas de derecha eres un demócrata.
    • Si defiendes tus ideas de izquierda eres tarifado
    • Si eres opositor y haces negocios con el gobierno estás trabajando.
    • Si eres chavista y haces negocios con el gobierno estás chupando.
    • Un corrupto es un funcionario chavista que acepta sobornos o cobra comisiones
    • Si es opositor y corrupto es lógico porque lo que no se robe él se lo robaría otro.
    • Si es opositor y paga sobornos o comisiones es un emprendedor.
    • Si dice ser chavista y paga sobornos o comisiones, es la prueba viva de que todos los chavistas son ladrones.
    • Un gobernador que compra relojes con dinero público es un perseguido político.
    • Un chavista que lleve un reloj bonito es un ladrón
    • Si gana un candidato chavista el CNE está comprado y hubo frrrraude.
    • Si gana un candidato opositor, ni pío.
    • Si eres chavista y compras en PDVAL te gusta la comida podrida.
    • Si eres opositor y compras en PDVAL, lleva bolsas del Excélsior Gama para que no te rayes con tus vecinos.
    • Si eres chavista y dices que te preocupa la pobreza, eres una hipócrita.
    • Si eres opositora y y dices que te preocupa la pobreza, eres Miss Venezuela.
    • Multitud vestida de roja bailando y cantando: horda violenta
    • Grupo vestido con palos, piedras y bidones de gasolina quemando chaguaramos: marcha pacífica.
    • Un policía golpeado repetidas veces con el asta del una bandera siete estrellas es un esbirro represor.
    • Un opositor que golpea repetidas veces con el asta de su bandera siete estrella a un policía es una víctima de la brutalidad policial.
    • Un banquero que se va con los reales de los ahorristas es un mártir de la libertad de expresión.
    • Un gobierno que devuelve los ahorristas los reales que el banquero se robó es un rrrégimen quiere apoderarse de todos los bancos del país. 
    • La gente que vota por un candidato que le pide peras al horno se llama gente pensante.
    • La gente que vota por un candidato que gobierna para ellos se llama pueblo ignorante.

                                        viernes 24 de septiembre de 2010

                                        Yo voy a votar






                                        Yo voy a votar este domingo por el acceso a la salud, por los más cuatro mil niños operados en el Cardiológico Infantil. Voy a votar por mi CDI y por los otros quinientos y pico que hay en toda Venezuela. Voy a votar por la salud de mis hijas y por la de todos los niños que ya no mueren de diarrea. Voy a votar por los tantísimos ciegos que ahora pueden ver. Voy a votar por la vida.
                                        No voy a votar por la ceguera mezquina que tiene ojos sólo para ver la falla, para magnificarla a gritos mientras invisibiliza avances y logros con el silencio. 
                                        Voy a votar por el Simoncito de Victoria y el liceo Bolivariano de Kleiber. Por los por los dos millones de alfabetizados, porque somos un país de estudiantes de todas la edades, porque los viejos sacan el sexto grado que el pasado les negó, y luego son bachilleres y quién sabe si lueguito llegan a doctor... por la Universidad Bolivariana, por los médicos comunitarios, por lo sueños realizados de los que antes ni se atrevían a soñar. Voy a votar por la inclusión
                                        No voy a votar por un mundo selecto de expertos petulantes nacidos para decirnos lo que es bueno para el pueblo que desconocen y desprecian.
                                        Voy a votar por los libros a cinco bolos, por la Biblioteca Familiar, por Cervantes para todos, por Feria del Libro, La Villa del Cine, por Telesur, nuestros ojos y nuestra voz en el mundo, y por TVes con su Megacine, su Cantinflas del domingo, sus comiquitas de Samuel… 
                                        No voy a votar por la amenaza del regreso de RCTV con litros botox y silicona y programas embrutecedores, ni por un Teresa Carreño para las páginas sociales. No voy a votar por el conformismo importador de libros basura, de tele basura, de música basura. No voy a votar por la basura, pues.
                                        Voy a votar por El Calvario y la Plaza Bolívar con su Café Venezuela, por el Bulevar de Sabana Grande recuperado, por el Metrocable. Voy a votar por una ciudad para la gente, voy a votar por Caracas, porque llegue el día en que toda Caracas sea Caracas y Margarita no sea monte y culebra. 
                                        No voy a votar por el progreso Sambil, por la mayamización de mi entorno, no voy a votar por el complejo de inferioridad.
                                        Voy a votar por este presente en expansión, por el prólogo del futuro de los nietos que aun no tengo. Voy a votar para ser la abuela del hombre nuevo. Voy a votar con la paciencia del que sabe que el mundo para mis nietos, los tuyos, no se hace en dos días, ni en once años, ni en una vida. Voy a votar para seguir construyendo.
                                        No voy a votar por el pasado, por los mismos protagonistas de los mismos desmanes, los mismos mentirosos delirantes que nos dicen con desparpajo que el voto que ayer no era secreto, hoy, en las mismas condiciones, sí lo es.
                                        Voy a votar por la cordura.



                                        sábado 18 de septiembre de 2010

                                        Henry, pusiste la mousse au chocolat




                                        En este país, definitivamente, no se puede ejecutar una estrategia de manipulación planeada por minuciosos y extranjeros expertos en el engaño masivo, sin que salga un politicucho y se lleve meses de arduo y sacrificado trabajo en los cuernos de su estupidez.
                                        Sí, Henry, es contigo y ahora me vas a escuchar, a mí: Marifer Popof, presidenta del frente de damas indignadas con todo lo que haga el gobierno, y desde esta semana, con todo lo que hagas tú.
                                        Cómo es posible que después de habernos visto subir cerros, abrazar a esos tierrudos sin ningún tipo de protección, porque como debes saber no hay guantes de látex cuerpo entero y si los hubiese esa gentuza notaría el rechazo que intentamos, al menos durante la campaña, disimular. Nos viste tragarnos la grima y besar niños mocosos que huelen a niños mocosos. Nos viste torturar nuestra sed de Evian con refrescos de piña, parchita, uva y otros sabores abominables para no desentonar. Nos vistes lucir nuestras ensayadísimas sonrisas para una foto que inmortalizaría nuestra desfachatez, que consolidaría nuestra victoria, pero nooo, tú no podías quedarte callado…
                                        Tenías que contar el final de la película sin dejarnos siquiera disfrutar del pop corn. Justo cuando rematábamos el engaño con nuestro mensaje de amor, paz y pluralidad, escrito en tinta asquerosamente roja, roja “Es Ahora”, porque era ahora, adeco gafo, era ahora o nunca y tú abriste tu bocota…
                                        Sí, nosotros, los mismos cuatro gatos de siempre, aquí entre nos, tenemos claro por qué queremos llegar a la Asamblea Nacional, jamás torcimos el rumbo ni cambiamos el objetivo. Nosotros nunca dudamos, pero teníamos que sembrar la duda y confundir a esa gentica, jurarles en vano que los queremos, que no somos golpistas, que sólo firmamos una lista de invitados a la fiesta de Carmona, que creemos en la democracia y que no vamos a tocar ni un solo pelo –chicharrón ¡qué horror!– del petrodictador que los adoctrinó con burundanga espolvoreada en esos pollos baratos que les venden en pudreval. Y lo estábamos logrando, Henry, pero noooo…
                                        Es que “la unidad” no es más que un rissotto con mango. Si no, dime por qué la pobre Maricori debe sufrir a ese gordito horrendo pegado a ella como una mala sombra, dime por qué la gente como yo debe padecer las consecuencias de lo que haga gente como tú, Ramos Allup, gentuza capaz de celebrar el aniversario de vida de un partido difunto, cuyo cadáver fue devorado, años ha, por un repugnante chiripero del que sólo quedan escombros políticos disfrazados de la Mesa de Unidad, de la pluralidad, del amor, la paz y la mentira casi perfecta… y fuera Chávez…
                                        Pero tú, Ramos Allup, tuviste que abrir la boca y poner la mousse au chocolat.

                                        Marifer Popof.


                                        sábado 4 de septiembre de 2010

                                        El delirio recurrente






                                        Otro año electoral y otra vez la historia repetida. Con vocación de mosca que se estrella contra el cristal, la oposición venezolana insiste en la misma fórmula, tontísima fórmula, de pensar que el pueblo es gafo.
                                        Claro que hay gente, su gente, que víctimas del terror que genera la ignorancia, se descompone ante la simple mención de una palabra cuyo significado se empeñan en desconocer. Es que en su extraña forma de proceder, para estas aterradas personas, indagar sobre el comunismo parece ser una especie de traición a sus principios. Para ellos es un punto de honor y te lo dicen orgullosos: ¡yo no tengo por qué saber de esa vaina, chica!
                                        Es así como, bajo la sospecha de comunismo, protestan contra una ley de educación que nunca leyeron. Es de ahí que surgen profundas consignas como ¡No es No! Es ese no querer saber porque ya sé, ese por algo fui a la universidad, esa arrogancia sin sustento, lo que los convierte en presa fácil, en pececitos dorados -de bisutería- dentro de una pecera de pirañas.
                                        En nombre de la democracia, siempre contrapuesta al comunismo maluco, defienden los privilegios de quienes los explotan, poniendo voluntariamente la cabeza en la guillotina de sus verdugos. Movidos por una sed de justicia retorcida, defienden arrebatados el derecho a la especulación, a la estafa bancaria e inmobiliaria, al cobro del IPC, el derecho al fraude fiscal y hasta terminan pagando como unos gafos los impuestos de un millonario evasor a punta de Globopotazos. 
                                        Sus causas “justas y libertarias” dejan de serlo apenas les dan otra pauta: de “Somos gente del petróleo” a “Estamos Contigo RCTV”, a “Yo quiero arroz saborizado”, a “Con mi aumento de matrícula no te metas... Sus miedos pasan de moda y ya nadie se acuerda de que el año pasado a esta hora les iban a quitar a sus muchachitos, ni de que el año anterior iban a ser obligados a compartir su casa con varias familias cubanas, ni hablar de los bombillos espías que conectaban sus cocinas con la oficina de Fidel. 
                                        Esta amnesia inducida borra también a sus héroes, que tal vez por poco heroicos sean fáciles de olvidar. Y Nixon fueron todos, y Yongo se gastó el medio millongo, y pelaron el culito como Julito Pelao… Y detrás de ellos los que no se borran, las viejas caras de siempre, y otras nuevas que pronto envejecen por contagio, ocultas bajo otras fachadas, nuevos partidos que apestan a pasado enterrado. 
                                        Otra vez, como cada año, ellos llaman a votar cantando a priori un fraude que solo cuaja donde pierden, y acude al llamado mi pobre y aterrada “gente pensante de este país”, que no quiere saber a qué teme y que cree que ver al futuro es mirar hacia atrás.
                                        Otra vez, como cada año, el delirio recurrente.