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viernes 30 de julio de 2010

Yo soy la revolución.

Otra entrevista exclusiva a Escarlatina Rojas Bermellón.




La primera vez que entrevisté a Escarlatina Rojas Bermellón prometía ser la última, pero la vida es larga y las campañas electorales vuelven y con ellas, la imperiosa necesidad de figurar de nuestra conocida multifuncionaria pluricambural, siempre optando a un nuevo cargo, esta vez uno de elección popular.

Sin sorpresas, vestida de estricto rojo, nos recibió sentada, escudándose detrás de una solitaria pero contundente foto que reposa sobre su escritorio, en la que nuestra entrevistada aparece, según sus propias palabras, “Fundida en un abrazo revolucionario con el Comandante Presidente” lo que dio pie a mi primera pregunta:

-Sra. Rojas Bermellón

- Mis amigas me llaman Escarlatina -Dijo con sonrisa de afiche.

- Por eso digo: Sra. Rojas Bermellón, en esta foto no parecen coincidir las sombras de su cara y la del Presidente ¿Se trata de un foto montaje con photoshop?

- Usted siempre con sus preguntas tontas en momentos en los que nos estamos jugando el futuro de América Latina, ¡Alerta, alerta, alerta que camina…! Cuando los verdaderos revolucionarios nos enfrentamos al demonio mismo del capitalismo, dando el todo por el todo en esta lucha por establecer la nueva geometría del poder y un mundo multipolar…

- Ya veo: photoshop. Pero hablemos de otra cosa: El poder popular…

- Poder popular algo tan sencillo: míreme a mi, yo soy el ejemplo perfecto: he inundado esta región con mi cara y mi nombre, en vallas, afiches, franelas y hasta autobuses. Todo el mundo me conoce, si eso no es ser popular… y en cuanto al poder ¿Le parecen pocos dos viceministerios, la dirección de tres instituciones nacionales y regionales, la presidencia de cuatro comisiones del partido, más la vocería regional, además del reinado de carnaval de 2010…?

- Clarísimo… y ¿Qué me dice de la democracia participativa?

- Que participo en todo, que no hay cargo que no pelee y arrebate con uñas acrílicas y dientes blanqueados con láser.

- Recuerdo que hace poco, en el congreso extraordinario, el Presidente, clamando ver caras nuevas, la mandó de regresó a casa…

- ¡Calumnias! El Comandante Presidente consideró que yo merecía un breve descanso porque reconoce mi invaluable labor en todos los ámbitos de la política nacional.

- Y esa compulsión participativa ¿A qué se debe?

- A que soy, como dijo, por orden mía, aquel publicista que contraté para diseñar mis campañas institucionales, “La revolución hecha mujer”

- Si usted es la revolución ¿El pueblo qué es?

- El pueblo soy yo.

- ¿Y que opina el pueblo al respecto?

- El pueblo necesita formación ideológica, tenemos un largo camino por recorrer…

- Por fin coincido con usted: tenemos un largo camino por recorrer…

sábado 24 de julio de 2010

Coordenadas no es cool.

Otra emocionante aventura de Kiki Aranguren







Osea, fue horrible, osea.

Osea que yo estaba tan tranquila en Margarita y prendo la tele y zuas! Oh my god!Osea, qué pena con el mundo después de lo que dijo ese señor en la tele sobre los guerrilleros comiendo cochino en mi bello y destruido país. Osea que no les basta con ser guerrilleros y venirse para acá con los chavistas sino que también comen cosas súper guácatelas como ese cochino clavado en un palo como los que salen en los Picapiedras.

Osea que apenas terminé de ver a ese señor tan nice, con ojos azules y todo, llamé a mis amiguis con mi BB y les dije: Amiguis, amiguis, no se si morirme del susto de las guacatelas. Amiguis, tenemos que salvar a nuestro país porque estos FARCs van a querer que todos comamos cochino de ese en vez de mi combo de nuggets, osea ¡No es NO! .

Así fue como hicimos una marcha, bueno, marcha en rústicos para ese lugar superniche que dijo el señor que se llama Coordenadas.

Osea, fue horrible porque el GPS de mi BB nos dijo que Coordenadas estaba, osea, del otro lado de Venezuela, osea. Never in my life, te lo juro, osea. Pasamos por pueblos, osea, que qué mal gusto, unas cosas con nombres súper, osea, súper que no sé a quién se le ocurre: y que Tinaco, Barquisimeto, Coro Coro, Llaracui, y uno de lo último que se llama Bachaqueros, que yo ni me bajé de la camioneta de Lucho porque le tengo terror a los bachacos.

Osea que esa viajadera y nada que llegábamos a Coordenadas, osea, y yo muerta de hambre porque hace forever que ni un Mc Donalds ni un Sambil, y las Oreos se nos acabaron apenas salimos de Puerto La Cruz.

De repente el GPS nos dice ¡bip bip! Como que estamos cerca, pero yo miré para todos lados y no vi ningún cochino ni nada. Lo que había era un peladero, y luego unos árboles y unos señores con motosierras que parece que eran leñadores o algo. Osea y yo muerta del susto porque estábamos a punto de llegar a Coordenadas y yo me estaba reventando de ganas de hacer pipí, osea que qué horrible porque no había baños.

De repente salen unos terroristas y nos atrapan a y nos llevan con todo y camionetas. Osea que los terroristas son súper brutos o qué, porque ese que me agarró se empeñaba en decirme Veneca y Veneca . Y yo que no, que me llamo Kiki, y el tipo sordo, osea.

Nos llevaron presos porque y que estábamos en Colombia y ellos eran policías de allá, como si yo fuera gafa y me iba a creer ese cuento, si yo he visto las propagandas de Colombia en Sony Television y eso de que te vas a querer quedar y, te lo juro chama, que eso no era Colombia porque era horrible y superniche y yo no me quería quedar. Además que el GPS de mi BB me dijo que eso era Coordenadas y Coordenadas queda en Venezuela como lo dijo el señor de la tele, osea, a mi no me van a engañar.

Entonces ese policía horrible nos dijo que nos iban a deportar, como si estuviéramos en mayami, que risa, osea… y nos deportó, osea qué raya!

Lo peor que lo deporten a uno es que nos entregaron, osea, no sé como decirlo sin que me dé más guácatelas, osea, a los soldados de la guardia nacional, osea, esos soldados chavistas!!! Los del garrapiño, ¿Se acuerdan? Osea, me podía morir!

Osea que me puse a llorar como loca y a gritar EEEEES-TU-DIANTES!!!!! LI-BER-TAD!!!! Clap clap clap!!! Y yo, osea, que me dolía la garganta de gritar por la democracia de mi país, osea.

Entonces se asustaron porque, típico, que no tenían ni el camión que echa agua ni el garrapiño, osea, porque en este gobierno nada funciona, así que nos llevaron a Caracas y, osea, qué tristeza regresar y no ver la Bola de Pepsi, osea.



viernes 23 de julio de 2010

Otra de vaqueros.






Ahora cuénteme una de vaqueros, dijo mi embajadorísimo Roy Chaderton acerca de lo que, según el embajador colombiano ante la OEA, eran pruebas irrefutables contra nuestro país. Y la verdad es que si el asunto no fuera tan peligroso sería hasta gracioso.

Se presentó este señor Hoyos con lo que, insistía, era abrumadora evidencia de que las FARC y el ELN se esconden en Venezuela, y nos empezó a mostrar fotos de algún jefe guerrillero fumando, otro en una playa colombiana que según Hoyos queda en Falcón, un campamento rodeado de árboles tan venezolanos que nadie que tenga tres dedos de frente y que quiera seguirle el juego nefasto a este embajador, pensaría que que se tal vez se trate de bejucos colombianos.

Fotos y videos acompañados de coordenadas que nada dicen, pruebas contundentes como las que, hace algunos años, nos mostró Collin Powell desde la ONU y donde, según él, Fox News y CNN quedaba clarito que Iraq tenía unas armas de destrucción masiva que no tenía.

Esta historia que Collin nos empezó a contar entonces no ha llegado a su fin. La guerra contra el terror que promovía su gobierno sigue aterrorizando a millones de personas, las armas de destrucción masiva continúan produciendo incontables “daños colaterales”, por no decir inocentes descuartizados, sólo que estas armas no son las de Saddam, que no existían, sino las del gobierno de Collin y su amigos.

Hoy nos tocó ver a una especie de Collin colombiano, portando pruebas tan huecas como el amor y la preocupación que, este nefasto lleva y trae, dijo sentir por nuestro pueblo. Vergonzosa exhibición de cinismo de alguien no parece conocer la vergüenza.

Sería cómico, repito, si no fuera tan peligroso el juego que estos señores de la guerra quieren obligarnos a jugar. Sería cómico si no me hubiera tropezado con los tristes comentarios de algunos, cuyo furor antichavista los lleva a desear una invasión colombiana, con marines gringos incluidos, con su Faluya en Catia, of course, porque en Chacao va el Green Zone… Sería cómico pero, visto lo visto, el fósforo blanco no distingue clases sociales, el uranio empobrecido nos empobrece a todos, la guerras salvadoras no salvan, matan.

Claro, que esto lo digo yo que soy chavista, que no pertenezco al exclusivo sector pensante del país, ese que cree que los bombillos ahorradores espían, que la democracia se hace con golpes de estado tipo Micheletti, que los marines son las hadas de la libertad, que el socialismo es malo porque es malo, porque ¡No es no! y ¡Con mi Hoyos no te metas!

En serio, sería tan cómico si no fuera tan triste y peligroso...



sábado 17 de julio de 2010

Pelear con un fantasma.






En política, pocas cosas son más inútiles que pelear con un fantasma, y pocas cosas hay en la vida más fantasmales que un anacronismo llamado príncipe de la iglesia.

El inútil despilfarro de adjetivos dedicados a Urosa y a sus compinches ensotanados, y las huecas respuestas de quienes manejan la franquicia vaticana en nuestro país, nos dejan un sabor a nada en la boca. Un llanito mar de tinta, de lado y lado, que no nos permite llegar al fondo del asunto y uno se cansa del chapoteo…

¿Será que no tenemos problemas? ¿Será que todo marcha sobre ruedas, tanto así que nos sobra el tiempo para dedicarlo casi exclusivamente a pelear con un cardenal? ¿En serio alguien cree que este es el enemigo más apremiante que tiene la revolución?

Y es que si queremos pelear ¿por qué no nos entramos a puños con la ineficacia, la burocracia, la corrupción? ¿Por qué no hacemos un ejercicio de memoria y revivimos aquellas tres erres que, pobrecitas, murieron al nacer?

Yo entiendo una escaramuza momentánea entre mi presi y un cura principesco, la entiendo porque desde posiciones ideológicas tan opuestas difícilmente se van a caer a besitos, pero hasta ahí. Luego dejo de entender cuando la cuestión se convierte en una epidemia de repetición verbal y troglodita es la palabra a pronunciar por todo aquel que se precie de ser revolucionario. Entiendo menos cuando la Asamblea Nacional dedica toda una tarde a un round de improperios cardenalicios mientras que tantas leyes esenciales para la revolución son todavía materia de arrastre. Finalmente mis neuronas tiran la toalla cuando una diputada revolucionaria, más papista que el mismísimo papa y cual madre superiora de algún terrible convento, acusa a otra diputada de ser una pecadora.

Mientras tanto hay sólo tres detenidos por el caso PDVAL, sigue la letanía de quejas sobre el IVSS, los malandros, mayores y menores, se apoderan del país, el Metro de Caracas se desarma ante a los ojos incrédulos de sus usuarios, la inflación nos ahoga, los aspirantes al Morrocoy de Oro morrocoyan, Globovisión globovisiona, la derecha se frota las manos…

Es que los logros de la revolución no brillan tanto cuando la cotidianidad se convierte en una pista de obstáculos, cuando comprar un pollo que puedas pagar implica dos horas de cola bajo el sol, cuando el papel tualé es un artículo de lujo y un culo limpio un símbolo de status, cuando los especuladores dirigen la economía nacional y, como el resto de los delincuentes, se amparan en la impunidad, cuando el gobierno parece creer que el problema más apremiante es lo que diga o deje de decir un señor con batola al que llaman Cardenal...

Cuando peleamos con un fantasma perdemos la pelea real.




viernes 9 de julio de 2010

No hay derecho con la izquierda

Alerta del frente de damas indignadas con todo lo que haga el gobierno




Lo que faltaba: resulta que aquí ya no se puede hacer turismo sin terminar encarcelado, acusado de terrorismo o deportado. Esta pesadilla la vivió aquel animado grupo de turistas colombianos que nos honró con su visita a las deterioradísimas instalaciones eléctricas de este, mi pobre y abatido país, y ahora le tocó a un ciudadano salvadoreño que se disponía a hacer un poco de turismo conspirativo.

Cae así otra víctima inocente de este rrrrégimen castro-manuelita-softbol-maradona-comunista que se ha dedicado a violar sistemáticamente nuestro fundamental derecho a la desestabilización consagrado en los documentos clasificados de la CIA.

Así es, mis insignes damas cuya pulcra moral les confiere autoridad para despotricar contra aquel futbolista drogadicto que tiene un tatuaje de Fidel en la pantorrilla… Decía que El Arañero de Sabaneta reprime nuestro derecho al magnicidio con la brutalidad característica de las neodictaduras plebiscitarias como la que hoy aplasta a la gente decente, pensante, productiva, especuladora pero damos empleo de este país. Esta vez cometiendo el peor de los atropellos: el secuestro de un terrorista inocente.

Los organismos de inteligencia -¡Ja!- del gobierno, detuvieron a un hombre que no ha cometido delito alguno en el territorio nacional tan sólo por tener un prontuario terrorista, pequeño desliz de juventud; además de una solicitud de captura de Interpol, honor que se le concede a distinguidos ciudadanos como Guillermo Zuloaga; y por posesión de un pasaporte falso, como si estos ineptos no supieran lo difícil que es conseguir ese tipo de documentos por vía legal.

Por eso hoy alzo mi voz de entrecortada por la ira para denunciar ante la CIDH, la SIP, la NED y el Club de Expropiados de Diego Arria, el vil atropello contra este visitante, privado arbitrariamente de su libertad, coartando así su derecho a la desestabilización mercenaria y, a la vez, nuestro derecho sagrado de desconocer la voluntad popular.

Además de clamar justicia ante las más altas instancias internacionales, os convoco a la gran marcha de ida y vuelta “Con mis terroturistas no te metas”, que se llevará a cabo durante las vacaciones escolares y cuyo objetivo es colapsar el aeropuerto de Maiquetía, acabar con todos los cupos a cualquier destino en el exterior, y llevar nuestro clamor de libertad a otras latitudes donde reinan la civilización, la ley (del más fuerte) y los centros comerciales.

Atentamente,

Marifer Popof

Presidenta del Frente de Damas...ustedes ya saben.


viernes 2 de julio de 2010

La felicidad entrecomillada de Elián.


Elián González, el niño balsero cubano, está "feliz" en la isla. -Diario 20 minutos, España-



Elián González, a diez años de su regreso a Cuba y a la casa de su papá, declaró que es feliz. Claro que eso no puede ser porque siempre nos han dicho de Cuba que la felicidad se exilió en Miami apenas llegó la revolución. Por eso hoy leemos sin asombro titulares de prensa que entrecomillan la felicidad de Elián, como para recordarnos que, por más que lo diga el mismísimo Balserito, no podemos creerle ya que de felicidad y de Cuba los cubanos de la isla no saben ni un pepino.

La felicidad de Elián se quedó en la casita de Hialeah donde permaneció secuestrado durante siete meses, en su patio delantero atiborrado de juguetes carísimos donados por empresarios ávidos de publicidad, y que eran pisoteados por reporteros ansiosos de un tubazo, vecinos curiosos, políticos locales con vistas en el Capitolio, senadores y congresistas marcando su terreno, Gloria y Emilio Estefan, Cristina Saralegui y otras estrellas menos rutilantes pero igualmente pavosas, viejas beatas que creyeron que aquello era un milagro -porque los Estefan y esa gente importante nunca iban por esos lados- y descubrieron en Marisleisys, una pava prima de Elián, a una elegida y juraron ante las cámaras haberla visto levitar.

Marisleisys, por su parte, apenas se enteró en el noticiero de las cinco que era una santa levitante se sintió bañada por la luz celestial que emanaba la voluntad de Dios: Ella era la nueva, repentina y precoz madre del Balserito, Amén.

Amén, decían las beatas entre letanías y mueras a Fidel. Amén y muera, repetían en Univisión. Amén decía la Fundación Cubano Americana mientras se relamía los colmillos. Amén decían los Hermanos al Rescate calentando los motores de su avionetas para salvar a otros niños de los padres irresponsables que pretendían criarlos en Cuba. Entretanto la corte de apelaciones, parientes exigiendo derechos que nunca tuvieron, dos abuelas que regresan a Cuba con las manos vacías, un video en el que un adulto sopla a Elián las palabras que él no pensaba decir: “No quiero regresar.”

¡Amén! Que el niño no quiere volver y nos cagamos en su padre comunista que, desde aquí, se le nota a noventa millas que no tiene derechos. Y en el Malecón cientos de miles de cubanos exigían su derecho de a ser los padres de sus hijos, cosa elemental para cualquiera menos para la mente retorcida del exilio retorcido. Mientras, de la mano de los payasos de aquel circo vergonzoso del que tuvo que ser rescatado a punta de pistola, Elián visitaba Disney World.

Y todavía, diez años después y siempre, habrá un cínico capaz de entrecomillar la felicidad de Elián.