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sábado 26 de junio de 2010

Fútbol hasta en la sopa, gracias a Dios








Aprovecho un ratico entre los juegos de la primera fase del mundial para sentarme a escribir mi artículo de esta semana. Trato de concentrarme pero mi cabeza todavía baila al son del gol de Palermo con la selección Argentina. No es fácil dejar a un lado la pachanga de este pedacito de victoria y menos cuando festejo con Dios, quien prometió, en caso de ganar la copa, celebrar en pelotas en pleno centro de Buenos Aires ¡Dios en pelotas! Yo quiero ver eso.

Ya sé que la FIFA es una multinacional, ya sé que probablemente el Che no pasó horas y horas sentado viendo el fútbol, ya sé que aupar a Argentina me convierte en una especie de sietecueros sin patria, ya sé todo eso pero yo me entregué hace tiempo. Yo me cansé de racionalizar todo, me cansé de que me digan qué cosas son o no revolucionarias, sobre todo me cansé de que traten de convencerme que la alegría, la celebración, el acercamiento que vivimos durante el mundial me distrae de lo verdaderamente importante, como si no se pudiera caminar y comer chicle a la vez.

Caminando y comiendo chicle está Fidel que no ha dejado de mencionar al Dios y a su arcángel Messi en sus reflexiones, caminando y comiendo chicle mi presi cancela el Aló Presidente para que nadie se pierda un partido, caminando y comiendo chicle recordamos que Maradona siempre fue la piedra en el zapato de la FIFA, Pelusa que se les metió en el ojo, Dios que se ha convertido en la peor pesadilla del establishment futbolero, recurrente pesadilla ahora con un tatuaje del Che en el brazo. ¡Con ese brazo lo quiero ver levantar la copa!

Mal ejemplo, dicen los inmaculados apóstoles de la hipocresía, drogadicto, cocainómano... Mal ejemplo dicen porque su aversión a la verdad no les permite admitir públicamente que lo que les horroriza del Pibe es el Che en el brazo, el reconocimiento de Fidel, la cercanía con Chávez, su eterna indisposición para tragarse las reglas que hacen los fuertes, los abusadores, su bocota que no deja de decir lo que piensa y su cabecita negra que no deja de pensar.

La calidad humana de Maradona desnuda la mezquindad de quienes convierten todo en negocio con una selección que juega al fútbol por jugar al fútbol, amigos que se juntan en un patio, grandísimo y muy televisado, sí, pero para ellos un patio, a hacer lo que más les gusta, lo que mas nos gusta verlos hacer.

Mientras, los medios sueñan con informar el fracaso de Dios como si fuera posible que Dios fracasara. Porque no entienden la grandeza de lo que hace Diego, no entienden que ya venció devolviendo la magia infantil del juego a las canchas del mundial.

¡Y que la sigan chupando! -Palabra de Dios.




viernes 18 de junio de 2010

Mi abuelo el zombie.




El terrorífico relato que hoy les voy a narrar no es una leyenda antillana con medico brujo, huesitos de pollo y caracoles, no. Lo que les voy a contar es la pavorosa historia de mi abuelo, un heroico viejito que a pesar de que lo mataron hace dos meses, insiste en seguir vivito y coleando.

A Tototo -así lo llamo- lo mataron cuando se disponía a retirar los realitos de su pensión de vejez. Aquella mañana él había revisado cuatro veces su planilla de retiro con la disciplinada minuciosidad a la que se aferra a sus noventa años para evitar meter la pata irremediablemente. Había hecho su cola tranquilo sin saber que con su turno a la taquilla le llegaría la muerte.

Lo siento Señor González -dijo el cajero sin imaginar que le estaba hablando a un cadáver- No le puedo procesar el retiro porque su cuenta ha sido bloqueada. Pase a la oficina de la gerente para que le explique bien este asunto.

Tototo recibió la noticia de su muerte de boca de una gerente que, con insensibilidad mercantilista, apuñaló las orejas de mi nonagenario abuelo: “Como usted no ha realizado retiros en dos meses, el IVSS ha bloqueado su cuenta presumiéndolo fallecido. Esto se hace para evitar posibles fraudes”

Es decir que el IVSS mata a los abuelitos antes de que se mueran para evitar así que los nietos malucos cobren sus pensiones.

Tarcisio aprovechó lo que debía ser su último aliento para tartamudear: “Es que yo me crié en la cultura del ahorro de la Margarita pobre donde crecí...”

Lívido lo vi llegar y supe que algo le había sacado el alma del cuerpo. Estoy muerto, el IVSS me mató porque no gasté mi dinero, dijo mientras ignoraba a un fiel y despistado perro que se empeñaba en saludarlo como si estuviera vivo. ¿Puedes llamar a esa gente, mi niña? Claro Tototo, yo los llamo y verás que eso lo arreglan en un minuto, recuerda que mi presi siempre habla de los derechos de los mayores, de los más vulnerables, recuerda que estamos en revolución.

No se preocupe, eso se arregla. -Me dijo un amable funcionario al teléfono- Su abuelo tiene que venir a Plaza Caracas, de lunes a miércoles, antes de las siete a.m. para que le den su número y lo atiendan. Mientras tanto yo traducía: Tototo tiene que estar en Plaza Caracas a las cuatro de la madrugada para que le den un número a las siete para que lo atiendan a golpe de once de la mañana. Tototo tiene noventa años… ¿Nadie tiene una respuesta mejor para nuestros viejitos?

Desde entonces mi abuelo es un zombie rebelde que enfrenta a la burocracia con una vitalidad envidiable, exigiendo con todo derecho que no lo declaren muerto, porque los muertos huelen a podrido. Que en todo caso, y si no queda más remedio, que lo declaren vencido.




viernes 11 de junio de 2010

Un grano en la nariz.







El caso de los contenedores de PDVAL se me está pareciendo a un grano en la nariz. Por más que alguien quiera ignorarlo -y yo no quiero- está ahí en medio de la cara, entre los ojos, latiendo dolorosamente, a punto de explotar y de bañarnos a todos de… ¡qué asco!… ustedes saben a lo que me refiero.

Un grotesco grano que puede estar anunciando un severo ataque de acné. Un granito que creció bajo un manto de disimulo, capas y capas de maquillaje que ya no maquillan y que hoy dejan ver la cara más fea de la canalla.

Si, dije la canalla, pero no se alegren los canallas que tratan de desviar la atención para el otro lado de la talanquera, porque es a ustedes a quienes me refiero: La canalla es una sola esté del lado que esté.

Desglosemos la canallada y veamos: Solo los canallas pueden, sin perder el sueño, negarle la comida al pueblo, ya sea por corrupción, acaparamiento, especulación o paro petrolero. Sólo los canallas son incapaces de relacionar sus canalladas con el llanto de un bebé hambriento, sí, ese bebé a quien le han quitado la leche de su tetero. ¿O es que la leche es sólo para el café?

Se pagan y se dan el vuelto los canallas. Hacen negocios juntos, corrompen y se dejan corromper, se embarran de ñoña a cambio de un billete, o de muchos, y todavía hay quien pretende echarle la culpa de estas canalladas al socialismo. No se puede ser más cínico.

No podemos olvidar a los canallitas menores de aquel lado que se regocijan con el hallazgo de comida que no alimentará a nadie. Canallitas que prefieren la guarimba a la propuesta, el estorbo al avance, el pasado al futuro. Mezquinos canallitas incapaces de celebrar los miles niños salvados en el Cardiológico Infantil, por citar alguna de nuestras tantas alegrías, pero, impúdicos, muestran su turbia esencia festejando triunfantes sobre la podredumbre.

Canallitas menores que chupan carguitos de los grandes canallas que tenemos dentro. Canallitas que hacen de mensajeros de la mentira y el chantaje, de policías paranoicos creadores de falsos positivos. Canallas y canallitas que cambian sueños colectivos por camionetotas negras con vidrios ahumados, tetas de silicona, o corbatas Louis Vuiton. Todos nadando en sus granos repletos de … ¡qué asco!… ustedes ya saben de qué están repletos los granos y qué pasa cuando estos explotan.

Por eso es que digo que hay que diagnosticar y tratar a tiempo un muy posible ataque de acné, señalando al grano en lugar de mal taparlo, extirparlo de raíz con determinación, hasta que salga el último canalla -perdón- el último microbio infecto, hasta que al mirarnos al espejo su imagen no nos devuelta ni un grano en la nariz.





viernes 4 de junio de 2010

Otros silencios.








¡Shhhhh…! Que le das de comer a la canalla. ¿Cómo se te ocurre denunciar el desfalco de ese Súper Mercal en plena campaña electoral? Deja la denunciadera, chica que esa conducta es sospechosa, Carola, me hueles a infiltrada... cuidadito, pues, que te estamos mirando, nosotros, los rojos rojísimos, cachuchita, franela y clavo…

Con Chávez todo sin Chávez nada, dicen mis rojos rojísimos y con razón: sin Chávez no eran nada pero, a punta de recostarse de mi presi, ahora tienen de todo y quieren más. Mis rojos rojísimos que se escudan en la canalla para hacer sus canalladas. Ellos, ante la indignación de mi Presidente y por no tener más remedio, apelan hoy a la originalidad y el ingenio que los caracteriza, para exigir que sobre el ex presidente de PDVAL “recaiga todo el peso de la ley”.

Después una severa crisis de mudez rompen el silencio vía twitter, como lo dicta la moda, píando su repudio a la ineptitud y la falta de escrúpulos de un Fulano mientras tararean nerviosos aquella canción de Juanga que dice: “Te pareces tanto a mi…”

Quienes intentaron contagiarnos del silencio trastocando complicidad con disciplina, pretenden hoy ser los horrorizados por uno de los tantos secretos a voces que, esta vez, se les fue de la manos. Y es que no hay manera de disimular 3.203 contenedores de comida putrefacta que gritan a los cuatro vientos que algo está podrido y no precisamente en Dinamarca. Y además, estamos en campaña.

En campaña se arreglan clínicas populares abandonadas a su mala suerte, en campaña se desempolvan proyectos condenados a ser maquetas eternas, en campaña descubren que los colegios necesitan mantenimiento, que los niños son el futuro, que sus padres son votantes que puede que estén muy bravos por el colegio; porque los pollos del PDVAL se los llevó un comerciante por la puerta de atrás; porque alguien en el IVSS bloqueó la pensión del abuelito y ahora, para arreglar el embrollo, el pobre abuelo debe hacer una cola a las tres de la mañana para el que a las siete un desalmado le un número para que otro funcionario lo atienda a las diez; porque los créditos para vivienda se los dan a los constructores y no a la gente, lo que los condenan al alquiler; porque alguien les robó la tranquilidad de su calle otorgando un imposible permiso de construcción; porque cada domingo vieron a mi presi frustrado regañando a los maestros de la desidia, armados con sus inexorables libretitas donde anotan órdenes que no pretenden cumplir, y que hoy se llevan las manos a la cabeza y exigen, con súbita indignación, que caiga sobre, otra cabeza, todo el peso de la ley.

Y es a nosotros a quienes piden disciplina revolucionaria...