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sábado 28 de noviembre de 2009

Comunismo, siliconas y American Express.





Si hay algo en lo que la revolución no ha podido profundizar es en la superficialidad de buena parte de la clase media. La piedra más dura parece blanda ante la solidez compacta con la que esta gente defiende con las uñas -postizas- la simple vaciedad de su existencia.

Las mujeres, siempre a la vanguardia, han decidido meterle el pecho a dos batallas perdidas de antemano: una contra la vejez y otra contra la voluntad popular. Claro que no se puede meter cualquier pecho: deben grandes como sus ambiciones, firmes como su determinación de sacar a Chávez, y falsos como los argumentos que usan para justificar sus acciones.

Esta semana leí en una nota de Reuters que en Venezuela, a pesar de la crisis, el negocio de la cirugía plástica sigue siendo redondo cual implantes mamarios. Según este reportaje, vivir en un país como el nuestro provoca tal desolación en algunas damas que ellas, a modo de terapia, se regalan “cariñitos’’ para levantarse el ánimo, y tal vez a un pavo bello. Y nada más cariñoso que una teta reencauchada.

La nota recoge conmovedores testimonios, como el de una veterana del bisturí que se adelanta a su tiempo afirmando que está dispuesta a someter su hija por nacer a una rinoplastia de si ésta llegara a sacar la nariz del papá. O el de un dedicado “galeno” que narra cómo algunas de sus clientes -perdón, pacientes- han vendido su carro, su apartamento, sus prendas heredadas de una abuela, todo por no ser las únicas de su círculo social con senos imperfectamente naturales.

Estas luchadoras afirman que los senos falsos las convierten en verdaderas venezolanas, que el nuestro es el país de la belleza, por lo que llevar siliconas es como llevar la bandera bien en alto, y que si la naturaleza se opone...

Y oponiéndose a lo inevitable pierden el tiempo mientras ganan años. Ciegas de vanidad pretenden maquillar la verdad con mentiras evidentes, no solo levantando tetas vencidas por la gravedad, sino quejándose a viva voz, mientras pagan retoques con American Express, que este comunismo las está matando.




sábado 21 de noviembre de 2009

Saber de todo para no saber nada.





Vivimos en la era de la información, al menos eso nos han informado. Millones de noticias frescas te emboscan por la tele, la radio, la computadora y, últimamente, te persiguen a donde vayas si eres de los que no sales sin tu BB, y entran a tu cabeza sin que puedas evitarlo. Porque no quieres evitarlo, quieres estar informado, ¿Acaso no es la era de la información?

Basta despertar en la mañana para que una avalancha de noticias ataquen a las neuronas incautas: Obama, Putin, Britney borracha, Mets 5 - Yankees 6, Ban Ki Moon, un suicidio, La Pasarela de Milán, nubosidad dispersa y pocas posibilidades de precipitaciones, Gaza -¿Qué era Gaza?-, una Cumbre, porque siempre hay una Cumbre, un perro que vuelve a casa, El Dow Jones, la lista de bestsellers de NYT, otra explosión en Bagdad… Y las noticias recurrentes, esas que vuelven cada año como si fueran una novedad: El hotel de hielo el Finlandia, los originales novios submarinistas que se casan debajo del agua, los locos conservados en vodka que se dan un gélido chapuzón en medio de la tundra siberiana…

Nombres, apellidos, eventos, lugares, cifras; noticias frescas que se marchitan aplastadas por otras noticias frescas que se marchitan… Titulares, tantos titulares que no dejan espacio al contenido, porque no hay tiempo, porque el tiempo es oro, porque hay que saber de todo para no saber nada.

Son precisamente las víctimas de este bombardeo deliberado de información instantánea, perecedera, comprimida e inconexa, quienes, ciegos de orgullo y de falsa sapiencia, no ven relación alguna entre el petróleo venezolano y las bases gringas en Colombia. Son ellos los que celebran los 20 años de la caída del muro de Berlín sin saber qué fue lo que cayó y creyendo que ya no quedan muros que derrumbar. Son ellos los que creen que muchos países son pobres porque no han querido ser ricos. Son ellos los que ante la compleja y profunda realidad prefieren sumergirse en la superficial vida de Paris Hilton, donde no pasa nada malo y si pasa es por culpa de Chávez, of course.




sábado 14 de noviembre de 2009

El proyecto está en proyecto.

Entrevista exclusiva a Escarlatina Rojas Bermellón.




Al entrar al despacho nos encontramos con la flamante plurifuncionaria policambural, Escarlatina Rojas Bermellón, viceministra, directiva, coordinadora, vocera, delegada y presidenta de condominio, entre otras, pero a quien hoy entrevistaremos en calidad de asesora del asesor del sub-despacho de conservación del agua y otros preciados líquidos. Escarlatina nos recibe con un cordial saludo extendiendo sus dedos coronados por larguísimas uñas salpicadas de diminutas estrellitas rojas, por supuesto, a juego con su camisa, cuyo cocodrilo francés bordado en el pecho dio pie a nuestra primera y malintencionada pregunta:

El cocodrilo que reposa sobre su silicona izquierda ¿Qué representa?
- Este no es un cocodrilo, se trata de una baba del Orinoco en peligro de extinción y que llevo en mi pecho como llevo a todos los seres cuya existencia esté amenazada por el capitalismo salvaje.

Entiendo, pero vamos al grano: El bote de agua en la esquina del Mango hoy cumple un mes mientras nuestro presidente llama a ahorr...
- Nos reunimos con los concejos comunales de la zona para atender esta problemática que atenta contra la soberanía hidrológica y la nueva geometría del poder. A la espera de soluciones promovemos el fortalecimiento del Poder Popular a través del 1er. Encuentro Comunal de Botes de Agua, en el cual se repartirá a los asistentes y asistentas, gorras, franelas y panfletos informativos acerca de la necesidad de ahorrar el preciado líquido, y cuyo objetivo principal será la formación del Hombre Nuevo: un hombre conservador de los recursos naturales, forjador de sueños, artífice de un mundo multipolar…

¿Y mientras el agua corriendo?
- Ya veo venir tu actitud burguesa y contrarrevolucionaria. Ya te dije que el proyecto está en proyecto, que trabajamos en las áreas estratégicas del desarrollo endógeno y que, como dijo el Che: “Nunca es tarde cuando la dicha es buena”. Está claro como el agua.

¿Agua blanca o negra?
(La entrevista terminó abruptamente cuando las uñas estrelladas intentaron clavarse en mis ojos a modo de despedida.)

sábado 7 de noviembre de 2009

Arroz con mango y reaggetón.





Hubo una vez evento que fue llamado, seguramente por algún funcionario rojo rojísimo, Homenaje Alí Primera, pretendiendo con esto convertir lo que era y no podía ser más que un megaconcierto, en un encuentro político-musical en el que la juventud venezolana, siempre colmada de ideas revolucionarias, siempre combativa, siempre socialista, debía pasar la noche gritando consignas, coreando ‘’canciones necesarias’’, aplacando sus indecorosos y contrarrevolucionarios impulsos de querer menear las caderas; en fin, haciendo lo que nadie está dispuesto a hacer en un megaconcierto.

Fue así como se preparó un arroz con mango y reaggetón al que acudieron las superestrellas invitadas que no debían cantar como cantan, ni hablar como hablan, pero eso sí, nos hubiera encantado que vistieran aquella franela que tanto nos gusto -porque nos gustó ¿Verdad? O ya no tanto-; rockeros; raperos; un DJ reggaetonero con pantalla gigante; juntos y revueltos con los cantores del pueblo, quienes desorientados, al son un rítmico “tu eres mi perrita, mamita, toma mi huesote y mueve la colita...’’, se preguntaban: ¿Y dónde está Alí? Además de una voluntariosa reportera de VTV que, en medio del desmadre, insistía en relacionar al culo con las pestañas entrevistando a los jóvenes asistentes sobre temas sencillos como el legado de Ludovico Silva, las proyecciones del precio del crudo para el 2019 o el papel de la CIA en la geopolítica de Eurasia, todo esto para que quedara bien claro que nuestros muchachos no son muchachos sino apóstoles de las ideas.

Desde entonces llueven los tomatazos que impactan incluso a quienes tuvieron el descaro de actuar con la misma irreverencia que los había traído aquí en primer lugar.

Vaya, pues, mi único y y rotundo tomate a los genios que, en su obsesión de pintar todo de rojo rojito, convirtieron un inofensivo megaconcierto en polémica, agravios, desaires, manifiestos, que tu, que yo, que viejos pegados en la nota, que pavos descerebrados y quién sabe cuántas cosas más.