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sábado 21 de febrero de 2009
Tu peor pesadilla.
Publicadas por
Carola
Como cada jueves, Ana Julia se dirige a su clase de yoga. Espera al ascensor mientras se queja con su vecina de los últimos atropellos del rrrégimen, con los que se acaba de desayunar en Globovisión. Su vecina sonríe, le contesta cualquier cosa y se afana enderezar un moñito de su pequeña que nunca estuvo torcido.
Al llegar a la clase de yoga le implora a su instructora: Profe, porfa, necesito una clase doble a ver si puedo olvidar, aunque sea por un segundo, que ese dictador volvió a robarnos las elecciones. La profe respira hondo, Ana Julia la imita, ambas tratando de olvidar.
No puede olvidar nuestra estresada Ana, así que corre a la terracita de siempre, donde están sus amigas de siempre, remojando ociosas de los temas de siempre en espumosos capuccinos.
Ahora si nos van a meter cubanos en la casa, Maru. Te lo juro amiga que esta vez no nos salvamos. Y nos van a prohibir los blackberries, el internet y el botox, eso es seguro, me lo dijo el primo de la cuñada de una señora que está ‘’adentro’’…
Shhhh, baja la voz loca, -suplica Maru aterrada- que el mesonero te va a escuchar y ese, como todo mesonero, es chavista.
Silvia juega con la espuma de su café y mira su reloj distraída.
Silvy, amigui, no dejes que la tristeza te tumbe que si hay que tumbar a alguien es al que te conté.
Ana Julia tiene que retocarse la cabellera. Gianfranco, además de estilista funge de pañito de lágrimas para sus clientas desesperadas.
Gianni, perdimos, my friend!!! Te traigo mi pelo que está igualito al panorama que tenemos por delante, o sea, ¡HO-RRI-BLE!
Gianfranco, tijeras en mano, siempre concentrado en su trabajo, calla y corta, un poquito aquí, un poco más allá, clip, clip, clip, y zuas! un mechón grandote que si no fuera porque Gianni es un artista Ana Julia pensaría que la ha trasquilado.
Luego al colegio a recoger a los niños. ¡Ay! Carmen, yo todavía no lo puedo creer. Me parece que no he despertado de una pesadilla. Pellízcame, pellízcame para ver si despierto y, en lugar de este petrodictador-castro-comunista, tenemos en Miraflores a Henrique Capriles Radonsky, plis.
Carmen aprovecha el pedido y pellizca con saña. ¡Cónchale no tan duro! Yo sé que también estás frustrada con esto de la enmienda pero no la pagues conmigo…
Carmen, amorosa, se despide de sus alumnitos hasta mañana. Ana Julia se los lleva feliz de poder pagar un colegio donde sus hijos estén solo entre gente como ella.
En la sala de espera del pediatra no se habla de otra cosa: Cinco madres enfermas de angustia porque van a expropiar las clínicas privadas. Vacunas cubanas con burundanga adoctrinadora, santeros, médicos brujos, ramazos en lugar de Tachipirín…
No puedo más Carlos Augusto, este rrrégimen me tiene al borde. Mira que hablar de medicina cubana como si en Cuba hubiera medicina. Salud gratuita, por Dios! Si todo el mundo sabe, digo todo los que somos pensantes, que lo bueno se tiene que pagar.
Carlos Augusto receta al niño Tachipirín cada seis horas y valeriana para la mamá. Podía haber recetado acetaminofén genérico pero no. De paso le cobra completo para que no quede dudas de que el niñito solo tiene gripe y que se va a curar.
Ana Julia pasa el día arrastrando su penas en sus círculos cerrados y seguros. Conoce a los chavistas y se cuida bien de evitarlos. Deja al vigilante con el saludo en la boca, a la señora de servicio la tiene en la mira, al del kiosco donde compra sus revistas, al muchachito que empaca las bolsas del mercado, mesoneros, motorizados que se le cruzan irreverentes en las calles que antes eran de ella, negros, feos, pobres, brutos… chavistas todos.
Pasadas las once de la noche Ana Julia sufre las malas noches de Buenas Noches. Temblorosa, ofuscada, no llega a oír el son de La Hojilla que se mete por su ventana desde la ventana de la vecina y la de profe de yoga, y la de Silvia, Gianfranco, Carmen, Carlos Augusto…
Estamos en todas partes, Ana Julia. Tomamos café contigo, enseñamos a tus hijos, los curamos, vamos a tu club, a tu terracita, ¡a tu casa!. Votamos juntos en el mismo centro, hicimos la misma cola, nos tocó la misma mesa… Y muérete del susto, mi ya aterrada Ana: Aunque tu no lo notes, amigui, nosotros votamos que SI.
martes 10 de febrero de 2009
Encuentro cercano de no sé qué tipo.
Publicadas por
Carola
Lo que voy narrar a continuación podría parecer un texto salido de la mente retorcida de esta escritora desesperada por contar una historia. Una escritora sin escrúpulos que trata de hacer pasar como hechos reales la más espeluznante ficción.
La verdad es que yo preferiría no tener que vivir las cosas que les voy a contar, y ustedes, mis amados lectores, sé que preferirían no tener que vivir lo que ahora van a leer.
Pero lo vivimos, aún cuando no lo deseamos lo vivimos…
Debería musicalizar este texto con un solo de violoncello compuesto por dos notas muy graves entre párrafo y párrafo, algo así como el tema musical de Tiburón. Pero no soy experta en multimedia, soy solo una escritora, por lo que dejo a mis lectores la responsabilidad de emitir el sonido del cello, un ronco chan, chan, chan, chan de garganta, acelerando el ritmo en la medida que se aceleren los latidos de su corazón.
Todo sucedió en un día lluvioso, porque tienen que ser lluviosos los días así. Aún si hubiese amanecido soleado, un encuentro cercano como el que me tocó vivir, habría logrado desatar los más oscuros nubarrones, portadores de la más tenebrosa tormenta, y ese cello sonando, sonando, sonando…
Me encontraba paseando por el mundo virtual y me topé con un grupo de viejos amigos jugueteando en Facebook. Se burlaban divertidos de lo brutos que eran algunos chavistas. Yo escuché sus risas que parecían gruñidos y me acerqué para decirles que no se preocuparan, que en todos lados se cuecen habas. Les conté, para probar mi tesis, que había escuchado a un líder de oposición pedir peras al horno.
Las risas se apagaron, pensé que vendría un silencio de esos que te hacen dudar si todavía estás vivo, pero no. Saltó uno de ellos y me dijo caradura, fanática, chavista-violenta-de-discurso-programado-por-tus-jefes-que-te-pagan, tarifada, jalamecates, adoctrinada, criminal. (No se olviden del cello in crescendo)
Hermosos epítetos que aderezaban una ensalada de mordaces argumentos que eran, sin lugar a dudas, un condensado magistral de los últimos cinco años de Aló Ciudadano. Que si queremos instaurar un pseudo-comunismo totalitario, que si regalamos el dinero a otros, que si el discurso violento (insulto intercalado), que si los intelectuales del mundo repudian la revolución, que los que la apoyan son corruptos, tarifados, jalamecates y algunos muy viejitos que son unos comunistas trasnochados, que en Venezuela nunca hubo analfabetas, que no existen las misiones y que si existen no sirven, que se ha dilapidado el dinero en esas cosas…
Yo le pedí que mirara los datos de UNICEF, UNESCO, CEPAL que avalan lo que le estaba diciendo sobre los avances de la revolución, pero mi opositor enfurecido me dijo que los leyera yo, que él no iba a leer nada… Supongo que prefería tener la razón a pesar de no tenerla.
No había terminado tan constructiva tertulia cuando apareció una vieja amiga, sorprendidísima de mi posición. Entre estupefacta y conmovida se preguntaba cómo una niña como yo terminé en estos derroteros. La cito textualmente porque sus palabras son poesía pura:
‘’Me gustarìa saber que le pasò a la Carola que recuerdo vecina en nuestra urbanizaciòn!!!!! Una niña bella y encantadora, con un peluche de "Snoopy" , proveniente del mas puro imperialismo salvaje, por lo que tus hijos no podran disfrutarlo como tu, al igual que un viaje a Orlando, conocer a Mickie, Minnie o al pato Donald, ni podran aprender el idioma Inglès, el que tu en EEUU aprendiste muy bien estudiando en ese paìs, incluso conservo fotos de mi hermano en Florida en tu compañia. ¿Te recuerdas cuando los comunistas secuestraron a tu papà siendo Decano de la Universidad de Carabobo?? que pesadilla cierto?? Igual que la pesadilla que vivimos LA MAYORIA DE LOS VENEZOLANOS cuando unos individuos mal llamados militares agreden con un ventajismo asombroso y gas "del bueno" a estudiantes desarmados e indefensos, solo porque piensan diferente!’’
Luego, como tratando de responderse concluye que la vida me ha tratado mal y que soy chavista porque estoy traumatizada por algo terrible que ella no se atreve a imaginar.
Además y manteniendo el tono maternal, me explica que no es bueno provocar de esa manera, que no se emite una opinión contraria cuando un grupo que no piensa como yo está hablando, que es cuestión de madurez saber estas cosas.
Debía saberlo y no lo supe pero ya estaba encendido el caldo y no iba a ser yo quien lo apagara. La verdad es que le añadía leña al fuego porque yo necesitaba escribir y ellos estaban regalándome una historia desgarradora arrancada de la vida misma.
Así seguía mi amiga explicando cómo el país está arruinado, que podíamos ser lo que no somos porque somos lo que somos y no lo que podíamos ser. Y soñando en lo que sueña me narró cómo no somos productores de agrocombustibles, tan ecológicos, tan acordes con los tiempos. ¡Agrocombustibles!
Procedí a explicarle cómo el año pasado solamente, según cifras de la FAO, murieron de hambre 5 millones de niños mientras los carros tragaban maíz. Agregué además, que en verdad no es prioritario que los niños conozcan a Mickey, en cambio es fundamental que tengan acceso gratuito a la salud del que carecen los niños gringos. Que, lamentablemente, Mickey no cura ni una gripe.
Ante a esto amiga se convenció y me lo hizo saber:
‘’Ya me convenciste Carolita, de que eres chavista de verdad verdad, solo ustedes se caracterizan por ver el lado oscuro de la vida (y no de la luna como el album de los genios de Pink Floyd jijiji) el lado sòrdido y mìsero del mundo, la anulacion por completo del estado "niño" segun el analisis transaccional, la pèrdida de las ilusiones, de lo lindo, de la esperanza, de MICKEY!!! quien aunque no lo creas, està demostrado que en medicina, el optimismo, el buen humor, la risa, la generosidad, el compartir, la familia, los amigos, la buena compañia, la CALIDAD de vida, influye notablemente en la mejorìa y cura de enfermedades tan fatales como el cancer!!’’
En fin, que tuve que vivir este encuentro cercano de ya ni se qué tipo para descubrir que soy pavosa. Que para qué me voy a molestar si mis dos niñas no se murieron de hambre junto con esos 5 millones de niños que quién sabe dónde viven. Que la vida es bella, y yo aquí inventándome problemas que no son míos. Que la generosidad es llevar a tus hijos a ver a Mickey, y la calidad de vida, bueno, eso es para quienes la puedan pagar.
La verdad es que soy bien pavosa...