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martes 31 de marzo de 2009
Monólogo virtual de una sorda que quiere ser ciega pero muda jamás.
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Carola
Acto único.
En un cuartico estéril, con un escritorio, una sillita incomodísima y una computadora cuya pantalla es la única fuente de luz en el escenario, una mujer que pareciera padecer una menopausia crónica, una opositora globalizada que redime su soledad y aridez en el mundo virtual. Desde su país, Argentina, está convencida de que NO es NO y no piensa callarse.
¡Hola amiguitos! Soy una argentina que odio a Chávez porque odio a Cristina. Pero no solo a Chávez y a Cristina, odio a muchos y por muchas razones que no seré capaz de exponer aquí, porque nunca he sido capaz de exponer razón alguna para justificar mis odios que son tantos y tan variados. Odio a los comunistas en nombre de Dios. Los odio porque Dios es amor y ya saben que hay amores que matan, aunque yo no sepa lo que es eso, digo, morir de amor, pero bueno, hablaba de Chávez, de ese comunista amigo de los terroristas cubanos que anda de la mano con Cristina, que creo que tiene mi edad pero se la ve tan joven...Mi queja concreta es que Chávez se mete en mi país y, fingiendo amistad, nos hipoteca comprando la deuda argentina, regalando así el dinero del pobre y abandonado pueblo venezolano, que muere de hambre en las calles, que no tienen escuelas ni hospitales, ¿Que cómo lo sé? Lo leí en un blog de unos pibes, Los Morochos, ¿vos no los conocés?, yo tampoco pero me vinieron como anillo al dedo porque escriben barbaridades contra Chávez, de cómo derrocha su dinero como cuando compró nuestra deuda. Y es que es el colmo esto de comprar papeles vencidos a nuestro gobierno justo cuando estaba a punto de caer, papeles que nadie quería comprar, que tenían a Cristina contra las cuerdas pero noooo, tuvo que venir este sujeto con complejo de Reyes Magos, en su caso Baltasar, y regalarnos otro dolor de cabeza y aliviar el de Cristina, que bien merecido que lo tiene. ¡Ja! Mirá lo que encontré en internet: que el petrodictador no nos regaló nada, mirá vos, aquí lo dice este diario que los ‘’progres’’ llaman gorila (¡Muerte a los progres, amén!). Nos cobra el muy usurero el 15% de interés a este mi pueblo exprimido. Y luego se llena la boca hablando de solidaridad. ¡Usureros! y no conformes con eso se vienen la semana pasada a firmar 22 convenios bilaterales con este gobierno que queremos derrocar. Y ahora viene una comunista y se aparece en mi ciberforo favorito a tratar de desdecirme. Ya vengo amiguitos, voy a meditar: Ommmmmmmmm! Esta roja dice tener un amigo economista que le explicó el asunto y mirá lo que me pone, como si yo me lo voy a creer: ‘’que el riesgo del país era elevado y esto eleva las tasas de interés, y que por ser una inversión riesgosa nadie quería comprar esos bonos.’’ Agrega además el cometario de otro dudoso economista que dice: ‘’ las leyes venezolanas no le permiten a Chávez no cobrar la tasa de interés que marca el mercado’’. Y para colmo, ambos economistas coinciden en que, sin duda alguna, fue un acto de solidaridad. Me van a venir con ese cuento a mi, que soy experta en egoísmo, sho y solo sho, por lo que puedo detectar a un egoista a distancia... como si yo fuera idiota y no me diera cuenta de que Chávez es un usurero que nos cobra el 15 % del dinero que nos regaló dejando a su pueblo en el más absoluto abandono. ¿Que decís? ¿Que es tema viejo? Ya lo sé pero hay que atacar con todo y más aún cuando la semana pasada se firmaron todos esos convenios bilaterales que a nadie convienen sino a la revolución bolivariana que crece y crece y tiene adeptos en todos lados… Ya los tenemos dentro ¡Libranos Señor!. Es que nosotros estábamos bien, che. Al menos estábamos lejos del fantasma de comunismo que ahora se cierne sobre mi patria chica, que chica la quiero, ¿me escuchan? ¡Chica!. No me van venir a mi con este esperpento de la Patria Grande y esa mezcolanza colores, olores y sabores que, por pecaminosos, no voy a poder probar. A mi no, porque ¡no es no!.
En un cuartico estéril, con un escritorio, una sillita incomodísima y una computadora cuya pantalla es la única fuente de luz en el escenario, una mujer que pareciera padecer una menopausia crónica, una opositora globalizada que redime su soledad y aridez en el mundo virtual. Desde su país, Argentina, está convencida de que NO es NO y no piensa callarse.
¡Hola amiguitos! Soy una argentina que odio a Chávez porque odio a Cristina. Pero no solo a Chávez y a Cristina, odio a muchos y por muchas razones que no seré capaz de exponer aquí, porque nunca he sido capaz de exponer razón alguna para justificar mis odios que son tantos y tan variados. Odio a los comunistas en nombre de Dios. Los odio porque Dios es amor y ya saben que hay amores que matan, aunque yo no sepa lo que es eso, digo, morir de amor, pero bueno, hablaba de Chávez, de ese comunista amigo de los terroristas cubanos que anda de la mano con Cristina, que creo que tiene mi edad pero se la ve tan joven...Mi queja concreta es que Chávez se mete en mi país y, fingiendo amistad, nos hipoteca comprando la deuda argentina, regalando así el dinero del pobre y abandonado pueblo venezolano, que muere de hambre en las calles, que no tienen escuelas ni hospitales, ¿Que cómo lo sé? Lo leí en un blog de unos pibes, Los Morochos, ¿vos no los conocés?, yo tampoco pero me vinieron como anillo al dedo porque escriben barbaridades contra Chávez, de cómo derrocha su dinero como cuando compró nuestra deuda. Y es que es el colmo esto de comprar papeles vencidos a nuestro gobierno justo cuando estaba a punto de caer, papeles que nadie quería comprar, que tenían a Cristina contra las cuerdas pero noooo, tuvo que venir este sujeto con complejo de Reyes Magos, en su caso Baltasar, y regalarnos otro dolor de cabeza y aliviar el de Cristina, que bien merecido que lo tiene. ¡Ja! Mirá lo que encontré en internet: que el petrodictador no nos regaló nada, mirá vos, aquí lo dice este diario que los ‘’progres’’ llaman gorila (¡Muerte a los progres, amén!). Nos cobra el muy usurero el 15% de interés a este mi pueblo exprimido. Y luego se llena la boca hablando de solidaridad. ¡Usureros! y no conformes con eso se vienen la semana pasada a firmar 22 convenios bilaterales con este gobierno que queremos derrocar. Y ahora viene una comunista y se aparece en mi ciberforo favorito a tratar de desdecirme. Ya vengo amiguitos, voy a meditar: Ommmmmmmmm! Esta roja dice tener un amigo economista que le explicó el asunto y mirá lo que me pone, como si yo me lo voy a creer: ‘’que el riesgo del país era elevado y esto eleva las tasas de interés, y que por ser una inversión riesgosa nadie quería comprar esos bonos.’’ Agrega además el cometario de otro dudoso economista que dice: ‘’ las leyes venezolanas no le permiten a Chávez no cobrar la tasa de interés que marca el mercado’’. Y para colmo, ambos economistas coinciden en que, sin duda alguna, fue un acto de solidaridad. Me van a venir con ese cuento a mi, que soy experta en egoísmo, sho y solo sho, por lo que puedo detectar a un egoista a distancia... como si yo fuera idiota y no me diera cuenta de que Chávez es un usurero que nos cobra el 15 % del dinero que nos regaló dejando a su pueblo en el más absoluto abandono. ¿Que decís? ¿Que es tema viejo? Ya lo sé pero hay que atacar con todo y más aún cuando la semana pasada se firmaron todos esos convenios bilaterales que a nadie convienen sino a la revolución bolivariana que crece y crece y tiene adeptos en todos lados… Ya los tenemos dentro ¡Libranos Señor!. Es que nosotros estábamos bien, che. Al menos estábamos lejos del fantasma de comunismo que ahora se cierne sobre mi patria chica, que chica la quiero, ¿me escuchan? ¡Chica!. No me van venir a mi con este esperpento de la Patria Grande y esa mezcolanza colores, olores y sabores que, por pecaminosos, no voy a poder probar. A mi no, porque ¡no es no!.
domingo 22 de marzo de 2009
No bajaron los cerros, pero bajarán.
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Carola
Alerta del Frente de damas indignadas con todo lo que haga el gobierno
Este sábado, como ya es costumbre con este rrrégimen, recibimos otra bofetada, que más que bofetada, fue un puñetazo directo a la dignidad de la poca gente preparada y decente que queda en este país.
Después de que nuestros ilustrísimos IESA boys pasaran semanas enteras, públicamente analizando, con la certeza que caracteriza a los que si saben de lo que hablan, las medidas a tomar por el petrodictador para paliar la crisis que él mismo generó, -porque no debemos olvidar que TODO es culpa de Chávez- se presenta este señor con su cara tan lavada y anuncia un paquete que de paquete no tiene nada.
Quienes sabemos de paquetes estábamos en pie de guerra: cacerolas en mano y piticos en la boca, banderas siete estrellas y al revés… ¡Fuera ya! Era la única frase que rondaba en nuestras mentes torturadas y oprimidas aquel sábado agónico y eterno. Decía, en pie de guerra, dispuestos a bajar de nuestros cerros: Cerro Verde, Lomas de San Román, de la Lagunita y El Alto Hatillo, para hacer temblar a Caracas como nunca antes tembló.
Al mediodía era la cita. Sabíamos que sería imposible almorzar y liberar a la patria al mismo tiempo, por lo que desayunamos copiosamente. Pasó la hora anunciada y nos vimos en la necesidad de picar alguna cosita mientras que el teniente coronel, seguramente, comía a cuerpo de teniente coronel.
Era casi la hora de empezar a vestirnos para nuestros compromisos sociales de cada sábado y todavía nada. Hice llamadas del última hora para tratar de aplazar algunas bodas y otros eventos organizados con esmero, premeditación y alevosía. Todo por la patria, pero no, a esa hora, era poco lo que se podía hacer.
Cinco y media y yo a medio vestir. Justo entonces apareció el nefasto personaje que rige el destino de mi pobre y abatido país.
Casi tres horas se tomó, con su sadismo acostumbrado, para decirnos que no había paquetazo, que nuestros ilustres analistas se habían equivocado, que la crisis no era aquí sino allá. Que no devaluaría la moneda, que no aumentaría la gasolina, que no liberaría los precios y, peor aún, que no privatizaría PDVSA como muchos anhelábamos.
Todo esto a sabiendas de que no hay paquetazo que no incluya estos ingredientes esenciales. Otra demostración de que el tirano de Sabaneta no tiene ni la más remota noción de lo que es economía y finanzas.
¿Por qué lo hizo? -Se preguntarán mis atribuladas damas. Lo hizo para arrastrar por el fango a nuestros expertos, para enlodarlos con su miseria, para desprestigiarlos públicamente, como suele hacer con todo aquel que, valientemente, se atreva a adversarlo.
Y nosotros, la gente decente, pensante y productiva de este país, allí en nuestros cerros y lomas, paralizados ante la disyuntiva de asistir a nuestros compromisos sabatinos o bajar a tumbar al rrrrégimen. ¿Pero cómo hacerlo sin paquetazo?
Tal bajeza hizo que una vena en mi cuello de cisne, inflamárase de ira hasta reventar el collar de perlas que heredé de mi bisabuela. ¡Ni a tumbar al tirano ni al ágape de Maru y Víctor José! ¿Acaso se puede salir en semejante estado de indignación?
Como las perlas de mi collar, mis ilusiones quedaron regadas sobre la alfombra de mi vestier. Ya las recogerá la muchacha, a quien voy a tener que subirle el salario por decreto dictatorial.
No bajamos esta vez, pero bajaremos…
Atentamente,
Marifer Popof.
Presidenta del Frente de damas indignadas con todo lo que haga el gobierno.
Este sábado, como ya es costumbre con este rrrégimen, recibimos otra bofetada, que más que bofetada, fue un puñetazo directo a la dignidad de la poca gente preparada y decente que queda en este país.
Después de que nuestros ilustrísimos IESA boys pasaran semanas enteras, públicamente analizando, con la certeza que caracteriza a los que si saben de lo que hablan, las medidas a tomar por el petrodictador para paliar la crisis que él mismo generó, -porque no debemos olvidar que TODO es culpa de Chávez- se presenta este señor con su cara tan lavada y anuncia un paquete que de paquete no tiene nada.
Quienes sabemos de paquetes estábamos en pie de guerra: cacerolas en mano y piticos en la boca, banderas siete estrellas y al revés… ¡Fuera ya! Era la única frase que rondaba en nuestras mentes torturadas y oprimidas aquel sábado agónico y eterno. Decía, en pie de guerra, dispuestos a bajar de nuestros cerros: Cerro Verde, Lomas de San Román, de la Lagunita y El Alto Hatillo, para hacer temblar a Caracas como nunca antes tembló.
Al mediodía era la cita. Sabíamos que sería imposible almorzar y liberar a la patria al mismo tiempo, por lo que desayunamos copiosamente. Pasó la hora anunciada y nos vimos en la necesidad de picar alguna cosita mientras que el teniente coronel, seguramente, comía a cuerpo de teniente coronel.
Era casi la hora de empezar a vestirnos para nuestros compromisos sociales de cada sábado y todavía nada. Hice llamadas del última hora para tratar de aplazar algunas bodas y otros eventos organizados con esmero, premeditación y alevosía. Todo por la patria, pero no, a esa hora, era poco lo que se podía hacer.
Cinco y media y yo a medio vestir. Justo entonces apareció el nefasto personaje que rige el destino de mi pobre y abatido país.
Casi tres horas se tomó, con su sadismo acostumbrado, para decirnos que no había paquetazo, que nuestros ilustres analistas se habían equivocado, que la crisis no era aquí sino allá. Que no devaluaría la moneda, que no aumentaría la gasolina, que no liberaría los precios y, peor aún, que no privatizaría PDVSA como muchos anhelábamos.
Todo esto a sabiendas de que no hay paquetazo que no incluya estos ingredientes esenciales. Otra demostración de que el tirano de Sabaneta no tiene ni la más remota noción de lo que es economía y finanzas.
¿Por qué lo hizo? -Se preguntarán mis atribuladas damas. Lo hizo para arrastrar por el fango a nuestros expertos, para enlodarlos con su miseria, para desprestigiarlos públicamente, como suele hacer con todo aquel que, valientemente, se atreva a adversarlo.
Y nosotros, la gente decente, pensante y productiva de este país, allí en nuestros cerros y lomas, paralizados ante la disyuntiva de asistir a nuestros compromisos sabatinos o bajar a tumbar al rrrrégimen. ¿Pero cómo hacerlo sin paquetazo?
Tal bajeza hizo que una vena en mi cuello de cisne, inflamárase de ira hasta reventar el collar de perlas que heredé de mi bisabuela. ¡Ni a tumbar al tirano ni al ágape de Maru y Víctor José! ¿Acaso se puede salir en semejante estado de indignación?
Como las perlas de mi collar, mis ilusiones quedaron regadas sobre la alfombra de mi vestier. Ya las recogerá la muchacha, a quien voy a tener que subirle el salario por decreto dictatorial.
No bajamos esta vez, pero bajaremos…
Atentamente,
Marifer Popof.
Presidenta del Frente de damas indignadas con todo lo que haga el gobierno.
domingo 15 de marzo de 2009
Consejos útiles para ser un perfecto opositor.
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Carola
En este mundo siempre lleno de acontecimientos hay que estar al día y, sobretodo, se debe estar muy claro en cuál es la posición del gobierno frente a los mismos para evitar incómodas coincidencias o desagradables confusiones.
Debe saber todo opositor, por ejemplo, que el pabellón se prepara con carne mechada, caraotas que no sean de Mercal, plátanos, preferiblemente ‘’Chiquita’’ y arroz saborizado, de ese en cuya la bolsita dice ‘’sabor criollo’’. No se deje engañar por el gobierno que insiste en hacernos creer que el arroz es blanco y que uno le pone el sabor que quiere en su casa. Boicotee el arroz blanco y exija, en nombre de su derecho a escoger, el que cuesta más caro porque sabe a cubito.
Por otra parte, debe saber, mi querido opositor, que el código penal solo aplica a los chavistas. Es decir que si un antichavista, junto a un grupo de amigos, desnuda a una mujer por la fuerza, la manosea, intenta violarla pero olvidó el viagra, por lo que sale a buscar un palo de escoba para terminar su tarea como Dios manda y el Nuncio aprueba, no vaya a pensar usted que ese hombre es un criminal de los más cobardes y, por lo que más quiera, no se le ocurra llamarlo violador. Llámelo hijo, hermano, amigo, perseguido político, víctima del rrrrégimen o, mejor aún, llámelo héroe.
Hablemos también de arte, porque este gobierno mete sus narices en todo. ¿Quién dijo que los cadáveres humanos no pueden ser esculturas? Pues lo dijo Chávez, entérese y no se equivoque. Mire usted, los cuerpos expuestos en Bodies Revealed, no pertenecen a ninguna especie en peligro de extinción ni nada por el estilo, si se fija bien, notará que son cadáveres de chinos, y chinos hay muchos y por todos lados. Además que todos son iguales así que nadie, allá en la lejana China, notará su ausencia.
El gobierno se empeña en tratar a estas magistrales obras de arte como seres humanos fallecidos que deben descansar en paz, pero recuerde usted que los chinos tienen diferentes creencias y costumbres a las nuestras y además son comunistas. Bodies Revealed colocaba a Caracas entre las grandes capitales de mundo civilizado, pero nuevamente la actitud retrógrada del rrrégimen nos empuja a la edad de piedra.
Si se trata de deportes, es imperativo que sepan que cada derrota de cualquier selección vinotinto será una derrota para Chávez, más aún si los deportistas, como Magglio Ordoñez, apoyan abiertamente al gobierno. Por lo tanto, abucheen, insulten, firmen peticiones para que lo boten de las grandes ligas y lo deporten, tal como lo hicieron los asistentes al partido Holanda-Venezuela que se jugó éste sábado en mayami.
Es muy importante, en este tipo de eventos, portar banderas siete estrellas para que quede claro que no van a la Venezuela, que ahora es de todos, sino a la de antes que era solo de unos pocos. Traten a toda costa, mientras lanzan improperios, de ser enfocados por las cámaras de algún medio extranjero como ESPN, y mucho mejor si es de FOX Sports. Griten entonces al mundo su desprecio, su intolerancia, su odio ciego en nombre de la libertad, la tolerancia y la reconciliación.
Si todo esto le parece incoherente, si le causa repulsión o pena ajena, reflexione y déjese de blandenguerías, de lo contrario será confundido con un chavista. Mírese en el espejo de Magglio. Por su tranquilidad y las de los suyos, sea un perfecto opositor y no piense, deje que Globovisión piense por usted.
jueves 5 de marzo de 2009
¡A mi no me revisen!
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Carola
Pareciera que a la hora de revisar no todos estamos dispuestos a dar la cara y asumir responsabilidades. Este parece ser el caso de Ramón Echevarría, director de Radio Mundial Margarita, que, por lo visto, no admite críticas a su emisora y mucho menos a su gestión.
Echevarría leyó, como muchos de nosotros, un artículo de mi amigo Augusto Hernández publicado este miércoles en El Sol de Margarita. http://www.elsoldemargarita.com.ve/Noticia.aspx?NoticiaId=31777 .
‘’El que se pica es porque ají come’’, decíamos cuando éramos niños, y parece que Echevarría se picó, por lo que en lugar de asumir su deber revolucionario de aceptar la crítica y revisar, Ramón, ese mismo mediodía, dedicó su programa a injuriar a Augusto porque éste ¡horror de los horrores! osó señalar algunos problemas que viene presentando la emisora que dirige nuestro picado personaje.
No pienso repetir las calumnias lanzadas desde su micrófono para no darle eco a semejante rosario de barbaridades. Considero que el deber de Echevarría, de ser cierto lo que dice sobre Augusto, es correr a la fiscalía y pedir que lo metan preso ya. Pero pasa que Ramón sabe, como sabemos todos los que conocemos la trayectoria de Augusto, que lo dijo ayer es una sarta de mentiras urdidas en un momento muy adeco, por adecos que vivían su momento.
Entonces vemos a un revolucionario como Echevarría, recurriendo a gastadas mentiras adecas para injuriar a un compatriota que simplemente emitió una opinión sobre la emisora que dirige, o dice dirigir, Ramón.
Insatisfecho con sus mentiras ‘’blancas’’ y con una hora de programa que rellenar, se dedicó entonces, nuestro suspicaz director, a hilar historias que no tienen hilo para acabar acusando a mi amigo Augusto de crímenes de lesa humanidad, nada más y nada menos...
El problema ahora lo tiene Ramón, porque las injurias contra Augusto tendrá que probarlas si es que quiere conservar su credibilidad, en cambio los señalamientos que hace mi amigo están a la vista, debo decir, a los oídos de todos, si es que logran, milagrosamente, sintonizar su canal.
Así estamos pues, que si dices pío te acusarán de genocida. Así pretende el periodista Echevarría dirigir a una emisora bolivariana. Así entiende él la libertad de expresión. Y así en su programa, al mejor estilo de Aló Ciudadano, dirige su ira mediocre contra un buen revolucionario que no tiene pelos en las teclas para poner los puntos sobre las íes cuando hay que ponerlos.
Y hablando de buenos revolucionarios, Ramón Echevarría, me pregunto si sería usted capaz de aceptar el reto que nos lanza mi presidente y se atreve a revisarse y a dejarnos revisar. Digo, si no tiene nada que temer.
domingo 1 de marzo de 2009
Silencio bolivariano, hipocresía opositora.
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Carola
Si alguien pensó que no tenemos nada en común opositores y revolucionarios se equivoca. Tenemos preocupaciones comunes y una de las más notorias es la corrupción. Claro que, una vez preocupados, el enfoque que damos al problema es completamente distinto.
Siendo este un asunto tan grave y, a veces, tan obvio, me extraña araña que no sea un tema explotado por los medios de comunicación privados. Y es que sería tan fácil rascar la picada para que pique más…
Pero ¿cómo puede El Nacional, por ejemplo, denunciar a Juan Barreto? ¿Qué le pasó a Globovisión con el maletín? ¿Denunciarían a un funcionario del INDEPABIS que se haga la vista gorda, digamos que, con La Polar?
Está bien, estoy hablando de las grandes ligas. Ubiquémonos entonces en las ligas menores, es decir, el ciudadano de a pie, perdón de a camioneta último modelo: Personas normales y corrientes que solo aspiran a vivir como Dios manda: carro nuevo, acción del club, floreciente pequeña o mediana empresa, viajes a Disney una vez al año y brinquito a Aruba cuando los cupos lo permitan.
Estos ciudadanos de a camioneta son de los que más amargamente se quejan de la corrupción. No pueden reconocer ningún logro de nuestro gobierno porque la mancha cochambrosa de la corruptela afecta su moral impoluta de tan modo que los ciega de rabia e impotencia.
¿Impotencia? -Pregunto yo.
La verdad es que exageré: la impotencia se siente cuando uno no puede hacer nada para cambiar una situación. Mis queridos ciudadanos de a camioneta pueden hacer y no hacen.
No una, sino muchas veces, me he topado con con esta conversación: ‘’La corrupción nos está matando. Imagínate que el otro día llegó a mi empresa (pequeña empresa) un funcionario a pedir un presupuesto y, con la cara tan lavada, me dijo que lo inflara un 12% para cubrir su comisión. ¿Lo puedes creer? Así como si eso fuera lo más normal del mundo.’’
Y yo, como la cosa más normal del mundo, les pregunto: ¿Que hicieron? ¿Lo denunciaron? ¿Lo sacaron a escobazos de su oficina?
La respuesta es siempre la misma: Nooooo, ¿tu estás loca? Si lo hago no me dan más contratos y se van a la competencia. Entonces yo ¿de qué voy a vivir?
Aquí es cuando uno debe definir concretamente qué significa vivir y, ya que es tamos en eso, definir también qué es corrupción.
Si vivir es poder tener muchas cosas que no necesitas, si es poder pagar una acción de un club y un apartamento para pasar vacaciones. Si vivir es poder viajar a Disney cada año, llueva, truene o relampaguee… si vivir es que tus hijos tengan juguetes nuevos todo el año de modo que en navidad haya que inventarse unos regalos obscenos para que se note que es navidad. Si vivir son cinco relojes, veinte carteras con sus zapatos a juego, si vivir son blackberries para toda la familia... si eso es vivir, pues, la verdad es que sin pagarle a un corrupto no se puede vivir.
Luego estamos los que vivimos ‘’a medias’’ pero somos ‘’perdedores resentidos envidiosos y por eso somos chavistas’’.
Ahora vamos con la corrupción: Si no hay quien corrompa, es decir, si no hay quien se preste a pagarle a un funcionario para que le adjudique un contrato, entonces no hay corrupción. El niño que llora y el otro que lo pellizca, diría mi mamá. Y agrego yo que, para colmo, el pellizcador termina llorando por un mal que él mismo genera y del que obtiene sabrosos beneficios.
Ahora dejemos a un lado la hipocresía de la oposición y adentrémonos en el silencio bolivariano:
Si todos sabemos que fulano es un corrupto, ¿para qué callarnos? Que le damos de comer a la canalla, dicen los que dicen cosas. Pues yo les digo que la canalla siempre come aunque sea a punta de mentiras. Que el momento político no es el adecuado, que puede perjudicar el resultado electoral tan necesario para nuestra revolución, siguen diciendo los decidores. Incluso hubo alguna periodista que me culpó de la derrota del candidato de la revolución en Margarita porque yo me dediqué ¡horror de los horrores! a denunciar unas marramuncias asquerosas que se estaban cometiendo en el Mercal de Pampatar. Es decir que la culpa no fue del los corruptos que siguen por ahí con sus franelas rojas rojitas y sus caras tan lavadas, sino de esta escritora que se dedicó a denunciarlos.
Y yo les digo que la gente honesta se sentiría más cercana a nosotros si, con valentía y claridad, señalamos a nuestros traidores. ¿Cuántos votos hemos perdido por puro desencanto?
¿Hasta cuándo van a poder tapar el sol con un dedo sin terminar pareciendo cómplices? ¿Cuántos cómplices tenemos dentro?
Uno, revolucionario de a pie, o de a carro magullado, no deja de preocuparse…
Si así como se investiga, y con razón, a Manuel Rosales por aquellos relojes carísimos y quien sabe qué otras linduras… Decía, si así mismo se investigara y procesara a otros que fingen ser ‘’nuestros’’ cuando en verdad juegan en contra de la revolución, les aseguro que los tan anhelados diez millones en lugar de ser hoy cinco y pico serían diez de verdad, verdad.
Al final es siempre lo mismo: Ellos, como lo han venido haciendo con la guarimba alimentaria, logran debilitar el proceso mientras se forran de dinero. Y nosotros los vamos dejando hasta que llegue el día en que perdamos la credibilidad, se nos caiga todo encima y nos maten por pendejos.
A ver si espabilamos...