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viernes 5 de febrero de 2010

Lo que la gente pensante no piensa.






Cuando a mis amigos opositores les envían una línea del guión que les corresponde actuar, ellos salen encantados a repetirla como si las palabras no tuvieran contenido.

Luego se ponen bravos cuando digo que son irreflexivos y que actúan de acuerdo a pautas que jamás habrían salido ni de sus cabezas ni de sus corazones. Dicen que son la gente pensante de este país pero no piensan en lo que dicen. Y así, diciendo lo que la tele les dice que digan, dicen convencidos “Chávez tas pochao”.

Y van lanzando la frasecita vía Twitter y Facebook, mientras la tele les susurra que “la salida es militar”, y una mano nada inocente les dispara desde un Blackberry la nueva frase a repetir: ni constituyente, ni revocatorio, Chávez tas ponchao.

A control remoto los van dirigiendo hacia un golpe de estado que ellos, sin mover una neurona, aplauden mientras nos llaman focas. En nombre del futuro de sus hijos, estos padres que una vez coreaban “con mis hijos no te metas”, se meten con sus muchachos y los lanzan a la calle a defender el derecho de un millonario pedante a estar por encima de la ley.

La gente pensante no piensa que detrás del ponchemos a Chávez hay un ponchemos a Barrio Adentro, al Cardiológico Infantil, a los niños que ya no mueren de diarrea, ponchemos a los libros gratuitos, al plan nacional de lectura, a la Villa del Cine, ponchemos al tren y al metro, ponchemos a los cuatro millones de niños que hoy comen tres comidas en sus colegios bolivarianos, al Proyecto Canaima, a quienes hoy terminan los estudios que ayer no pudieron empezar, ponchemos a Mercal, a los pobres que comen carne de primera, a las casas de alimentación para quienes aún están rezagados en esta pelea contra el hambre, a los indígenas que al fin son ciudadanos, ponchemos la esperanza de todo un pueblo, porque no podemos ser iguales, porque no vamos a permitir tanta parejería: niches comiendo donde comemos, bebiendo lo que bebemos, en fin, queriendo ser gente como nosotros, después del trabajo que nos costó dejar de ser como ellos.

Eso es lo que la gente pensante no piensa, a menos que sí lo haga y no lo admita, cosa que sería una verdadera vergüenza.





viernes 29 de enero de 2010

Los estudiantes de Pavlov.





Pavlov tenía un perro al que le tocaba una campanita antes de servirle la comida. Tilín tilín, comida. Tilín tilín, comida. Tilín tilín, perro salivando, comida. Tilín tilín, perro babosísimo al son de las campanadas a pesar de que el maluco de Pavlov no le puso más comida. Algo parecido pasa con los pavitos manos blancas.

Y no es que quiera llamar perros a los estudiantes opositores, pero he notado que RCTV es su campanita de Pavlov. Miren que pueden pasar cosas terribles sin que los impávidos manos blancas parpadeen siquiera. Se pueden cometer terribles injusticias, puede derrumbarse el mundo frente a sus ojos y ellos ni pío. Pero que no le toquen la campana de un canal que nunca ven. Ahí sí se arman hasta de los dientes, con franelas curiosamente rojas, con piedras, palos y blackberries; banderas de luto, volteadas, siete estrellas; morrales, cantimploras y pañuelos a juego… y se lanzan a la calle desnudos de ideas.

Y ahí están otra vez, igual que en 2007: jóvenes marchitos con una severa tendencia al retroceso, niños malcriados convertidos en voceros sin argumentos de un pueblo al que desconocen, desprecian y temen. Entonces las piedras, los palos, las caras de yo no fui cuando los pilla una cámara, y cual top models de las revoluciones de colores regalan poses dramáticas, que ya vimos en naranja, verde, blanco, envueltas de un caos que ellos mismo generaron, pero que allá, en una primera plana europea, no quedará lugar a dudas que esos niños lindos no merecen sufrir tanto.

Salivan nuestros estudiantes pavlovianos sin saber que detrás de esa campanita hay otros intereses, que el problema no es RCTV, que hay mucho más en medio: Es la Bolivariana de Seguros y todas esa ganancias, comisiones y chanchullos que ya no serán, es Comerso y la manía de desenmascarar especuladores. Son los bancos del estado. Es Barrio Adentro. Es que el pueblo se educa y no se deja explotar. Es que la justicia social no es lucrativa. Es la rabia de los cuatro gatos que florecían sobre la miseria de muchos, y la frustración de quienes esperaban calzar los poderosos zapatos de papá.

Tilín tilín...


lunes 25 de enero de 2010

Breve nota beisbolera.






A modo de colaboración solidaria, me dispongo a tender una mano a mis siempre desorientados opositores. Es que me he venido fijando que en esto de los lemas no terminan de dar pie con bola, muy a pesar de contar con los servicios de la ARS publicidad, esa que piensa por usted.

No voy a extenderme rememorando viejos slogans porque no se puede profundizar en la superficialidad de un “No es No”, ni mucho menos en un “Se va, se va, se, va” que se fue diluyendo en una permanencia impuesta a punta de votos. Ni hablar de “Con mi Whisky no te metas”...

Voy, en cambio, a ceñirme al presente inmediato del “1 2 3 Tas ponchao”. Quien quiera que inventara semejante grito de lucha no sabe ni de luchas ni de gritos.

Veamos: Para poncharse hay que estar en el turno al bate, para batear debe haber un pitcher, que en este caso no existe porque tenemos un contrincante que espera que el juego se cancele por lluvia, terremotro, invasión extrajera, o cualquier cosa que no dependa de su capacidad de jugar un juegazo porque eso sería pedirle “peras al horno”.

Pero supongamos que el bateador sin pitcher decide lanzarse la pelota y tirarle y hace swing una, dos, tres veces, supongamos que el viento no sopla a favor, que hace calor y tiene el Guri, perdón, la garganta seca, supongamos que, si, que se poncha… ¿Se han preguntado qué inning estamos jugando? Porque el juego sigue y seguimos al bate.

Algunos strikes, sí, pero cuántos gloriosos jonrones.

El beisbol es un deporte de estrategia y habilidad en el que los números tienen un papel muy importante. Saquen sus cuentas, pues, para evitar la recurrente frustración de estar siempre equivocados. Porque las reglas del juego dicen que hay innings hasta el dos mil siempre y tenemos un cuarto bate vergatario. Esto, frente a un equipo contrario sin posibilidad de hit que, en un vano intento de evitar otro doloroso revolcón, deja pasar un referéndum revocatorio, mientras se aferra a la gracia divina de un santo labrador que quita el agua, a unos estudiantes que no estudian y a un canal de tele que nadie ve.

Chávez al bate.

¡Playball!



viernes 22 de enero de 2010

La clave del éxito.







Buscando descifrar el kilo de estopa de una mente opositora conversé con Jenyfer González, furibunda empleada de los supermercados Exito, quien bajo el originalísimo lema “Y no, y no, y no”, quiere recordarle al gobierno que “No es no”.

Jenyfer ¿Por qué chilla?

-No chillo, alzo mi voz para defender el derecho al éxito. ¿O es que crees que soy una patenelsuelo como las cajeras, acomodadores y esa gentuza de mantenimiento? No mijita, yo soy asistente de administración, yo no sirvo cafecitos a cualquiera, lo mío es del gerente para arriba, así que no me vengas con esa farsa de que todos los trabajadores son iguales, y que estamos contentos con esta medida… serán iguales ellos que se dejan llamar trabajadores, porque lo que soy yo, no voy a permitir semejante insulto.

Pero ¿No trabaja usted en calidad de asalariada? O acaso es socia de la empresa.

-Claro, tu pretendes retorcer la realidad usando palabras despectivas como asalariada. Ya te dije que soy una asistente, no una trabajadora cualquiera de esas que no les da pena venir al trabajo en camionetica.

Pero usted vino en camionetica...

-Déjame decirte que sí, que vengo en camionetica, pero no desde un barrio de Petare, no mi amor, yo vengo de Palo Verde, además que yo, a diferencia de esos que hoy celebran este saqueo castro-comunista, aspiro, algún día, llegar en camionetota.

Para lograrlo supongo que apoya la firma de un contrato colectivo que garantice un salario justo y otros beneficios...

-¿Con esos niches del sindicato? ¡Ni loca! Si por ellos fuera esta empresa sería una cooperativa de esas donde todo el mundo quiere ganar igual. A mi me choca eso. Fíjate lo que me pasó con mi Blackberry, por fin me compro uno y vengo al trabajo con mi pinta de ejecutiva sólo para darme cuenta de que hasta las cajeras tienen un bicho de esos. Yo, primero muerta que igual… Si somos todos iguales ¿Dónde está la gracia?

Ya que parece estar clarísima, ¿me podría decir cuál es la clave del éxito?

-Saber que mientras haya millonarios uno puede llegar a serlo también.

Y dirán los ricos que “si somos todos iguales ¿Dónde está la gracia?”

- ¿Uh?…¡Chavista estúpida!...









viernes 15 de enero de 2010

La desgraciada alegría.






Siempre creí que la alegría era producto de cosas buenas: logros, encuentros, nacimientos, de bebés, de ideas… La alegría, pensé, jamás podría relacionarse con el sufrimiento, la angustia, el fracaso, ni siquiera con un simple tropezón.

Como siempre, pensé mal.

Existe una alegría sádica. La llamo alegría a pesar de ser amarga porque viene con sonrisas tensas, pero sonrisas, carcajadas forzadas, pero carcajadas, celebraciones crueles, pero celebraciones. Una alegría con tendencias suicidas que aplaude el mal de todos como si no fuera propio, que invoca desgracias, guerras, plagas sobre su propia casa con tal de que éstas arrasen con el vecino. Una alegría enferma que proyecta su odio sobre cualquiera que no se alegre con ella.

Jamás vi a esa alegría celebrar la vida de los miles niños salvados en el Cardiológico Infantil, pero si la vi proyectando entusiasmada los muertos de una pandemia que nunca fue.

No acepta que la gente tenga esperanza, que los pobres coman pernil, que la educación sea para todos, que tengamos trenes, carreteras, libros a cinco bolos, millones de lectores nuevos; que seamos por fin dueños de nuestro petróleo y de nuestro destino... que los ciegos puedan mirar mientras los que miran se niegan hacerlo, porque la alegría de todos es su peor desgracia.

Que la alegría es asco, distancia y categoría y la felicidad un bien escaso para quien pueda pagarlo. Una felicidad mezquina asentada sobre el sufrimiento ajeno, y he ahí la palabra clave: ajeno.

Alegría ciega que no entiende que esto es un todo o nada. Que o logramos el bienestar general o será insoportable el malestar generalizado. Que si no hay agua la sed será de todos, que sus bombillos encienden con la misma electricidad que los míos, que compartimos historia y destino, aunque ellos pretendan torcerlos a su minoritaria medida.

No sé cómo piensan afrontar las desgracias que invocan en nombre de su siniestra alegría. Supongo que planean refugiarse del desastre sentados frente a la fuente sedienta de un oscuro centro comercial.




viernes 8 de enero de 2010

Derecho a la estupidez.






Si algo hay que reconocerle a oposición venezolana es la disposición que tienen para defender las causas más torcidas, innobles y huecas; todo con tal de llevarle la contraria a Chávez sin importar que, en muchos casos, se la estén llevando a si mismos.

Basta que mi presi haga mención a un tema para que ellos se coloquen en el lado contrario, aunque este sea el lado más siniestro, como sucedió el año pasado cuando no sintieron vergüenza al pretender justificar la lluvia de fósforo blanco que cayó sobre los niños palestinos.

No deja de impresionarme cómo son capaces de oponerse a las causas más justas y defender las cosas más banales. Niegan la existencia de obras como Barrio Adentro o el Cardiológico Infantil porque les importa un pepino la salud gratuita para todos, pero ¡ay! si se meten con sus centros comerciales.

Carecen de equilibrio: una bolsa de basura en el Municipio Libertador es “culpechave”, mientras que la basura de Baruta no es basura sino desechos sólidos y se le está buscando una solución este problema que es de todos.

Jamás vi a mis opositores apoyar una sola de las buenas obras de la revolución. En cambio los he visto burlarse, sin una pizca de pudor, de los casi dos millones de compatriotas que han aprendido a leer y escribir, mostrando así un desprecio por el prójimo que no puede menos que llenarme de angustia.

Con tal de oponerse a Chávez se han dedicado a negar los derechos de todos a favor de los privilegios de pocos, han abrazado el racismo, el clasismo y tantos dañinos ismos, han aplaudido golpes de estado, han pedido a gritos invasiones y bloqueos contra su propio país… A falta de causas más justas que defender, marchan a favor del aumento de las matrículas escolares, del derecho a la especulación y a la estafa, alegando que la libertad no es más que el poder escoger entre una dañina variedad de arroces saborizados o, peor aún, que ésta radica en el control remoto de un televisor.

Así, mientras intentamos construir un país justo libre y soberano, ellos hablan de dictadura, exigiendo a voz en cuello sus privilegios huecos y ejerciendo libremente su derecho a la estupidez.



martes 5 de enero de 2010

Malls de libertad.






Cunde el pánico entre mis queridos opositores, crean desesperados grupos de choque en Twitter y Facebook, y no es para menos. Imagina que de un día para otro un decreto cambie tu modo de vida. Imagina tener que replantear toda tu existencia. Imagina no saber dónde meter a sus hijos adolescentes, cada día, después de las nueve de la noche, imagínalos en tu casas, ahí sentados en el sofá, queriendo ver televisión, o peor, queriendo conversar contigo.

El modo de vida de mucha gente se ha visto afectado con el ajuste de horarios de los centros comerciales -¡Perdón!- malls. Y es que los malls se han convertido en una especie micromundos sintéticos donde buena parte de nuestra sociedad nace, crece, se reproduce y muere.

Porque todo está en el mall: el gym, para estar en forma, el kiddie park, para que el niño no joda, las amigas, el cafecito, la última moda, árboles artificiales, clima perfecto, espacio libre de humo, Mc Donalds para los chamos, salad bar para nosotras, tiendas, tiendas y más tiendas, telecajeros everywhere, cines, bares, discotecas. Diversión para toda la familia, pero eso sí, cada uno por su lado. ¡Yujuuuuu!

Todo eso ha sido profundamente alterado de un zarpazo. A partir del 2 de enero los malls abrirán una hora más tarde y cerrarán a las 9 pm, lo que significa que sólo estarán abiertos al público desesperado durante diez horas al día. Se podrán imaginar las nefastas consecuencias de tan irresponsable y totalitaria decisión.

Según nos explican los expertos analistas, siempre prestos a explicar los atropellos del rrrrrégimen, los efectos de esta medida dejarán cicatrices imborrables en nuestra sociedad (de consumo). Las principales víctimas, al parecer, serán nuestros jóvenes que deberán buscar alternativas de ocio diferentes a ver vitrinas y deambular por los pasillos sorbiendo Coca Cola. Según explica al El Nacional el profesor universitario y sociólogo Amalio Belmonte Guzmán “Al ser expulsados de los malls a las 9:00 pm, buscarán otros espacios públicos en los que gozarán de menos seguridad”. Supongo que será porque el sindicato de malandros acordó no asaltar a los jóvenes eran ‘‘expulsados’’ del mall después de las 11:00 pm. Las afirmaciones de este profesor me dejan la certeza de que no hay sitio más seguro que un centro comercial. Que no hay lugar más adecuado para depositar a tus hijos que uno de esos hermosos templos del consumo y la vaciedad. Que, después de las 9 pm, no hay alternativas para los muchachos venezolanos, que no hay caimaneras del fútbol que montar, ni juegos de pelota, ni libros que leer… que no hay casas a donde ir, no hay familia con quien compartir, que la casa es el mall y los amigos son los robóticamente amables dependientes de Mc Donalds.

Siguiendo la lógica del profesor Belmonte Guzmán me atrevo a proyectar otros nefastos efectos del shock post cierre del mall: Aumentará el consumo del cigarrillo porque en el mall no se puede fumar pero en el mundo exterior sí. Aumentarán los embarazos en adolescentes al verse estas forzadas a buscar otras alternativas de diversión. Las tasas de accidentes viales se dispararán debido al inmenso números de vehículos que no podrá permanecer estacionados en los segurísimos parkings después de la hora de cierre obligado.

Y no vamos a profundizar en el caos macroeconómico que esto acarreará pero, por encimita, les aviso que ya han advertido lo expertos que el desplome de la economía nacional es inminente, pues los efectos de esta medida arbitraria harán palidecer a las pérdidas que ocasionó el paro petrolero ¿Se acuerdan de aquel paro durante el cual, entre otras cosas, cerraron a juro todos los centros comerciales en nombre de la libertad?¿Se acuerdan cómo lo aplaudieron? Qué cosas ¿no?.

Esta será, pues, otra de las pruebas de fuego a las que se verán sometidos los ciudadanos decentes y pensantes del país, quienes tendrán que sobrevivir, lejos de las vitrinas, a la obligatoria cercanía de padres, hermanos, hijos, esposos, hasta el día siguiente cuando el mall vuelva a abrir las puertas a la libertad.



jueves 31 de diciembre de 2009

El 2009 fue un río





Como estoy metida de cabeza en El País de la Canela de William Ospina, traté de hacer un recuento del año que hoy termina y no pude sino imaginarlo como un río por el cual hemos venido navegando.

El comienzo de la travesía fue el más horrible: en lugar de coloridos pañuelitos diciendo adiós, llovía el fósforo blanco Israelí sobre los niños de Gaza, futuros terroristas, me explicó una preocupadísima opositora que se descubrió sionista una vez que Chávez levantó la voz a favor del siempre agredido pueblo palestino.

Así, con la tristeza de estar empezando un año que no traía nada nuevo, nos lanzamos río arriba buscando, entre otras cosas urgentes, la posibilidad de reelegir al capitán del barco. Remamos como locos e izamos las velas con el viento a favor, porque conocimos una derrota y esta vez no podíamos perder.

Y no perdimos, ganamos la posibilidad de prolongar el viaje lo que nos hizo querer remar más fuerte, a pesar de algunos remeros raros que movían sus brazos hacia atrás como quien no quiere la cosa.

A pesar también de algunos con vocación de náufragos que no soportan ver cómo avanzamos por ese río revuelto y cómo vamos venciendo sus trampas. ¡No, es no! ¡Deténganse que nosotros no merecemos avanzar, que no se les ocurra aspirar a nada más que a la esclavitud, alto o les mostramos las nalgas blancas!

Golpe de timón y dejamos una barrerita de nalgas blancas expuestas no sólo al sol sino a la vergüenza.

Pero si de vergüenza se trata hubo varias que tuvimos que sortear con mucha pena ajena: Huelgas de hambre sin hambre, un alcalde mayor en gira de jefe de estado, supongo que de estado de putrefacción. Pero la mayor vergüenza de todas ha sido el silencio cómplice, en el mejor de los casos, si no el apoyo abierto por parte de nuestros ¿compatriotas? opositores a las agresiones del gobierno colombiano a nuestro país, y la feliz esperanza que supone para ellos tener al vecino tomado por los siempre valientes soldados gringos y la posibilidad, siempre presente, de una visita relámpago, o no tanto, de tan amables invasores.

Sequía, cortes de luz, funcionarios ineficientes, módulos de barrio adentro cerrados, médicos que juegan a la bolsa con el hígado de sus pacientes, médicos desertores que prefieren curar en dólares y cubrirse del desprestigio que supone cambiar la medicina por la carnicería. ¡Reimpluso carajo! Y el barco remonta la corriente con el capitán siempre al timón.

El tiempo nublado llevó a algunos a pensar que se había perdido algo importante en el camino, que el capitán no lo había notado y que ya no dirigía él la marcha sino que estábamos a merced de la corriente.

¡Crisis bancaria a estribor! -Gritaron felices los eternos aspirantes a náufragos desde sus pocitos de lodo. Pobrecitos, siempre equivocados, no contaban, como nunca lo han hecho, con que tenemos un capitán vergatario y que a este barco lo impulsa la voluntad de todo un pueblo de alcanzar su libertad.

Tragando barro vieron como sorteamos una crisis bancaria que no fue. Atragantados de rabia vieron llegar la hallacas y el pernil para todos, hasta para ellos. Sin darse cuenta navegaron a nuestro lado, pero por fuera, buscando el fracaso que nos hundiera a todos. Dispuestos a morir en nombre de la esclavitud. Se beneficiaron de nuestros logros mientras nos acusaban de entorpecer sus destinos. Se forraban en dinero aquí, en pleno comunismo, mientras los grandes bancos del mundo civilizado que tanto añoran se desmoronaban y aun así nos maldecían.

Y maldiciendo pasaron un 2009 de lujo, maldiciendo empezarán el 2010. ¡Pobrecitos! Con su pataleta crónica desperdician los mejores años de sus vidas, los años más felices de nuestra nación, empeñados en el torpe esfuerzo de mantenerse en el lado equivocado de la historia.

Venga 2010 que seguimos remando a paso bicentenario y muertos de la risa… ¡Uh ah!



viernes 18 de diciembre de 2009

La pesadísima máscara del disimulo.






No es fácil pasarse la vida pretendiendo ser algo que no se es, pero es todavía más difícil, por no decir imposible, pretender ser algo que requiera honestidad. Es que quien pretende no es honesto y es esta, mis chavistas de ocasión, una de la cualidades que define a los revolucionarios de verdad, verdad.

Yo, novata en estas lides, he venido aprendiendo a punta de decepciones. Personajes que una vez admiré se van desmoronando como galletas con gorgojos. No han sido pocos los desemascarados, y aunque al principio me desmoralizaba ver cómo sacaban los colmillos cuando creían que nadie los miraba, hoy me alegro de ver cómo su ambición y su borrachera de poder los hace torpes, enredándose ellos mismos con sus propios pies derechos.

Su desparpajo los ha llevado al punto de burlarse en la cara de mi presidente mientras lo aplauden enfundados en sus rigurosos atuendos rojos rojitos. Han jugado con su confianza, lo han puesto a vender pañales que no existen, a inaugurar proyectos que no se terminan, a levantar la mano de candidatos que nadie quería. Lo rodearon y le taparon los ojos y oídos aprovechando la amenaza siempre presente del magnicidio y la conspiración. Lo rodearon y nos rodearon.

Pero la máscara del disimulo es muy pesada y no hay adeco que la soporte. Es doloroso tener que parecer austeros cuando se han llenado los bolsillos, es inútil llegar a jefe para que te mande el pueblo, es imposible no abusar un poquito aquí, una comisioncita allá, una agüita Evian en la oficina ministerial…

El tufo adeco se siente desde lejos y ellos, bichos de la misma manada, se huelen y se juntan. Y es tristemente gracioso ver que los rojos más rojo de todos, los más “sí, mi Presidente Comandante”, los que gritan ¡Contrarrevolucionario! a todo aquel que se meta en su camino, son los que tiene el alma más blanca.

Será entonces que esta revolución la haremos mi presi y los millones contrarrevolucionarios de a pie que rechazamos a esa muralla blanca que pretendió interponerse entre él y su pueblo, y que hoy se derrumba bajo el peso insoportable de la máscara del disimulo.




sábado 12 de diciembre de 2009

Horóscopo de amenazas rotas.




Este año se fue y nos dejó un reguero de amenazas rotas, horrendas predicciones que nunca se cumplen y que quedan en lista de espera para el año que viene, que de una vez advierten los falsos profetas, va a ser peor que todos los anteriores.

Estos augures del terror, llamados de expertos analistas, gozan de una extraña y envidiable suerte: poseen un público adicto a las malas nuevas, o viejas, siempre y cuando sean malas. Masoquistas involuntarios anhelantes de que el caos toque de una vez a sus puertas.

Como el pobre diablo que busca en boca de adivinos lo que la vida le niega, y se relame imaginando una fortuna que existe sólo en las cartas del tarot. Así, nuestros opositores adictos al terror buscan que les mientan, miénteme por piedad yo te lo pido, que les prometan soñadas pesadillas, que les inventen profecías absurdas y retorcidas que ellos las necesitan como el vampiro a las morcillas.

Ante tan apremiante necesidad de tormento, recogí algunas de las amenazas rotas de 2009 que serán recicladas en 2010:

El panorama político del nuevo año se presenta pletórico de amenazas a la democracia, la moral y las buenas costumbres. En el primer trimestre los niños serán, por fin, arrancados del regazo materno para intoxicar sus vulnerables mentecitas con el pensamiento de Bolívar, Martí y otros próceres de dudosa procedencia. La educación privada será abolida y los planteles convertidos en bases militares ruso-iraníes.

En el segundo trimestre el precio del petróleo caerá en picada hundiendo el lado oficialista de este barco. Habrá marchas, huelgas de hambre sin hambre y nalgas al aire que precipitarán la caída del rrrégimen.

Durante el trimestre que comprende julio, agosto y septiembre estaremos de vacaciones como cada año.

El ultimo trimestre regresaremos para descubrir que Chávez sigue allí, aferrado al poder. Fraude electoral, cataclismos varios, comunismo galopante, prohibición de implantes mamarios, hamburguesas e internet.

Pero el año aún no termina, la amenaza sigue vigente, mantengan viva la zozobra y tengan una feliz Navidad… si pueden.






sábado 5 de diciembre de 2009

Primero muerta que pueblo.






“Qué riñones tiene Chávez: decir que el dinero de los bancos no es de los banqueros sino que es del pueblo. Alguien debería explicarle a ese miserable que el dinero depositado en los bancos es de gente que trabaja, y no del pueblo amaestrado y pedigüeño que, sin mover un dedo, tiene asegurado su bozal de arepa”

Este fragmento de conversación que agarré al vuelo en el supermercado me hizo querer saber qué clase de aristócrata había descendido a tan ordinario lugar, justo al lado de los plátanos maduros, para darnos una lección del más rancio clasismo. Busqué entre ñames, papas y repollos, pero sólo encontré gente más o menos como yo, seguramente asalariados, unos más endeudados que otros, todos comprando ingredientes para las hallacas gracias al aguinaldo recibido. En fin, que si allí había una reina, era una de carnaval.

Carcomida por la intriga dejé que aquella voz me guiara hasta su dueña y allí estaba: una cuarentona teñida de rubio, vestida de marcas tan falsas como el color de su pelo, apoyada en un carrito a medio llenar con productos saborizados que iba escogiendo con sus manos sepultadas en bisutería, toda ella consagrada al más infructuoso de los esfuerzos por no parecerse tanto a lo que es: Pueblo.

Triste papel de ni chicha ni limonada que interpretan estas personas que aprendieron a no verse, a creer que el pueblo, tan ajeno a ellos, es una masa de maleantes, brutos, y de paso feos, que no trabajan, que no les duelen las mismas cosas, que no aspiran a lo mismo, que no sienten igual que la “gente decente” y que, por supuesto, no tienen cuentas bancarias. Lo que le quita la razón a Chávez y se la otorga a los banqueros. ¡Ja!

Prefieren la muerte antes que ser chicha, y se les va la vida en el imposible intento de ser limonada, preferiblemente frappé, sin sospechar que no hay nada que provoque más grima a las limonadas de alcurnia que la parejería de los guarapos de papelón a su servicio.

Despreciando lo que son sirven a quienes más los desprecian, y todavía tienen el tupé de decirse “la gente pensante de este país”.




sábado 28 de noviembre de 2009

Comunismo, siliconas y American Express.





Si hay algo en lo que la revolución no ha podido profundizar es en la superficialidad de buena parte de la clase media. La piedra más dura parece blanda ante la solidez compacta con la que esta gente defiende con las uñas -postizas- la simple vaciedad de su existencia.

Las mujeres, siempre a la vanguardia, han decidido meterle el pecho a dos batallas perdidas de antemano: una contra la vejez y otra contra la voluntad popular. Claro que no se puede meter cualquier pecho: deben grandes como sus ambiciones, firmes como su determinación de sacar a Chávez, y falsos como los argumentos que usan para justificar sus acciones.

Esta semana leí en una nota de Reuters que en Venezuela, a pesar de la crisis, el negocio de la cirugía plástica sigue siendo redondo cual implantes mamarios. Según este reportaje, vivir en un país como el nuestro provoca tal desolación en algunas damas que ellas, a modo de terapia, se regalan “cariñitos’’ para levantarse el ánimo, y tal vez a un pavo bello. Y nada más cariñoso que una teta reencauchada.

La nota recoge conmovedores testimonios, como el de una veterana del bisturí que se adelanta a su tiempo afirmando que está dispuesta a someter su hija por nacer a una rinoplastia de si ésta llegara a sacar la nariz del papá. O el de un dedicado “galeno” que narra cómo algunas de sus clientes -perdón, pacientes- han vendido su carro, su apartamento, sus prendas heredadas de una abuela, todo por no ser las únicas de su círculo social con senos imperfectamente naturales.

Estas luchadoras afirman que los senos falsos las convierten en verdaderas venezolanas, que el nuestro es el país de la belleza, por lo que llevar siliconas es como llevar la bandera bien en alto, y que si la naturaleza se opone...

Y oponiéndose a lo inevitable pierden el tiempo mientras ganan años. Ciegas de vanidad pretenden maquillar la verdad con mentiras evidentes, no solo levantando tetas vencidas por la gravedad, sino quejándose a viva voz, mientras pagan retoques con American Express, que este comunismo las está matando.




sábado 21 de noviembre de 2009

Saber de todo para no saber nada.





Vivimos en la era de la información, al menos eso nos han informado. Millones de noticias frescas te emboscan por la tele, la radio, la computadora y, últimamente, te persiguen a donde vayas si eres de los que no sales sin tu BB, y entran a tu cabeza sin que puedas evitarlo. Porque no quieres evitarlo, quieres estar informado, ¿Acaso no es la era de la información?

Basta despertar en la mañana para que una avalancha de noticias ataquen a las neuronas incautas: Obama, Putin, Britney borracha, Mets 5 - Yankees 6, Ban Ki Moon, un suicidio, La Pasarela de Milán, nubosidad dispersa y pocas posibilidades de precipitaciones, Gaza -¿Qué era Gaza?-, una Cumbre, porque siempre hay una Cumbre, un perro que vuelve a casa, El Dow Jones, la lista de bestsellers de NYT, otra explosión en Bagdad… Y las noticias recurrentes, esas que vuelven cada año como si fueran una novedad: El hotel de hielo el Finlandia, los originales novios submarinistas que se casan debajo del agua, los locos conservados en vodka que se dan un gélido chapuzón en medio de la tundra siberiana…

Nombres, apellidos, eventos, lugares, cifras; noticias frescas que se marchitan aplastadas por otras noticias frescas que se marchitan… Titulares, tantos titulares que no dejan espacio al contenido, porque no hay tiempo, porque el tiempo es oro, porque hay que saber de todo para no saber nada.

Son precisamente las víctimas de este bombardeo deliberado de información instantánea, perecedera, comprimida e inconexa, quienes, ciegos de orgullo y de falsa sapiencia, no ven relación alguna entre el petróleo venezolano y las bases gringas en Colombia. Son ellos los que celebran los 20 años de la caída del muro de Berlín sin saber qué fue lo que cayó y creyendo que ya no quedan muros que derrumbar. Son ellos los que creen que muchos países son pobres porque no han querido ser ricos. Son ellos los que ante la compleja y profunda realidad prefieren sumergirse en la superficial vida de Paris Hilton, donde no pasa nada malo y si pasa es por culpa de Chávez, of course.




sábado 14 de noviembre de 2009

El proyecto está en proyecto.

Entrevista exclusiva a Escarlatina Rojas Bermellón.




Al entrar al despacho nos encontramos con la flamante plurifuncionaria policambural, Escarlatina Rojas Bermellón, viceministra, directiva, coordinadora, vocera, delegada y presidenta de condominio, entre otras, pero a quien hoy entrevistaremos en calidad de asesora del asesor del sub-despacho de conservación del agua y otros preciados líquidos. Escarlatina nos recibe con un cordial saludo extendiendo sus dedos coronados por larguísimas uñas salpicadas de diminutas estrellitas rojas, por supuesto, a juego con su camisa, cuyo cocodrilo francés bordado en el pecho dio pie a nuestra primera y malintencionada pregunta:

El cocodrilo que reposa sobre su silicona izquierda ¿Qué representa?
- Este no es un cocodrilo, se trata de una baba del Orinoco en peligro de extinción y que llevo en mi pecho como llevo a todos los seres cuya existencia esté amenazada por el capitalismo salvaje.

Entiendo, pero vamos al grano: El bote de agua en la esquina del Mango hoy cumple un mes mientras nuestro presidente llama a ahorr...
- Nos reunimos con los concejos comunales de la zona para atender esta problemática que atenta contra la soberanía hidrológica y la nueva geometría del poder. A la espera de soluciones promovemos el fortalecimiento del Poder Popular a través del 1er. Encuentro Comunal de Botes de Agua, en el cual se repartirá a los asistentes y asistentas, gorras, franelas y panfletos informativos acerca de la necesidad de ahorrar el preciado líquido, y cuyo objetivo principal será la formación del Hombre Nuevo: un hombre conservador de los recursos naturales, forjador de sueños, artífice de un mundo multipolar…

¿Y mientras el agua corriendo?
- Ya veo venir tu actitud burguesa y contrarrevolucionaria. Ya te dije que el proyecto está en proyecto, que trabajamos en las áreas estratégicas del desarrollo endógeno y que, como dijo el Che: “Nunca es tarde cuando la dicha es buena”. Está claro como el agua.

¿Agua blanca o negra?
(La entrevista terminó abruptamente cuando las uñas estrelladas intentaron clavarse en mis ojos a modo de despedida.)

sábado 7 de noviembre de 2009

Arroz con mango y reaggetón.





Hubo una vez evento que fue llamado, seguramente por algún funcionario rojo rojísimo, Homenaje Alí Primera, pretendiendo con esto convertir lo que era y no podía ser más que un megaconcierto, en un encuentro político-musical en el que la juventud venezolana, siempre colmada de ideas revolucionarias, siempre combativa, siempre socialista, debía pasar la noche gritando consignas, coreando ‘’canciones necesarias’’, aplacando sus indecorosos y contrarrevolucionarios impulsos de querer menear las caderas; en fin, haciendo lo que nadie está dispuesto a hacer en un megaconcierto.

Fue así como se preparó un arroz con mango y reaggetón al que acudieron las superestrellas invitadas que no debían cantar como cantan, ni hablar como hablan, pero eso sí, nos hubiera encantado que vistieran aquella franela que tanto nos gusto -porque nos gustó ¿Verdad? O ya no tanto-; rockeros; raperos; un DJ reggaetonero con pantalla gigante; juntos y revueltos con los cantores del pueblo, quienes desorientados, al son un rítmico “tu eres mi perrita, mamita, toma mi huesote y mueve la colita...’’, se preguntaban: ¿Y dónde está Alí? Además de una voluntariosa reportera de VTV que, en medio del desmadre, insistía en relacionar al culo con las pestañas entrevistando a los jóvenes asistentes sobre temas sencillos como el legado de Ludovico Silva, las proyecciones del precio del crudo para el 2019 o el papel de la CIA en la geopolítica de Eurasia, todo esto para que quedara bien claro que nuestros muchachos no son muchachos sino apóstoles de las ideas.

Desde entonces llueven los tomatazos que impactan incluso a quienes tuvieron el descaro de actuar con la misma irreverencia que los había traído aquí en primer lugar.

Vaya, pues, mi único y y rotundo tomate a los genios que, en su obsesión de pintar todo de rojo rojito, convirtieron un inofensivo megaconcierto en polémica, agravios, desaires, manifiestos, que tu, que yo, que viejos pegados en la nota, que pavos descerebrados y quién sabe cuántas cosas más.




viernes 30 de octubre de 2009

Connie de su Mack.






Esta semana el congresista republicano Connie Mack introdujo una petición para que el congreso de su país incluyera a Venezuela en la lista de países que colaboran con el terrorismo; cosa que aplauden emocionados muchos de nuestros amigos opositores, cuyos cerebritos globotizados les dicen: “Nos declaran terroristas, nos bombardean, sacan a Chávez y ya… qué alivio”

Cuando leí la noticia de Connie y sus viles intenciones no pude evitar que brotara de mis labios un indignado ‘‘Connie de su Mack’’. Porque hay que ser bien connie e’ mack para acusar de terrorista a un pueblo sólo porque pretenda ser libre y soberano. Pero a Connie lo conocemos desde los tiempos del connie mayor: el que invadió Afganistán buscando a Bin Laden para luego decir que no fue Osama sino Saddam, que al final es lo mismo, solo que hay que bombardear más allá, ahí mismito, donde no tienen las armas de destrucción masiva que no vamos a encontrar. Decía que cada año Connie Mack hace la misma solicitud cuyo único fin es generar titulares que hacen pensar al lector, acostumbrado a que piensen por él, que Venezuela es terrorista y ¡qué pena con ese señor!

El problema no es Connie, pues ya sabemos quién es y qué hace. El problema es un simpático y prometedor presidente. Tan prometedor que ganó un Premio Nobel de la Paz por adelantado, sin haber movido un dedo, según los más optimistas, para arreglar los entuertos que su país ha ido regando y manteniendo por el mundo.

Según los pesimistas, entre quienes me cuento, el Nobel, no es que no ha movido un dedo, sino que los mueve cual habilísimo prestidigitador y derroca gobiernos por allí, mientras envía tropas a países cansados de guerras eternas por allá, instala bases militares que violan y amenazan la soberanía de los pueblos más acá, promueve conflictos entre hermanos justo aquí, todo ésto mientras encandila al espectador con su blanca sonrisa de esperanza negra.

He ahí el verdadero connie e’ mack: Un vendedor de promesas falsas que aceptó un premio que no pretende merecer jamás.




sábado 24 de octubre de 2009

Kilovatios por la libertad.

Alerta del Frente de damas indignadas por todo lo que haga el gobierno.



Finalmente tenemos contra las cuerdas al petropirata de Sabaneta. Falta poco para escuchar el tan esperado y liberador ‘’adiós luz que te apagaste’’, es solo cuestión de tiempo, mezquindad y kilovatios.

Arrinconado por una seguidilla de apagones, el señor de la oscuridad, apela a nuestra conciencia -como si tuviéramos una- y nos pide que ahorremos energía.

El que sembró de sombras nuestras esperanzas. El que pintó el futuro de negro con su socialismo repleto de cosas nauseabundas como la solidaridad, la equidad y demás miserias. Él, justamente, es quien nos pide colaboración. ¡Ja!

¿Que pasó entonces con aquello de ‘’moral y luces bla bla bla’’? No es que mis damas y yo seamos bolivarianas -¡Dios nos libre!- pero no puede venir este pseudopresidente a decirnos, a quienes carecemos de moral, que prescindamos también de las luces, justo ahora que viene la navidad.

Prendido o apagado ¿Donde queda mi derecho a escoger? Y ¿Qué clase de arbolito endógeno pretende el pichón de Fidel que adorne nuestras sufridas navidades? No quiero saberlo, mis distinguidas compañeras de ‘’botox parties’’, porque ¡No es no!.

Decorad arbolitos capaces de quemar retinas con su desafiante luminosidad. Programad vuestros aires acondicionados a punto de congelación y avivad el fuego de vuestras chimeneas para que, además de tumbar al tirano, logréis un delicioso ambiente de blancas navidades. Apretad, con ayuda de vuestras asistentas domésticas, el botoncito de ON de los microondas, lavadoras, secadoras, hornos, y de todos esos horrendos aparatos a los cuales hoy, por fin, les encuentro alguna utilidad que no sea facilitar el trabajo de la siempre floja servidumbre.

Encended al país de punta a punta con la luz del 11 de Abril y que no quede un solo bombillo apagado en esta patria que pide a gritos kilovatios por la libertad.

Atentamente,
Marifer Popof.

Presidenta del Frente de damas indignadas con todo lo que haga el gobierno.




viernes 16 de octubre de 2009

Lo políticamente hueco.




Los tiempos cambian y complican algunas cosas. La marea de la globalización nos trae asuntos que nada tienen que ver con nuestra manera de ser. Uno de ellos es lo políticamente correcto.

En un país como el nuestro, donde en cada familia hay un negro y un catire, no había necesidad ponernos a rebautizar a nuestros parientes como lo estamos haciendo. Si bien es cierto que en Venezuela hay racismo, también es cierto que ni remotamente puede comparársele al que padecen las ‘‘minorías’’ en los EEUU y Europa, lo malo es que las soluciones a este problema no las buscamos dentro de nuestra realidad sino que nos volvemos ‘‘civilizados’’ y a nuestro primo El Negro le empezamos a llamar El Afrodescendiente y a El Catire lo dejamos como está, porque a los catires nadie los jode. Y que a nadie se le ocurra, ni siquiera al propio Afrodescendiente, contar un chiste de negros...

Porque existió y existe la discriminación tratamos justamente de enmendar el camino. Pero una cosa es acabar con el racismo, el clasismo, el sexismo y todos esos ismos tan excluyentes, y otra tener que estar al tanto en las últimas tendencias de la denominaciones antidiscrimatorias para llamar a quienes no se quejan tanto como les dicen sino de cómo los tratan.

Mi temor es que en nuestro afán de arreglar las cosas terminemos como los gringos, que padecen millares de restricciones expresivas impuestas por los diferentes grupos de personas que conforman tan variada sociedad. Así los negros son afro-americans, los chinos son asian-americans y si los chinos se llaman así, pues los gordos no son gordos sino personas grandes… y por ahí se desmadran y nadie dice ni pío porque llueven las demandas, pero eso si, la discriminación sigue intacta.

Por mi parte paso de lo políticamente correcto por considerarlo hueco, y vivo por que llegue el día en que llamar a un negro “negro” tenga las mismas consecuencias emocionales que tiene hoy llamar a un catire “catire”.




sábado 3 de octubre de 2009

Movimiento estudiantil: un reality venezolano.






Desde hace varios años, más de los que quisiera, los reality shows acaparan los espacios televisivos. Generalmente baratos, sin guión, sin más argumento que un grupo de mediocres que aceptan exponer sus más vergonzosas miserias a cambio de un jugoso premio. Muchos mediocres, un solo premio, un solo ganador; al menos eso creíamos.

Pasa que la basura da para mucho y siempre parece haber moscas dispuestas a consumirla, por lo que los los realities se convirtieron en semilleros de dudosos famositos, en los que todo el que concursa se gana el derecho a vender a cualquier postor, entre otras miserias, sus desnudeces, sus fracasos, sus lágrimas insípidas, su éxito hueco.

Exito sí, porque muchos de ellos acaban teniendo su propio programa, su propio disco, su propia línea de calcetines, además de cientos de páginas en cientos de revistas dedicadas a la nada, y decenas de paparazzis sudorosos que sueñan con entrar en el juego en el que no solo el famosito es famosito, sino también quien lo acosa y le arranca, sin encontrar resistencia, la poca dignidad queda... si es que queda.

Pues bien, nosotros, acostumbrados a ver ese tipo de espectáculo siempre made in otro lado, parecemos no haber notado que tenemos nuestro propio reality: Movimiento Estudiantil, un programa cuya primera temporada fue transmitida por RCTV el mismo año en que cesó su concesión.

Recordamos a sus protagonistas, con sus libros intactos y sus cuadernos en blanco, jurándole al país que ellos no eran políticos, que solo los movía el amor por las manifestaciones pacíficas y los chaguaramos en llamas. Recordamos, por nombrar a algunos, a Yon, hoy dirigente de Primero Justicia, ganador del medio millongo y de un cargo en la alcaldía mayor, a Stalin González, candidato a la alcaldía Libertador financiado por Rosales, a Freddy Guevara con su pollina fashion, hoy en la Alcaldía Mayor de mano de Ledezma.

Sus historias de fracasos políticos y éxitos financieros han inspirado a otros jóvenes a unirse al show. Es así como hoy tenemos a un puñado de muchachos jugando a la huelga de hambre sin hambre frente a unas cámaras ansiosas de filmar un muerto.

Movimiento Estudiantil: Un grupo súper cool de jóvenes venezolanos que se enfrenta a un pueblo feo que ahora quiere tener derechos, y a su líder, un hombre tan horrible que además del pelo chicha, tiene también una verruga en la frente. No se lo pierda, aquí en Globovisión, de lunes a lunes, a toda hora, salvo que lleguen las vacaciones.





sábado 26 de septiembre de 2009

Una merienda de negros y otras linduras.





El delirio opositor deriva en las más indeseables conductas. He visto a alguna señora exigir su derecho ser estafada rompiendo las bolsas de arroz que el gobierno trataba de vender a un precio justo, he visto a muchachas superfashion agarrándose la totona en plena calle a modo de reclamo a las fuerzas de seguridad por no dejarlas marchar más allá de donde su manifestación había sido permisada, he visto multitudes considerables aplaudir a un candidato que no ha podido hilar dos frases, mas allá de un canto de ballena, lo largo de un largo discurso. Tantos años viendo tanta cosas, y cuando pienso que ya no me pueden sorprender, se superan y me sorprenden hasta las nauseas.

Esta semana, por motivo de la Cumbre de América del Sur-Africa, se han esmerado mis opositores en sacar a relucir el más asqueroso racismo: ‘’La merienda de negros’’ revivió chistes raciales olvidados por viejos y malos . La imagen del negrito moribundo, cubierto de moscas mejor alimentadas que él, en lugar de conmoverlos y llamarlos a la reflexión, sustenta su tesis de que los negros, por inferiores, son incapaces de dirigir sus destinos, ‘’porque si te fijas el país más pobre de América es Haití. -¡Qué casualidad!-’’.

Se preguntaba, muerta de risa, la conductora de un programa radial ¿Qué nos pueden enseñar los africanos? ‘’Porque los único que sabe hacer esa gente es comer tortas de tierra y llevar sol parejo’’ No supe qué más no sabía esa mujer sobre Africa porque tuve la urgente necesidad de cambiar de estación.

El racismo lo habían practicado con un pudor cobarde, pero ahora, nuestros opositores, empeñados en su ‘’no es no’’ hasta las últimas consecuencias, no sienten la más mínima vergüenza de mostrar al mundo, además de su siempre profunda ignorancia, un horrendo déficit de humanidad.

Es curioso ver los rasgos de quienes, con más énfasis, expresan su asco por los hermanos africanos: Narices perfiladas a punta de bisturí, pelos alisados con productos que penetran hasta las neuronas para convencerlas de que ¿Negra yo? ¡Jamás!

Ciegos en su soberbia no se dan cuenta de que sus actos los embarran, que sus burlas se les devuelven y se les estrellan en la cara, que ya nadie se ríe con ellos, que ya nadie se ríe, que hasta ayer podía que dieran risa la señora rompiendo el saquito de arroz, la pava de la totona, las peras al horno, y toda la colección de idioteces que con esmero cultivan y cosechan… hasta ayer, porque hoy esa gente sólo da vergüenza.




sábado 19 de septiembre de 2009

No a una madre.






Uno de los principales problemas de la oposición es el abismo que hay entre lo que se supone deben hacer para lograr su objetivo -¡Fuera Chávez!- y su disposición a hacer lo que se supone que deben hacer.

Pongamos un ejemplo fresquito: el regreso a clases.

Se suponía que el regreso a clases debía estar teñido de confrontación y desacato. Se suponía que las madres, siempre protectoras, se plantarían en los colegios de sus niños, no en la puerta, no; pupitre adentro, allí, vigilantes, compartiendo sillita con sus pequeños, listas para saltar al cuello de la maestra ante el más mínimo intento de cubanización de sus inocentes angelitos.

Se suponía que toda madre que se preciara de serlo debía ‘‘activarse’’. Y se activaron obedientes, al menos lo hicieron vía Twitter y Facebook; era tan fácil con sus Blackberries. Se suponía que repartirían panfletos desinformativos en las puertas de los colegios, y, de ser necesario, repartirían bofetadas también.

¡Con mis hijos no te metas! -clamaron- y con sus hijos se metieron. Tanto que ahora pretenden enseñarlos a amar a su país sobre todas las cosas y, para colmo, a amar al prójimo como a si mismos. Tanto que sacaron de las aulas al mismísimo Dios Padre Todopoderoso, ese que es omnipresente, lo que genera un nuevo misterio tan complejo como el de la Santísima Trinidad, ya que es tan imposible entender cómo es que se pudo sacar de un salón a alguien que está en todas partes, como que ese alguien sea tres personas en una y que, de paso, una de esas tres personas sea una paloma.

Se suponía que había que jugarse el todo por el todo, que había llegado la hora cero, que esta vez sí iba a caer el innombrable que brota de sus labios cada segundo. Se suponía que así sería porque, según les dijeron en Globovisión expertos educadores, políticos, cardenales y todo aquel que quisiera meter su cucharadita de hiel, esta ley era la gota que derramó un vaso colmado de atropellos contra nuestra moribunda democracia.

Se suponían tantas abominaciones que no quedaba más camino que exigirle a las madres el sacrificio máximo: soportar a los mocosos más allá de los agónicos meses de julio y agosto. Renunciar al septiembre liberador con su tan anhelada vuelta al cole, su vuelta al cafecito con las amigas, su vuelta a las vueltas por el San Ignacio para matar el tiempo…

Una madre es una madre, sí, pero también es un ser humano. No se les puede exigir tanto, pobrecitas, y esperar que cumplan. ¡No es no!





sábado 12 de septiembre de 2009

Se solicita oposición con moto propia.







Voy a hacer un llamado desde lo más profundo de mi corazón y en nombre de todos mis amigos y ex amigos opositores. En nombre de miles de compatriotas trabajadores, buenos hijos, buenos padres, buenas personas, que se ven en la innecesaria necesidad de cometer, a diario, actos que rayan en la locura.

Amigas que besan amorosamente a sus maridos antes de que ellos, orgullosos, salgan a la calle vistiendo una camisa que dice: ‘‘Nixon Moreno soy yo’’. Doctores suma cum laude aplaudiendo a rabiar a un candidato que afirma que un siglo son casi cien años. Ex estudiantes ayer reprimidos por la policía del mismo alcalde que hoy defienden a capa y espada. Amigos que se definen como ‘’la gente pensante de este país’‘, a la vez que abrevian su capacidad de pensar a un prefabricado e insustancial ‘’No es no’’ como único argumento político.

Abuelas amorosas aplaudiendo golpes de estado, mamás arrullando a sus temblorosos niños al son de Aló Ciudadano. Amigas que en nombre de la libertad, la democracia y la pluralidad de pensamiento, te quitan el saludo porque no piensas como ellas.

Todos ellos dispuestos a dar la pelea hasta que la pelea se pone color de hormiga. Entonces corren a sus casas a ver Tom y Jerry, mientras imploran a la Virgen Dorada de Altamira que le ‘‘abra los ojos’’ al pueblo, para que salga a defender a muerte su derecho a vivir en el olvido.

Sueñan con el pasado maquillado de futuro. Amnésicos, aclaman a Ledezma como la cara nueva en el panorama político. Irresponsables, apoyan a Ricardo Sánchez, el eterno repitiente, como líder de sus estudiantes, y lanzan a sus hijos a la calle, de la mano de personajes con densos prontuarios policiales, a manifestar por el derecho a desconocer la voluntad popular.

Ni hablar de los cotidianos delitos de traición a la patria que, en sus mentes confundidas, no son más que valientes actos de patriotismo.

Por esto y en nombre de miles de personas huérfanas de ideas, solicito con urgencia una oposición responsable, con moto propia, ideas coherentes, argumentos sólidos, que entienda y defienda el hecho de que Venezuela no está en venta.

Favor abstenerse si carece de un proyecto político para cuya aplicación no se tenga que recurrir a la defensa de lo indefendible.

Interesados presentarse ya, preferiblemente, en el este de Caracas. Venezuela se los agradecerá.




sábado 5 de septiembre de 2009

De funcionarios que no funcionan.





Ultimamente he venido pensando que debe ser dificilísimo ser funcionario público. Incluso he llegado a pensar que les encargan tareas sobrehumanas sin tener en cuenta que los pobrecitos no son más que personas de carne y hueso, como tu y como yo.

Porque no me van a negar que sonreír y dar los buenos días requiere de un esfuerzo hercúleo; y qué decir de levantar la vista del escritorio lleno de papeles sin destinatario y mirar a la cara de quien está solicitando, digamos que, una información en una ventanilla identificada -¡Oh cruel casualidad!-, con un cartel que dice ‘‘Información’’.

Si ya es difícil informar con amabilidad -o sin ella-, imaginen por un momento tener un cargo de mayor responsabilidad como la gerencia de esa misma oficina donde la informadora ni sonríe ni informa. Debe ser tan difícil que cuando uno ya ha pasado por tres colas en tres taquillas mudas y, al borde de un colapso nervioso, solicita hablar con el ‘‘encargado’’, te miran, -ahí si te miran todos- y con una sonrisa burlona te dicen que el gerente nunca está porque, como siempre, ‘’salió a una reunión con gente del ministerio’’

Y pienso en esos otros pobrecitos y me estremezco de pena. Si la taquilla de información es difícil, imaginen un ministerio llenito de taquillas, de computadoras que manejan los destinos de quienes las operan, de gente que, sin piedad, solicita todo tipo de documentos imposibles de obtener, gente que es incapaz de entender que el funcionario que chatea con sus panas en horario laboral no tiene la culpa de que a usted le haya dado por hacer una gestión.

Claro que nunca falta el funcionario que, carente de espíritu de equipo, se dedica a perturbar la paz haciendo bien las cosas y dejando muy mal parados al resto de sus compañeros. Ya sabemos que hay malucos en todas partes que hacen lo imposible -porque es imposible hacer lo que hacen- por sembrar la duda en el incauto ciudadano, convenientemente resignado ante la imposibilidad de las cosas, para incitarlo a rebelarse contra una burocracia tan sólida que diez años de revolución han podido apenas rozarla por encimita.

Ocupados con las siempre torpes maniobras de la oposición no vemos que la verdadera amenaza está adentro: La burocracia, como una termita voraz, corroe la credibilidad del gobierno y engorda a costa del desencanto colectivo.

A ver si fumigamos.




sábado 29 de agosto de 2009

El abecedario y el nuevo eje del ¿mal?.






Esta semana Nicaragua entró en esa lista oscura de países terroristas que han sido declarados territorio libre de analfabetismo. Es extraño cómo algunos gobiernos malvados han sabido resolver en poco tiempo un problema que, convenientemente para algunos, parecía no tener solución.

Es que era tan sencillo cuando la gente no sabía ni tenía manera de saber. Era tan fácil porque bastaba con pararse a dar discursos cantinflezcos, atiborrados de palabras extraídas de diccionarios imposibles, con dedos batientes, amenazadores, que hacían promesas que había que creer no perder la esperanza, que es lo último que se pierde.

Era tan fácil controlar rebaños que aprendían a resignarse a una vida que se llama vida pero que de vida no tiene nada, con la esperanza de poder vivir de lo lindo una vez llegada la muerte.

Era maravilloso culpar a los pobres de su pobreza lanzándole números a la cara con raíces cuadradas, reglas de tres, diptongos, triptongos, y términos en inglés.

Condenando a los pueblos a la ignorancia pretendieron robarles su memoria: al no saber de dónde vienen no sabrán a donde ir. Para robar su soberanía les vendieron el american dream envasado en televisores que hablaban español. Era tan fácil…

Si acaso salía algún pepa asomao’ a hablar claro se le machucaba rapidito para evitar una epidema. Parecía ser tan fácil, pero no lo fue.

Parece que estos pueblos son propensos a la pepa asomadez. Parece que cuando las palabras tienen sentido calan hondo y se multiplican. Parece que no entienden de fronteras, que no se puede andar regando ideas por ahí, que no se deben desempolvar asuntos peligrosos como la unidad de las naciones, que son sólo ideas caducas de un tal Simón Bolívar que hace añales que murió. Que no se debe morder la mano que te alimenta a punta de migajas. Que no lean, please, que se van a enterar de que sí tienen derechos, van a saber quién se los ha negado y van a querer reclamar. Que la lectura es subversiva si los que leen son pobres, que de la subversión al terrorismo hay solo un paso.

Por esto alertan que países terroristas como Nicaragua, Bolivia, Cuba, Venezuela, y pronto Ecuador, atentan contra el orden mundial blandiendo el abecedario como arma de destrucción masiva, porque los que siembran ignorancia para saquear naciones enteras saben bien que no hay nada más terrorífico que un pueblo que aprende y piensa.




sábado 22 de agosto de 2009

Una maravillosa noticia terrorista.




Como vivimos en medio de una guerra mediática y nos pasamos la mayor parte del tiempo desarmando un interminable chaparrón de mentiras; a veces, tantas veces, las grandes noticias, las mejores noticias, nos pasan entre los pies y se terminan escondiendo bajo una mesa donde nadie las ve.

Noticias que los grandes medios prefieren evitar y que en los nuestros son desplazadas por el acoso imperial, el uribismo servil y rastrero, las marchitas de cuatro gatos, siempre furibundos, oponiéndose otra vez a otra ley que no han leído y que no van a leer jamás.

Así se nos van los noticieros, programas de opinión y toditas las páginas de los periódicos, incluso se me va este artículo con el que quiero celebrar una noticia maravillosa: Salvan de la muerte a más de 3.500 niños.

Pues si, mi estimado lector: ¿Verdad que es impactante el titular? ¿Cómo es posible que nadie lo haya publicado en primera plana? Es que no les conviene informar que el mismo gobierno que intentan tumbar a punta de mentiras construyó el Hospital Cardiológico Infantil donde, para colmo, han operado de manera gratuita, a más de tres mil quinientos niños que estaban condenados a mal vivir o a morir antes de que pudieran convertirse en cualquiera de las cosas que quieren ser los niños cuando sean grandes.

Ni locos admitirían que la directora de tan salvador hospital es una brillante doctora venezolana, una muchacha que fue al colegio con los hijos de las más fervientes caceroleras, compañera de clases de esos doctores que escogieron exportarse a donde se cura en dólares y se puede vivir como ‘‘debe vivir un doctor’’.

A estas alturas sería una crueldad decirles que el petrodictador pensó, entre tantas otras cosas, en los corazones enfermos de los niños pobres. Esto podría tener consecuencias desgarradoras en sus ya atormentadas mentes.

La verdad los haría sentir mezquinos, tal vez. Imaginen la vergüenza de descubrirse caceroleando a favor del libre mercado y contra el gobierno que se dedica a salvar niños que antes morían por pobres.

Los medios opositores callan -¿piadosos?- , pero yo, terrorista mediática, me muero decirle a mis caceroleros que estas cosas extraordinarias pasan cada día en Venezuela. Que sigan marchando en retroceso, si no les da pena, que nosotros seguiremos avanzando, imparables, hacia la Venezuela que ellos nunca tuvieron el coraje de soñar.





sábado 15 de agosto de 2009

Los generadores de empleo.





Hace poco comprendí, gracias a Guillermo Zuloaga, que en Venezuela hay personas que, debido a su importancia, merecen el título de miembros ‘‘Platinum’’ de la sociedad civil: Me refiero los que generan empleo.


Son seres inmunes a la legalidad que, al tener empleados, adquieren un derecho que nadie les dio: el derecho a obviar el estado de derecho. Es así como Zuloaga se justifica diciendo que él especula, sí, pero genera empleos. Y no es el único de su especie. Los tenemos a montoncitos, incrustados en nuestra sociedad en una variada gama de formatos: individual o colectivo, grandes explotadores y pequeños explotadores explotados, estos últimos dignos de profundos estudios debido a las incoherencias existenciales a las que se exponen de manera voluntaria.

Los pequeños explotadores explotados se solidarizan automáticamente con las causas de sus explotadores en jefe, creyendo que de esa manera logran alejarse de los siempre cercanos simples explotados, esos que no tienen con qué explotar a nadie más.

Es así como los grandes explotadores se indignan ante cualquier proyecto de ley que de todos modos no piensan respetar, pero son sus explotadorcitos explotados quienes salen a la calle a luchar contra leyes que los librarían de sus admirados explotadores, cosa que se niegan a permitir. Entonces los ves, mentalmente, solo mentalmente, igualados con sus jefes, convertidos en expertos intérpretes y defensores de una constitución que en su día rechazaron furiosos, como han rechazado cada uno de los pasos que hemos dado hacia adelante.

Hoy, en su modalidad colectiva, los grandes explotadores y su coro de explotaditos con aspiraciones, vestidos de Federación Venezolana de Colegios Privados, en nombre de tantas madres, padres, alumnos y empleados que pueden no estar de acuerdo con ellos, amenazan con el desacato -¡oh sorpresa!- a la nueva ley de educación. Advierten al rrrégimen, desde las cámaras del canal de Zuloaga, que, aún con nueva ley, todo seguirá igual ya que ignorarán sus artículos molestos, aprovecharán los que les convengan discretamente, seguirán exprimiendo los bolsillos de padres y representantes -¡Con mi colegio privado no te metas!-, y fieles a un sistema domesticador de ciudadanos desechables, inculcarán a los niños, como lo hicieron con sus padres, la resignación al tercermundismo y la sumisión ante el poderoso, por que sí, porque ellos generan empleo.




sábado 8 de agosto de 2009

El arte de vender desilusiones.






En otros tiempos la televisión trataba de vender ilusiones, ahora tenemos Globovisión.

Si antes se sintonizaba alguna serie en la tele para escapar un poco de los días monocromáticos que suelen repetirse uno tras otro, uno tras otro, uno tras otro… Decía, que uno se sentaba frente a la tele y se introducía en un hospital repleto de doctores preciosos, pasabas luego por una estación de policía repleta de detectives preciosos, y, más tarde, ibas a un juicio con unos abogados con millonarios y preciosos, lo que te permitía dejar atrás otro día inodoro, incoloro e insípido. Ahora se sintoniza Globovision, más o menos con la misma intensión evasiva de la realidad, pero con un giro masoquista.

A diferencia de las series preciosas, la programación de globo nos sumerge en una realidad virtual miserable en la cual el nuestros globotizados tienen que enfrentar sentimientos antagónicos: Por un lado son el ciudadano oprimido que está a punto de perderlo todo en manos de un rrrégimen cuyo único fin es acabar con la gente ‘‘decente y educada’’ de este país, y por el otro, le toca hacer de distinguido consumidor de exclusivos bienes y servicios que anuncia el mismo canal que les acaba de jurar que vivimos en medio una pesadilla que en la que vamos a perder hasta el modo de andar.

Es así como vemos a Leopoldo Castillo, con un desparpajo imperdonable, cambiar la expresión indignada de quien sabe que el gobierno está a punto de quitarnos nuestras casas, para invitarnos, con una simpatía que no tiene, a comprar grifería elegantísima para el baño que Ud. merece. A Gladys Rodríguez anunciando a un banco, muerta de la risa, luego de habernos informado que gracias a la crisis económica generada por el gobierno, usted, mi estimado globovidente, mañana no va a tener ni para un bollito de pan. A William Echevarría sin un ápice de la ternura que hay que tener para vender pañales, vendiéndonos una pañales para los bebés que el gobierno nos arrebatará en cualquier momento para devolvernos, luego, veinteañeros peludos y adoctrinados.

Hacen un malabarismo cruel en el que lanzan promesas de felicidad pagadas por los anunciantes y anuncios de desgracias inevitables pagadas por los causantes de la mayoría de nuestras desgracias.

Mientras, los globotizados obedecen y salen y comen, celebran, remodelan, viajan, compran casas, carros, compran todo lo que les vende el mismo canal que les vendió la desilusión de ser unos pobres infelices que les tocó la desgracia de vivir en el país más feliz del mundo.




miércoles 29 de julio de 2009

Lo más sagrado en stand by.





¿Hay algo más sagrado que nuestros hijos? Yo creía que no, hasta que llegó el mes de julio y la cruel realidad me dio en la cara como acostumbra a hacerlo la realidad cuando es así de cruel.


Hasta finales de junio, cual leonas recién paridas, nuestras madres opositoras estaban dispuestas a defender los derechos de sus hijos y sus derechos como madres en asambleas educativas, marchas, y en cuanto evento que fuese digno de ser recogido por la omnipresentes cámaras de globovisión.

‘’Con mis hijos no te metas’’, parecía ser la única frase capaz de salir de sus gargantas contraídas por el dolor y la rabia. Otra vez el grito agónico, otra vez la amenaza, el adoctrinamiento, el terror, la patria potestad, expertos panelistas al son de la marcha de globovisión, gurúes del dolor de madre, Leopoldo, Nitu, Marta, run runes que no son más que hechos a punto de consumarse, Peter Pan, Campanita, Wendy… ¡Mickey Mouse!

La defensa de lo más sagrado se ve súbitamente interrumpida por el inexorable llamado de Mickey. Llega julio, se acaba el colegio, y por más que Leopoldo Castilllo de desgañite en la pantalla, tu, valiente madre opositora, lo ignoras mientras preparas las maletas. Desde enero tienes hechas las reservaciones, no fue fácil encontrar las fechas deseadas, nada ni nadie puede detenerte ahora, ni siquiera la discusión de la ley de educación que se llevará a cabo en pleno julio-agosto en la Asamblea Nacional, esa misma ley que, según los expertos globotizantes, será la que conducirá al adoctrinamiento castro comunista de nuestros inocentes querubines.

¡Taima, taima! olvidaron decir nuestras abnegadas madres viajeras en su carrera por huir de la represiva realidad de los dólares de Cadivi, de la cola en la embajada gringa, de la escasez de cupos para viajar a Mayami, para sumergirse por quince deliciosos días en el mágico mundo de la fantasía y sus centros comerciales adyacentes.

Cual si jugaran a la ere paralizada se marchan por unos días con la inocente presunción de que aquí se va a estacionar el mundo mientras ellas regresan. Y volverán en septiembre con su vestuario renovado y las pilas recargadas a enfrentarse al abuso de poder de un gobierno que, sin el más mínimo respeto por los derechos humanos, se atreve a aprobar la nueva ley de educación en plena temporada vacacional.

¡Salve Mickey!




lunes 13 de julio de 2009

Otros golpes





El Clarín

Domingo 26 de julio

Madrugada de golpe



La Casa Rosada fue tomada por doscientos efectivos del ejercito en horas de la madrugada de este domingo de 26 de julio, secuestrando y posteriormente expatriando a la presidenta constitucional Cristina Fernández.

La corte suprema de justicia solicitó la expulsión de la presidenta al considerar extremadamente peligrosos para la democracia argentina los nexos, cada vez más cercanos, de ésta con el líder de la revolución venezolana, el eterno golpista, Hugo Chávez.

La presidenta Cristina Fernández, vestida solo con su pijamas, fue abandonada en el aeropuerto de Lima esta mañana. El presidente peruano, Alan García, le brindó la hospitalidad de su gobierno y dijo no saber nada, hasta hace pocos minutos, sobre el secuestro y expatriación de su homónima Fernández a la vez que se auto-propuso como mediador entre las partes.

Declarando un vacío de poder, y en medio de manifestaciones espontáneas alrededor del la casa presidencial que exigen el retorno de Fernández, esta tarde, en asamblea extraordinaria, el Congreso Argentino juramentó a la nueva presidenta, Elisa Carrió, quien en rueda de presa, culpó al culpable de siempre del daño que ha sufrido la democracia argentina y aseguró que este golpe de estado estaba ajustado a derecho y, por lo tanto, de ahora en adelante, no se llamará golpe sino sucesión forzosa.


La Nación.
Lunes 27 de julio.
Condena unánime a supuesto golpe que en realidad fue una sucesión forzosa.

Anoche, los países miembros de la del OEA, a través de sus cancilleres, decidieron por unanimidad condenar el golpe de estado, que no se llama golpe, y exigir el retorno inmediato al orden constitucional so pena de ser expulsada La Argentina de dicho organismo hasta que esto suceda. Otro tanto hicieron la ONU y la Unión Europea y, de modo menos contundente, el departamento de Estado de los EEUU.


‘’Mostrando una impresionante ignorancia de la realidad nacional y una tendencia marcadamente izquierdista, la Organización de Estados Americanos (OEA), esa misma que semanas atrás aprobó en San Pedro Sula el ingreso de Cuba como miembro de dicho organismo, condena hoy los hechos democráticos y soberanos acaecidos en la República Argentina que dieron fin a la nefasta injerencia del régimen castro chavista violadora de nuestra soberanía y de dignidad como pueblo.’’

Así expresó su descontento ante la declaración del la asamblea general de la OEA, la recién juramentada presidenta electa, electa si, por los miembros del congreso que también son pueblo aunque no lo parezcan.


Argenpress
Lunes 27 de julio - 2 de agosto.

El ejército reprime manifestaciones populares.

Detenidos embajadores de Venezuela, Ecuador y Bolivia.

Líderes de organizaciones sociales son amenazados por gobierno de facto.

Cerradas emisoras comunitarias.

Allanan violentamente la radio Jesuita con la orden de callar o atenerse a las consecuencias.

De torturador a ministro

Asesinan a dirigente social.


Bloquean pista de aterrizaje para evitar el regreso de la presidenta Fernández.


En horas de la tarde de este domingo, tal como lo había advertido en rueda de prensa, la presidenta Fernández intentó retornar al país mientras un centenar de miles de simpatizantes de la mandataria se congregaron en los alrededores del aeropuerto internacional de Ezeiza para apoyar su regreso.

Minutos entes de ser divisado el avión en el que viajaba la presidenta, la manifestación popular fue reprimida por las fuerzas armadas dejando un saldo de dos muertos y varias decenas de heridos.

La pista donde aterrizaría el avión que transportaba a Fernández y sus acompañantes, entre quienes figuraban el presidente de la asamblea general de la ONU, el padre D’Escotto, fue bloqueada por camiones militares y tropas, para evitar en descenso del aparato. Lo pilotos del mismo tuvieron que abortar la maniobra y regresar a Ecuador, donde esperaban Miguel Insulza y el presidente Correa.






La Nación.
30 de julio

Designado nuevo gabinete

La flamante presidenta electa, ya no por simples y ordinarios votos, sino por aclamación popular, ha designado al gabinete que conducirá al país a su destino glorioso, ahora que es libre de la asfixiante sombra del chavismo.

Entre los nuevos ministros cabe resaltar la acertada elección de Alfredo Astiz como titular de la cartera de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos.



El Clarín
9 de agosto

Expulsados agitadores chavistas que simulaban ser periodistas.


Los organismos de seguridad del gobierno democrático encabezado por la la excelentísima Elisa Carrió han capturado y expulsado a agitadores enviados por el régimen venezolano para perturbar la paz social alcanzada por el gobierno electo que cuenta con la aprobación del 99.9% de los argentinos educados y decentes.

Estos mercenarios del desorden popular simulaban ser periodistas pero cometieron la torpeza de traer acreditaciones de Telesur, la cadena internacionalmente conocida por su lazos con organizaciones terroristas.

Descubiertos infraganti grabando manifestaciones al momento de ser ordenadamente guiadas de regreso a casa por diligentes soldados democráticos, el comandante de la fuerza especial antiterrorismo mediatico, decidió actuar y en un gesto soberano y patriótico expulsó del suelo nacional a los autodenominados periodistas dando un golpe mortal a quien los dirige desde su país convertido en cuartel a la orilla del mar Caribe.


Reuters
10 de agosto

Perfecta Paz: se levanta el toque de queda.


A partir de esta hoy no habrá más toque de queda en la recién liberada nación argentina. Una vez neutralizados los focos violentos, compuestos en su mayoría por mercenarios chavistas, la paz regresa a las pujantes calles argentinas.

Sin periodistas de dudosas cadenas que transmitan al mundo pírricas manifestaciones de apoyo a la ya olvidada ex-presidenta Fernández, sin testigos vía satélite que puedan distorsionar los esfuerzos pacificadores y conciliatorios del nuevo gobierno constitucional con las pocas organizaciones sociales que insisten en continuar la huelga general que lleva ya dos semanas, libres del peligros intervencionista que representa Chávez, considera la presidenta Elisa Carrió que no hay necesidad de someter al pueblo a las incomodidades que provoca el toque de queda.

Como se ve, en tan solo dos semanas el país austral retorna a la normalidad, a pesar las durísimas consecuencias económicas que le significan el estar aislado de la comunidad internacional, mientras el neo dictador caribeño se ahoga en la fetidez de la derrota.




lunes 6 de julio de 2009

Sin pudor y sin caretas

Alerta del frente de damas indignadas con todo los que haga el gobierno.



Vivo, revivo momentos de gloria, que si bien una vez se nos escurrieron entre los dedos, hoy retomamos, y no con deditos resbalosos de codicia, sino con garras afiladas y dispuestas a todo. Vuelve la plenitud a mi rostro otrora cubierto por una máscara de tolerancia, de tantos ‘’si, amiga de la clase media, mientras se oponga a este rrrrégimen, usted y yo somos iguales’’... Nauseabundo disimulo colmado de derechos humanos, que de ser respetados acabarían con mi propia existencia. Agotadora lucha a favor de selectos privilegios disfrazados de libertades colectivas.

¡Se acabó!
¡No más represión!

Represión si, porque no me van a decir mis elegantísimas compañeras de te canastas conspirativos que no llevamos años reprimiendo nuestros verdaderos sentimientos. Años y años jugando a los demócratas y ¿para qué?.

Para que vengan los hondureños y nos saquen la lengua como diciendo: mira mirita cara de papita.

Ahí está un ejército valiente, defensor del mundo civilizado, que no tiene empacho en compartir cuartel y territorio nacional con las hermanas fuerzas armadas de los Estados Unidos de Norteamérica. Un congreso digno que no está dispuesto a aceptar que una mayoría de personas de segunda decida los destinos de la gente decente, civilizada y bilingüe de ese país. Un tribunal supremo de justicia que sabe justamente quién les paga, y para ellos trabajan.

Desde aquel insignificante rincón de la ya insignificante Centroamérica, nos llega un desafío, un reclamo a gritos para que, de una vez por todas, nos despojemos del lastre de los derechos constitucionales y empiece a haber coherencia entre nuestros actos y nuestras ideas.

Por lo tanto y llena de inspiración por los sucesos de Honduras, al que no voy a llamar hermano país porque eso sería alimentar la parejería, insto a mis valientes y resueltas damas a empezar a llamar al pan pan y al vino vino.

Empecemos parafraseando al honorable canciller hondureño y digamos, a modo de catarsis, que Obama es un negrito ignorante, valga la redundancia. Inhalen… exhalen… que Insulza es un tarifado del autócrata castro-correa-OEA-zelaya-ortega-telesur-comunista. Inhalen… que este país es una merienda de negros que pretenden vivir como blancos. Exhalen… que me asquea la clase media recién calzada, con sus imitaciones de Prada, con sus tarjetas de crédito hasta al tope, con sus caras de ‘’nosotros somos blancos y nos entendemos’’. Pues no, no entienden ni entenderán, porque si lo hicieran nos odiarían a muerte de pura envidia. Inhalen… que nos importa un pepino el hilo constitucional, la legalidad, la justicia y mucho menos la paz. Que somos golpistas, si, y a mucha honra. Que al menos somos más coherentes que la cuerda de patenlesuelo que nos siguen, apoyan y se pelean nuestras batallas con la estúpida ilusión, de que un día serán como nosotros.

Exhalen… que no vamos a desistir en nuestro empeño de volver al poder y que cuando lo hagamos se pueden olvidar de diálogo, derechos humanos, libertad de expresión, garantías constitucionales… inhalen… ni hablar de la propiedad privada ¡ja!, ¿o es que acaso creen que vamos a permitir que haya intereses hipotecarios al 6% anual?… exhalen… somos banqueros, no monjitas de la caridad...inhalen… que la verdad, mi inteligentísimo y educado televidente, es nuestra y porque los medios son nuestros...exhalen… que el tirano derrocha en dinero en educación para los pobres con el único fin de dejarnos sin pobres a quienes explotar… inhalen...que estoy hiperventilando con tanta inhalación y exhalación... que veo negro del odio... que viva Honduras y su ejemplo libertario…¡que quiero un golpe sangriento ya! … qué rabia que no soy hondureña…

Exhalen…

Atentamente,
Marifer Popof
Presidenta del frente de damas indignadas por todo lo que haga el gobierno.




jueves 25 de junio de 2009

El río de palabras huecas.




¡Ah la crítica! Esa imprescindible herramienta para llevar a buen puerto cualquier proyecto. Y la revisión ¿recuerdan?, ¿como revisar sin recurrir a la crítica?.

Si, ya sé que la crítica se elude alegando un arduo ejercicio de autocrítica.

Yo me miro en el espejo cada mañana, trato de mirarme con los ojos entrecerrados para que mi creciente perfil no me abofetee así tan recién levantadita. Pero me miro y veo claramente, sinceramente, dónde no me parezco a una top model. Luego la pregunta de cada día: ¿por qué la barriga está ganando la batalla, Carola? Y la respuesta: estoy haciendo todo lo posible por minimizar el tejido adiposo del abdomen, pero no es tarea fácil: años y años de irresponsable acumulación de grasas y toxinas, más alguna deficiencia de la glándula tiroidea, sumado a la edad, han degenerado en una sociedad, perdón, barriga con muchas deficiencias, que se van atacando, eso sí, pero no es tarea de un día, ni hay soluciones mágicas.

Si nos fijamos bien, desde hace tres años, cuando asumí el control de mi barriga, hemos bajado el indice de grasa en un 4% y unos diez centímetros del diámetro abdominal, lo que permite que el pantalón que me voy a poner hoy, y que hace apenas unos meses se quedaba dolorosamente atorado en la mitad de los muslos, pueda ser abrochado sin mayores inconvenientes.

Se ha logrado mucho y vamos bien, Carola. -Me doy una palmadita en la espalda y, apenas dejo de ver mi imagen reflejada en el espejo, respiro hondo, relajo lo que queda de mis músculos abdominales y plofff... vamos bien…

Si más tarde, algún amigo hace alusión a estos kilos que se hospedaron en mi zona media y no tan media, yo me molesto ante su ceguera y su falta de sensibilidad: ¿Acaso no es evidente que hoy puedo abrochar mi pantalón sin tener que meter la barriga? ¿Vamos bien?

Es que la autocrítica da para lo que da, porque uno es humano y el ego, los miedos e incluso, las ganas de ver resultados, pueden hacer que no profundicemos lo suficiente a la hora de revisarnos.

Para contrarrestar esta limitaciones son buenos los amigos verdaderos, los leales compañeros que no tienen pelos en la lengua a la hora de decirte que estás metiendo la pata, perdón, la barriga, y que por ahí no vamos a ninguna parte.

La crítica constructiva es vital para no perder el rumbo, perdón, la figura.

En estos días se abrió uno de esos portales tan interesantes que se abren de vez en cuando en nuestra revolución. Son una especie de momentos claves que o se toman por los cuernos o pasan, y casi siempre pasan, dejándonos con esa sensación de vacío, de que no hicimos algo muy importante que debíamos hacer.

Un grupo de revolucionarios, después de mucho pensar, observar, debatir, volver a pensar, hablar con otras personas, de otros medios, con otras experiencias, o las mismas, tal vez, llegan a unas conclusiones que consideran deben ser dichas en voz alta como un aporte a este proceso en el cual quien no aporta estorba.

Lo bueno es que estas personas tienen una tribuna que la mayoría de nosotros no tenemos. Lo mejor es que dijeron lo mismo que vengo escuchando de boca del pueblo desde hace algunos años. Lo malo es que lo dicho se está diluyendo en un río de acusaciones, sospechas, intrigas, que no dicen nada y que van ahogando las palabras que muchos queremos que sean escuchadas.

Vamos avanzando en esta revolución, no sin dificultades. Vamos viendo, a veces, cómo se arman las tramas que podrían dejarnos un día a la mitad del camino. Tenemos un camino lleno de trampas adelante. Tenemos suficiente con las zancadillas del enemigo como para que nos de por meternos zacadillas entre nosotros mismos. Flaco favor nos hacemos...

Quisiera ver a mi hiperlíder acompañado de un hiperequipo de trabajo. Quisiera ver cómo acaban con la burocracia ineficaz y corrupta que, ciega de torpeza y codicia, va carcomiendo hasta dejarnos con una ilusión llena de huequitos y nada más.

Quisiera que los ministros y colaboradores de mi hiperlíder tuvieran la honradez de no aplaudirlo cuando meta la pata, porque mete la pata mi presi, como la metemos todos. ¿O acaso a estas alturas vamos a empezar a creer en humanos infalibles? Es que mi hiperlíder necesita hiperamigos, de esos que sepan decirle la verdad, aunque duela… a quien le duela.

Quisiera que a mis hipercompañeros les sepan siempre a piña, cual golpes de niña, las acusaciones que suelen lanzar los que suelen lanzar acusaciones cada vez que sienten que es hora de acusar.

Quisiera ver que el partido, mi partido, dejara de considerar como simple habladera de paja nuestras legítimas preocupaciones. Quisiera ver cómo se abren las puertas al dialogo y al debate en el partido que se creó para nosotros y en el que todavía muchos sentimos que no tenemos voz. Quisiera que no nos arrastrara, otra vez, el río de la palabras huecas.





martes 16 de junio de 2009

¡Con mis hijos no te metas, que para eso estoy yo!




Carlitos y Alejandra se levantan tempranito al son la marcha de Globovisión. Su mamá, nerviosísima, se termina de arreglar mientras Aymara y Antonetti les comentan a los pequeñines que un señor muy malo se los va a llevar a Cuba, lejos, muy lejos, de los brazos de mamá.


Apenas sale el sol y ya los hermanitos están amarrados a la vida en sus sillas de seguridad, en una camionetota que su papá le acaba de regalar a su mami porque la quiere mucho. Lástima que este gobierno se la va a quitar, al menos eso les ha contando Marta Colomina en el trayecto a su colegio, que también se los van a quitar, tal como lo dijo, la otra tarde, el señor que hace run run.

¡Negro tenías que ser! -Grita mamá, con su dulzura característica, a un señor que se le atravesó con una moto. Seguro que era chavista, le comenta Alejandra a su hermano que no le responde porque está pensando si le va a tener que prestar todos sus juguetes a esos cubanos que, según Julio Borges, se van a meter a vivir en su cuarto.

Esa mañana mamá, en lugar de dejarlos y volar a no sé donde apuradísima, se baja en el colegio. Todas las mamás, aunque tienen caras de apuro, se bajan también: el deber patrio llama. Hoy se celebra la asamblea de emergencia que convocan, puntualmente, cada año para combatir al rrrégimen aumentando el costo de la matrícula escolar muy por encima de lo que permite la ley.

Los niños esperan el timbre de la entrada revoloteando cerca las tertulias maternas. - Que ya falta poco, si lo vienen anunciando desde hace diez años, vendrán las hordas chavistas, esos ranchuos niches, you know… Que nos van a quitar a los niños, que le saques la nacionalidad española, que los míos tienen la italiana por parte de su papá. Es horrible, cuando se los lleven ni siquiera les vamos a poder mandar mensajitos por el BB porque van a prohibir el internet y todo lo que se maneje con botoncitos. No quiero imaginarme que se los lleven en julio, mira que ya pagué el plan vacacional...

- Para siempre, se los van a llevar para siempre, ¿O es que acaso crees que cuando me devuelvan a un peluo adoctrinado de veinte años yo lo voy a poder recibir en mi casa como si fuera mi hijo?

- Mamá: ¿me vas a querer siempre? -Interrumpe el pobre Carlitos que, lívido de miedo, aferra sus manitos a la cartera Prada de mamá. Si no te meten a Chavista si, mi amor.

Después de un largo día de colegio, regresa mamá apuradísima y, con la responsabilidad que caracteriza a toda buena madre, los sienta en sus sillitas de seguridad, porque ella sabe bien que el deber de una madre es velar por el bienestar de sus hijos. Una vez amarraditos, pisa el acelerador y sintoniza a Nitu para amenizarles el regreso a casa.

Así se enteran los hermanitos que a su colegio ya no se llamará San Francisco de Asís, que desde mañana se llamará Escuela Popular Comunal Che Guevara. Que los niños van a tener un uniforme nuevo con un sombrerito rojo igualito al que usan los chavistas esos que, de paso, comen niños. Que en lugar de clases de deporte van a tener clases de soldados. Que así como les prohibieron la Coca Cola Zero, les van a prohibir la navidad y la cajita feliz. Que esas hordas de resentidos van hacer muchas cosas horribles, pero los niños no saben si preocuparse, porque tienen entendido que cuando pase todo esto, ellos estarán en Cuba.

A modo de receso en su pesadilla cotidiana, mamá, antes de seguir su camino a no sé donde, deposita a sus retoños en manos de su niñera, una señora contradictoria que tiene cara de ‘‘horda’’, pero parece quererlos mucho, porque nunca está apurada, nunca pone esos programas de terror en la tele y siempre está contenta.

Lástima que a las tardes le siguen las noches, con su Aló Ciudadano; con su Grado 33; con su mami tengo miedo; con su duérmete niño, duérmete ya, que viene Kiko y te comerá.




domingo 7 de junio de 2009

De sueños y sueños y pesadillas.






Crees que la peor de las soledades consiste en saber que algo espantoso está a punto de ocurrir y que nadie a tu alrededor se está dando cuenta. Que la peor pesadilla consiste en que tu, que si sabes, te dedicas a explicarle a una multitud de tontos incautos, y ellos, tontos al fin, siguen su camino sin entender que van rumbo a la más miserable de las miserias, y lo peor, que te arrastran con ellos.

Estas cosas horrendas no solo pasan en las películas de terror. Te pasan todos los días en tu calle, en tu trabajo, en tu supermercado de confianza.

Ves como una mayoría aplastante de seres que no entienden, pero votan, que no desean progresar, pero votan, que son irresponsables, pero votan, que se conforman con limosnas y por eso votan, y botan tu futuro y el de tus hijos, que sí entienden, que sí quieren progresar, que sí son responsables pero por más que voten no alcanzan a votar tanto como esa masa de ignorantes que no debería votar, pero vota.

Cansado de luchar contra esa ignorancia testaruda solo te queda soñar y creer en las encuestas que siempre te han mentido, y sueñas con el día que ese pueblo que tanto desprecias, despierte. Que despierte a tu realidad; que se entere de una vez que no podemos ser todos iguales; que ni sueñe soñar tus sueños, pero que esté dispuesto a servir de escanloncito para que tu sí los alcances; que sueñe sueñitos casi posibles que justifiquen la estupidez de conformarse con que unos pocos logren sus sueños a costa del insomnio del resto. Que despierten a la resignación de pertenecer a ese resto…

Y es que hay sueños que sí merecen ser soñados: sueños inútiles, en ediciones limitadas, solo para soñadores selectos, y que dejarían de serlo si estuviesen al alcance de todos. Sueños verdaderos y no esa necedad de los sueños colectivos, igualitarios, que incitan a la parejería. Esos sueños de pacotilla que para ti son simples actos cotidianos como desayunar, llevar a los niños, sanitos, al cole y traerlos de vuelta a casa, tu casa, con techo sin goteras, nevera llenita, baños con agua fría y caliente y todas esas tonterías…

Confundido, o con ganas de confundir, imploras por el despertar de un pueblo que hace años tiene los ojos bien abiertos, porque no puedes admitir que lo que en verdad necesitas es que ese pueblo vuelva a dormir.

La peor de las soledades consiste en el soberbio egoísmo de pretender que los demás no se atrevan a soñar. La peor de las pesadillas, tristemente para ti, consiste en que nuestros sueños los estamos haciendo realidad.




sábado 30 de mayo de 2009

Debatiéndome entre la ira y la vergüenza

Alerta del Frente de damas indignadas con todo los que haga el gobierno.





En este país ya no hay manera de no sentir una profunda y cotidiana indignación, acompañada con una vergüenza crónica que nos corroe el sistema nervioso. Ese indignarnos con pena ajena delante de todo el mundo es, seguramente, una de las tácticas desmoralizadoras más efectivas que ha encontrado este rrrégimen castro-evo-joselo-comunista.

Díganme, mis desconcertadas damas, cómo no sentir que la cara se cae de vergüenza, cuando traemos a los más connotados intelectuales de Iberoamérica para que, por favor, insulten a este paisucho en el que no tocó hacer negocios, asegurándoles que serían vapuleados por hordas chavistas furibundas, arrestados y violados todos sus derechos humanos, y finalmente declarados personas no gratas y expulsados del país, lo que redundaría en publicidad gratuita a nivel mundial para ellos, y para nosotras, otra conveniente embestida desestabilizadora.

Pues los dejaron entrar, no sin antes hacerles pasar por el mal rato de ser tratados como personas comunes y corrientes, de esas que deben mostrar sus pasaportes para poder ingresar en el país, como si nadie supiera quiénes son esos insignes pensadores. Más allá de esa humillación, que evidentemente se debió a la ignorancia característica de aquellos que apoyan al rrrégimen, no hubo, como calculamos, ningún episodio sangriento que lanzar a las primeras planas del mundo civilizado.

Gracias a la Virgen Dorada de la Plaza Altamira, al funesto petrodictador le dio por jugar al demócrata, así que convocó a un debate entre nuestros ilustrísimos invitados internacionales y una banda de sujetos despeinados que se auto-proclamaban intelectuales de izquierda, como si tal cosa fuera posible.

Diles que sí pero no.- Le ordené a Mario, que siempre me ha hecho caso. Si pero no. -Dijo Mario. Si pero si. -Dijeron allá en Miraflores. No y no.- Dijimos nosotros indignados y mandamos a rodar titulares, vía CNN, que decían que queríamos debatir y no nos dejaron, que el único cobarde es el tirano que nos invitó a debatir, bajo sus condiciones dictatoriales, con esos peludos despeinados que ni en sus casas los conocen.

Permanecimos pegados a nuestras pantallas planas para ver cómo el dictatorzuelo recibía nuestra bofetada, en vivo, directo, vía satélite Simón Bolívar (¡qué horror!) pero los abofeteados fuimos nosotros cuando el tirano y su séquito rompieron a reír a carcajadas.

Reían los muy miserables, y lo hacían con ganas, no con el disimulo acalambrado con el que hemos tenido que reír tantas veces en estos eternos diez años. Reían mientras mis afamados intelectuales no podían entender dónde estaba el chiste.

Yo si entiendo, estoy convencida de que esto no es más que un plan macabro: son felices sólo para hacernos sufrir.



Atentamente,

Marifer Popof.

Presidenta del Frente de damas indignadas por todo lo que haga el gobierno.




martes 19 de mayo de 2009

¡¡¡Vienen los comunistas!!!… otra vez…





Boris y Natasha, aquellos malvados que siempre sucumbían al ingenio de Rocky y Bullwinkle, no sucumbieron del todo. Resulta que se escondieron en Cuba durante todos estos años y hoy, fieles a los ciclos de pánico, locura y furia opositora, regresan para hacer lo que hacen los comunistas malvados, valga la redundancia.

Vuelven para ocupar cada cuarto vacío del apartamento que has pagado con el sudor de tu frente. Vuelven para llevarse a tus hijos y convertirlos en agentes de KAOS, con el agravante de que Maxwell Smart, el súper agente 86, ya no está para defenderlos. Vuelven para apropiarse de la orilla de playa que con tanto esmero cuidan los empleados de tu club. Vuelven con su tarjeta de racionamiento, con sus espías, con sus hordas asesinas de viejitos indefensos, con su adoctrinamiento y su burundanga... vuelven y vienen por todo, como lo han venido haciendo cada cierto tiempo que nunca llega. Vuelven para aterrorizarte, para que salgas y marches, a ver si esta vez puedes tumbar al gobierno.

Es evidente que el comunismo llegó: se nota cuando lo dicen en los medios, a grito pelao’, a pesar de que aquí no hay libertad de expresión. Se nota cuando Ledezma batuquea a unos policías porque ellos se negaron a violar sus derechos humanos frente a las cámaras, mientras que una periodista afirma que sí se los están violando. Se nota en la disidencia encabezada por Rosales, que prefiere permanecer en Perú por temor a las represalias del rrrégimen genocida que se empeña en castigar a los corruptos.

Se nota a leguas que el comunismo nos ha calado hasta los huesos en las camionetas de doscientos mil bolos, y más, que pululan en nuestras calles, en la imposibilidad de viajar a Disney en agosto si no reservas con seis meses de anticipación, en los miles y miles de blackberries que portan los oprimidos ciudadanos cual si fueran objetos de primera necesidad. Se hace patente en las teles pantalla plana que cuelgan en cada una de la habitaciones de tu casa que, por cierto, pronto ocuparán los cubanos.

Una evidencia irrefutable de la amenaza a la propiedad privada, es que el mismo canal que no tiene libertad para expresarse, pero que se expresa, dedica sus espacios publicitarios a venderle a los futuros expropiados cocinas italianas, griferías noruegas, mármoles y porcelanatos y todo tipo de detalles para convertir sus hogares en el lugar distinguido y confortable que merecen las personas con estilo, y que merecerán, por supuesto, los nuevos inquilinos forzosos que ocuparán las habitaciones que una vez fueron de los niños, vilmente, deportados a Cuba.

Otra vez vuelve el comunismo con sus mismas maldades que nunca llegan. Otra vez corren mis opositores aturdidos como pollos sin cabezas, buscando a un líder sin proyecto que los regrese a la paz y armonía social de un tiempo que jamás vivimos, pero que ellos recuerdan y añoran como si hubiese existido.

Mientras corren, sufren y marchan, no olvidan que agosto está a la vuelta de la esquina, y que si no reservan ya se quedarán con los crespos hechos, condenados a pasar sus vacaciones en cualquiera de los miles de centros comerciales que, como todos sabemos, son iconos inconfundibles del comunismo. O tal vez podrán ir a Margarita, bastión opositor que, extrañamente, este feroz rrrégimen permite que exista y, desde allí, sorbiendo una cremosa piña colada, se sintonizarán con la realidad represiva que valientemente les transmite Globovisión.

Y es que este comunismo no los deja ni pasar vacaciones en paz.




miércoles 13 de mayo de 2009

Los burócratas: tutores del poder popular.




Es vox populi que entre Chávez y nosotros hay una pared densa y nebulosa que obstruye el fluir de la revolución. Es vox populi, y yo tengo la cuestionable suerte de poder corroborarlo al encontrarme con muchos de los ladrillos que forman esa pared con más frecuencia de la que desearía, si es que alguien puede desear semejante cosa.


Funcionarios públicos cuya única misión es servir para lo que fueron designados y que todavía no han entendido que Venezuela es otra. No entienden estas personas lo que predica mi presi cada día, casi siempre en cadena nacional, por si acaso están mis funcionarios sintonizando una novela, pues, que se enteren de por dónde van los tiros.

Los tiros van por el lado de la transferencia del poder al pueblo, pero entender eso, para un funcionario como los que yo me encuentro a cada rato, implica tener que entender que su cargo, un día no muy lejano, será obsoleto, por lo tanto sería como aceptar resignadamente su propia extinción.

Resulta que ‘’el pueblo no está preparado y no entiende’’ que necesitan intermediarios que, más que mediar, pretenden imponer su visión personal de cómo se organiza el poder popular, y ya sabemos que mientras más desorganizado esté el pueblo, más lejos estará de tomar el control de su propio destino y eso asegura la existencia de los cargos de mis burócratas en cuestión.

El pueblo no está preparado cuando no conviene soltar la cuerda. Ese pueblo que ha mostrado madurez política a la hora elegir al comandante de la revolución, a la hora de votar por una nueva constitución, a la hora de arrebatar a nuestro presidente de las manos de sus frustrados verdugos. Ese pueblo que rescató a PDVSA, que soportó con estoicismo el paro petrolero, ese pueblo que no cae en las constantes provocaciones a la que es sometido, ese pueblo que lleva diez años luchando por una revolución que entiende como su única posibilidad de tener un país justo, libre y soberano, ese mismo pueblo es el que no está preparado y no entiende.

Y tienen razón mis funcionarios porque yo no entiendo y no creo que nadie, salvo ellos mismos, lo entiendan.

No entiendo, y cuando los entrevisto, ellos se encargan de que entienda menos. Siempre encuentran la manera de responder a mis preguntas con respuestas a otras preguntas que nadie les ha hecho, por lo que terminan diciendo nada, pero, eso si, hablando mucho como para hacernos creer que hacen mucho.

Pues si hacen: estorban y mucho, y de paso les pagan por ello, cosa que los alienta a seguir estorbando.

Los burócratas se erigen como los tutores del poder popular hasta que ellos consideren que estamos preparados para asumirlo. Su misión es convencernos de que no lo estamos. La nuestra es asumir nuestra responsabilidad colectiva y derribar esa conveniente pared que han logrado construir a costa de nuestra revolución.

Eso, o ellos derribarán todos y cada unos de nuestros sueños.




lunes 4 de mayo de 2009

Adictos a la zozobra.




Le tengo terror a las montañas rusas. Cuando era una pava me subí en algunas de ellas solo para sufrir como una desgraciada. Mientras hacía la cola me inventaba excusas que no fueran demasiado ridículas para irme lejos de aquel pavoroso aparato, pero siempre había un niñito de ocho años delante de mi que me hacía pensar que mi miedo era muy tonto. Por culpa del niñito terminaba gritando desesperada al borde de una de esas caídas planificadas para que la muerte te pase cerquita pero que no te lleve.


Nunca entendí por qué proliferan ese tipo de atracciones y mucho menos cómo es posible que existan clubs de montañas rusas, cuyos miembros, tras una confesa adicción al pavor, se dedican en cuerpo y nauseas a lanzarse por empinadas bajadas de hierro, a veces colgando patas arriba, a veces colgando patas abajo, siempre con las manos en alto y las caras desfiguradas por la fuerza de gravedad y el terror.

El último alarido en tecnología montaña-rusística son las de realidad virtual: Unos aparatos que parecen salas de cine, donde uno se sienta en una silla que te sacude de un lado al otro mientras, en una pantalla de 360 grados, te proyectan caídas infernales, espirales vomitivas y todo tipo de piruetas imposibles. Uno las siente, las padece, pero no están pasando sino en el mundo virtual.

En Venezuela contamos con algunas pavorosas montañitas de feria de pueblo que por viejas y oxidadas son las más temibles, pero no tenemos esas montañas rusas de última generación. A falta de éstas últimas tenemos a Globovisión que, a punta de sembrar el pánico, ha logrado agrupar un club de globovidentes quienes, cual sus pares montaña ruseros de otros países, terminan haciéndose adictos a la zozobra.

Globovisión Virtual Reality Productions es una empresa que ha perfeccionado el marketing del terror a través de una montaña rusa que debería figurar en el libro Guinness por ser la más larga del mundo.

El recorrido de esta atracción puede durar tanto tiempo como se tenga sintonizado este canal de realidad virtual. Dicha ¿atracción? tiene unas particularidades que la hacen única: Los pasajeros se sientan a espaldas del país, no llevan ningún tipo de cinturón de seguridad, suben por la cuesta eterna del chavismo mientras una seductora voz les narra lo que les espera más adelante:

La primera bajada que no termina de llegar es la más pavorosa porque en ella te quitarán a tus hijos y los mandarán a Cuba para que aprendan a odiarte. Inmediatamente entrarás en el triple tirabuzón de de la quiebra de PDVSA y la subsecuente crisis económica. En una curva cerradísima más adelante te expropiaran tu apartamento de playa y aún cuando no te has repuesto, vendrá una bajadota donde te meterán a tres familias cubanas en tu casa. Subidas, bajadas y más espirales llenas de epidemias, catástrofes de todo tipo, violaciones a los derechos humanos, genocidios, pollos radioactivos de Bielorrusia, confiscación de las tus cuentas bancarias, bombillos espías made in Cuba, hambre, señales divinas de que vamos por el sendero del mal, ¡Tembló! ¿No te lo dije?, rechazo de la comunidad internacional, aislamiento, qué pena con ese señor…

Los más adictos a la zozobra llevan diez años agarrados a su sofá mientras éste se zarandea al ritmo de la voz de Nitu, Leopoldo, Kiko y cuanta pavita linda con cara de vampira puedan contratar.

Es tal la adicción al pavor de los globovidentes que terminan clamando, mientras caen al vacío sin caer, que vengan los marines, que nos invadan, que viva el fósforo blanco que solo mata a negros, que preferimos ser Faluya, por favor, help us please!

Y pensar que su terror se acabaría apagando el televisor.



viernes 24 de abril de 2009

Guarimba en Do mayor.

Alerta del frente de damas indignadas con todo lo que haga el gobierno.




Otra semana, otra bofetada, pero ésta vez se trata de una bofetada importada, cual formaggio peccorino, de mismísimo cuore de la bella Italia. Boccelli se llama el agresor y dice que vino a cantarnos.

Adquirimos entradas VIP, como unos incautos, para ver a este tenor, sin tener la más remota ideas del tenor de su visita: ¡Soportad mis fieles damas! Boccelli vino a ver al tirano. -No, Mari Cuchi, no se trata del Hotel de Chana en Playa El Tirano. Me refiero al dictatorzuelo narco-Farc-castro-evo-cumbre de Trinidad-obama-comunista-.

Como lo oyen, mis atribuladas damas: queríamos recrear nuestros oídos con Puccini en la voz de este tenor de fama mundial, pero lo que nos toca escuchar es la traición de un hombre que se niega a ver la realidad que nos aplasta a la poca gente decente que queda este país.

No hay peor ciego que el que no quiere ver.

Y así estamos: con nuestras entradas compradas y nuestros crespos hechos... - Es solo un decir Maru, ya sé que nuestras melenas son lacias naturales-. Decía, aquí estamos sumidas en la decepción y obligadas a tener que asistir a lo que prometía ser el evento cultural del milenio, y que ahora debe convertirse en un clamor por la libertad de ésta, nuestra pobre y desangrada patria.

Por lo tanto, debo hacer algunas recomendaciones, de carácter obligatorio, a ustedes, amantes de la opera y de la libertad, que ésta noche deberán defender sus privilegios aún en los lugares más insospechados.

Lo primero que debemos hacer es cambiar el vestuario, ya que ahora no vamos a un concierto sino a una marcha multitudinaria y de lo más selecta, porque las entradas eran carísimas. Vamos de negro, pero no de negro gala sino negro luto activo.

Es imprescindible llevar cacerolas, pitos, banderas siete estrellas, estudiantes manos blancas, artículos incendiarios y máscaras de gas. No deben faltar, por supuesto, las cámaras de Globovisión conectadas en vivo a CNN, para que le griten al mundo que, los que si sabemos lo que es cultura, no vamos a tolerar que un tenor desafine en nuestro concierto por la libertad.

Olvidad vuestros tacones y alhajas, mi sufridas damas, olvidad la elegancia y la buena educación. Insultad al italiano (marrano), como lo hicimos con aquel presidente manisero que tiene una fundación con su nombre, ensordeced al ciego a ritmo de cacerolas, perded el glamour y lanzad tomates, guarimbead hasta quedar exhaustas, que la patria así os los exige.

Que mañana, os lo aseguro, no habrá tenor que no cante al son que les toquemos.



Atentamente,

Marifer Popof

Presidenta del Frente de damas indignadas con todo lo que haga el gobierno.




¡Nos lo merecemos por chavistas!




Un amiga opositora, antes de irse del país dando un portazo y sacudiéndose la tierrita de los zapatos, porque ya no quería ni la tierrita de la tierra que la vio nacer, me dijo con inusual sabiduría: ‘’Cada pueblo tiene el gobernante que se merece’’.


Aquella ¿terrible? sentencia de la viajera sin retorno, fue producto una súbita revelación que le dio en plena cara el pasado 15 de febrero cuando perdieron el referéndum de la enmienda.

‘’Ganaron los chavistas, no hubo frrrrrraude, como tampoco lo hubo en 2004 cuando me hicieron creer. Yo vi la cola en mi centro y todos éramos opositores. Yo anduve por el este de Caracas y era evidente que el dictador tenía los días contados. Yo escuché a mis líderes prometiendo pruebas que jamás presentaron. Yo desperdicié cinco preciosos años de mi vida creyendo que el país era nuestro y que nos lo habían robado.’’

Fue un duro golpe para esta amiga el descubrirse en un país llenito de gente que no piensa como ella y que, por lo tanto, tampoco vota como ella.

Vio rojo mi amiga.

Vio rojo porque Venezuela es roja y porque cuando uno se pone bravo se dice que uno ve de ese color. Indignada ante semejante revelación, tomó la única decisión que se puede tomar en estos casos: hizo sus maletas y se fue; no sin antes, con un ‘’ahí le dejo eso’’, regalarme mi país para que sigamos ‘’haciendo con él lo nos de la gana, total, cada pueblo tiene el gobernante que merece’’.

Yo me sentí honrada por el regalo de mi amiga y por su frase lapidaria. Merecemos, sí, toditas y cada uno de las cosas que hemos logrado. Las merecemos tanto más si pensamos en el esfuerzo extra que hemos puesto para superar las cotidianas zancadillas y codazos que los amigos de mi amiga nos han tratado de meter.

Imagino donde estaríamos hoy si no hubiésemos tenido golpe, paro y sabotaje petrolero. Imagino qué sería de nosotros si nuestros opositores hubieran sabido entender antes lo que mi amiga, por fin, entendió.

No estoy diciendo que quiera que se vayan, aunque este es un país libre y pueden hacer lo que mejor les parezca, lo que quiero es que entiendan que sí tenemos el presidente que queremos y que merecemos, que estamos aquí para defenderlo, que nos ha costado mucho llegar a ser el país más feliz del mundo y que no se puede ser tan egoísta para sentir tanta rabia ante la felicidad de tantísima gente.

Dicen que las despedidas son tristes, pero ésta en verdad no lo fue.



domingo 12 de abril de 2009

Margarita: la revolución será televisada.




Lo que me dispongo a hacer en este momento es, según algunos dirigentes regionales de PSUV y otros funcionarios públicos de nuestra isla, un acto contrarrevolucionario que solo busca desprestigiar a luchadores de toda la vida, a cambio de obtener beneficios personales para ésta pequeño burguesa, hambrienta de poder y sedienta de gloria, escritora.

Adelantándome a las descalificaciones para ahorrarles palabras a quienes se niegan a pronunciarse sobre los males que nos aquejan, con la esperanza de que a la hora de hablar se limiten a lo que nos compete y no se me vayan camino de Guanajuato, les voy a contar por qué ‘’Margarita es una isla toda rodeada de agua’’.

Parece que los margariteños y navegaos tenemos que conformarnos con ver la revolución por VTV.

La semana pasada vimos cómo se celebraron maravillosas ferias del pescado todo el territorio nacional mientras que, en nuestra isla pescadora, nos tuvimos que conformar con velar, desear, y luego comer unas laticas de atún light porque del regulado no hay. Así vemos megamercales, encuentros, exposiciones, conciertos, operativos de todo tipo. Vemos lo que empezamos a ver en la isla el año pasado y que, como por arte de magia, ha ido desapareciendo.

Tuvimos la cruel suerte de saborear la revolución durante la campaña para gobernadores y alcaldes. Recuerdo que en esos días había mercales a cielo abierto por toda la isla, recuerdo que se habló de incluir en ellos entretenimiento para los niños, cantores populares, ferias de artesanía…

Recuerdo también que, entonces, el Súper Mercal de Pampatar estuvo cerrado gracias a un robo multimillonario que hasta el día de hoy no tiene ni culpables ni castigo. Pero trajeron a PDVAL y uno compraba, a precios solidarios, pollo, carne, arroz, leche y todo lo que no había en los supermercados.

La dirigencia del partido notó que teníamos una deuda social con la gente de la isla. Vino el ministro de vivienda y se dio cuenta de que aquí necesitamos casas y las prometieron. Se crearon las brigadas de mantenimiento que generaron 15.000 empleos, que, en su mayoría, terminaron en manos de los margariteños más necesitados.

Recuerdo que se hicieron promesas al viento y que el viento se las llevó con la derrota de nuestro candidato. Pareciera que tenemos que pagar una penitencia por habernos dejado ganar por un adeco.

Perdimos y quisimos hablar de la derrota y sus causas, pero no era el momento, -nos dijeron nuestros dirigentes-, Chávez está en juego y solo tenemos cabeza y tiempo para la enmienda, lo demás vendrá luego.

Pero también perdimos la enmienda en Nueva Esparta, y estoy segura de que fue así porque nuestra dirigencia no estaba dispuesta a corregir los errores que nos mantienen en al bando de los perdedores.

Aquello ocurrió en febrero y todavía de la dirigencia no sabemos ni pío.

Hoy el Súper Mercal está abierto con sus estanterías llenitas de irregularidades; PDVAL es un grato recuerdo que viene de manera intermitente para que el olvido sea más doloroso; las brigadas ya no existen y el mantenimiento ya no importa, como tampoco parecen importar los, digamos que, 10.000 brigadistas que pasaron a las estadísticas de desempleo; las viviendas, bien gracias; los bancos del estado, tal como El Mercantil; Indepabis, ni hablar; nuestros diputados nacionales y regionales, solo en fotos; Morel Rodríguez y su combo a sus anchas…

Si no fuera por mi siempre amada Misión Barrio Adentro, Las Librerías de Sur, y algunas otras pocas cosas, se podría decir que el tiempo pasa en Nueva Esparta y la revolución nos pasa de largo.

Menos mal que, al menos, podemos verla por televisión.



domingo 5 de abril de 2009

La rebelión imposible.




La oposición venezolana vive en un país paralelo donde la visión está limitada por un velo de miedo, donde el razonamiento es un producto importado, enlatado, saborizado con odio, y predigerido por canales de tele y voceros con poca moral y grandes prontuarios, un país que vive al borde de una ansiada catástrofe que nunca llega.


Mientras esperan el Apocalipsis que los elude combaten al gobierno, aún cuando salen de vacaciones. Sorbiendo piñas coladas en Punta Cana, teclean desde sus blackberries llamados a la rebelión: ‘’Pueblo cobarde y genuflexo: ¿hasta cuando van estar postrados a los pies del tirano? A la calle ya. Sangre, fuego y más sangre para recuperar la patria. Militares arrastrados atiendan el llamado del deber. Muerte a los chavistas y a toda su descendencia. Cacerolas a la ocho, cornetazo a las diez, buffet de frutos del mar a la once, pero solo para huéspedes y ustedes no están aquí.’’

Hoy, cuando mi presi cuenta con el 71% de apoyo popular, ellos no se preguntan por qué, sino cómo sacarlo a toda costa. Descartan la validez de estas cifras calificándonos de ignorantes cuando son ellos quienes ignoran todo lo que hemos logrando.

Bozal de arepas le llaman al hecho de que la gente pueda comer tres comidas al día. Inexistente le dicen al sistema de salud que ha logrado reducir a la mitad la tasa de mortalidad infantil, califican de curanderos a los médicos que deciden atender sus comunidades en lugar de convertirse en mercaderes de la salud en clínicas privadas cinco estrella, o, debería decir siete… Adoctrinados llaman a los niños que hoy tienen acceso a la educación, con comidas incluidas, en las escuelas bolivarianas. Vende patrias llaman a nuestros deportistas que triunfan y ‘’bien hecho por chavistas’’ a los que no traen medallas. Focas tarifadas a quienes trabajamos por la revolución.

Es tan su arrogancia que pretenden dirigir a control remoto una rebelión suicida en la que el pueblo, seducido a punta de insultos, se sacaría la comida de la boca, la esperanza del alma y caminaría voluntariamente al paredón solo para satisfacerlos en su egoísmo.

Nos siguen creyendo idiotas porque, como idiotas, se creen sus propias mentiras.

¿Cuándo despertará el pueblo? Se preguntan desesperados. Despierten ustedes, mis amigos opositores, porque el pueblo hace años que despertó.

En lugar de buscar rebeliones imposibles, háganle un favor a la patria y empiecen a pensar en hacer una oposición seria. A menos que prefieran, como las moscas, seguir golpeándose la cabeza contra los cristales que los separan de la Venezuela de verdad.




martes 31 de marzo de 2009

Monólogo virtual de una sorda que quiere ser ciega pero muda jamás.

Acto único.

En un cuartico estéril, con un escritorio, una sillita incomodísima y una computadora cuya pantalla es la única fuente de luz en el escenario, una mujer que pareciera padecer una menopausia crónica, una opositora globalizada que redime su soledad y aridez en el mundo virtual. Desde su país, Argentina, está convencida de que NO es NO y no piensa callarse.



¡Hola amiguitos! Soy una argentina que odio a Chávez porque odio a Cristina. Pero no solo a Chávez y a Cristina, odio a muchos y por muchas razones que no seré capaz de exponer aquí, porque nunca he sido capaz de exponer razón alguna para justificar mis odios que son tantos y tan variados. Odio a los comunistas en nombre de Dios. Los odio porque Dios es amor y ya saben que hay amores que matan, aunque yo no sepa lo que es eso, digo, morir de amor, pero bueno, hablaba de Chávez, de ese comunista amigo de los terroristas cubanos que anda de la mano con Cristina, que creo que tiene mi edad pero se la ve tan joven...Mi queja concreta es que Chávez se mete en mi país y, fingiendo amistad, nos hipoteca comprando la deuda argentina, regalando así el dinero del pobre y abandonado pueblo venezolano, que muere de hambre en las calles, que no tienen escuelas ni hospitales, ¿Que cómo lo sé? Lo leí en un blog de unos pibes, Los Morochos, ¿vos no los conocés?, yo tampoco pero me vinieron como anillo al dedo porque escriben barbaridades contra Chávez, de cómo derrocha su dinero como cuando compró nuestra deuda. Y es que es el colmo esto de comprar papeles vencidos a nuestro gobierno justo cuando estaba a punto de caer, papeles que nadie quería comprar, que tenían a Cristina contra las cuerdas pero noooo, tuvo que venir este sujeto con complejo de Reyes Magos, en su caso Baltasar, y regalarnos otro dolor de cabeza y aliviar el de Cristina, que bien merecido que lo tiene. ¡Ja! Mirá lo que encontré en internet: que el petrodictador no nos regaló nada, mirá vos, aquí lo dice este diario que los ‘’progres’’ llaman gorila (¡Muerte a los progres, amén!). Nos cobra el muy usurero el 15% de interés a este mi pueblo exprimido. Y luego se llena la boca hablando de solidaridad. ¡Usureros! y no conformes con eso se vienen la semana pasada a firmar 22 convenios bilaterales con este gobierno que queremos derrocar. Y ahora viene una comunista y se aparece en mi ciberforo favorito a tratar de desdecirme. Ya vengo amiguitos, voy a meditar: Ommmmmmmmm! Esta roja dice tener un amigo economista que le explicó el asunto y mirá lo que me pone, como si yo me lo voy a creer: ‘’que el riesgo del país era elevado y esto eleva las tasas de interés, y que por ser una inversión riesgosa nadie quería comprar esos bonos.’’ Agrega además el cometario de otro dudoso economista que dice: ‘’ las leyes venezolanas no le permiten a Chávez no cobrar la tasa de interés que marca el mercado’’. Y para colmo, ambos economistas coinciden en que, sin duda alguna, fue un acto de solidaridad. Me van a venir con ese cuento a mi, que soy experta en egoísmo, sho y solo sho, por lo que puedo detectar a un egoista a distancia... como si yo fuera idiota y no me diera cuenta de que Chávez es un usurero que nos cobra el 15 % del dinero que nos regaló dejando a su pueblo en el más absoluto abandono. ¿Que decís? ¿Que es tema viejo? Ya lo sé pero hay que atacar con todo y más aún cuando la semana pasada se firmaron todos esos convenios bilaterales que a nadie convienen sino a la revolución bolivariana que crece y crece y tiene adeptos en todos lados… Ya los tenemos dentro ¡Libranos Señor!. Es que nosotros estábamos bien, che. Al menos estábamos lejos del fantasma de comunismo que ahora se cierne sobre mi patria chica, que chica la quiero, ¿me escuchan? ¡Chica!. No me van venir a mi con este esperpento de la Patria Grande y esa mezcolanza colores, olores y sabores que, por pecaminosos, no voy a poder probar. A mi no, porque ¡no es no!.




domingo 22 de marzo de 2009

No bajaron los cerros, pero bajarán.

Alerta del Frente de damas indignadas con todo lo que haga el gobierno




Este sábado, como ya es costumbre con este rrrégimen, recibimos otra bofetada, que más que bofetada, fue un puñetazo directo a la dignidad de la poca gente preparada y decente que queda en este país.

Después de que nuestros ilustrísimos IESA boys pasaran semanas enteras, públicamente analizando, con la certeza que caracteriza a los que si saben de lo que hablan, las medidas a tomar por el petrodictador para paliar la crisis que él mismo generó, -porque no debemos olvidar que TODO es culpa de Chávez- se presenta este señor con su cara tan lavada y anuncia un paquete que de paquete no tiene nada.

Quienes sabemos de paquetes estábamos en pie de guerra: cacerolas en mano y piticos en la boca, banderas siete estrellas y al revés… ¡Fuera ya! Era la única frase que rondaba en nuestras mentes torturadas y oprimidas aquel sábado agónico y eterno. Decía, en pie de guerra, dispuestos a bajar de nuestros cerros: Cerro Verde, Lomas de San Román, de la Lagunita y El Alto Hatillo, para hacer temblar a Caracas como nunca antes tembló.

Al mediodía era la cita. Sabíamos que sería imposible almorzar y liberar a la patria al mismo tiempo, por lo que desayunamos copiosamente. Pasó la hora anunciada y nos vimos en la necesidad de picar alguna cosita mientras que el teniente coronel, seguramente, comía a cuerpo de teniente coronel.

Era casi la hora de empezar a vestirnos para nuestros compromisos sociales de cada sábado y todavía nada. Hice llamadas del última hora para tratar de aplazar algunas bodas y otros eventos organizados con esmero, premeditación y alevosía. Todo por la patria, pero no, a esa hora, era poco lo que se podía hacer.

Cinco y media y yo a medio vestir. Justo entonces apareció el nefasto personaje que rige el destino de mi pobre y abatido país.

Casi tres horas se tomó, con su sadismo acostumbrado, para decirnos que no había paquetazo, que nuestros ilustres analistas se habían equivocado, que la crisis no era aquí sino allá. Que no devaluaría la moneda, que no aumentaría la gasolina, que no liberaría los precios y, peor aún, que no privatizaría PDVSA como muchos anhelábamos.

Todo esto a sabiendas de que no hay paquetazo que no incluya estos ingredientes esenciales. Otra demostración de que el tirano de Sabaneta no tiene ni la más remota noción de lo que es economía y finanzas.

¿Por qué lo hizo? -Se preguntarán mis atribuladas damas. Lo hizo para arrastrar por el fango a nuestros expertos, para enlodarlos con su miseria, para desprestigiarlos públicamente, como suele hacer con todo aquel que, valientemente, se atreva a adversarlo.

Y nosotros, la gente decente, pensante y productiva de este país, allí en nuestros cerros y lomas, paralizados ante la disyuntiva de asistir a nuestros compromisos sabatinos o bajar a tumbar al rrrrégimen. ¿Pero cómo hacerlo sin paquetazo?

Tal bajeza hizo que una vena en mi cuello de cisne, inflamárase de ira hasta reventar el collar de perlas que heredé de mi bisabuela. ¡Ni a tumbar al tirano ni al ágape de Maru y Víctor José! ¿Acaso se puede salir en semejante estado de indignación?

Como las perlas de mi collar, mis ilusiones quedaron regadas sobre la alfombra de mi vestier. Ya las recogerá la muchacha, a quien voy a tener que subirle el salario por decreto dictatorial.

No bajamos esta vez, pero bajaremos…



Atentamente,

Marifer Popof.

Presidenta del Frente de damas indignadas con todo lo que haga el gobierno.




domingo 15 de marzo de 2009

Consejos útiles para ser un perfecto opositor.




En este mundo siempre lleno de acontecimientos hay que estar al día y, sobretodo, se debe estar muy claro en cuál es la posición del gobierno frente a los mismos para evitar incómodas coincidencias o desagradables confusiones.


Debe saber todo opositor, por ejemplo, que el pabellón se prepara con carne mechada, caraotas que no sean de Mercal, plátanos, preferiblemente ‘’Chiquita’’ y arroz saborizado, de ese en cuya la bolsita dice ‘’sabor criollo’’. No se deje engañar por el gobierno que insiste en hacernos creer que el arroz es blanco y que uno le pone el sabor que quiere en su casa. Boicotee el arroz blanco y exija, en nombre de su derecho a escoger, el que cuesta más caro porque sabe a cubito.

Por otra parte, debe saber, mi querido opositor, que el código penal solo aplica a los chavistas. Es decir que si un antichavista, junto a un grupo de amigos, desnuda a una mujer por la fuerza, la manosea, intenta violarla pero olvidó el viagra, por lo que sale a buscar un palo de escoba para terminar su tarea como Dios manda y el Nuncio aprueba, no vaya a pensar usted que ese hombre es un criminal de los más cobardes y, por lo que más quiera, no se le ocurra llamarlo violador. Llámelo hijo, hermano, amigo, perseguido político, víctima del rrrrégimen o, mejor aún, llámelo héroe.

Hablemos también de arte, porque este gobierno mete sus narices en todo. ¿Quién dijo que los cadáveres humanos no pueden ser esculturas? Pues lo dijo Chávez, entérese y no se equivoque. Mire usted, los cuerpos expuestos en Bodies Revealed, no pertenecen a ninguna especie en peligro de extinción ni nada por el estilo, si se fija bien, notará que son cadáveres de chinos, y chinos hay muchos y por todos lados. Además que todos son iguales así que nadie, allá en la lejana China, notará su ausencia.

El gobierno se empeña en tratar a estas magistrales obras de arte como seres humanos fallecidos que deben descansar en paz, pero recuerde usted que los chinos tienen diferentes creencias y costumbres a las nuestras y además son comunistas. Bodies Revealed colocaba a Caracas entre las grandes capitales de mundo civilizado, pero nuevamente la actitud retrógrada del rrrégimen nos empuja a la edad de piedra.

Si se trata de deportes, es imperativo que sepan que cada derrota de cualquier selección vinotinto será una derrota para Chávez, más aún si los deportistas, como Magglio Ordoñez, apoyan abiertamente al gobierno. Por lo tanto, abucheen, insulten, firmen peticiones para que lo boten de las grandes ligas y lo deporten, tal como lo hicieron los asistentes al partido Holanda-Venezuela que se jugó éste sábado en mayami.

Es muy importante, en este tipo de eventos, portar banderas siete estrellas para que quede claro que no van a la Venezuela, que ahora es de todos, sino a la de antes que era solo de unos pocos. Traten a toda costa, mientras lanzan improperios, de ser enfocados por las cámaras de algún medio extranjero como ESPN, y mucho mejor si es de FOX Sports. Griten entonces al mundo su desprecio, su intolerancia, su odio ciego en nombre de la libertad, la tolerancia y la reconciliación.

Si todo esto le parece incoherente, si le causa repulsión o pena ajena, reflexione y déjese de blandenguerías, de lo contrario será confundido con un chavista. Mírese en el espejo de Magglio. Por su tranquilidad y las de los suyos, sea un perfecto opositor y no piense, deje que Globovisión piense por usted.




jueves 5 de marzo de 2009

¡A mi no me revisen!





Pareciera que a la hora de revisar no todos estamos dispuestos a dar la cara y asumir responsabilidades. Este parece ser el caso de Ramón Echevarría, director de Radio Mundial Margarita, que, por lo visto, no admite críticas a su emisora y mucho menos a su gestión.

Echevarría leyó, como muchos de nosotros, un artículo de mi amigo Augusto Hernández publicado este miércoles en El Sol de Margarita. http://www.elsoldemargarita.com.ve/Noticia.aspx?NoticiaId=31777 .

‘’El que se pica es porque ají come’’, decíamos cuando éramos niños, y parece que Echevarría se picó, por lo que en lugar de asumir su deber revolucionario de aceptar la crítica y revisar, Ramón, ese mismo mediodía, dedicó su programa a injuriar a Augusto porque éste ¡horror de los horrores! osó señalar algunos problemas que viene presentando la emisora que dirige nuestro picado personaje.

No pienso repetir las calumnias lanzadas desde su micrófono para no darle eco a semejante rosario de barbaridades. Considero que el deber de Echevarría, de ser cierto lo que dice sobre Augusto, es correr a la fiscalía y pedir que lo metan preso ya. Pero pasa que Ramón sabe, como sabemos todos los que conocemos la trayectoria de Augusto, que lo dijo ayer es una sarta de mentiras urdidas en un momento muy adeco, por adecos que vivían su momento.

Entonces vemos a un revolucionario como Echevarría, recurriendo a gastadas mentiras adecas para injuriar a un compatriota que simplemente emitió una opinión sobre la emisora que dirige, o dice dirigir, Ramón.

Insatisfecho con sus mentiras ‘’blancas’’ y con una hora de programa que rellenar, se dedicó entonces, nuestro suspicaz director, a hilar historias que no tienen hilo para acabar acusando a mi amigo Augusto de crímenes de lesa humanidad, nada más y nada menos...

El problema ahora lo tiene Ramón, porque las injurias contra Augusto tendrá que probarlas si es que quiere conservar su credibilidad, en cambio los señalamientos que hace mi amigo están a la vista, debo decir, a los oídos de todos, si es que logran, milagrosamente, sintonizar su canal.

Así estamos pues, que si dices pío te acusarán de genocida. Así pretende el periodista Echevarría dirigir a una emisora bolivariana. Así entiende él la libertad de expresión. Y así en su programa, al mejor estilo de Aló Ciudadano, dirige su ira mediocre contra un buen revolucionario que no tiene pelos en las teclas para poner los puntos sobre las íes cuando hay que ponerlos.

Y hablando de buenos revolucionarios, Ramón Echevarría, me pregunto si sería usted capaz de aceptar el reto que nos lanza mi presidente y se atreve a revisarse y a dejarnos revisar. Digo, si no tiene nada que temer.




domingo 1 de marzo de 2009

Silencio bolivariano, hipocresía opositora.





Si alguien pensó que no tenemos nada en común opositores y revolucionarios se equivoca. Tenemos preocupaciones comunes y una de las más notorias es la corrupción. Claro que, una vez preocupados, el enfoque que damos al problema es completamente distinto.


Siendo este un asunto tan grave y, a veces, tan obvio, me extraña araña que no sea un tema explotado por los medios de comunicación privados. Y es que sería tan fácil rascar la picada para que pique más…

Pero ¿cómo puede El Nacional, por ejemplo, denunciar a Juan Barreto? ¿Qué le pasó a Globovisión con el maletín? ¿Denunciarían a un funcionario del INDEPABIS que se haga la vista gorda, digamos que, con La Polar?

Está bien, estoy hablando de las grandes ligas. Ubiquémonos entonces en las ligas menores, es decir, el ciudadano de a pie, perdón de a camioneta último modelo: Personas normales y corrientes que solo aspiran a vivir como Dios manda: carro nuevo, acción del club, floreciente pequeña o mediana empresa, viajes a Disney una vez al año y brinquito a Aruba cuando los cupos lo permitan.

Estos ciudadanos de a camioneta son de los que más amargamente se quejan de la corrupción. No pueden reconocer ningún logro de nuestro gobierno porque la mancha cochambrosa de la corruptela afecta su moral impoluta de tan modo que los ciega de rabia e impotencia.

¿Impotencia? -Pregunto yo.

La verdad es que exageré: la impotencia se siente cuando uno no puede hacer nada para cambiar una situación. Mis queridos ciudadanos de a camioneta pueden hacer y no hacen.

No una, sino muchas veces, me he topado con con esta conversación: ‘’La corrupción nos está matando. Imagínate que el otro día llegó a mi empresa (pequeña empresa) un funcionario a pedir un presupuesto y, con la cara tan lavada, me dijo que lo inflara un 12% para cubrir su comisión. ¿Lo puedes creer? Así como si eso fuera lo más normal del mundo.’’

Y yo, como la cosa más normal del mundo, les pregunto: ¿Que hicieron? ¿Lo denunciaron? ¿Lo sacaron a escobazos de su oficina?

La respuesta es siempre la misma: Nooooo, ¿tu estás loca? Si lo hago no me dan más contratos y se van a la competencia. Entonces yo ¿de qué voy a vivir?

Aquí es cuando uno debe definir concretamente qué significa vivir y, ya que es tamos en eso, definir también qué es corrupción.

Si vivir es poder tener muchas cosas que no necesitas, si es poder pagar una acción de un club y un apartamento para pasar vacaciones. Si vivir es poder viajar a Disney cada año, llueva, truene o relampaguee… si vivir es que tus hijos tengan juguetes nuevos todo el año de modo que en navidad haya que inventarse unos regalos obscenos para que se note que es navidad. Si vivir son cinco relojes, veinte carteras con sus zapatos a juego, si vivir son blackberries para toda la familia... si eso es vivir, pues, la verdad es que sin pagarle a un corrupto no se puede vivir.

Luego estamos los que vivimos ‘’a medias’’ pero somos ‘’perdedores resentidos envidiosos y por eso somos chavistas’’.

Ahora vamos con la corrupción: Si no hay quien corrompa, es decir, si no hay quien se preste a pagarle a un funcionario para que le adjudique un contrato, entonces no hay corrupción. El niño que llora y el otro que lo pellizca, diría mi mamá. Y agrego yo que, para colmo, el pellizcador termina llorando por un mal que él mismo genera y del que obtiene sabrosos beneficios.

Ahora dejemos a un lado la hipocresía de la oposición y adentrémonos en el silencio bolivariano:

Si todos sabemos que fulano es un corrupto, ¿para qué callarnos? Que le damos de comer a la canalla, dicen los que dicen cosas. Pues yo les digo que la canalla siempre come aunque sea a punta de mentiras. Que el momento político no es el adecuado, que puede perjudicar el resultado electoral tan necesario para nuestra revolución, siguen diciendo los decidores. Incluso hubo alguna periodista que me culpó de la derrota del candidato de la revolución en Margarita porque yo me dediqué ¡horror de los horrores! a denunciar unas marramuncias asquerosas que se estaban cometiendo en el Mercal de Pampatar. Es decir que la culpa no fue del los corruptos que siguen por ahí con sus franelas rojas rojitas y sus caras tan lavadas, sino de esta escritora que se dedicó a denunciarlos.

Y yo les digo que la gente honesta se sentiría más cercana a nosotros si, con valentía y claridad, señalamos a nuestros traidores. ¿Cuántos votos hemos perdido por puro desencanto?

¿Hasta cuándo van a poder tapar el sol con un dedo sin terminar pareciendo cómplices? ¿Cuántos cómplices tenemos dentro?

Uno, revolucionario de a pie, o de a carro magullado, no deja de preocuparse…

Si así como se investiga, y con razón, a Manuel Rosales por aquellos relojes carísimos y quien sabe qué otras linduras… Decía, si así mismo se investigara y procesara a otros que fingen ser ‘’nuestros’’ cuando en verdad juegan en contra de la revolución, les aseguro que los tan anhelados diez millones en lugar de ser hoy cinco y pico serían diez de verdad, verdad.

Al final es siempre lo mismo: Ellos, como lo han venido haciendo con la guarimba alimentaria, logran debilitar el proceso mientras se forran de dinero. Y nosotros los vamos dejando hasta que llegue el día en que perdamos la credibilidad, se nos caiga todo encima y nos maten por pendejos.

A ver si espabilamos...



sábado 21 de febrero de 2009

Tu peor pesadilla.




Como cada jueves, Ana Julia se dirige a su clase de yoga. Espera al ascensor mientras se queja con su vecina de los últimos atropellos del rrrégimen, con los que se acaba de desayunar en Globovisión. Su vecina sonríe, le contesta cualquier cosa y se afana enderezar un moñito de su pequeña que nunca estuvo torcido.


Al llegar a la clase de yoga le implora a su instructora: Profe, porfa, necesito una clase doble a ver si puedo olvidar, aunque sea por un segundo, que ese dictador volvió a robarnos las elecciones. La profe respira hondo, Ana Julia la imita, ambas tratando de olvidar.

No puede olvidar nuestra estresada Ana, así que corre a la terracita de siempre, donde están sus amigas de siempre, remojando ociosas de los temas de siempre en espumosos capuccinos.

Ahora si nos van a meter cubanos en la casa, Maru. Te lo juro amiga que esta vez no nos salvamos. Y nos van a prohibir los blackberries, el internet y el botox, eso es seguro, me lo dijo el primo de la cuñada de una señora que está ‘’adentro’’…

Shhhh, baja la voz loca, -suplica Maru aterrada- que el mesonero te va a escuchar y ese, como todo mesonero, es chavista.

Silvia juega con la espuma de su café y mira su reloj distraída.

Silvy, amigui, no dejes que la tristeza te tumbe que si hay que tumbar a alguien es al que te conté.

Ana Julia tiene que retocarse la cabellera. Gianfranco, además de estilista funge de pañito de lágrimas para sus clientas desesperadas.

Gianni, perdimos, my friend!!! Te traigo mi pelo que está igualito al panorama que tenemos por delante, o sea, ¡HO-RRI-BLE!

Gianfranco, tijeras en mano, siempre concentrado en su trabajo, calla y corta, un poquito aquí, un poco más allá, clip, clip, clip, y zuas! un mechón grandote que si no fuera porque Gianni es un artista Ana Julia pensaría que la ha trasquilado.

Luego al colegio a recoger a los niños. ¡Ay! Carmen, yo todavía no lo puedo creer. Me parece que no he despertado de una pesadilla. Pellízcame, pellízcame para ver si despierto y, en lugar de este petrodictador-castro-comunista, tenemos en Miraflores a Henrique Capriles Radonsky, plis.

Carmen aprovecha el pedido y pellizca con saña. ¡Cónchale no tan duro! Yo sé que también estás frustrada con esto de la enmienda pero no la pagues conmigo…

Carmen, amorosa, se despide de sus alumnitos hasta mañana. Ana Julia se los lleva feliz de poder pagar un colegio donde sus hijos estén solo entre gente como ella.

En la sala de espera del pediatra no se habla de otra cosa: Cinco madres enfermas de angustia porque van a expropiar las clínicas privadas. Vacunas cubanas con burundanga adoctrinadora, santeros, médicos brujos, ramazos en lugar de Tachipirín…

No puedo más Carlos Augusto, este rrrégimen me tiene al borde. Mira que hablar de medicina cubana como si en Cuba hubiera medicina. Salud gratuita, por Dios! Si todo el mundo sabe, digo todo los que somos pensantes, que lo bueno se tiene que pagar.

Carlos Augusto receta al niño Tachipirín cada seis horas y valeriana para la mamá. Podía haber recetado acetaminofén genérico pero no. De paso le cobra completo para que no quede dudas de que el niñito solo tiene gripe y que se va a curar.

Ana Julia pasa el día arrastrando su penas en sus círculos cerrados y seguros. Conoce a los chavistas y se cuida bien de evitarlos. Deja al vigilante con el saludo en la boca, a la señora de servicio la tiene en la mira, al del kiosco donde compra sus revistas, al muchachito que empaca las bolsas del mercado, mesoneros, motorizados que se le cruzan irreverentes en las calles que antes eran de ella, negros, feos, pobres, brutos… chavistas todos.

Pasadas las once de la noche Ana Julia sufre las malas noches de Buenas Noches. Temblorosa, ofuscada, no llega a oír el son de La Hojilla que se mete por su ventana desde la ventana de la vecina y la de profe de yoga, y la de Silvia, Gianfranco, Carmen, Carlos Augusto…

Estamos en todas partes, Ana Julia. Tomamos café contigo, enseñamos a tus hijos, los curamos, vamos a tu club, a tu terracita, ¡a tu casa!. Votamos juntos en el mismo centro, hicimos la misma cola, nos tocó la misma mesa… Y muérete del susto, mi ya aterrada Ana: Aunque tu no lo notes, amigui, nosotros votamos que SI.




martes 10 de febrero de 2009

Encuentro cercano de no sé qué tipo.




Lo que voy narrar a continuación podría parecer un texto salido de la mente retorcida de esta escritora desesperada por contar una historia. Una escritora sin escrúpulos que trata de hacer pasar como hechos reales la más espeluznante ficción.


La verdad es que yo preferiría no tener que vivir las cosas que les voy a contar, y ustedes, mis amados lectores, sé que preferirían no tener que vivir lo que ahora van a leer.

Pero lo vivimos, aún cuando no lo deseamos lo vivimos…

Debería musicalizar este texto con un solo de violoncello compuesto por dos notas muy graves entre párrafo y párrafo, algo así como el tema musical de Tiburón. Pero no soy experta en multimedia, soy solo una escritora, por lo que dejo a mis lectores la responsabilidad de emitir el sonido del cello, un ronco chan, chan, chan, chan de garganta, acelerando el ritmo en la medida que se aceleren los latidos de su corazón.

Todo sucedió en un día lluvioso, porque tienen que ser lluviosos los días así. Aún si hubiese amanecido soleado, un encuentro cercano como el que me tocó vivir, habría logrado desatar los más oscuros nubarrones, portadores de la más tenebrosa tormenta, y ese cello sonando, sonando, sonando…

Me encontraba paseando por el mundo virtual y me topé con un grupo de viejos amigos jugueteando en Facebook. Se burlaban divertidos de lo brutos que eran algunos chavistas. Yo escuché sus risas que parecían gruñidos y me acerqué para decirles que no se preocuparan, que en todos lados se cuecen habas. Les conté, para probar mi tesis, que había escuchado a un líder de oposición pedir peras al horno.

Las risas se apagaron, pensé que vendría un silencio de esos que te hacen dudar si todavía estás vivo, pero no. Saltó uno de ellos y me dijo caradura, fanática, chavista-violenta-de-discurso-programado-por-tus-jefes-que-te-pagan, tarifada, jalamecates, adoctrinada, criminal. (No se olviden del cello in crescendo)

Hermosos epítetos que aderezaban una ensalada de mordaces argumentos que eran, sin lugar a dudas, un condensado magistral de los últimos cinco años de Aló Ciudadano. Que si queremos instaurar un pseudo-comunismo totalitario, que si regalamos el dinero a otros, que si el discurso violento (insulto intercalado), que si los intelectuales del mundo repudian la revolución, que los que la apoyan son corruptos, tarifados, jalamecates y algunos muy viejitos que son unos comunistas trasnochados, que en Venezuela nunca hubo analfabetas, que no existen las misiones y que si existen no sirven, que se ha dilapidado el dinero en esas cosas…

Yo le pedí que mirara los datos de UNICEF, UNESCO, CEPAL que avalan lo que le estaba diciendo sobre los avances de la revolución, pero mi opositor enfurecido me dijo que los leyera yo, que él no iba a leer nada… Supongo que prefería tener la razón a pesar de no tenerla.

No había terminado tan constructiva tertulia cuando apareció una vieja amiga, sorprendidísima de mi posición. Entre estupefacta y conmovida se preguntaba cómo una niña como yo terminé en estos derroteros. La cito textualmente porque sus palabras son poesía pura:

‘’Me gustarìa saber que le pasò a la Carola que recuerdo vecina en nuestra urbanizaciòn!!!!! Una niña bella y encantadora, con un peluche de "Snoopy" , proveniente del mas puro imperialismo salvaje, por lo que tus hijos no podran disfrutarlo como tu, al igual que un viaje a Orlando, conocer a Mickie, Minnie o al pato Donald, ni podran aprender el idioma Inglès, el que tu en EEUU aprendiste muy bien estudiando en ese paìs, incluso conservo fotos de mi hermano en Florida en tu compañia. ¿Te recuerdas cuando los comunistas secuestraron a tu papà siendo Decano de la Universidad de Carabobo?? que pesadilla cierto?? Igual que la pesadilla que vivimos LA MAYORIA DE LOS VENEZOLANOS cuando unos individuos mal llamados militares agreden con un ventajismo asombroso y gas "del bueno" a estudiantes desarmados e indefensos, solo porque piensan diferente!’’

Luego, como tratando de responderse concluye que la vida me ha tratado mal y que soy chavista porque estoy traumatizada por algo terrible que ella no se atreve a imaginar.

Además y manteniendo el tono maternal, me explica que no es bueno provocar de esa manera, que no se emite una opinión contraria cuando un grupo que no piensa como yo está hablando, que es cuestión de madurez saber estas cosas.

Debía saberlo y no lo supe pero ya estaba encendido el caldo y no iba a ser yo quien lo apagara. La verdad es que le añadía leña al fuego porque yo necesitaba escribir y ellos estaban regalándome una historia desgarradora arrancada de la vida misma.

Así seguía mi amiga explicando cómo el país está arruinado, que podíamos ser lo que no somos porque somos lo que somos y no lo que podíamos ser. Y soñando en lo que sueña me narró cómo no somos productores de agrocombustibles, tan ecológicos, tan acordes con los tiempos. ¡Agrocombustibles!

Procedí a explicarle cómo el año pasado solamente, según cifras de la FAO, murieron de hambre 5 millones de niños mientras los carros tragaban maíz. Agregué además, que en verdad no es prioritario que los niños conozcan a Mickey, en cambio es fundamental que tengan acceso gratuito a la salud del que carecen los niños gringos. Que, lamentablemente, Mickey no cura ni una gripe.

Ante a esto amiga se convenció y me lo hizo saber:

‘’Ya me convenciste Carolita, de que eres chavista de verdad verdad, solo ustedes se caracterizan por ver el lado oscuro de la vida (y no de la luna como el album de los genios de Pink Floyd jijiji) el lado sòrdido y mìsero del mundo, la anulacion por completo del estado "niño" segun el analisis transaccional, la pèrdida de las ilusiones, de lo lindo, de la esperanza, de MICKEY!!! quien aunque no lo creas, està demostrado que en medicina, el optimismo, el buen humor, la risa, la generosidad, el compartir, la familia, los amigos, la buena compañia, la CALIDAD de vida, influye notablemente en la mejorìa y cura de enfermedades tan fatales como el cancer!!’’

En fin, que tuve que vivir este encuentro cercano de ya ni se qué tipo para descubrir que soy pavosa. Que para qué me voy a molestar si mis dos niñas no se murieron de hambre junto con esos 5 millones de niños que quién sabe dónde viven. Que la vida es bella, y yo aquí inventándome problemas que no son míos. Que la generosidad es llevar a tus hijos a ver a Mickey, y la calidad de vida, bueno, eso es para quienes la puedan pagar.

La verdad es que soy bien pavosa...




sábado 31 de enero de 2009

Bolívar quita y pon.




La oposición no deja de asombrarme, aunque no logre hacerlo gracias a su creatividad y talento, sino a punta de desfachatez.


¡Saquen a ese carajo de aquí! - Debió gritar alguien borracho de poder efímero, y algún adulador, ‘’jalando’’ el mecate equivocado, bajó a Bolívar de su sitio en Miraflores por allá por el 2002. Sin saberlo, le evitaron un pésimo rato a nuestro Libertador, quien seguramente lleno de impotencia, prefirió permanecer arrumado en un depósito antes que salir en la foto con aquellos personajes infames que ‘’hacían historia’’ traicionado, una vez más, a su patria.

¡Pongan a ese carajo aquí! -Porque estoy segura de que así le dicen a Bolívar. Y corren a desempolvar libros que jamás leyeron buscando una frase, una solita, que les pueda servir. Y un ‘’genio’’, de esos que entre ellos pululan, saca la frase con pinzas, la saca si, pero de contexto, sepultando a conveniencia el resto del Discurso de Angostura.

Comando Angostura se hacen llamar quienes, padeciendo de una severa angostura mental, reniegan de su propia patria, de La Patria Grande, de la solidaridad con los pueblos hermanos, de la esencia misma del pensamiento bolivariano.

No conocen a Bolívar porque en su pretensión de reducirlo a una estatua ecuestre cagada de palomas, a una voz profunda que lanzaba frases inconexas, a unos días patrios que se celebraban en la playa, terminaron embarrándose de su propia ignorancia. Arrogante ignorancia de quienes se autodenominan ‘’la gente pensante de este país’’…

Ciegos de arrogancia consideran que ‘’no es no’’ basta y sobra como argumento. No para nosotros, que estamos irreversiblemente con el SI, sino para sus propios seguidores, que, en verdad, no sé por qué todavía los siguen.

No es no, repitan y no pregunten más. No es no, y no se les ocurra leer otra cosa que no sea El Nacional. No es no, y luchen por el retorno de los créditos indexados, los intereses al 80% y la cadena perpetua de vivir alquilados. No es no, y apoyen el fósforo blanco de Israel si ellos apoyan a las mil y tantas víctimas de Gaza, no importa que la mayoría hayan sido mujeres y niños. No es no, y olviden el pasado que con esmero pateamos nosotros, ignoren el futuro que no les ofrecemos, ese que los llevará al pasado que queremos que ignoren. Sean ignorantes, pues, que si una frase de Bolívar, aunque sea una solita, conocemos al pelo, es esa de que un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción. No es no, y sigan marchando por el camino que conduce a su propia miseria…

Por eso, entre un millón de cosas, SI. Porque no queremos jugarnos el futuro, ahora que lo tenemos, porque Bolívar no es quita y pon, y nuestra consciencia no es lava y listo.



martes 20 de enero de 2009

Osea…

Del diario de Kiki Aranguren, estudiante marcharina.



Osea, estoy furiosa, osea, angry. Es que hoy estábamos en nuestra marcha pacífica, todos vestidos de marcha, zapatos mega cool traídos de mayami, o sea, new, estábamos ahí manitas blancas, caritas blancas y otras no tanto pero que quieren parecerse a nosotros, osea, niches, pero no importa porque hacen bulto.

Osea que estábamos ahí en una plaza super chimba que se llama la plaza noséquecosa en Chacaito, osea que estábamos listos con nuestros Blackberries con GPS para poder llegar a no sé que tribunal de Primero Justicia, para pedir libertad de expresión y no a la enmienda esa, osea porque no es no.

Osea que somos estudiantes organizados y tenemos hasta un camión hiper cool que lleva las frescolitas, porque a uno le da sed en esas marchas y ni locos que nos vamos a meter en un sucucho en el centro a pedir un refresco, ni hablar de una Perrier… osea que Caracas es very hot y eso de andar a pie por la calle… osea, pero no eres nada cool si no estás marchando, o sea que si no vas, eres un looser.

Osea que estaba con mi prima la Tuti, que tiene un cuerpazo, o sea y se tuvo que poner, pobrecita, una franela roja con letras chavistas para confundir… osea que yo me confundí y le dije TUTIIII!!! Te metiste a niche? Que pena con la Tuti, osea, vestida de ese colorcito, pero funciona, osea, confunde tanto eso que hasta yo, la Kiki, su prima de su alma, osea, su primi amigui super best friend, también me confundí.

Osea que estábamos ahí cantando cancioncitas que nos mandamos ayer por internet, que si Se va, se va, se va! y Eeeeeestudiantes clap clap clap, cuando llegaron unos policía de la metropolitana, pero no de la UNIMET, sino policías de esos a los que tenemos que golpear furiosas. Osea, llegaron esos tipos y decomisaron el camión de frescolitas porque dijeron que podían explotar, osea, que alguien batió los refrescos pero no es para tanto.

Osea que se me corrió el maquillaje porque nos lanzaron bombas y lloré, y eso que llevé una máscara de Hello Kitty super cuchi que usé en Halloween. O sea que corrí con la Tuti y me escondí en una arepera. Osea que que pena!

Osea, que no me podía quitar la máscara porque estaba super fea con el rimmel chorreado, ahí en una arepera, osea, cuando lo que quería era esconderme en un Mac Donald’s y de paso comerme un Sundae de Hot Fudge mientras pasaba el humo ese.

Osea, entonces vinieron los periodistas con sus uniformes de soldados, osea, que que susto! Y nos tomaron unas fotos de nuestras caras de sufrimiento, porque sufríamos con ese olor a arepas y bombas, osea que fuchi guácalas fó.

Osea que somos famosas porque salimos en internet y en unos periódicos importados que salen en otros países que si son mega fashion y super cool.

Osea que salió la foto con la Tuti desgreñada, yo con mi máscara de Hello Kitty puesta y un perro de esos que piden arepas en las areperas… osea que que raya.

Osea que estoy super angry porque fuera ya!. Yo quiero mis dólares y mi RCTV y quiero otras cosas pero mi papi me dijo que me las va a traer de New York la semana que viene. Osea que no puedo esperar.

Osea que Libertad, libertad!, que ya basta! que queremos cerrar la autopista cada vez que nos de la gana. Que queremos poder hacer una parrillita el el Avila, porque eso era lo que estábamos haciendo, osea un picnic al aire libre, porque queremos ser libres y este gobierno no nos deja.

Osea que me voy a dormir con dos rodajitas de pepino en los ojos porque las bombas me hicieron llorar y los tengo horrendos de hinchados…

Osea que SI, que estoy furiosa… ¿Dije SI? Oh my god, ya ni sé lo que digo…




jueves 15 de enero de 2009

La respuesta es: ¡SI!





Ya tenemos una pregunta para nuestra consabida respuesta. La Asamblea Nacional logró formularla como lo haría un novio nervioso que, aún conociendo los deseos desesperados de su enamorada por darle el SI, él viene y se enreda y da dieciséis vueltas antes de lanzar la pregunta.

No todos están conformes con la manera como fue redactada, muchos piensan que es confusa, otros, que le falta o le sobra algo, pero se trata de nuestros diputados que tienden a ser diputadezcos a la hora de sacar estas cosas adelante. -Recuerdo la reforma del 2007-.

El hecho es que tenemos una pregunta para una respuesta que todos conocemos. Casi que me da lo mismo cómo me la formulen mientras que me dejen contestar que SI quiero. Porque SI quiero, no importa que todos lo cargos de elección popular se beneficien con mi SI.

SI quiero y no tengo tiempo para deshilachar la redacción de la ansiada pregunta, no tengo tiempo para confundirme con los mismos argumentos con los que se confunde y pretender confundir la oposición: Que así se perpetuaría Capriles Radonski en Miranda o Morel Rodríguez en Nueva Esparta…

No tengo ni tiempo ni ganas porque no creo que la posibilidad de postularse a un cargo de elección signifique necesariamente la reeleción. Así como para vencer a Chávez la oposición tiene que encontrar un candidato que sea mejor que mi presi, lo mismo aplica para nosotros.

Ganarle a los gobernadores y alcaldes opositores solo requiere, de nuestra parte, presentar candidatos que estén a la altura del pueblo, candidatos que representen lo que mi presi representa, candidatos revolucionarios por dentro y por fuera, que puedan prescindir de sus franelas rojas sin temor a que se les noten otros colores que puedan llevar dentro.

Por esto también digo SI: porque nos vamos a ver obligados a escoger bien a quien postulamos. Nos vamos a ver obligados a revisar, -SI, la primera de la tres erres- cómo los escogemos. Eso, o nos veremos obligados a resignarnos a tener gobernadores y alcaldes de la talla de Radonski o Ledezma, repartidores de bolsas de comida como Morel Rodríguez o filósofos obnubilados por los cantos de ballenas como el de Maracaibo.

Por eso digo SI, para poder votar por por mi presi cada vez que quiera él y nosotros, para que tengamos que postular verdaderos candidatos para gobernadores y alcaldes y para poder vengarme de los diputados que redactaron esa pregunta, tan diputadezcamente, el día que pretendan postularse para su cargo de elección popular.



martes 6 de enero de 2009

Empezar un año que no parece nuevo.





Señor encargado de los años nuevos, quien quiera que Ud. sea, tengo un reclamo: Nos dieron un año nuevo que parece usado. Un año que vino con un viejo conflicto todavía mas ensangrentado que en años anteriores. Un año que llegó enlodado y que no nos permitió celebrarlo como uno cree que se celebran estas cosas.

Decir feliz año me suena a la Susanita de Mafalda quien, después de leer la prensa llena de desgracias humanas, decía: ‘’Menos mal que el mundo queda tan lejos.’’

Y es no logro sentir que Palestina quede lejos, peor aún, la veo cada vez más cerca. Comprendo bien que es un acto de terrorismo imperdonable el hecho de que un pueblo pretenda su liberación. Comprendo que osar levantarse contra el poder establecido necesariamente conlleve a la pena de muerte. Comprendo que la comunidad internacional la conformen solo los países más ricos y ‘’civilizados’’. Esos que produjeron todas las desigualdades posibles en el mundo. Esos que jugando a los soldaditos descuartizaron países en un picadillo de paisitos indefensos e inoperantes. Esos que manipularon hasta lograr que los hermanos se desconozcan como tales, mientras cada uno cuida una parcelita de lo que antes fue de todos.

No puedo sentir que el mundo queda lejos cuando mi pueblo despierta y se levanta. Cuando nos atrevemos, en nombre de nuestra dignidad, pisarle la cola el tigre, no por pisarla nomás, sino para que ya nos suelte de sus fauces. No me parece lejano el mundo cuando veo a mi vecino de al ladito, convertido en otro Israel pero más obsceno porque, entre otras cosas, no pueden alegar ni cultura, ni religión, ni raza que los diferencie de nosotros… como si eso bastara para aniquilar a otros...

El mundo no queda lejos para quienes creemos que el mundo es de todos y no solo de la ‘’comunidad internacional’’.

Así, con tanta cercanía, recibimos un año tan usado que vino sucio de sangre, como hemos recibido tantos años anteriores sin que hayamos podido hacer lo suficiente para que un día, cualquier día, podamos celebrar un año nuevo, nuevo de verdad.

Por eso reclamo al encargado de traernos años nuevos, porque nos está timando, porque son siempre lo mismo, porque siempre los recibíamos borrachos y no nos dimos cuenta del timo, y, cual Susanitas, lanzamos cohetes con luces de colores para celebrar que en nuestro cielo los cohetes son solo eso: lucecitas, y no bombas que matan a nuestros hijos.

Por eso, ante este año tan viejo y tan sucio, solo nos queda hacer un propósito: Seguir adelante con esta revolución y contagiarla al mundo entero. Porque mientras ellos matan niños en nombre de el orden establecido, nosotros, terroristamente, los salvamos y les construimos un futuro digno.

Si fuera capaz de alegrarme solo de mi alegría, podría decir susanitezcamente emocionada: ¡Feliz año Venezuela!, porque tenemos, aquí cerquita, muchas razones para celebrar. Pero no soy Susanita, soy más Mafalda y, de paso, soy una mamá y ya sabemos lo que nos dijo Andrés Eloy: ‘’Cuando se tienen dos hijos se tienen todos los hijos de la tierra’’ y yo tengo dos y todos lo demás...



lunes 22 de diciembre de 2008

Yo quiero un libro.




Casi nadie regala libros por navidad. La verdad es que casi nadie regala libros y punto.


Es que hay teléfonos celulares que sirven para todo, hasta para hablar por teléfono. Hay videos juegos que te dejan ser asesino por un rato para luego volver a ser una buena persona como si nada. Hay zapatos perecederos, que si no los regalas hoy, mañana estarán pasados de moda. Hay lentes de sol que cuestan un ojo de la cara. Hay anillos de diamantes para sacarlos de la caja, mirarlos, suspirar y ponerlos de nuevo en su caja a riesgo de que te arranquen el dedo y, de paso, el anillo. Hay relojes carísimos que aunque solo dan la hora, lo hacen con distancia y categoría.

Hay bombones que se comen en ocasiones especiales que nunca parecen llegar…

Hay corbatas para papá, a quien nunca sabemos que darle. Hay perfumes para que mamá huela como señora de al lado.

Hay juguetes que juegan solos mientras los niños los miran queriendo jugar. Hay muñecas con tetas imposibles para futuras adictas a las siliconas. Hay pistolas de colores que disparan con sus balas de goma la horrenda mentira de que las armas pueden ser juguetes inofensivos.

Millones de regalos made in China, originales e imitaciones, hechos para nadie en particular y que todos compran pensando en ‘’ese alguien tan especial’’.

Toneladas de regalos que en pocos meses serán objetos caducos ocupando espacio en las gavetas y en el recuerdo, hasta que se olvidan debajo de otro regalo de otra navidad…

Y hay libros: el regalo más bonito y menos regalado.

Será porque el papel es solo papel. Será porque no tienen diamantes de bisutería incrustados en ninguna parte. Será porque no hay marcas buenas sino buenos autores. Será que se pueden comprar por menos de lo que cuesta un paquetico de chicle bomba. Será que no te lo puedes colgar como un collar para matar de la envidia a todos en una fiesta. Será porque no huelen a rosas de la china con sándalo y cáscara de limón a menos que lo leas. Será porque no pasan de moda y en la moda solo vale lo que, un día cercano, dejará de estar de moda.

Yo no quiero estar a la moda, yo no quiero bisutería, yo no quiero tacones que duelan mientras se marchitan en mis pies, no quiero matar a nadie en una tele pantalla plana. No quiero perfumes que no huelan a mi. No quiero lentes de sol que tapen mis patas de gallo de lectora miope.

Solo quiero un libro de alguien que mientras escribía, aún sin saberlo, estaba pensando en mi.



sábado 6 de diciembre de 2008

¿Quién le teme al lobo feroz?




En Margarita está sucediendo algo curioso que me llena de expectativas, entusiasmo y esperanza. Después del las elecciones y sus bien sabidos resultados, la gente, militantes y simpatizantes del PSUV, viendo que la directiva regional no daba muestras de vida, conscientes de que éstos evadían abrir un debate sobre el estado de las cosas en nuestra isla, pues, la gente ha hecho lo que tenía que hacer.


Este pueblo que tan instintivamente sabio ha sido y que, desde que mi presi es presi, ha aprendido a aprender, a pensar, a debatir, a rebelarse… Este pueblo que ya no se traga ideas predigeridas de nadie, este pueblo que sabe decirle a nuestro presi que esta equivocado cuando se ha equivocado. Este pueblo está poniendo a temblar a muchos abriendo el debate en las calles, haciendo reuniones en las comunidades, sin intermediarios, sin filtros, sin sordinas, y yo no puedo menos que sentirme contagiada por ese espíritu de lucha.

¿Y es que acaso no nos dicen que la revolución la hace el pueblo? ¿O acaso pretendían, quienes lo pretendían, engatusar a la gente con frases sin intención?

Montados en el lomo de mi presi, cual si él fuera una mula, pretenden cabalgar los revolucionarios de ocasión, personas que encontraron la veta madre para saciar sus ambiciones vistiendo camisas y cachuchas roja y gritando consignas que, de tan manoseadas, ya no nos dicen nada. Gente sin ideas que repiten como loros las palabras que mi presi pronuncia, muchas veces con tino y otras no tanto.

Así se encuentran estos personajes defendiendo un día la ley de inteligencia y contrainteligencia y el otro diciendo que esa ley malvada es inconstitucional, solo porque mi presi tuvo el acierto de corregir a tiempo y no porque ellos se atrevieran a pensarlo por si solitos. Chávez les da voz, porque ellos se la roban, nos la roban y así robando voces, colores e ideas pretenden robarnos hasta el derecho de pensar.

El poder popular con el que se llenan la boca, cuando se materializa les recuerda al lobo feroz. Nada más terrorífico, nada más amenazador. Y, más aún, si ese lobo viene armado con ideas.

La mejor defensa es el ataque, piensan con la falta de originalidad que los caracteriza. Y atacan con argumentos que solo nos aclaran su dudosa posición: Dicen que debatir fuera del seno del partido atenta contra la revolución. Es decir que, para estos revolucionarios de bisutería, las ideas se confinan a un recinto cerrado, a un partido creado para el pueblo y tomado por ellos, en el que, supuestamente, todos tendríamos voz, esto es, todos los que pudieran mantenerse a flote en las aguas enturbiadas por éstos politiqueros de oficio.

Nos encontramos, la gente común y corriente, desplazados por expertos en zancadillas y codazos al hígado, que pretenden hacernos creer que ellos nos representan porque nosotros los elegimos. Se empeñan en ignorar que el PSUV es nuestro como nuestra es la revolución, por lo que califican de intriga política o acto contrarevolucionario a este movimiento popular y espontáneo.

Dicen que debatir divide. Dicen que los trapos sucios se lavan en casa, pero la casa está cerrada y ellos tienen las llaves. Dicen que ponemos en riesgo el referéndum para reelegir a mi presi, pero lo que no dicen que aquí nadie está discutiendo el liderazgo de mi presi, lo que se está discutiendo es nuestro derecho a participar, a debatir, a cuestionar y a ser escuchados.

Y es que si en algo estamos de acuerdo todos es que sin Chávez no hay nada.

Sin Chávez ellos no tendrían a quien robarle las ideas, ni tendrían sus tan amadas parcelitas de poder. Sin Chávez nosotros no tenemos futuro.

La batalla se perfila sabrosa, porque no hay nada más suculento que un enemigo nervioso. No hay nada más rico que un pueblo defendiendo lo suyo a punta de ideas, como nuestro presi nos enseñó.

La mesa está servida en Margarita.

¡Buen provecho!




domingo 30 de noviembre de 2008

Palo Verde, Cerro Verde, ni es lo mismo ni se escribe igual.




Hablar de la clase media como un todo homogéneo es como pretender hablar de mamíferos como si los elefantes y los perros salchicha fueran una misma cosa. Por eso me preocupó cuando mi presi, el lunes pasado, habló de la derrota de Petare atribuyendo la culpa a esa clase media de Palo Verde, de La Urbina, de La California Norte y Sur, a esos ‘’oligarcas’’ que tienen campos de golf, nanas para sus niños, personal de servicio…


Me preocupó, no porque dijera que ellos votaron como votaron, sino porque se está metiendo a mucha gente muy distinta en un mismo saco. No es lo mismo Palo Verde que Cerro Verde, La Urbina que Urbanización Miranda, La California Norte y Sur no es la California de Hollywood ni mucho menos. Son zonas de clase media, digamos, de medio palo, donde jamás posaría un pié la Kiki Aranguren, con sus ínfulas de clase alta que nunca alcanza pero que con su Toyota y su cartera Tous, como que no se nota, o por lo menos deja bien claro que a los de Palo Verde les falta un buen trecho y bien cuesta arriba para llegar a los Palos Grandes, donde ella ya llegó.

Y es que la clase media es todo lo que no es ni clase baja ni alta y ahí cabe un gentío. Así como la clase baja se subdivide en estratos lo mismo pasa con la media. Podemos decir entonces que la gente de Palo Verde está más cerca de los ranchos de Petare que de los penthouses de sus vecinos de la Urbanización Miranda. La Urbina, La dos Californias, Los Dos Caminos, Los Ruices tampoco son zonas chic. -Según me explica la Kiki, que de eso sabe mucho porque su abuela ‘’viene de abajo’’ aunque a ella eso se le olvidó.

Entonces tenemos gente trabajadora que pasa penurias para llegar a fin de mes, que se les va la vida tratando de no parecer ‘’pueblo’’, adornándose con imitaciones de las imitaciones de lo que ellos creen que usaría la familia de Marifer Popof. Gente que va en camionetica por puesto a falta de camionetota con aire acondicionado. Gente que se beneficia de las medidas del gobierno casi en secreto para ocultar la vergüenza de ser pobres pero no tanto, pero que a la hora de votar las rechazan decididos. Algo está muy mal…

Algo no estamos haciendo bien…

Me voy a atrever a dar un punto de vista de mamá clase media, sin querer sugerir en ningún modo que lo que voy a exponer sea la única causa del voto autocastigo de la gente de Petare, pero si una parte del problema, y si vamos por partes puede que un día logremos zafar el nudo.

El uso de algunos términos, como pequeño burgués y oligarca (temblad), que mucha gente no comprende y que como que prefieren no comprender, y son incapaces de buscar su significado en un diccionario, por no mencionar Wikipedia, porque para eso tendrían que ir a un infocentro y allí corren el riesgo de ser adoctrinados para acabar en las garras de socialismo.

¡Ay! La palabra socialismo. He ahí otro problema, la usamos a cada rato asumiendo que todos entienden de lo que estamos hablando.

Es que crecimos en una semi colonia americana. Desayunábamos arepas y Corn Flakes, acompañados en la tele por superhéroes de comiquita que luchaban por la paz y la justicia contra unos malos que siempre se llamaban Boris y Natasha, Iván o Vladimir, que hablaban todos con un acento made in México que suponíamos era ruso… y de los rusos ya sabíamos todo: Eran comunistas y, por supuesto, el enemigo malvado.

Ahora, cuando somos grandecitos, cuando muchos sueñan el sueño que les enseñaron a soñar en la tele, viene un gobierno que, sin disimulo, nos anuncia que vamos camino al socialismo del siglo XXI y, de paso, llama pequeños burgueses a los soñadores de sueños prefabricados, por lo que estos admiradores de Supermán, no saben si decir gracias, o ‘’la tuya’’, así que prefieren tomarlo como un halago al verse igualados, al menos en palabras, con esa otra clase media que se cree oligarquía, y entre iguales se apoyan, y hacen todo lo que tenga que hacerse para salir del ‘’tirano’’ que busca la igualdad.

Y conste que no estoy diciendo que Chávez inventó la lucha de clases, otro término novedoso y desconocido para muchos, sino que nadie, salvo Chávez, pero ellos no ven el VTV, le explicó a la clase media de Palo Verde que la lucha de clases no es más que el pan vuestro de cada día. Que trabajas todo el día, cada día de la semana, y que tu sueldo no alcanza para comer. Pero tu jefe, que trabaja en un escritorio con aire acondicionado, mientras tu, su secretaria, escribes, atiendes el teléfono, le llevas café, le recuerdas hoy son sus bodas de plata, le mandas un ramo de flores a su esposa y lo firmas por él… Decía, que tu jefe gana tanto, del fruto de tu trabajo, que le alcanza para que sus hijos y sus nietos no tengan que trabajar. ¿Plusvalía? ¿Qué es eso? Mejor no me digas, ¡Fuera, fuera!

Y paralizados por el terror que les inocularon las comiquitas y que es avivado cada día por medios como Globovisión, son incapaces de darse cuenta que cuando se habla de justicia social ellos serán beneficiados, que muchos de ellos tienen algo de socialistas aún cuando no lo sepan, así como tampoco saben que ellos también son pueblo.

Ahora, se puede argumentar que los pobres también vieron comiquitas y es verdad, pero los pobres no se miraron en ellas, mientras la clase media salía en Los Picapiedras cada tarde por Venevisión.

En fin, que tenemos un sector que pudo decidir las elecciones en Miranda, que decidió en contra de si mismo sin saberlo, que es utilizado por la oposición como les da la gana y que nosotros no hemos sabido cómo llegarles.

Necesitamos un enlace, necesitamos un traductor para que ellos entiendan y para poder entenderlos. Son parte del pueblo y necesitan una revolución. El día que les expliquemos de una manera efectiva qué es lo que estamos tratando de lograr, el día que dejemos de meterlos en el mismo saco con quienes los usan, manipulan y explotan, ese día, estoy segura, Palo Verde votará rojo.

¿Cerro Verde? Eso lo dejo para otro día…




martes 25 de noviembre de 2008

Gritos dactilares.




Ya hicimos campaña, ya fuimos disciplinados, ya votamos… Votamos a pesar de haber visto lo que vimos, votamos con la angustia de estar pulsando un ovalito que, aún dándonos una victoria, tal vez nos traería una horrenda derrota... Fuimos buenos soldados...


Mi alma, siempre rebelde, se rebelaba contra aquel ovalito, mi alma siempre cuestionadora se preguntaba si lo que hacía era correcto, pero mi dedo, con el alma en la mano, pulsó y votó mientras mi corazón se arrugaba por la certidumbre de que si no era ese era el otro que, al fin y al cabo, me parecían lo mismo.

Fui un buen soldado…

Otros dedos no asistieron a la pulsadera de ovalitos, otros dedos fueron y no pulsaron nada, otros dedos querían ser bocas que gritaran que algo está muy mal y quisieron ser escuchados. Sus gritos fueron el silencio, sus gritos fueron dedos que castigaban y se castigaban pulsando el ovalito enemigo.

¿Fueron buenos soldados?

No soy yo quien pueda decirlo, yo soy un soldado que siempre pensó que solo era una mamá y de estas cosas no sé mucho. Pero lo que si sé es mucha gente quería decir algo y solo supieron hacerlo no votando o, peor aún, votando contra si mismos.

Y mis dedos siguen tecleando este texto tan dactilar a ver si logro sacar algo de tan complejo asunto. ¿Cómo es que un sifrino que se depila las cejas acaba ganando en el municipio Sucre?¿Por qué perdió Aristóbulo, ese que sacó más votos que nadie en nuestro partido, frente a un sujeto que hace pocos días suplicaba respeto de parte de sus secuaces opositores?

¿Por qué esta vez, al ir a votar, no iba contenta como suelo hacerlo sino llena de dudas y angustia? ¿Por qué tantos votamos mirando para otro ladito como para no ver lo que hacíamos?

Si ayer miramos para otro lado ahora debemos ver hacia adentro. Ya no vale echarle la culpa a la oposición ni a los gringos de nuestros propios errores. Algo no va bien y hace rato lo que venimos notando.

Y es que cuando un amigo opositor nos echa en cara que Fulano es un corrupto y que el banco que preside, banco socialista de todos los venezolanos, hace lo que le da la gana, y lo que le da la gana no tiene nada que ver con lo que dice mi presi, y yo tengo que callarme porque es verdad lo que cuenta mi amigo... Es que cuando se roban un dineral en un Mercal y nadie cae preso porque muchos callan para que nadie caiga preso… es que cuando un diputado me dice en mi cara que basta con dar comida a la gente sin tomar en cuenta su dignidad y, para colmo de males, no solo lo dijo en mi cara sino en mi programa de radio, es decir, en la cara de todos los que nos quisieron escuchar… Estas, entre muchas cosas, me dicen que algo está muy mal.

Y la gente en la calle se agobia de verlos, la gente ve como prosperan, cómo se transforman, cómo el agua potable no es suficiente para quitarles una sed tan refinada que solo que sacia con Evian o Perrier. La gente mira como empujan, como desplazan o invisibilizan a quienes si trabajan, a quienes luchan, a quienes creen que ésta revolución es posible. Y es que la gente no es gafa…

Revisión dijo mi presi hace casi un año. ¡Revisión! -gritamos todos los que votamos como buenos soldados, los que votaron como pudieron y los que no lo hicieron.

Revisión, rectificación (¡urgente!) y reimpluso.

Habrá muchas lecturas a los resultados de estas elecciones, pero si no leen esta que mis dedos están tecleando a gritos, pues, no creo que vayamos a ningún lado, al menos no al lado al que la mayoría queremos ir.




sábado 8 de noviembre de 2008

Black is black.


Alerta del frente de damas indignadas con todo lo que haga el gobierno.





Hoy mi inmaculada piel de porcelana, aquella que despertaba admiración y envidias, esa piel genéticamente pura, heredera de la más altiva nobleza, mi piel blanca perlada presenta hoy los síntomas ineludibles de la más profunda indignación: ¡Arrugas!

Es que no hay botox ni cirugía posible para combatir los estragos de la amargura. Yo, que siempre lo tuve todo, y si no lo tenía lo arrebataba. Yo, con esta clase que ni se compra ni se vende. Yo, que al perder el poder en este paisito bananero me refugié en mi green card y desde allí, con mi NED, mi USAID, con mi Georgy y mis halcones, dediqué mis mejores años a la lucha por recuperar aquello que nos fue arrebatado.

Yo, ahora frente a ti, espejito de la pared, me pregunto: ¿Cómo es posible que haya ganado el negro? ¿Por qué se equivocaron los que votaron por él? o pero aún ¿Tendrá algo que ver con este desastre el satélite narco-castro-maletín-comunista-chino lanzado, convenientemente, escasos días antes de la elección?

Satélite o no, las consecuencias de los errores de otros las termina pagando mi cutis y el cirujano lo termino pagando yo.

Yo, que apoyé a McCain y a la Palin. Yo, que recurriendo a mis mejores recursos defendí lo indefendible: el copete anacrónico y petrificado de laca de esa campuruza traída del fin del mundo. Yo, que imité su peinado y su estilo para que todas creyeran que aquello era chic. Yo, que arrastré mi glamour por el suelo para que estos votantes vengan ahora y hagan lo que les da la gana.

¡Que muera el voto popular!

Y es que está probado y comprobado que el voto solo sirve para que la gente decente tenga que asumir los errores del pueblo. Primero fue en mi propio patio: 10 años de errores indignantes llevo sobre mi delicada espalda. Luego en aquel país que poco me importaba hasta que llegó el indio ese. Después Correa, Chicago boy de pacotilla, que por muy clarito que tenga los ojos, se le nota lo autóctono. Y Cristina, tan chic, tan botox y tan traidora a su clase, prefirió besar el suelo que pisa el zambo a tomar el té en Nariño.

Como una gangrena se propagan esta serie de errores populares hasta llegar al mismísimo corazón de mi corazón: La Casa Blanca, que desde enero se llamará La Casa Negra, supongo.

Mis ojos de esmeralda se ensombrecieron al ver cómo en Chicago una multitud impúdicamente multirracial celebraba la debacle del orden y la decencia. La elegancia de McCain quedó en un segundo plano gracias al vestido rojo y negro, véase bien los colores. ¡RO-JO Y NE-GRO! que escogió, con pésimo gusto y toda la mala intensión, la nueva primera dama, que por cierto, seguramente pasará todo el periodo presidencial luchando por no ser confundida con la servidumbre. Ese será su justo castigo.

Y a las niñas bien que lloraban de felicidad en Chicago, a todos aquellos que, traicionando la moral y las buenas costumbres, cedieron el poder a un negro llamado Hussein, a ellos debemos agradecerles, desde este oprimido pedacito de su patio trasero, la postergación, al menos por cuatro años más, de la tan anhelada llegada de la IV Flota, y recuperación de la dignidad de esta tierra por la que hemos estado trabajando con ahínco la gente decente de este país.

Mi único consuelo en estos días desconsolados, es que sé, porque ya lo viví, que su alegría se tornará en angustia, que su esperanza en indignación, tal como sucedió con todos aquellos que hace diez años, ignorando el sentido común, votaron por un zambo y ya saben lo que les pasó.

Sus arrugas serán mi mayor venganza.

Atentamente,

Marifer Popof

Presidenta del frente de damas indignadas con todo lo que haga el gobierno.




martes 21 de octubre de 2008

Chávez y Chávez y besos y besos.




Tenía que pasar: Chávez me voló un beso y yo le volé diez mil. Pero eso debe ir en el octavo o noveno párrafo de mi relato, así que empecemos por el principio, sabiendo, eso si, que hubo besos, declaraciones de amor y rodillas temblorosas…


Todo sucedió ayer en el día más psicodélico que recuerdo haber vivido. Nos citamos en la Calle del Hambre de Porlamar a las doce del mediodía. Yo, siempre ansiosa, llegué a las nueve y media de la mañana sin haber desayunado. Allí debía hacer el contacto con quien me acercaría a una distancia propicia para poder lanzar besos que lleguen.

Mi contacto no podía imaginar que jugaba a la Celestina en esta historia de amor al viento, su misión ese día era otra: velar por la seguridad de mi presi. Yo tampoco pensé que tendría la ocasión de que él se fijara en mis colitas moradas en medio de aquella multitud donde el rojo era el color de etiqueta.

Pero me tocó estar ahí, a menos de diez metros, tal vez cinco, ya no lo puedo precisar. Ahí tan cerquita que los guardaespaldas de mi presi me pedían que diera un pasito para atrás por favor…

Estaba donde suelen ir los periodistas. Allí donde mi barbilla se podía posar en la tarima.

Pero eso pasó después, porque antes tuve que esperar varias horas bajo un sol achicharrante que aproveché para que mi piel pareciera la piel de quien en verdad vive en una isla.

Allí, mientras me bronceaba me reuní con toda una fauna de políticos de toda calaña: Candidatos a alcaldes repitientes con estuchitos para celular Gucci, aspirantes a diputados regionales que no deberían aspirar a nada, modestos candidatos primerizos que si no ganan perdemos todos, y yo, ahí incomodando a algunos con mis miradas de escritora que quiere contar una historia.

Los alcaldes repitientes, acostumbrados a ser alcaldes y no pueblo, estaban molestos porque no los dejaban pasar de primeritos, les molestaba el sol de su isla, les quemaba su piel acostumbrada al aire acondicionado, les molestaba no poder mandar porque allí mandaba una mujer que si sabía mandar, y los mandó a callar, a quedarse donde les dijo a riesgo de quedarse fuera si no obedecían.

Molestos estuvieron hasta que pudieron pasar. Yo pasé un poco después y pude ver que su molestia se había tornado en sonrisa de candidato de afiche electoral.

Ahora si nos ubicamos en mi sitio, allí donde mi barbilla podía posarse en la tarima. Apenas tuve tiempo de darme cuenta de cuán cerca estaba del lugar donde mi presi hablaría cuando escuché un griterío que de hacía más fuerte en la medida en que el Jeep de mi presi, milagrosamente, avanzaba entre la multitud sin espachurrar a nadie.

Yo empecé a saltar a ver si lo veía y lo vi llegar entre saltos. Mis gritos se mezclaron con todos los gritos hasta que no pude gritar más porque una cosa, como una papa o un nudo, se atoró en mi garganta.

No vas a llorar aquí, Carola, me dije y casi que me respondo que si, pero no tuve tiempo porque mi presi precioso saltó cual paracaidista del Jeep y se dirigió hacia la tarima donde yo posaría mi barbilla.

Subió saludando a la gente que le gritaba. Saludaba a la gente en los balcones cercanos, a los que estuvieron chamuscándose durante horas solo para poder verlo, a los discapacitados que de pié y con muletas lo esperaban sin quejarse cual aspirantes a burgomaestre.

Yo lo miraba todo como en cámara lenta y en cámara lenta saltaba mientras le volaba besos a mi presi precioso. No recuerdo qué le decía pero sé que le decía algo entre besos y besos que iban volando. Mis coletas al sol debieron encandilarlo, eso o mis gritos siempre estridentes, pero el hecho es que entre las miles de cabezas que le gritaban él se fijó en la mía. Claro, debemos tener en cuenta que yo estaba allí cerquita, donde entran solo algunos pocos que tienen mucha suerte y yo ayer la tuve y mucho.

Como les iba contando, mis coletas moradas capturaron la atención de mi presi y yo, en ese segundo, le mandé doscientos besos. Él, atolondrado de tanto amor, me retribuyó con uno solo pero lo acompañó de un golpecito en el corazón, de esos que se usan ahora para decir te quiero. Yo, cual King Kong enardecido, me golpeaba el pecho con ambos puños y le gritaba, por si no entendía el gesto, que lo amaba, que lo amaba… que lo amo.

Mis rodillas parecían de majarete y ahí majaretosa, se me cruzó por el frente el jovencísimo ministro Héctor Rodríguez. Yo era toda amor en esos momentos así que le dije: ¡Hola Héctor! Y el me dijo ¡Hola! con la misma sonrisa linda de su mamá Jazmín. Entonces le regalé un beso a su cachete de pavo ministro y él me dio uno en mi cachete de cuarentona insolada.

Y así, besucona y al borde de un colapso de calor, me fui a buscar a el ministro Izarra, Andrés de los ojos bonitos. Me acerqué a un soldado y le dije que le informara al ministro que lo buscaba Marifer Popof.

Acudió presto el ministro ante tan glamoroso llamado. Le dije alguna cosilla, él me dijo otras a mi, y como fue tan amable ¿Qué más podía hacer sino darle un beso?

Al ministro Ramírez no le di besos porque es muy alto y yo no alcanzo. Además, que si me quedaba un minuto más repartiendo besos me iba a dar un yeyo porque el calor me estaba matando.

Salí de la concentración mientras escuchaba a mi presi, salí buscando una burbujeante y capitalista Cola Cola que me diera un toque de frío y un poco de azúcar para mi cuerpo en ayunas.

Caminé por la Calle del Hambre muerta de sed. Caminé entre mucha gente, muchos soldados, mucho ruido, hasta que llegué al Wendy’s y ¡Oh my God! El sol ya me había ganado, estaba alucinando: En la puerta de tan gringo lugar, un gringo, como esos que salen en las películas, esos que fuman recostados de la pared de una bomba de gasolina de carretera. Así, con una bota de leñador en el suelo y la otra contra la pared, con una gorra de béisbol gastada, unos lentes pasados de moda, un cowboy de nuestros tiempos en el medio de Porlamar, rodeado de gente de rojo, mirando a la gente que no lo miraba, estaba Sean Penn.

Yo no quise interrumpir el placer que podía estar sintiendo tan reconocido personaje al no ser reconocido, habría sido mezquina al tomarle una foto, habría sido imbécil al pedirle un autógrafo, así que solo atiné a pasarle por el lado, porque estaba en la puerta que me separaba de la vida, Coca Cola is life, creo que decía un anuncio, y, al pasar, le dije sin mirarlo y sin detener mi marcha: ‘’Sean Penn, this is the weirdest day I’ve ever had.’’

¿Y donde está la política? -Se preguntarán mis confundidos lectores.

En los días psicodélicos la política pasa a un segundo plano.




sábado 18 de octubre de 2008

Expertos en estupidez.




No deja de impresionarme la capacidad que tienen los medios privados para encontrar expertos para toda ocasión.


Estos expertos son personajes que alquilan su prestigio hasta agotarlo a punta de pronósticos que nunca se materializan, de afirmaciones que niegan la realidad y que ciegan más a los ciegos que se niegan a verla, de oscuras revisiones históricas que rayan en el más abyecto reptilismo.

Son perfectas herramientas para mantener a una audiencia estúpida, para aquellos que prefieren la opinión de un ‘’experto instantáneo’’ siempre y cuando éste les diga lo que quieren escuchar. Alguien que les refuerce la idea de catástrofe a punto de ocurrir a la que se han hecho adictos. Alguien que les diga que no se equivocan al preferir guardar sus neuronas en una caja y dejarse llevar por los ‘’cantos de ballenas’’ de cualquier mamarracho, siempre y cuando sea de oposición.

Así tenemos economistas que, con sus caras tan lavadas, tratan de justificar lo injustificable y a falta de explicaciones, deciden acusar al gobierno de cualquier idiotez como tratando de tapar el sol con un dedo, ¿O será con un maletín?. Ayer vi a uno, economista él, que afirmaba que los funcionarios públicos que depositaron fondos de sus instituciones en Lehman Brothers debían ser juzgados y condenados por negligentes. Es decir que los negligentes, para este ‘’experto’’, son quienes confiaron sus ahorros a estas entidades del delito y no los directivos irresponsables que se robaron el futuro de un gentío y la estabilidad ese sistema ‘’perfecto’’ de manos invisibles, que solo se ven cuando exigen y se embolsillan la ayuda del estado, ese que, según ellos, nunca debe intervenir, bajo la amenaza de ‘’o nos salvan ahora o nos hundimos todos juntos’’.

Esta crisis nos regala expertos petroleros, de aquellos que, gustosos, degradaron a bitumen al petróleo del Orinoco. Bituminosos e impúdicos personajes que se horrorizaron tantas veces ante las cámaras porque el petróleo con el que ayer se embarraron, hoy compra salud, educación, comida y viviendas para quienes más lo necesitan.

Fascinados, vaticinan como se desplomará el precio de nuestro petróleo a niveles nunca vistos. Salivosos, advierten que ya no habrá más misiones y sin misiones ya no habrá más Chávez. Porque, según estos expertos de la estupidez y sus recetarios del Fondo Monetario Internacional, en tiempos de crisis lo primero que hay que recortar es el gasto social. Bien lo saben ellos que nos metieron el paquete de Paquetico en tiempos de Carlos Andrés.

Aplaude esperanzada la audiencia mononeuronal. Desempolvan sus pitos y banderas siete estrellas por si acaso. ¡Se quema la casa! -Dicen jubilosos, sin terminar de darse cuenta de que viven también dentro de ella.

Yo, sin ser experta, les sugiero que desempolven sus neuronas. Que Venezuela ya no es la misma. Que si hay que apretar cinturones, no serán los de los más pobres. Que no se alegren tan rápido, mis amigos, porque se van a llevar otro de esos chascos a los que, creo, se están acostumbrando.

Si por un solo momento se sentaran a pensar ya se estarían preguntando por qué estas lumbreras no han pegado ni una sola. ¿No será que son expertos, si, pero expertos en estupidez?




miércoles 8 de octubre de 2008

De la dignidad y otros caprichos necios.




El respeto la dignidad del pueblo debe ser el punto de partida de toda revolución. El problema de la dignidad es que es un todo y no puede ser fraccionada porque dejaría de serlo convirtiéndose en otra cosa que no sabría definir.


Garantizar las necesidades básicas de las personas: salud, alimentación, vivienda, educación y trabajo, es un deber del estado, pero sucede que todavía hay revolucionarios que creen que, más que un deber, es un favor que se le está haciendo a la gente y ahí comienza el atropello a la dignidad de todos.

Que, por ejemplo, una persona de bajos recursos deba hacer colas durante horas y horas, bajo un sol achicharrante para poder comprar comida en un Súper Mercal sin derecho a quejarse, a exigir al menos un poco de sombra, al menos un método que agilice el proceso, nada tiene que ver, según mi frágil y aburguesada ideología, con brindar un trato digno a quien se lo merece. En todo caso, y siempre a mi parecer, tiene mucho que ver con ineptitud, falta de sensibilidad hacia otros, y mucho de arrogancia.

Si bien las misiones surgen ante la emergencia para tratar de cubrir necesidades por siempre relegadas, entiendo que ya tienen algunos años funcionando, lo que debería haber permitido el perfeccionamiento de las mismas.

Conversaba esto con un funcionario y su respuesta me dejó estupefacta. Según él, ‘’un revolucionario no se queja.’’ ‘’Queremos revolucionarios que no se quejen.’’ -dijo. ‘’Que hay gente que se queja porque no llega la beca cuando el estado le está enseñando a leer y a escribir, que se quejan del sol en la cola del Mercal cuando el estado le está dando alimentos, y esto es muy propio de capitalismo de estado. Nosotros no creemos en un estado asistencialista, que es un estado bobalicón, creemos en un estado socialista…’’

Y a mi sus palabras me sonaron desafinadas, peor aún, me pareció que últimamente las he tenido que escuchar más veces de las que quisiera: ‘’agradezcan que estamos (medio) haciendo esto por ustedes’’. ¿Es este el estado socialista en el que se atreve a creer, y para colmo en plural, mi amigo el funcionario?

No se trata de agradecer o dejar de hacerlo, no se trata de favores especiales, se trata de una revolución, se trata de la dignidad de la gente.

Que en PDVAL si ponen toldos ‘’porque eso es otra cosa’’ me explicó mi amigo. Y yo, siempre tan clase media, entendí que éste revolucionario pensaba que los que menos necesitamos si necesitamos sombra y mejores condiciones para comprar comida barata, eso sí, no tan barata como la de Mercal, que por ser subsidiada no viene con sombrita.

Por mucho que lo intento, no puedo imaginarme a la mamá de mi funcionario cocinándose a fuego lento mientras espera para comprar un pollo crudo. Tampoco imagino que él permitiría que su progenitora sufriera semejante suplicio. Me lo imagino reclamando, como todo buen hijo, respeto a la dignidad de la viejita abnegada que lo trajo al mundo y así, imaginando, me imagino que todos deberíamos pensar que cada persona que hace esas largas colas es una mamá, un hermano, una esposa, un amigo…

Es cuestión de imaginación.

Imagino un Súper Mercal que funcione como un supermercado cualquiera: donde la gente pueda entrar a comprar sin tener que esperar cuatro horas frente a una puerta siempre custodiada por un soldado. Imagino a la gente encantada de no tener que escoger entre trabajar, estudiar, cuidar a sus hijos o nietos, o perder toda una mañana a cambio de pagar menos por un pollo.

Imagino una sociedad donde el respeto a la dignidad no sea considerado por algunos funcionarios como un capricho tonto de una malcriada sin formación ideológica. Donde el reclamo a mejorar las condiciones de la gente de manera integral no sea considerado como una queja con pucheritos y conato de pataleta.

Una vez me contaron de algún líder de alguna revolución que estaba supervisando unas obras de viviendas de bienestar social mientras un ingeniero, muy ingeniero, le iba explicando: que las casas para los pobres esto... las casas para los pobres aquello… Hasta que este maravilloso revolucionario se hartó y le dijo: Yo no pedí casas para pobres, yo pedí casas para gente.

Yo creo que por ahí deberían ir los tiros y estoy absolutamente segura de que mi tocayo Hugo coincide plenamente con quienes nos empeñamos en estos caprichos necios.

Así, mi estimado funcionario, si se empieza a hacer a fondo lo que, hasta hoy, se ha venido haciendo a medias no habrá más quejas, se lo aseguro, y a cambio habrá revolución para rato.



miércoles 1 de octubre de 2008

¡Taima, taima!





Cuando era pequeña, no era muy buena jugando a la ‘’ere’’. Siempre fui muy torpe y lenta para correr, siempre me tocaban de primerita y una vez que lo hacían me convertía en una especie de ere vitalicia. Es por eso que el juego favorito de todos los niños, a mi me parecía una pesadilla.

Una manera de evitar lo inevitable era gritar ¡Taima!, lo que te daba unos segundos para inventar una estrategia que jamás iba a funcionar. Era la gordita lenta y la torpe, no había taima que me salvara, pero invocar ese derecho a una inmunidad fugaz me permitía seguir en el juego sin tener ser la ere por un ratico más.

En estos días, leyendo la prensa, veo como el omnipotente mundo financiero está gritando ¡Taima!. Y me parece todo tan patas arriba: cuando yo era pequeña sabía que los mejores no pedían taima, y de grande supe que los mejores nunca la conceden.

¿Cuántas veces nuestros pueblos pidieron un paréntesis, una prórroga, un gesto de solidaridad a estos monstruos del dinero? Tantas veces nos apretaron el cinturón, nos regalaron fórmulas de progreso que solo les servían a ellos. Tantas veces nos mataron de hambre sin misericordia mientras suplicábamos un taima, uno solito, a ver si salimos vivos de esta...

Nada de nada, repetían desde arriba, el mundo es como es y ustedes son la gordita torpe. A privatizar, a reducir gastos sociales, a pagar lo que deben para que les permitamos debernos más. Malagradecidos, que los llevamos de la mano por el camino del progreso y ustedes van chillando como burros.

De su mano hemos llegado a la parte angosta del camino. Ellos desde allá arriba nos piden un taima muy raro. Se trata de que la gente a quienes han exprimido los ayuden a seguir como iban. Se trata de prolongar una agonía que ya ha sido demasiado larga. Se trata de aplicar a su propio pueblo las fórmulas asfixiantes que nos obligaron a aceptar un día. El dinero del pueblo para salvar a los promotores de todas sus calamidades.

El presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales pidió ‘’un paréntesis en la economía libre de mercado’’ e instó a su gobierno a ‘’adoptar un papel intervencionista frente a la crisis’’, a la vez que pidió "más liberalización, más privatizaciones y externalizar la gestión en servicios públicos". En fin, que si van ganando que los dejen ganar y si pierden que paguen los viejitos pensionados y los dejen seguir ganando.

Mas o menos lo mismo se propone desde la Casa Blanca. Paguen ustedes buenos ciudadanos so pena de perderlo todo. Paguen y no pregunten quién los metió en este lío. Paguen para que puedan seguir viviendo con la espada de Damocles de la hipoteca por ejecutar colgando sobre sus cabezas. Paguen hoy que mañana será tarde.

Yo era la gordita lenta jugando a la ere hasta que un día me cansé de perder siempre y cambié de juego, así como han cambiado de juego muchos países en nuestro continente.

¿Acaso no es hora de que todos juguemos a otra cosa?




sábado 20 de septiembre de 2008

Antichavismo: distancia y categoría.





Muchas veces me he preguntado por qué en los sectores de la clase media abundan opositores tan furibundos como ciegos. No entendía por qué se rechazan cualquier medida que venga del gobierno aún cuando esta no haga más que beneficiarlos. Como si le tuvieran asco, como si los amenazara con algo espantoso, como si se les fuera a acabar el mundo.

Y es que creo que si se los amenaza y si les acaba el mundo en el que han venido nadando, siempre con el agua al cuello, siempre corriendo la arruga, siempre al último grito de una moda creada solo para ellos y que les permite, en apariencias, alejarse de su pasado reciente: la pobreza de un abuelo, una tía de pelos muy rizados y labios demasiado gruesos, los esfuerzos sobrehumanos de unos padres que lograron subir un imposible escalón…

Todo eso debe ser encerrado bajo siete llaves en el baúl de las vergüenzas. Ya no son pobres del montón, ya no son los del sótano, ahora están en planta baja y otros, con más suerte, ocupan el primer y segundo piso de un rascacielos tan inclemente que no tiene ni escaleras ni ascensor.

Mirar hacia arriba es la única forma de mirar porque están tan cerca de donde salieron que da miedo echar aunque sea una ojeadita hacia allá abajo.

La pobreza ofende y a nadie ofende más que a quien teme volver a ella.

¿Que por qué digo todo esto? - Se preguntará mi paciente lector.

Porque el otro día estaba en la cola del supermercado y me puse a observar a la gente. Había delante de mi una abuela con zapatos tan arrugados como ella, dignamente cubierto por innumerables capas de betún. Delante de ella una señora treintona, morenita, con una cabellera indomable domada, a duras penas, por una tenaz coleta, pantalones y cartera de marca pero made in Cúcuta, y ¡Horror de los horrores! Una franela roja que, por descuido, se puso esa mañana sin pensar mucho en las consecuencias que esto le podía traer.

Todo iba muy bien para la treintona hasta que se acercó a saludarla una amiga provocando sin saberlo la consecuencia inevitable: ¡Hola! Besos, besos, bla, bla bla… ¿Y esa camisa roja? Mosca chamita que te van a confundir.

La cara tostadita de la pobre descuidada se tornó blanca Acción Democrática. Avergonzada miraba alrededor mientras su ojos suplicantes nos pedían mil disculpas. No chama, esta es la única ropa roja que tengo y no sé por qué me la puse, ese color lo borré de mi vida. ¿Chavista yo? Primero muerta. ¡Jajajaja! -su risa sonaba a llanto pero todos rieron con ella, con el mismo nerviosismo y gritando a voz en cuello su más furibundo antichavismo.

Ser chavista es pecado. -Sentenció la viejita cuyos zapatos envejecieron con ella. ¡Guillo! -agregó un barrigón que estaba más allá. Con esos muertos de hambre ni a la esquina…y así fueron reafirmándose cada uno en el lugar que les correspondía, todos, por supuesto, más arriba de quienes no dijeron nada.

Era como si ,de repente, al declararse opositores entraran en un selecto club, como que reforzaba los débiles logotipos falsos que llevaban, como que les daba caché.

En fin, declararse antichavista sale más barato que una cartera Luois Vuitón, y tiene el mismo efecto para quienes creen que una cartera llena de logos los acerca a María Corina Machado a las vez que los aleja de fortaleza su abuelo pobre, de su tía, cuyos labios heredaron, del digno sudor de la frente de sus padres.

Yo, parada en la cola del mercado, estaba viviendo un drama terrible: Pobres personas para quienes la vida no tiene más sentido que mal imitar a quienes los desprecian y los explotan. Gente que se opone a si misma y, peor aún, se oponen a gente como sus padres y abuelos, a cualquiera que se atreva soñar una vida más digna. Porque si por un lado les aterra volver a la pobreza; que los pobres dejen de serlo les espanta aún más.

Si todos llegamos a ser iguales ¿Como carajo me distingo yo?

¡¡¡Fuera, fuera, fuera!!!!




domingo 7 de septiembre de 2008

¡Chaguaramos temblad!

Alerta del Frente de damas indignadas con todo lo que haga el gobierno.




Por si alguien pensó que nos quedaríamos de brazos cruzados, por si alguien osó imaginar que el fuego de la libertad que arde en nuestros corazones se había apagado, por si cruzó por la mente de alguno la posibilidad de que la gente decente de este país se había rendido; me voy a permitir amargarles la fiesta con Chivas 18 años, seguramente adulterado: Se acabaron las vacaciones.

Bronceados por el sol cinco estrellas de algún exótico paraje, plenos de vigor después de recuperarse tendidos en playas blancas cuyos nombres jamás serían Chichirivichi o cualquier ordinariez por el estilo, colmados de maletas y de amor por la patria, renovado su ímpetu incendiario, nuestros estudiantes han regresado.

Hay que exaltar la valentía y entrega de estos jóvenes patriotas que pudiendo quedarse allá, donde el capitalismo florece y la libertad pulula, deciden enfrentarse a un regreso deprimente, a un país que se desmorona en las garras del más salvaje castro-farc-maleta de antonini-hezbollá-chavismo-comunismo.

Hay que quitarse el sombrero ante quienes, dejando atrás vitrinas pletóricas de productos exclusivos, hermosísimos centros comerciales incrustados en avenidas amplias, custodiadas por amables, fornidos y rubios policías que ahuyentan con su solo porte a rateritos de color… Decía, hay que honrar a quienes retornan al país que les perteneció hasta hace poco menos de diez años y que les fue arrebatado para ser entregado a un pueblo que, como siempre, no tiene ni idea de qué hacer con él.

Regresan para recibir una vil bofetada en forma de paquetazo y, aún así, regresan nuestros valientes hijos.

Es por eso que hoy hago un llamado a las madres decentes de este país, a quienes pusimos a nuestros pequeños en manos de las mejores niñeras, a quienes nos pudimos dar el lujo de formar a nuestros querubines en colegios bilingües con curriculum americano, quienes, año tras año, los llevamos de la mano de sus nanas a impregnarse de civilización y progreso en los fabulosos parques de Orlando.

Madres dignas de este país: no desmayéis ahora cuando el futuro que planeasteis para vuestros vástagos les es arrebatado. Dotadlos con yesqueros, preferiblemente de Zippo, y bidones de gasolina. Escenificad juegos de guerra en vuestros frondosos jardines animados por Dj’s cual si fueran verbenas. Practicad el saqueo, la persecución y avivad el odio que el petrodictador sembró en sus tiernos corazones. Convertidlos en toros de lidia que embistan contra todo lo que sea rojo y se mueva.

Convertíos, mis elegantes damas, en generalas siete estrellas de este ejército de bien peinaditos defensores del libre mercado. (No se les ocurra ponerse uniformes militares, ni que los haya diseñado Carolina Herrera, recuerden que el estampado de camuflaje está out desde hace dos años.)

Y marchad, mis compañeras de aromaterapia; que vuestras botas Prada marquen el sendero por el cual nuestros retoños habrán de recuperar, a punta de gritos y piromanía, sus privilegios secuestrados por ese pueblo que tiene que entender, de una vez por todas, que existe para servirnos, no para mandar. Habrase visto…

Atentamente,

Marifer Popof

Presidenta del frente de damas indignadas por todo lo que haga el gobierno.




lunes 1 de septiembre de 2008

Los mismos gritos, el mismo silencio.





En estos días he estado mirando atónita cómo se repite una historia. Parece que no somos capaces de aprender de nuestros propios errores.


Se ha desatado una inmunda guerra comunicacional en la cual el enemigo ataca a sus anchas, usando todo tipo de mentiras disfrazadas de opiniones de expertos. Veinticuatro horas de cuentos de terror más pavorosos que que Drácula, Frankenstein y Michael Jackson juntos. El supuesto motivo: las 26 leyes decretadas por mi presi. El verdadero motivo: Confundir, asustar, alborotar, sabotear. El fin: acabar con la revolución bolivariana, como siempre.

No me extraña la actitud de los medios opositores, es más de lo mismo. Lo que me extraña es la pasividad de nuestros medios, del mismo Ministerio de Comunicaciones que, conociendo a la oposición cómo los conocemos, no haya ideado de antemano una campaña informativa sobre las leyes en cuestión.

Resulta que las leyes están escritas en leguaje ‘’abogadil’’. Resulta que la mayoría de nosotros no somos abogados, por lo que necesitamos un traductor que nos ayude a deshilachar cada uno de los artículos que tan abogadamente un abogado redactó.

No basta ver a un ministro decir en la tele que estas leyes benefician al pueblo. Necesitamos expertos comunicadores explicándonos cómo y por qué nos benefician. Una por una, no de forma general.

Así como nos burlamos de los opositores que no conocen el contenido de las leyes, ellos se burlan de nosotros por no poder explicar por qué las apoyamos sin reservas. Nuestra respuesta más sincera es que mi presi las decretó y mi presi solo decretaría leyes que beneficien al pueblo. Es una respuesta del corazón, pero no es un buen argumento para ganar esta pelea, ni esta ni ninguna.

La oposición está usando el paquete de leyes como caballito de batalla en su campaña electoral. Aún cuando no creo que las 26 leyes puedan influenciar negativamente el resultado, ya que son para nosotros un gran paso adelante, si creo que la no comprensión de las mismas nos puede hacer mucho daño a todos.

¿Si las leyes se hacen para el pueblo, no debe el pueblo entenderlas al pelo?

No puede esperarse que todo lo haga mi presi. Si bien es el mejor comunicador que tenemos, no podemos pretender que se enfrente él solito a ese ejército mediático que nos está atacando a todos.

Yo trato de leer los artículos de las leyes para hablar sobre ellos en mi programa de radio, pero me enredo en tanto lenguaje legal, que se me hace muy difícil explicar lo que por encima estoy entendiendo.

Necesitamos un diccionario abogado-castellano. Necesitamos un traductor. Necesitamos entender de una vez por todas que la guerra comunicacional no se gana si no es peleando con la verdad en la mano.

Otra vez perdemos el tiempo riéndonos de las idioteces de Kiko y Carla, otra vez la oposición nos distrae con su carnada tonta, con sus noticias absurdas que nos obligan a ocuparnos de desmentirlas, que nos restan el tiempo que tenemos para informar. Otra vez la misma cancioncita y otra vez bailamos al mismo son.

A ver si aprendemos de nuestros errores de una buena vez, no vaya a ser que nos despertemos un día preguntándonos qué fue lo que pasó.




sábado 23 de agosto de 2008

Chávez no se calla.





Hace unos días leí impresionada un artículo de mi respetadísimo amigo Eduardo Rothe en el que narraba, entre otras cosas, por qué VTV había vetado un spot del Profesor Lupa en el que se quejaba sobre el funcionamiento del Banco Industrial de Venezuela.

Cuenta Lupa Rothe que su amigo Yuri Pimentel, presidente de VTV, le había dicho que ‘’nosotros no debíamos atacar las instituciones oficiales, pues para eso estaba la oposición.’’ Esta explicación hizo que se encendieran todas mis alarmas, por lo que creo que el veto al Profe Lupa hay que mirarlo con ídem.

Resulta que desde hace tiempo vengo insistiendo en la necesidad de ser autocríticos. Creo que es una necesidad vital porque dentro de nuestra revolución se han ido enquistando vicios que de revolucionarios tienen lo que yo tengo de tailandesa.

Creo necesario que VTV, nuestro canal, refleje la realidad con todos sus matices. Claro que debemos difundir los logros de la revolución sin descanso, pero también debemos denunciar sus fallas. Y es que ese manto de perfección puede acabar haciendo más daño que cien globovisiones juntas.

Por una parte, el pueblo no ve reflejada su realidad en la pantalla del canal que los representa. Si bien hemos avanzado tanto en muchos aspectos, hay un sentimiento general de que nos estamos estancando. Si bien hay Misiones de todo tipo que han mejorado nuestra calidad de vida, también conocemos de cerca casos de deterioro de las mismas por culpa de la incapacidad, la corrupción o desidia de algunos funcionarios. Son los usuarios de VTV quienes lo padecen en carne propia y, de alguna manera, si no lo ven en su pantalla pueden empezar a creer que no son escuchados, o que el canal miente, o ambas, lo que sería terrible.

Por otro lado, si enfocamos la información solo en las cosas, muchas cosas, buenas que están sucediendo e invisibilizamos las malas, que también están pasando, podemos acabar creando una nueva especie de disociado, esta vez de izquierda: gente sin capacidad de crítica, gente incapaz de utilizar argumentos reales porque solo manejan una parte de la información. Ya tenemos compañeros, muchos más de los que deberíamos, quienes achacan ciegamente todos los males que padecemos a la siempre nefasta oposición.

Todo esto resulta muy beneficioso para los ‘’revolucionarios de ocasión’’. Esos politiqueros de siempre que se suben a la ola de turno y, una vez ubicados, hacen lo que aprendieron a hacer en la cuarta república, sin importarles un comino que estemos en la quinta.

Me resulta duro Yuri cuando califica de ‘’ataque’’ a una crítica que intenta expresar el Profe Lupa, cuando él, yo y todos quién es Lupa y contra qué está luchando. Me resulta ingenuo cuando espera que la oposición asuma esa parte del trabajo. Jamás veremos a un canal opositor haciendo críticas constructivas y, menos, si sus críticas nos brindan la oportunidad de revisar y corregir nuestros errores. No es esa su función, ellos no la quieren. Su único objetivo es sacar a Chávez y si es por la fuerza, mejor.

Mi presi no se calla, ni que lo mande a callar un rey. Mi presi dice lo que tiene que decir ya sea apropiado el momento o no. Pero nosotros nos encontramos teniendo que callar porque es año electoral, y tenemos elecciones cada año, o por no darle de comer a la canalla, y tenemos canallas toda la vida.

¿Qué hacemos, mandamos a la gente a quejarse a Globovisión? Eso si que es darle de comer a la canalla.

Es innegable el buen trabajo que ha venido haciendo Yuri en Venezolana de Televisión, pero este silencio, esta invisibilización, es la misma táctica del enemigo y puede tener las mismas terribles consecuencias, por lo que podemos acabar destrozando con los pies lo que hicimos con las manos.

Chávez propone, organiza, ordena, y, a veces, todo aquello queda en el aire, como en el caso que narra el Profe Lupa. El pueblo se queja de que su voz es apagada antes de que llegue e oídos de mi presi. Es ese pueblo el que votará en noviembre sintiendo que solo con su voto se puede hacer escuchar.

El 2 de diciembre pasado el pueblo votó en contra de si mismo tratando de llamar la atención de la única manera que encontró para hacerlo. Solo espero que antes del 23 de noviembre, es decir, a partir de ahora mismo, se abra nuestro canal a la crítica profunda, que se enfrenten sus reporteros a todas las facetas de nuestra realidad, y que el pueblo, por fin, se vea reflejado en su pantalla para que sepa, sin que quede lugar a dudas, que su voz si es escuchada.

En cuanto a quienes si tenemos acceso a los medios nos debemos preguntar: Si Chávez no se calla, ¿Por qué iba a callarme yo?




lunes 18 de agosto de 2008

O revisamos o erramos.




Yo nunca pensé que viviría una revolución. La verdad es que en el mundo en el que crecí jamás se planteaba una revolución como algo posible. Las revoluciones, aprendí en el colegio, eran revueltas sangrientas que arrasaban con todo y que luego eran arrasadas.


Sin el más mínimo interés por la política, y durante años creí que la política era solo el medio que tenían los grandes ladrones para parecer grandes señores. Sin una pizca de formación ideológica, así llegué de paracaidista a esta revolución.

Aclaro esto porque siento que hay mucha gente como yo. Me atrevería a decir que la mayoría de los que nos unimos a esta lucha porque la sabemos necesaria y justa, pero que más allá de eso no dejamos de ser personas comunes y corrientes, víctimas todos de una educación mutilada, inoculados con el germen del capitalismo, repleto de ideas que atentaban contra nosotros mismos y que aceptábamos e incorporábamos como la única forma de hacer las cosas.

Parte del proceso por el que pasamos nos obliga a revisarnos constantemente porque la realidad nos enfrenta a nuestros viejos prejuicios, a los deseos inducidos, al afán por un éxito artificial que solo se logra el día que te condecoras con un cocodrilo en la camisa.

Y así, mientras pretendemos cambiar al mundo debemos cambiarnos a nosotros mismos.

Al parecer a cada uno se revisa como quiere. Es por eso que nos asombramos al ver funcionarios públicos tomando agüita Evian o vistiendo camisas Lacoste rojas rojitas, o con unos relojotes sospechosamente caros. Es por eso que aún hay organismos del estado que funcionan a medio tren o que simplemente no funcionan. Es por eso que de alguna manera sentimos que estamos estancados.

Hemos logrado mucho en estos diez años, y son estos logros los que nos obligan a seguir avanzado. El camino es muy largo y hay algunos que, una vez ubicados, como que no quieren andar más.

La revolución es para todos o no es para nadie. No luchamos contra la injusticia para terminar siendo injustos. No luchamos por la igualdad si seguimos soñando los mismos sueños capitalistas. No se detiene la marcha mientras haya gente que no ha llegado a la meta. Y es que la mayoría apenas empieza a andar y la meta está tan lejos.

¿O acaso las ideas se desdibujan cuando nos sientan en una oficina con aire acondicionado?

Recuerdo las tres erres aunque ya nadie las nombre. Recuerdo sobretodo la erre de revisión. Recuerdo que no se puede olvidar, que no sirve repetir como loros y luego dejar pasar. Les recuerdo que sin revisión no hay rectificación ni mucho menos reimpulso. Les recuerdo que el pueblo ahora es más sabio, que ya no es esa masa aletargada con la que jugaban a la pelota adecos y copeyanos. Este recordatorio no va dirigido a nadie en particular y a todos en general, que cada quien se revise a ver si recuerda a donde iba cuando empezó a caminar. Y es que pa’lante es pa’llá.



domingo 10 de agosto de 2008

66 puñaladas y un balazo al corazón de la libertad.

Alerta del frente de damas indignadas con todo lo que haga el gobierno.





Como otra muestra más de mi sacrificada lucha en defensa de la libertad, desde mi lecho y todavía sufriendo los estragos de un cuasi mortífero soponcio, tecleo estas líneas para levantar la voz contra la última afrenta de este rrrégimen que, al parecer, cree que puede hacer lo que le da la gana, cuando todos sabemos los únicos que podemos hacer lo que nos da la gana somos la gente decente de este país.

De madrugada, a la hora en que roban los malandros, cuando los antros de los bajos fondos capitalinos están en pleno apogeo, durante esas horas en que la oscuridad cobija los más oscuros acontecimientos, justo a esa hora, el autócrata Castro-fraude-en-el-referendum-Evo-farc-comunista, nos inventa y nos decreta 26 nuevas leyes sacadas de yo no se dónde.

La verdad es que si sé de donde las sacó: las trajo de La Habana como siempre. Pasando por las selvas colombianas, por el afligido Ecuador, por la oprimida Bolivia, por la desorientada Argentina, esas leyes han hecho un periplo sórdido. El petrodictador pupilo de Fidel antes de asestarnos las 26 puñaladas habilitantes, se aseguró de comprar conciencias en el resto del continente para que no hubiera una sola voz que se alzara en defensa de la legalidad.

Tapadas todas la bocas con un bozal bituminoso, nos amarga otro despertar con el anuncio de que, en el último momento, cuando ya casi empezábamos a respirar medio aliviados, había decidido asfixiarnos con esas 26 obscenidades que ellos catalogan como leyes.

No me pregunten, mis aturdidas compañeras de tea parties, cuál es el contenido de ese mamotreto antidemocrático porque, como ya deben saberlo, me niego a leer cualquier bodrio que salga de Miraflores. Lo que si les puedo asegurar es que su contenido es tan macabro que la sociedad civil, aún sin conocerlo, con su fino instinto para detectar atropellos a la libertad de explotar al populacho, la rechaza con firmeza. Claro que la mayoría de la sociedad civil está de vacaciones y es por eso que la marcha de el sábado no fue como esperábamos.

Para colmo de males, no contentos con este golpe bajo, nos propinan otro de igual o mayor intensidad: inhabilitan a Leopoldo y a Enrique, porque los demás nos importan un comino, pero nuestros más encumbrados líderes han sido vilmente excluidos del simulacro de juego democrático que esta gente quiere montar el próximo 23 de noviembre.

Inhabilitados, habilitanteados, esto es más de lo que un corazón de siete estrellas puede soportar.

En mi lecho de soponcio estaba, los signos vitales apenas daban señales de vida, cuando en la pantalla de globovisión apareció el vice presidente diciendo, con un cinismo nunca antes visto por mis ojos verde agua, que él no entendía cual era el escándalo por esas 26 leyes si en realidad no eran veintiséis sino sesenta, oigase bien, sesenta y seis leyes que el inquilino de Miraflores había aprobado con su poder habilitante.

Sesenta y seis puñaladas para este corazón sofocado por la tiranía.

Por eso, desde aquí invoco la ira de mis damas indignadas y urjo a que marchéis hasta el fin del mundo de ser necesario. Pedidle a vuestras cocineras que os ubiquen vuestras cacerolas, tenedlas a mano para abollarlas con furia. Quemad chaguaramos, setos de azaleas y rosales, cuidado, no queméis a Manuel Rosales en medio de la confusión. Cread el caos en cada rincón, pedidles a vuestros choferes que se paren mañana a las doce en medio de la calle, mañana, pasado y el miércoles también. El jueves no porque es el baby shower de Fefi y ya saben como está de llorona con esto del embarazo… Haced temblar los débiles cimientos de este rrrégimen bananero mientras yo, vuestra presidenta, me recupero.

Es cosa de vida o muerte, ¿O es que acaso creen ustedes que tanta indignación no nos produce envejecimiento prematuro? Miren a Mariyoyi, está decrépita.

Multipliquen sesenta y seis leyes y una inhabilitación por patas de gallo. ¿Acaso necesitan más motivación?

Adelante mis bellas y refinadas damas, adelante la recuperación de nuestros saqueados privilegios depende de ustedes.



Moribundamente,

Marifer Popof.

Presidenta del frente de damas indignadas con todo de que haga el gobierno.




lunes 4 de agosto de 2008

¿Más grande que el partido más grande?





Una abuela que lee novelas rosa, un economista que le ha ido muy bien en la vida, un pescador artesanal, una mamá que escribe, un ex guerrillero, prospecto de malandro que decidió ganarle al destino y se metió a trabajador honesto, un pintor comunista, una señora que reza el rosario cada mañana, un escultor que jamás, hasta ahora, se detuvo a pensar en política, un portugués de panadería, una señora elegantísima que tiene una galería de arte, un argentino, dos... tantos... brasileños, bolivianos, uruguayos, españoles… gente de toda procedencia unida y apuntando al mismo lado. Todos revolucionarios, todos bolivarianos.

La revolución bolivariana ha unido a un sin fin de personas que si bien apoyan la misma causa no proceden de la misma tendencia ideológica. Es por eso que muchas veces nos encontramos a compañeros cuestionando la fidelidad de algunos, llegando incluso a acusar a otros de escuálidos, saltadores de talanqueras, o infiltrados.

Que si eres de izquierdas o de derechas, que si eres marxista, que si no eres, que si eres cristiano, que si eres sifrino, que... ¿Qué importa? Somos ‘’chavistas’’ eso es todo y no es poca cosa.

Unir a todas estas personas en torno a una idea es un gran logro, dedicarse a deshilachar quien viene de dónde y cómo queremos que sean, es tarea de locos y al final no conduce a nada.

Vengamos de donde vengamos queremos llegar a mismo lugar. El perfil del ‘’chavista’’ es simple: queremos un país justo, soberano, libre, grande. ¿Y cómo se logra eso? Pues cada quien tiene una idea y ninguna es despreciable si se trata de construir la patria que queremos.

Lo que nos hace chavistas, bolivarianos, revolucionarios, o como queramos llamarnos, es que queremos ser una nación y no una colonia. Luchamos contra todo lo que atente contra nuestra soberanía. Esa es la diferencia básica entre nosotros y la oposición. Sabemos que solo siendo soberanos seremos capaces lograr la justicia y la libertad que buscamos. Sabemos también que eso no lo podemos hacer sin tomar en cuenta a los otros países de la región. Sabemos que no vamos a ninguna parte si en el resto de América Latina los pueblos son saqueados por intereses ajenos y lejanos. Cuando hablamos de soberanía, justicia y libertad, aunque comencemos por casa, nos referimos a todo el continente.

Por desgracia, o por fortuna, las revoluciones no se hacen como las sopas de pollo Maggi. No basta con agregar agua y ya. Por desgracia o por fortuna, no se puede agrupar a toda esta gente dentro de un partido político, ni dentro de una sola ideología, a menos que hagamos una nueva a partir de lo que somos y tenemos.

Por fortuna podemos pensar en términos de una agrupación más grande que el partido más grande que tenemos, se puede englobar a toda esta gente dentro de lo que llamaríamos un movimiento.

Un movimiento político es mas amplio que un partido. Es la fuerza que aglutina al pueblo en torno su líder. Un movimiento implica una relación de ida y vuelta en la que el pueblo aprende de Chávez y éste aprende del pueblo. Allí cabe mi abuelo, que no está inscrito en el PSUV pero que no se pierde una sola palabra que pronuncia mi presi, que no deja de aplaudirlo y que vota cada vez que tiene que hacerlo muy a pesar de sus 89 años. Allí caben las mamás que nunca pertenecieron a ningún partido, los conserjes que no consideran importante estar inscritos en el partido sino trabajar cada día con su comunidad y votar, sin falta, cada vez que haya elecciones, los niños que no votan pero pronto lo harán, toda la gente que cree en el derecho sagrado que tiene el pueblo venezolano a decidir su propio destino.

Un movimiento incluye, acepta diferencias, suma en lugar de restar. Vernos como parte de un movimiento evitaría tantos roces, acusaciones, sospechas. Comprenderíamos que más allá de ideologías o tendencias políticas la meta es la misma: la construcción de la patria a partir de la defensa de nuestra soberanía.

Y ¿Dónde queda la ideología? Pues, como cada uno cree en la suya, para hacer coincidir pensamientos tan disímiles condensamos los puntos en que todos estamos de acuerdo, es decir, los puntos de interés común y hacemos una doctrina. Y todos actuamos de acuerdo a ella. La doctrina es el instrumento para llegar a la meta.

Y ¿Donde queda el partido? Pues exactamente donde está: El partido es la herramienta electoral del movimiento. Así que a la hora de sacar cuentas sabemos que el partido más grande todavía lo es más porque tiene movimiento. ¡Zuas, zuas! ¡Uh ah!

Algunos dirán: Carola como que está fumando raro, pero yo les digo que Carola está viendo como se puede hacer para encajar las piezas de este rompecabezas antes de que desarme y nos rompa las cabezas.




lunes 28 de julio de 2008

Consumidores tontos y la guarimba perfecta.





En la Venezuela que va rumbo al socialismo todo está carísimo, pero los centros comerciales están abarrotados de compradores. Parece como que el antiguo ‘’ta’ barato dame dos’’ se ha convertido en ‘’ta’ muy caro, pero igual, dame dos... o tres, por si acaso’’.

Ante la más descarada especulación los consumidores permanecen impávidos, es como si no les afectara el aumento exorbitante de los precios.

Si jugamos al juego capitalista de la oferta y la demanda, si en verdad sabemos jugarlo a nuestro favor, les ganaríamos a los comerciantes en su propio terreno.

La ley de oferta y demanda funciona más o menos así: si hay mucho jamón en la estantería, pero pocas personas lo compran, el precio del jamón debe bajar, es decir, el comerciante se ve obligado a hacer una mejor oferta para ver si los clientes le compran el jamón antes de que se le pudra.

Por otra parte, si el comerciante sube el precio del jamón cada semana, y cada semana se le agotan las existencias ¿Para qué le va a bajar el precio?

Ya sé que el jamón se daña y que esto presiona a quien lo vende, pero pasa igual con los zapatos, las camisas, las galletas y todos los productos que se ponen a la venta.

Nadie monta un negocio para no vender. Los comerciantes tienen obligaciones que cumplir por lo tanto necesitan que les compremos su mercancía.

Hoy lo tienen papita porque somos consumidores tontos: Sube el jamón y en lugar no comprarlo y que se les pudra, compramos cincuenta gramos menos cada semana. Nadie se muere por no comer jamón.

Importan productos con dólares de cadivi y los etiquetan al doble del equivalente del dólar paralelo en su más alta cotización, es decir, un dólar que reciben por Bs. 2,15 lo calculan para la venta de sus productos a dos veces Bs. 7,5 o más.

Así terminamos comprando ropa de pacotilla, como la de Zara, que en España es ropita baratona, y aquí la pagamos como si fueran modelos exclusivos de alta costura. Y lo peor es que quienes se dejan estafar por Zara y sus secuaces, juran que es súper chic ir vestidas como lo hacen las muchachas españolas del montón.

Somos consumidores gafos que tragamos las mentiras de las marcas. Y esas marcas traen a nuestros centros comerciales productos de temporadas pasadas, muchos de ellos defectuosos, pero dicen ‘’Zara’’ o ‘’Tommy’’, grandote en la etiqueta, y la gente se cae a empujones y hacen una cola gigante en una tienda que tiene solo dos cajeras para servir a sopotocientas personas ansiosas de vestir a la ultima moda del año anterior.

Basta darse una vueltica virtual por internet para conocer la cruda realidad: nos están viendo las caras de idiotas, y creo que si nos la ven es porque nos comportamos como tales.

En las webs de las marcas tienen catálogos y tiendas virtuales con toditos los precios de sus países de origen, como sacándonos la lengua.

Los productores nacionales se rigen por los precios del ‘’mercado’’ y es así como las otrora económicas franelas Ovejita, por ejemplo, cuestan solo un poco menos que una franela importada.

Quejarse en público es ofensivo: el otro día me acerqué a una heladería para comprarle una tinita a mis gordas y por poco convulsiono al enterarme que una tinita pequeña, servida en un vasito del tamaño de un dedal, costaba 14 bolos. ¿14 bolos? ¡Qué bolas! -dije yo horrorizada causando un terrible malestar entre quienes no se espantaban con que los estuvieran atracando en pleno centro comercial.

Un señor me dirigió una mirada de asco, de esas que te dicen ‘’pelabolas: si no tienes dinero para venir aquí, quédate en tu casa y no jodas’’. Otra señora emitió una risita burlona y me paseó su helado de fresa frente a los ojos como para matarme de envidia…¿O era de humillación?

Quejarse de los precios en público es soez, es más aceptable dejar escapar un gas en plena heladería que decir que algo es muy caro y, peor aún, arrastrar a las niñas lejos de la escena del crimen mientras les explicas que no hay que ser pendejo, que un helado no puede costar tanto porque simplemente es un helado. Miserable mala madre, por un hijo uno paga lo que sea. -Me escupió una buena madre con tinita de chocomint.

Los empresarios y comerciantes están haciendo la mejor guarimba de sus vidas. Mientras todos los medios privados acusan al gobierno de no poder contener la inflación, ellos especulan y nos atracan, y nosotros, para colmo, participamos voluntariamente y, en muchos casos, orgullosos en este desplume. Guarimbean y, mientras tanto, se hacen millonarios.

Si bien es cierto que el gobierno no ha podido atajar a esta cuerda de especuladores, nosotros tampoco lo hemos hecho. Abrimos nuestras carteras sin decir ni pío y cada vez que lo hacemos regalamos titulares a globovisión. En fin, que no es el comunismo lo que nos está matando, es el consumismo.

Vamos a jugar a la oferta y la demanda, vamos a dejar que se les quede fría la ropa de invierno 2002 a Zara y a sus secuaces, que los zapaticos de modas pasadas se marchiten en las zapaterías, dejemos que se pudran los jamones hasta vuelvan a tener precio de jamón. Que no quede un producto con sobreprecio, y que si queda alguno que los compren unos pocos gafos, nosotros no.




sábado 19 de julio de 2008

Más de lo mismo.




Leyendo noticias sobre el pacto de unidad de la oposición me doy cuenta que no hay nada nuevo bajo el sol.


La misma oposición que no entiende las reglas de ningún juego, ni siquiera los que ellos mismos inventan. Ellos, que cuando eran gobierno se robaron todo el botín, ahora parecen matarse por posibles migajas.

Los erráticos de siempre, como aquel que gritó a destiempo ‘’¡Te queremos Pedro!’’, los que emprendieron el paro petrolero en plena navidad, aquellos que gritaron frrrraude y prometieron pruebas que jamas presentaron, los mismos que se retiraron de las elecciones parlamentarias alegando que el CNE no era confiable.

Parecen no aprender de su larga cadena de errores. Para engañar a nadie inventan una elección ‘’por las bases’’ que, según ellos, se logra a través de encuestas. Aseguran, con su caras tan lavadas, que no hay método más democrático.

Encuestas van y encuestas vienen, los resultados solo placen al ganador, es decir, a quien contrató a la encuestadora, o sea, a quien pagó. Se empujan, se miran feo y, ante nuestros ojos, se sacan los trapos sucios sin ningún pudor. Recurren a antiguas tretas que si alguna vez les sirvieron fue porque Venezuela era otra.

Aquellas viejas caras que tan bien conocimos, hoy con partidos nuevos como para disimular su pasado, tapizan los postes, muros, páginas de la prensa. Estudiantes manos blancas, que decían no ser políticos, tratando de explicar sin mucho tino por qué ahora si lo son. Caras frescas sin ideas abrazadas a dinosaurios sin ideales.

Los mismos desubicados de siempre que ignoran la realidad, que no admiten cambios, que se niegan a si mismos la posibilidad de servir al país haciendo una oposición responsable.

Nada nuevo bajo el sol...




sábado 12 de julio de 2008

Entre la guerra y la paz, cascarones de huevo.



Durante toda esta semana leí cómo muchos de mis compatriotas, indignados, cuestionaban la decisión de mi presi de reunirse con Uribe.


Con la dignidad de un pueblo no se juega, decían. Yo no soy hermano de ese miserable, agregaban. Y yo pensaba que es cierto, que la dignidad de un pueblo nunca se debe poner en juego, y que de Uribe no soy nada. Pero también pensaba que con la vida de los pueblos menos se debe jugar y la vida de esos pueblos depende de la paz.

Entre la guerra y la paz hay un campo de cascarones de huevos sobre los cuales debemos caminar procurando no romper ninguno. A veces se pisa fuerte y ¡zuas! se arma el zafarrancho y nos vemos cerquita de una situación que a nadie favorece. O mejor dicho, favorece al zorro que está más allá agazapado, esperando que se rompan todos los huevos para comerse la yemas.

Mi presi pisa fuerte cuando hay que hacerlo, pero también sabe cuando debe andar de puntillas.

La paz del continente depende de la capacidad que tengamos para lograrla, y la guerra, por mucho que digan, nunca trae la paz.

Podemos ignorar al malvado, dicen algunos. Pero yo creo que ignorarlo es ignorar la realidad, y la realidad es que Colombia existe, que nos queda al lado, que Uribe es su presidente y que por cerrar lo ojos nada de eso va a desaparecer.

Es como el vecino necio que vive en nuestra calle, el que grita, toca corneta a media noche, el que tira la basura por la ventana. Uno va y habla con él y, el muy maleducado, te deja con la palabra en la boca. Te mueres de ganas de clavarle un puñetazo en la nariz, o de mentarle la madre, pronunciando cada sílaba con desprecio para que no quede duda de cuanto lo aborreces. Pero ves a tus hijos jugando en la calle, sabes que el malvado sabe que son tus hijos, sabe el malvado que aquella, la de la florecitas en la ventana, es tu casa y que tu carro tiene cuatro cauchos que bien puede pinchar. Sabes que el muy bicho no se cortaría de hacerte una maldad, sabes que está buscando pelea.

Te metes el puño en el bolsillo, te muerdes la lengua y te tragas la mentada de madre más sabrosa que pudiste pronunciar en tu vida y te vas a tu casa consciente de que el vecino está allí, que de allí no se va, y que tienes que hacer algo para que esa cercanía tan amenazadora deje de serlo tanto.

Pues más o menos eso ha hecho mi presi, y más o menos eso ha hecho Uribe también, o ¿Es que acaso creen que para Uribe no somos una amenaza los venezolanos y nuestra revolución?

Caminamos todos sobre cascarones de huevo, simulamos sonrisas, nos damos la mano, firmamos acuerdos que complacen al enemigo pero que a su vez lo atan. Acuerdos que generan dinero y eso es todo lo que los mueve a ellos, acuerdos que generan paz para toda la región que es lo que nos mueve a nosotros.

Para pisar sin romper cascarones hay que tener mucho equilibrio, y es aquí cuando el corazón no puede tener más peso que la razón.




viernes 4 de julio de 2008

Un espejismo en una pesadilla.





El ejército colombiano liberó a un grupo de retenidos por las FARC, entre quienes estaban Ingrid Betancourt y los tres ‘’contratistas’’ (eufemismo para mercenarios) gringos. Esto es lo único que puedo registrar como una verdad en medio de esta tormenta de palabras e imágenes que más que decir callan.


Todo lo demás que vi y escuché, todo lo que he venido leyendo solo agrega confusión a mi ya confundida cabeza.

Ver a Ingrid Betancourt alabando las bondades de la reelección de Uribe, justo en estos días, cuando la corte suprema de su país cuestiona su legalidad. Justo en estos días cuando Uribe se tambaleaba, después de tantos años de olvido deliberado, van y rescatan a la mujer que nadie en su gobierno quería rescatar...

La omisión unánime del nombre de Chávez y de la senadora Piedad Córdoba en la lista de agradecimientos. Alguna mención condicionada y nada más.

La película de Hollywood que nos narró el ministro Santos. Creo que la calificó así para que nos la tragáramos como quien se traga a Rambo VII.

Las muchas piezas que no encajan: la repentina ingenuidad de un grupo guerrillero que debe saber más por viejo que por diablo. Una mancha de sangre que aparece y desaparece. Una comisión francesa que fue tomada por sorpresa por segunda vez. Una mujer en estado de vulnerabilidad diciendo cosas que nadie esperaba. Un micrófono arrebatado de sus manos por el ministro Santos ante una pregunta dirigida a ella cuya respuesta, tal vez, no había sido previamente acordada. Y una sentencia atroz: ‘’Queremos la paz por las buenas o por las malas.’’

Un espejismo de esperanza en medio de una pesadilla que, al parecer, algunos no quieren que se acabe. Unos retenidos enterrados en la selva que se quedan sin el salvavidas que era Ingrid para ellos. Tantos esfuerzos saboteados, tanto silencio entre tantas palabras.

La paz por las buenas o por las malas. Por las buenas, es evidente que no le interesa al gobierno de Uribe, por las malas, simplemente, no podrá llamarse paz.




sábado 28 de junio de 2008

En las teclas de una maldita con luces rosaditas.



Escribo estas lineas desde un ciber café y con dedos temblorosos. Escribo a modo de escape, autoconvencimiento y un poco de testamento, porque se que esto que me está pasando solo puede tener un desenlace tragicómico, sobretodo tragi.

Ni en su peor pesadilla Assimov pudo imaginar algo como lo que estoy viviendo, ¿o debo decir muriendo?

Hace cuatro meses, en nuestro aniversario, mi marido, mi amor, mi compañero del alma, me regaló una computadora de patatús. Era linda, azul mate, planita, con un teclado iluminado con lucecitas rosadas que daban a nuestras noches un toque de romance de ultima generación. Al encenderla nos regalaba los buenos días con una cálida voz de treintona dispuesta a todo, daba la hora con susurros un tanto eróticos para mi gusto, era parlanchina y confianzuda, me avisaba cada vez que abría o cerraba un programa y se despedía cada noche con un ‘’dulces sueños’’ de eses arrastradas y empalagosas.

Tenía otras opciones de voz, según decía el manual del usuario, pero yo nunca pude configurar una voz masculina que me susurrara ‘’Tienes correo preciosa’’. La voz de esa treintona se negaba al delete, al reinicio e incluso al borrón y cuenta nueva. Mi computadora, definitivamente, era mujer por lo que mi amado la bautizó con el cariñoso nombre de Cuaimilla.
Cuaimilla era una máquina rapidísima. Jamás se congeló por más que abusara de su capacidad, por lo que empecé a preguntarme de cuánto sería capaz, segura de que haría mucho más de los que sus especificaciones indicaban.

Sexto sentido de mujer cuando huele a otra en su camino…

Todo comenzó de un modo tan sutil que no fui capaz de darme cuenta, muy a pesar de mis presentimientos, hasta que fue demasiado tarde.

En la noche después de despedirse de mi, la muy bicha se encendía sola y llamaba con esa voz ronquita de ‘’ay me muero de ganas’’ a mi desvelado marido, que acostumbraba a dormitar un poco frente a la tele antes de subir a nuestra cama. No se durante cuanto tiempo había estado sucediendo lo que ahora les voy a relatar, pero como la esposa es la última en saberlo y yo soy caída de la mata, tuve que pasar mas de dos horas esperando a mi marido semi vestida con mi dormilona matadora, recostada sobre la cama en una sexy, pero muy incómoda pose de femme fatale, tuve que quedarme dormida y despertar con una tortícolis espantosa a causa de la pose antes mencionada, para darme cuenta de que algo no estaba bien.

Medio tullida bajé, y mientras lo hacía escuché risas cálidas, susurros cómplices y suspiros delatores. Me acerqué con sigilo y la vi a ella, abierta de par en par, iluminada en tonos rosa, mostrando en su impúdica pantalla fotos de mujeres que ella hubiera querido ser. Todas tetonas, todas desnudas, todas pidiendo a gritos cosas que una dama no debe pedir jamás.
¿Qué haces mi vida? -pregunté disimulando mi ira y mi dolor. Su boca dijo ‘’nada mi amor’’, pero sus ojos desorbitados me lo contaron todo. Cerró la computadora tratando de ocultar su traición, pero antes, pude ver cómo sus rosaditas luces se tornaron rojo sangre. De más está decir que esa noche, después de tratar de seducir a mi marido en vano, tuve pesadillas horrendas y casi proféticas.

Los días entre nosotros se convirtieron en una sucesión de largos silencios. Las noches en terribles ‘’¿no estás cansadita mi amor?, mejor ve a dormir, mi cielo, que te ves ojerosa y demacrada…’’ eso, desde el mismo momento que el sol se escondía detrás de la montaña, a golpe de seis y media de la tarde.

La impaciencia de mi marido dio paso a una irritabilidad que a su vez cedió a un desprecio cantinflesco: él a mi ni me ignora.

Yo bañada en lágrimas al principio, amoratada de la rabia después, decidí que no iba a ser un aparato electrónico quien me iba a robar al hombre de mi vida y así, con la firme voluntad de destruir a esa vil y compacta roba maridos, pasé otra noche más en vela.

Buenos días. -dijo la muy sucia, todavía tibia a causa de una ardiente y larga noche. ¿Quieres café? -Le pregunté yo, y sin esperar respuesta le vacié un tazón de capuccino doble mocca sobre su colorido teclado. ¡Mmmmmm! Capuchino doble mocca, mi favorito, pero, a mi gusto, le faltó un toque de canela. -En lugar de echar chispas y fundirse, la mugrosa esa sorbió el café a la vez que emitía soniditos, supongo en que en formato MP3, de chasquidos de lengua como quien disfruta a muerte un cremoso capuccino.

Intenté apagarla y me congeló con una voz aguda y perversa que me dijo, vete ya, déjamelo que él me ama, de lo contrario te vas a arrepentir, cuarentona con celulitis.

¿Celulitis yo? Corrí al espejo solo para confirmar que ella, además de hablar, veía y muy bien. Mis muslos tenían esos característicos hoyitos que en las revistas de moda llaman piel de naranja. Maldita sea, las computadoras no tiene celulitis, ni flacidez, ni patas de gallo. ¡Maldita sea! ¿Contra qué me estoy enfrentando?

Contra un aparato que tiene no más de dos años de vigencia me dijo la parte racional de mi cerebro. Pero mi corazón de mujer me dijo que esto era mucho más peligroso y duradero... tal vez definitivo.

La noche que siguió a la mañana con capuccino, fue una noche de soledad para ambas ya que mi marido había viajado por negocios. Ella se la pasó emitiendo unas risitas, a veces burlonas, otras estridentes como de bruja de cuentos, y otras histéricas como de loca con un cuchillo detrás de mi puerta. Yo, encerrada en mi cuarto, aferrada a una foto de mi boda, entre sollozos espasmódicos, trataba de releer el manual de esa malvada por enésima vez, como buscando una respuesta que sabía que jamás iba a encontrar.

Cuando bajé en la mañana me dijo con asco: ¿Qué son esas cosas blancas en tu pelo? No me digas que son canas, y se atragantó de la risa. Yo no pude más, salí corriendo, así en pijamas, sin haberme lavado los dientes, descalza y no paré de correr hasta llegar a la peluquería que, por supuesto, a esa hora estaba cerrada. Deambulé por las calles sin rumbo fijo, sin tener a dónde ir, sin dinero, sin ganas de vivir…

Regresé tarde en la noche a una casa iluminada, con el carro de mi marido estacionado en frente. Entré buscando refugiarme en sus brazos y me tropecé con los ojos más furiosos que había visto jamás en la cara soñada de mi príncipe azul.

¿Me puedes explicar qué es esto? -rugió mi viril esposo mientras señalaba la pantalla de la miserable. Mis ojos me vieron en brazos de un hombre, desnuda, borracha. Me vi con otros dos jugando a un juego erótico que nunca imaginé posible. Me vi en videos besando a lengüetazos a un viejo horroroso con cara de político de oposición. ¡Dios mío, era un político de oposición! Y yo que trabajaba en un ministerio, yo que tenía una carrera ascendente por delante… y mi marido, tan fiel al gobierno, tan luchador social… y yo… yo allí en brazos de ese señor con papada fofa con mis dedos enredados en su pelo pegostoso de gomina… ¿Qué estoy haciendo en ese video... lamiendo esa papada? ¡Noooooooo!

Mi vida no... esa no soy yo… es un montaje...eso es photoshop… ¿Cuales correos? No, yo nunca escribí eso, ni siquiera lo tengo en mi agenda de direcciones... ¿que si lo tengo? ¿A ese también? ¿Y a Ravell? No mi vida, no le creas, son documentos que ella inventó… mi amor no le creas… ¿También por chat? Noooooo

Traté de lanzarme sobre la calumniadora de esposas decentes para luego lanzarla por la ventana y estrellarla contra el muro, pero me detuvo el brazo férreo de mi marido y la que salió volando por la ventana fui yo, la que se estrelló contra el muro fui yo, la que reía y recibía mimos y agradecimientos era ella, la que no tiene canas... la mentirosa.

Humillada, entré de nuevo a la casa, a mi casa, por la puerta de la cocina y me refugié en un baño donde prepararía mi próximo y definitivo ataque. Mientras ideaba maneras de destruir a la que se propuso destruir mi vida, podía escucharlos a los dos, disfrutando de otra de esas largas y traidoras noches que compartían. No se en que momento me dormí, pero me despertó el silencio y, otra vez, el dolor de cuello que debe padecer cualquier persona que se duerma sentada sobre una poceta utilizando como almohada el tieso y frío lavamanos.

Me levanté y fui a la cocina a buscar armas de destrucción masiva: el martillo ablandador de carne, el cuchillo de chef que me regaló mi papá, un pote de ácido para limpiar baldosas, un rodillo, unas tijeras y, por último, como una buena ama de casa que soy, agarré una escoba para recoger los pedacitos que quedaran.

Entré a mi estudio y allí estaba ella dormida, en stand by. No le di tiempo a nada, le pegué un martillazo, con toda la fuerza de mi rabia, en medio del logotipo, la abrí y apuñalé con saña su teclado que ahora brillaba en rojo furia, vacié un litro y medio de ácido sobre su pantalla, con el rodillo en una mano y el cuchillo en la otra intenté despedazarla, me sentía como un chino de esas películas de kung fu, mis golpes eran rápidos y certeros y como ella no decía ni pío, supe que la había vencido.

Exhausta, me recosté en mi silla y cerré los ojos. Solo se escuchaban los latidos de mi corazón, que parecía que esa noche no estaba en mi pecho, sino que estaba justo al lado de mis tímpanos. El tucutún cardíaco se detuvo al escuchar aquella voz tan temida y odiada: ¿No entiendes verdad? -me dijo con la calma que tienen los psicópatas de las novelas de detectives. ¿No sabes acaso quién soy? En algún momento llegué a pensar que te subestimaba, pero veo que eres más ignorante de lo que imaginé. acércate y lee lo que dice allí, al lado de la conexión USB. ¿Lo ves, en letras pequeñitas? ¡Lee idiota!…

Sin atreverme a tocarla me acerqué. Mis ojos adoloridos por la fuerte luz que emitía su pantalla pudieron ver aquel nombre infame: Uribush 3.8. Un grito estrangulado de pánico se atoró en mi garganta, mis piernas perdieron el último poquito de fuerza que les quedaba y me desplomé contra el suelo sabiéndome vencida.

Me arrastré hacia la puerta y mientras lo hacía, una luz de esperanza cruzó por mi mente aturdida: Si mi amado supiera que ella es una vulgar Uribush, si lo viera como lo vieron mis ojos, todo… todo volvería a ser como antes…

Con esa chispa esperanza metida en el corazón me desmayé hasta el día siguiente.
¿Qué le has hecho miserable? -Las palabras de mi marido, como patadas en la barriga, me despertaron. ¿Dónde está Camila? -me gritaba amoratado de rabia y desprecio. ¿Quien es Camila? -yo estaba tan aturdida que no entendía nada. No te hagas la idiota, o al menos trata de ser menos idiota de lo que eres, Camila es ella, quien ilumina mis noches y hace que mis días sean una agonizante espera. Camila, la mujer de mi vida, la que no se arruga, la que no se queja, la que se conforma con estar allí enchufadita. Ella, la que ahora no está… ¿Donde la has metido mala pécora?

Traté de explicarle que yo no había hecho nada, que ella estaba allí cuando yo me desmayé, trate de decirle que su nombre no era Camila y él, furioso, como nunca, me mando a callar jurándome que si la llamaba Cuaimilla me cortaría la lengua por sacrílega. No me dejó hablar más. Pasaba de un llanto visceral a dar gritos de loco suelto, me empujaba mientras yo trataba de correr, alcancé la puerta como pude y huí. Diez cuadras mas arriba me detuve a coger aire y todavía podía escuchar sus amenazas. Desde entonces estoy en la calle.

Por eso escribo hoy desde un ciber, para ver si hay alguien que quiera creerme todo esto que me está pasando, porque nadie me ha creído: me expulsaron del partido, me botaron del ministerio, mis amigas me borraron de sus listas de contactos, mi familia no me quiere ni ver por Skype.
Hoy estoy aquí, gastándome mis últimos ahorros para imprimir esta historia mil veces, en tamaño carta, arial 12 a doble espacio, para que alguien la crea, para que si alguien recibe de regalo una computadora como la mía ni abra la caja. Si bien se que yo no tengo salvación, quiero advertirles que ella existe y anda suelta por ahí...




domingo 22 de junio de 2008

Caminito que el tiempo ha borrado...

Alerta del frente de damas indignadas por todo lo que haga el gobierno.





Hace unos días el rrrégimen celebraba a soto voce el primer aniversario de ese esperpento que ellos llaman viaducto.

¿Y por qué a soto voce? Se preguntarán mis indignadas compañeras amantes de la haute couture. Pues para eso estoy aquí, para responderles y denunciar el ultimo atropello de este desgobierno tiránico y depravado.

Resulta, mis conmocionadas amigas, que como resultado de esa obra de infraestructura mucha gente quedó viviendo en condiciones infrahumanas. Me refiero a los habitantes de la carretera vieja de La Guaira.

Ya se que nos importa un pepino esa gente de baja ralea, pero es que de algo tenemos que colgarnos si queremos derrocar al inquilino de Miraflores y su corte de aduladores.

Durante los días de gloria, cuando se desplomó el viaducto, en medio del regocijo aprovechamos para bombardear al desgobierno mientras cantábamos Alé Limón. Recuerdo aún, con lágrimas en los ojos, aquella trocha que tanto nos dio de que hablar. Aquella cámara fija de Globovisión que mandamos a instalar para transmitir, en vivo y directo, una tragedia que no llegó a suceder.

Luego la construcción atropellada de ese puente de campaña que, dicen, será indestructible, aquel valiente reportero contando tornillos faltantes, la gente ignorante arriesgando sus vidas, las de sus familias, lanzándose por el puente aún a sabiendas de que la muerte acechaba, porque si algo hicimos y con insistencia fue advertirles que no iba a durar más de dos meses en pie. Ese viaducto era una bomba de tiempo y el tiempo pasó y la bomba… Bueno, no les voy a contar lo que ya saben.

Un año ha pasado desde aquel nublado día, cuando cortando una cinta de bandera, una de esas a las que le sobra una estrella, se inauguró el viaducto dejándonos, a la gente decente de este país, sumidos en la más profunda indignación.

Pero erraron en sus cálculos estos engendros castro-narco-computador de Raúl Reyes avalado por la Interpol-chavistas. Erraron como suelen errar quienes se creen sus propias mentiras y, otra vez, por tratar de engañar a muchos con esos espejismos de progreso, olvidaron al señor que vendía chicharrón (después les explico que es eso) allá en la carretera vieja.

Juan Gómez se llama el infortunado, un hombre que hoy ve como su sueño de pequeño empresario de la gastronomía criolla se le escapa de las manos. Nuestra cámara fija no fue capaz de filmar entonces esa tragedia en desarrollo, no fuimos capaces de adelantarnos al futuro ominoso que acechaba al chicharronero.

Pero ahora lo tenemos enfocado con un gran angular. Por lo tanto, desde hoy, amigas mías, Juan Gómez somos todas, y yo digas ni pío, Ana Julia, porque estamos haciendo patria.

Ya basta de ser cómodos, ya basta de querer llegar a La Guaira en veinticinco minutos, es hora de sacrificarnos como nunca antes lo hemos hecho. Marchad mis admirables y bien conservadas damas, comed chicharrones de Juan Gómez y cuanta fritura asquerosa vendan por esos lares, tomad, eso si, sobre dosis de Alka Selzer Ultra Plus, soportad con estoicismo los estragos de una indigestión segura que la patria pide a gritos nuestro máximo sacrificio. Gritad vuestras consignas a los cuatro vientos: ¡Con mi chicharrón no te metas! ¡Ni una autopista más! ¡Chávez, devuélveme mi trocha y mi país!. Y no os preocupéis, mis esbeltas damas, por la ingesta excesiva de carbohidratos y grasas saturadas, que marcharemos tanto y tan arriba que no habrá chicharrón, ni celulitis, ni dictatorzuelo tropical que pueda con nosotras. Claro, que una vez logrado el objetivo nuestro primer decreto será prohibir el chicharrón.

Atentamente,

Marifer Popof.

Presidenta del frente de damas indignadas con todo lo que haga el gobierno.





sábado 21 de junio de 2008

Breve melodrama radial




A los cuarenta se puede ser muchas cosas, pero no se puede ser veinteañera. Esa es una verdad que nos tenemos que tragar como quien traga un papel de lija rebosado con cal.


Hace 15 meses Titina cumplió cuarenta y tres años, y no los aparentaba hasta que esa mañana una arruguita le hizo un guiño en el espejo, una cana saltó de la nada en su abundante melena castaña oscura natural y una especie de flacidez en la parte baja de su rostro de porcelana tembló desafiante mientras trataba de cepillar su perlada dentadura.

Obnubilada corrió hacia el teléfono y le pidió a su comadre que la acompañara, porque el temblor no la dejaba manejar, al cirujano plástico ese, el que puso a Maricuchi como una muchachita.

Hipotecando su futuro en ese afán de regresar al pasado, Titina ingresó en el quirófano una mañana.

Cuchillo por aquí, liposucción por allá, lipotomía, rinoplástia, o sea, naricita de Miss, senos grandes, voluptuosos, matadores, ¿pompis? por supuesto, ojeras, papadita, paticas de gallo también, todo tenía que irse y todo se fue.

Después de una dolorosa recuperación y casi un año sin poder tomar el sol. (Es que parece que la nariz se le podía derretir y los senos podían explotar como los granos de maíz cuando se vuelven cotufas.) En fin, un año después de todo este proceso, Titina se pone un hilo dental chiquitico, que se le pierde en ese pompis modelo Jennifer López, se amarra un pareo transparente, que mas que tapar insinúa con descaro, zarcillos, collares, pulseras a juego, y sale a caminar por Playa Parguito.

Tres cuarentonas gordas la miran con envidia, sus maridos la observan sin disimulo, ella encantada de ser admirada continúa su marcha triunfal alejándose de esos barrigones medio calvos que suelen sus contemporáneos.

Allá en la orilla dos surfistas veinteañeros sacuden sus pollinas mientras regresan a la play