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viernes 10 de febrero de 2012

Test MUD para gente decente y pensante de este país




Pensando en usted, amigo amante de la libertad, el progreso, y los centros comerciales, y para evitar que algún chavista se colee en nuestras primarias y le de por votar por Pablo Medina, la MUD pone a su disposición este sencillo test que lo ayudará a confirmar, o no -¡líbrenos Dios!- si usted es digno de participa en esta gloriosa jornada cívica . 
Respire hondo, conéctese con su odio interior y responda sí o no:

  • ¿Tiene usted sintonizado Globovisión en este momento? 
  • ¿El tono de su celular es la musiquita de RCTV?… ¿Todavía?
  • ¿Sigue a la espera de que le vengan a quitar a sus hijos para adoctrinarlos? 
  • ¿Se indigesta cada vez que ve un PDVAL? 
  • ¿Prefiere ser tratado por un veterinario a ponerse en manos de un médico cubano? 
  • ¿Cree y celebra las predicciones de Adriana Azzi y al año siguiente le vuelve a creer?
  • ¿Añora la voz de Marta Colomina acompañando sus colas matutinas? 
  • ¿Cree en los gestos atormentados de Maricori? 
  • ¿Se hizo pipí de la emoción cuando Arria amenazó a Petrodictador con llevarlo a La Haya? 
  • ¿Mientras toma moccachino triple latte en el San Ignacio siente que el comunismo la está matando? 
  • ¿Está usted convencido de que el CNE siempre hace trampa a menos que gane la  la oposición? 
  • ¿Expropiar es robar?
  • ¿Los bombillos cubanos espían? 
  • ¿Dejó de subir al Ávila desde que se llama Guaraira Repano?
  • ¿Viaja a la Guaira por la carretera vieja porque el viaducto no existe o se va a caer?
  • ¿Los pollos de Mercal son radioactivos?
  • ¿Quisiera un yerno como Ricardo Sánchez, Stalin González o Nixon Moreno?
  • ¿El único control de precios bueno es el que ponga al petróleo a siete dólares el barril?
  • ¿Los pobres son flojos?
  • ¿La forma de hacer una visita de cortesía a una embajada es saltando el muro?
  • ¿La Gente del Petróleo es buena gente?
  • ¿Reza a la Virgen Dorada de Altamira para que nos invadan los marines?
  • ¿Prefiere regalar el petróleo a los E.E.U.U antes que vendérselo a esos chinos comunistas?
  • ¿Los chavistas son brutos?
  • ¿No es no?
Si usted respondió afirmativamente a una o más preguntas, ¡felicitaciones!, usted es uno de nosotros: la gente decente y pensante de este país; así que ni lo piense, ¡vote ya!, por cualquiera, que da lo mismo, menos por Pablo Medina que nunca pagó.

viernes 3 de febrero de 2012

El cuatro de febrero desde mi balcón





“Carola, mi amor, no salgas que dieron un golpe” -Era la voz preocupada de la mamá de Gabi, mi amiga del alma, avisándome, para que no me fuera a levantar, como cada mañana, y salir medio dormida, despertando poco a poco a sorbitos de café mientras mi carro, no sé cómo, me llevaba al colegio donde yo era la teacher. No entendí nada, hasta creo que sentí el alivio de poder dormir un par de horas más.
Desperté de golpe, en mi casa, junto a mi perro Beto, sin mucha comida, varios paquetes de galletas y poca cosa más; con la voz de mi papá al otro lado de la línea, como tratando de cuidarme, de enseñarme, pobrecito, buscando una tranquilidad que él mismo no sentía. “Es que no podía pasar otra cosa, no dejaron más camino.” -Escuché decir a mi papá antes de que se cortara, por enésima vez y definitivamente, la comunicación que era mi único hilo con la coherencia y la posibilidad de entender.
Y luego el “Por ahora” de aquel soldado flaco de ojos chiquitos que me decían algo que no alcanzaba a descifrar entonces, allá, sentada en mi sofá, medio aturdida, sin mi papá… “Los objetivos no fueron alcanzados” ¿Así que hay objetivos? ¿Entonces es verdad que hay remedio para la irremediable mediocridad adeco-copeyana a la que nos creí condenados? Tronaba un cacerolazo en toda Caracas, quizá en todo el país, y yo caceroleaba, Beto ladraba… tal vez sí había esperanza.
Mi vago entendimiento se convirtió en certeza después, de vuelta al trabajo en el cole, cuando el Ministerio de Educación mandó a su supervisora a obligarnos, amablemente, a explicar a los niños la versión oficial del golpe, so pena de quién sabe qué cosa, pero seguro que algo horrendo según el gesto de la funcionaria. 
Además de borrar el nombre de Chávez de la historia reciente, y de botar aquella magnífica foto enorme, a todo color, boina roja, que nos regaló la primera plana del Diario de Caracas; teníamos que decirle a los niños que no sentimos esperanza sino terror a la dictadura, y si por mala suerte al explicarles la dictadura sentías que les estabas narrando la situación del país, y notabas, dolorosamente, que la democracia no existía, pues te lo tragabas y seguías mintiéndole tus niños... Por el bien de la nación, -dijo la supervisora, pero yo sentí que más que de la nación hablaba de mi pescuezo.
El 4 de febrero era inevitable y más: era necesario -esta vez sí por el bien de la Nación, Sra. supervisora adeca-. Eso lo sé ahora, me consta. Entonces solo presentí que ya nada sería igual desde aquel día en que me tocó matar angustias a punta de galletas y preguntas, mientras miraba desde mi balcón cómo otros hacían la historia.
Es que, muchas veces, desde el este de Caracas, las cosas profundas solo se ven por encimita.

viernes 27 de enero de 2012

Horrible belleza, simple belleza



Durante dos semanas he venido siguiendo la noticia de una crisis sanitaria a nivel mundial, un problema casi exclusivamente femenino, un problema auto infligido. Una ilusión convertida en bomba de tiempo, tic, tac, tic, tac, sembrada, literalmente, en el pecho.
Millones de mujeres en todo el mundo optan por someterse a cirugías, con todos los riesgos que éstas implican, sin considerarlos siquiera. Mujeres anestesiadas, cortadas con la misma tijera, -perdón- bisturí, inflan tetas, aplanan vientres, redondean nalgas a extremos inverosímiles. Y el dolor no existe, lo único que existe son los resultados desbordando sus escotes.
Y son los años, las canas, las patas de gallo, los kilos de más, la imposible batalla, siempre perdida, contra la insatisfacción personal. Y la tele, las revistas, la dictadura de la moda, y “qué linda niñita, cuando tenga quince añitos y se opere la nariz, será igualita a su mamá.”
Entonces me encuentro con un crisis de salud en la que los implantes PIP son solo la punta del pezón. Se trata de un problema de salud mental, una enfermedad social en la que los médicos juegan un papel importante y muy lucrativo como agentes de contagio.
Explicaba un cirujano que su misión es devolver el autoestima a los pacientes, y tendría razón, el Dr. Miss Venezuela, si no se estuviera refiriendo al autoestima de mujeres que no pueden vivir consigo mismas si sus tetas no son talla triple D. En este caso, el problema no es la talla del sostén sino la talla del cerebro, que más que a un cirujano necesita a un psiquiatra.
Sometidas al yugo de la belleza estandarizada y obligatoria, millones de mujeres, siempre inconformes, cuando no se matan de hambre comen con culpa; se ponen aquí, se quitan allá; estrangulan su cintura, atapuzan lo inatapuzable en un sostén y, como si no fuera suficiente, se calzan empinados instrumentos de tortura que les impiden caminar, pero que están de última moda... ¡Y ese horror es belleza! 
Y está bien, todos somos libres de torturarnos o de no hacerlo, pero también somos libres de pensar por qué lo hacemos.
Mujeres del mundo: ¿Por qué lo hacemos?
Yo sé por qué no lo hago: Tengo cuarenta y siete años con todas sus consecuencias. Mi cuerpo es un mapa de mi vida: Mi pelo tan finito, tan poquito, tan canoso, tan Chávez como mi papá; una cicatriz pequeñita junto al ojo derecho dice que me caí de un triciclo; cerca, mis patas de gallo cuentan cuánto reí. Cachetes de chocolates, papadita post parto renuente a desalojar la parte baja de mi cara, igual que los kilos que se mudaron a mi cintura. Un par de tetas, que dejaron de ser respingonas, son las medallas de madre que llevo en el pecho, un vientre blando es el almohadón de mis niñas. Mi cuerpo es el mapa que recorre mi amor. La simple belleza de ser mujer.

viernes 20 de enero de 2012

Entre la vida y la muerte



Entre la vida y la muerte siempre escogemos la vida… ¿Verdad?. Pues no. Hay mentes aturdidas, globotizadas, enfocadas en preservar un mundo de cartón piedra, insípido, sintético, que se enchumba de realidad y se resquebraja, floreciendo en sus grietas suicidas prejuicios raciales, de clase, autoatentados para quienes no se ven a si mismos sino a través de una pantalla que les miente, que sustenta su adicción a la irrealidad de ser “distintos”, tirando más María Corina que a su propia vecina de quito piso de un edificio clase media de El Cafetal. Los militantes de la muerte.
Buenas personas -dentro de los estándares de sus juntas condominio- que ciegas de odio, tantas veces contra sí mismos, salivaron ante la posibilidad de ver estallar aquel tanquero contra Maracaibo; señoras que desde la orilla suplicaban llegara el fuego purificador y arrasara con todo, con ella misma, sí, y con los niños, madres, abuelos, con lo que que estuviera al alcance de esa muerte atroz, todo en nombre del fuera Chávez.
Gente, que a la voz de su amo, aplaude golpes de estado, invasiones, masacres, saqueos, linchamientos, fosas comunes, “seguridad democrática”, ¿Porque no te callas?,¡Viva el Rey! -grita desorbitado el nieto sudaka de un republicano, en nombre del orden, la democracia, las  barras y las estrellas, la M gigante, amarilla y grasienta, el sello de garantía del progreso y la civilización. Gente común y corriente, que cree dejar de serlo, suplicando a la Dorada Virgen de la Plaza Altamira un “Venga a nos la OTAN”.
Militantes de la muerte que convierten el cáncer en castigo divino de un Dios depravado que solo puede existir en la cabeza de quien no tiene ni sesos ni alma. Y el duelo es pachanga, el dolor es placer y todo esto es “decencia y razón”.
Frente a tal locura, otros militamos por la vida, al lado del débil, del niño que ve llover plomo fundido sobre los sueños que no puede soñar, de los pueblos acosados por el tipo grande que patea el culo en el recreo y te quita la lonchera desde que el mundo es mundo y te callas; porque somos de esos pueblos y defendemos el derecho a nuestra merienda, a nuestros recursos, a nuestro futuro.
Y agarramos la lonchera, la abrimos, repartimos lo que tiene dentro, y hay educación, libros, lectores, ideas, y eso jode, sin que sepa bien por qué, a la señora de La Urbina que solo lee Vanidades; la jode tanto como la arruga perenne en su entrecejo. Y hay módulos de salud, superando problemas, sí, salvando vidas, y hay trabajo, esperanza y alegría... Eso es lo que más jode a los militantes de la muerte: La alegría.
Entonces, en nombre de la decencia que no tienen, hablan de reconciliación, de diálogo -de sordos-, de consenso, nebuloso término medio que, entre la vida y la muerte, solo puede ser agonía.

sábado 14 de enero de 2012

El Miss MUD Presidente, osea


Vivir en esta dictadura es hurribli, osea, por eso me refugio en mis revistas de moda, osea, como para respirar un poco de libertad viendo, aunque sea en fotos, gente nice, ropa y accesorios carísimos, osea, ver tiendas de verdad como las de Mayami, osea… 
De repente, desde está el anuncio del perfume de Carolina Herrera, venezolana, millonaria, bella, aunque un poco mayor; salió como un relámpago, osea, y entendí, osea, vi la luz: Carolina Herrera, vive en Nueva York, que me choca porque no es Mayami pero igual queda en los Estados Unidos, osea, es democracia. Osea que en la democracia vive la gente bella y millonarísima, está full de top models última moda-alfombra roja, osea, la democracia es belleza. En cambio, basta ver una cadena presidencial para notar que no hay nadie lindo, osea, son feos, osea, dictadura. 
Empecemos por el Presidente: ¿Acaso es linda una verruga? ¿Acaso los actores de Hollywood se ponen implantes PIP de verrugas? No, osea… Y ni hablar de la ropita que usan, hasta atuendos autóctonos como el que se puso Maricori para hacer campaña, osea, porque todos sabemos que eso no era en serio, osea, porque Maricori es una tipa súper elegante y súper chic. En cambio el Presidente, ¡porfaplis!. Si viviéramos en democracia y tuviéramos libertad de expresión diría que el Presidente es el anticristo de la moda, osea, pero no puedo, osea, ¿Dónde está mi libertad?
Por eso pienso que si la dictadura es fea, para volver a la democracia necesitamos belleza, osea, ¿Y qué mejor manera de escoger a un candidato demócrata que con unas primarias Miss MUD Presidente?
Imagino, osea, el día del Magno Evento de la Democracia, la Marcha del Miss Presidente -En un domingo tan lindo como este…- y todos los candidatos desfilando vestidos igualitos para que Pablo Medina no diga que hay ventajismo, osea, más democrático imposible. Luego un desfile el trajes típicos, que típico que ganaría Maricori que ya tiene experiencia con esas cosas hurriblis, claro que ahora si vale ponerle bordados de cristales y pedrería para darle brillo al evento. Después del corte comercial no desfilarían en traje de baño porque los presidentes no van a la playa, osea, así que vendría el desfile de traje gala, con la ropa que usarían para visitar a Obama y esas cosas súper importantes para la democracia, osea. Una ronda de preguntas con acompañamiento musical como para rellenar porque qué importa lo que van a decir, osea, si ya todos sabemos que la respuesta es ¡Fuera Chávez!
Cinco finalistas, porque Pablo Medina queda eliminado por niche, osea tomados de la mano, osea, escuchan el nombre del Miss MUD Presidente 2012 que representará a la belleza democrática en las elecciones de octubre, osea, que ganamos, osea, libertad.
Ki$$e$
Kiki

viernes 6 de enero de 2012

Sin excusas





La DIEX, no creo que haya un solo Venezolano mayor de 30 años que no recuerde aquella pesadilla. La DIEX era un monstruo viscoso hecho de roscas de mafiosos, gestores, funcionarios cínicos, siempre con la mano extendida, reclamando una “ayudita para la familia, los muchachos”, como si esos muchachos lo hubiera parido uno…
 Es difícil pensar que aquella maraña de chanchullos se haya convertido en una institución tan eficiente que hace sonreír hasta al más sombrío de nuestros opositores. Supongo que no fue fácil poner a funcionar algo cuyo único remedio, pensaba hasta el alma más optimista, era un bidón de gasolina y un fosforito; pero se hizo.
El SAIME, hace una semanas mi esposo sacó su cédula en 7 minutos, sin pagarle a ningún funcionario baboso. Entró y salió con su dignidad intacta y su cédula laminada. Hace una semana saqué mi pasaporte. Ni quince minutos me tomó hacer una cita, llenar mis datos, y “el 28 de este mes puede venir a retirarlo” -me dijo la amable funcionaria el 18 de ese mismo mes-. Sí, dije amable.
Dificulto que existiera en el país una institución más podrida que la DIEX. Si pudimos con eso podemos con todo y cuando digo todo me refiero a cosas tan arraigadas como la cultura de las colas, madrugonazos y repartición de números que crean otras subculturas  de cuidadores de puesto y otros gestores vampirezcos que suelen revolotear en torno a la ineficiencia. 
Indolentes colas a las que sometemos a nuestros abuelos cuando cobran su pensión. Colas madrugadoras frente al IVSS para quienes, por frecuentes azares del destino, aparecen borrados del sistema. Colas imposibles si sumamos a la Misión en Amor Mayor.
Colas de contingencia eterna que nos impiden ver a MERCAL como nuestro centro de abastecimiento cotidiano sino como una misión de emergencia alimentaria. Impávidas colas bancarias, -me refiero a nuestros bancos como para dar el ejemplo- donde es normal desperdiciar varias horas para hacer un trámite de dos minutos. Colas, toda evitables, todas floreciendo y amargándonos la vida.
Si pudimos con la DIEX podemos con el MPPE y esa cosa horrenda llamada acreencias: bonos impagados, compromisos rotos, lanzados a un cajón del olvido con nombre burocrático administrativo. Con el SENIAT y el bendito RIF que se vence sin son ni ton, y otra cola, y y la carota del funcionario que te cierra la puerta en las narices, a las once porque él va a comer hasta las dos, y usted, ciudadano, jódase sin comer y en la cola porque el RIF es obligatorio y hay multa, así que, calladito y no se me resbale, pues. Con INDEPABIS y sus oídos sordos, y el INTT y sus matrículas que no llegan y el fiscal y la matraca para la arepa, usted sabe… No, yo no sé…
Si pudimos con la DIEX ¿qué excusa hay para no poder con lo demás?.
¡SAIMEtización total ya!

viernes 30 de diciembre de 2011

La vida oscura de Clara: ¿Mensajitos a mi?




Clara, la de la vida oscura desenvuelve, desganada, uno de los tanto regalos que tiene bajo su pino canadiense natural y carísimo. Carísimo perfume, carísimo anillo solitario que acompañará al solitario del la navidad pasada, carísimos zapatos, carísimo iphone... ¡Plin plon! ¿Un mensajito de texto? El primero, porque estamos de estreno…
“Cada diciembre, durante todo este tiempo, hemos celebrado victoriosos nuestra marcha indetenible hacia la patria buena y bonita… -To be continued... ¡Plin plon!- …plena  de alegría, justicia y de igualdad social. Feliz navidad, compañeras y compañeros. Hugo Chávez.”
Clara, más oscura que nunca, dejó caer el Iphone como si le quemara las manos, ante la mirada inmutable de su familia, ya acostumbrada a estos episodios. El teléfono, inteligentísimo, más inteligente que ella, cayó sano y salvo tras dos pequeños rebotes sobre la mullida alfombra que cubre el salón de punta a punta.
¿Mensajitos a mi? ¡No es no!
Responder ¡Plin!: Sr. dictador de Sabaneta, -y agradezca que mi educación esmerada me impida llamarlo como quisiera-. ¿Con qué derecho penetra usted en la intimidad de mi casa, en plena navidad, aprovechando que no pude viajar a mayami por falta de cupos; típica escasez a la que nos tiene acostumbrado su comunismo bananero con sigatoca negra, sí, no se haga el loco, esa terrible plaga que denunció a saco roto el diputado Willian Dávila y que, si bien las fotos que mostró fueron de una mata de plátano en Santo Domingo, todos sabemos que su denuncia era verdadera… Decía, con qué derecho estrena usted MI Iphone, -léase bien mi, mío, de mi propiedad aunque ya sabemos, la gente decente y pensante de este país, lo que este comunismo hace con la propiedad: arrebata bancos a honorables millonarios y luego disimula con un derroche de dinero público malbaratado en viviendas para pobres incentivando la flojera… Decía, con qué derecho estrena usted mi Iphone con ese mensaje lleno de violencia y odio, restregándome en la cara sus victorias, nuestras derrotas… dolorosas, fraudulentas derrotas, porque siempre ganamos, Ramos Allup tiene las pruebas… Pobre Henry, hasta la espoleta que le lanzaron tiene y no hay fiscalía que le haga caso… es que este país es una ruina comunista, y usted con ese cinismo mandando mensajitos de patria “buena y bonita”, ¡solo le faltó decir barata! pero barato no hay nada por culpa de la inflación que ustedes llaman especulación -sí comonié- a menos sean esos perniles con burundanga que venden en PDVAL, y es que lo barato sale caro y si es caro lo congelan para que sea barato y ya no soporto más!… Con qué derecho?
¡Plin! Enviado.
Lanzando un grito de karateca, Clara estrelló, con asco y rabia, su Iphone contra el piso de mármol del comedor.

viernes 23 de diciembre de 2011

La vida oscura de Clara: ¡Qué triste navidad!




Clara, la de la vida oscura, solloza frente a su arbolito. Miles de lucecitas parpadean festivas iluminando a un árbol que pareciera estar empollando decenas de regalos, estúpidas lucecitas, estúpido árbol que no saben que aquí no hay navidad.
Clara se enfrenta a la peor de las pesadillas: una navidad nacional. Una Nochebuena muy mala porque en Venezuela no puede ser de otra manera.
Horrenda burla del destino: en pleno comunismo no ha conseguido cupo para pasar sus tradicionales navidades en Disney, con Mickey disfrazado de Santa, el Pato Donald de reno, y Goofy de bastón de navidad, la dulce navidad donde nada es lo que parece, lo que parece bueno es mentira y lo que parece malo es peor.
No hay cupo desde agosto, ¿Y a Nueva York? Nada. ¿Cancún? menos. ¿Madrid, Barcelona, Londres, Roma? nop, nop, nop. ¿Santo Domingo, pues? No hay. ¿Bogotá por favorcito? Tampoco… ¡Barichole! Nos quedan 4 cupos porque hoy tuve una cancelación de última hora. -Contesta con aire triunfal la eficiente agente de viajes.
¿Bariloche? Pero si eso queda en Argentina y allá son amigos del que te conté. Ya lo sé, muchos de ellos son rubios, de ojos claros, y a los que llaman negros son como de mi color, pero no me engañan, son chavistas, yo lo vi en Globovisión. ¡De allá es Maradona con su tatuaje de Fidel!
Tranquila que no todo es como parece. -Se apresura a aclarar la agente de viajes. Allá hay gente decente y pensante como nosotras. Tienen unos periódicos que dicen las cosas que queremos leer y hablan malísimo de Venezuela, gracias a Dios, para que los argentinos decentes no crean que aquí somos todos unos comunistas niches. Hay hasta un canal de tele donde esta semana dijeron que Chávez nacionalizó Margarita, ¡muérete!, y uno de esas cosas aquí no se entera porque, claro, no hay libertad de expresión. Si no fuera por ese canal ya te habría ofrecido pasajes para la Isla, aunque de todos modos no hay cupo, pero me imagino que cuando se enteren, un gentío va a cancelar…
Clara no puede contener el llanto. Margarita es una lágrima, bien dice la canción… ¡Hasta eso me ha robado el rrrégimen! ¿Y ahora quiere que vaya a Bariloche? ¡No es no! 
Armaré un parapeto de navidad feliz para desafiar a este petrocomunismo, con arbolito canadiense natural y carísimo. Vestiremos de gran gala. Habrá pavo, paté, nueces y turrones para hartarnos; licores exquisitos para olvidar, aunque “prohibido olvidar”, que la navidad verdadera queda en mayami. 
¡Jingle bells, jingle bells…! -Cacerolea Clara a medianoche, mientras el cielo caraqueño se colorea festivo con miles de fuegos artificiales. 
¡Artificiales! -Recalca Clara desencajada.
¡Feliz Chavidad! -Le deseo yo

sábado 17 de diciembre de 2011

Ojos que no ven



Hay quienes hablan horrorizados de un país dividido, rememorando con añoranza un “país de todos” que nunca fue. Gente decente y pensante, militantes del ojos que no ven corazón que no siente… Corazón que de no sentir termina pareciendo un hígado bilioso.
Amargos intentan en vano hablarnos de un país para todos, las mismas voces que siempre todo lo negaron y, como a palabras necias oídos sordos, recurren a sus armas habituales: la trampa, la conspiración, la mentira, la violencia, el estorbo, el secuestro, sí, el secuestro.
Víctimas de un síndrome de Estocolmo colectivo, personas buenas bailan al son macabro que toca Globovisión. Mamás conjurando invasiones, bombardeos, linchamientos tipo Libia, aquí mismo, donde crecen sus hijos. Abuelitas que piden fervorosas a la Virgen por la invisibilización de los hoy visibles, y peor: rezan por la muerte del “negro de mierda -Perdón virgencita pero tu sabes que es un negro de mierda-” que los alborotó. Papás juguetones que enseñan a sus niños a odiar a otros niños, por pobres, por chavistas… 
Cadenas de mensajes siniestros celebrando una muerte que nunca llega. Anónimos que juran venganza, que no tendremos donde escondernos, que pagaremos caro por la osadía de querer que los derechos no sean privilegios. 
Ya ha pasado otras veces, demasiadas veces como para no haber aprendido, pero la gente pensante no tiene nada que aprender. Por eso aplauden golpes de estado, imploran que venga a nosotros Pinochet. Plan Condor, plis, que la gente decente callaría y otorgaría hasta que Globovisión les indique que ya la pesadilla chavista pasó.
Trece años con los colmillos afuera y hoy se muerden los labios, invitándonos a votar por ellos, disimulando muy mal el odio al que se han consagrado. Hoy nos hablan, con sonrisas acalambradas, de “revolución emprendedora”, de “país tricolor”, de “la mejor Venezuela”, llegando incluso al delirio amnésico de ondear, “y a mucha honra”, banderas blancas de “con AD se vive mejor”.
Abrazan viejitas, siempre sufridas, siempre llamadas Petra; cargan con grima a negritos mocosos; con gestos de cine mudo denuncian injusticias que ellos mismos patrocinan, crímenes que no han querido evitar. Y Maricori, primeriza en el Metro, viaja rodeada de periodistas, que nos dicen que ella es como nosotros, y que si no lo usa más es porque el comunismo excluyente no le hizo una parada en el Country Club.
Prometen preservar los logros de este gobierno que según ellos no ha hecho nada. Ojos que no ven, se frotan las manos y les late el bolsillo, imaginando el momento de desmantelar las misiones y unir al país como ellos saben: borrando otra vez a quienes hoy, culpechavez, son molestamente visibles.
Y tienen el tupé de pedirnos el voto. Ojos que no ven que no somos idiotas.

viernes 9 de diciembre de 2011

La vida oscura de Clara: Sufrir de diciembre a diciembre






Clara, la de la vida oscura, mira la lluvia desde su ventana. Por primera vez en meses sonríe. Piensa en un deslave, en miles, tal vez millones de damnificados, muertes, muchas muertes, siempre en los barrios, claro, nunca en su urbanización.
Pegada a Globovisión sigue el goteo de avances: el río se desborda, el rrrégimen tiembla, tráfico, la ciudad colapsa, la catástrofe que tanto ha rogado a la Virgen Dorada de Altamira, patrona de los privilegios humanos, parece estar llegando… Diciembre, precisamente, para que la felicidad obligatoria de las fiestas haga más dolorosa la tragedia que Clara invoca.
Que llueva, que llueva, canta Clara con voz de niña malcriada.
“¿Cómo que se suspenden las clases? ¿Y entonces de dónde vamos a sacar la tragedia? ¿Cómo se va a desplomar una escuela y ser noticia si no tiene niños adentro? ¿Cómo va a avanzar este país si los niños no van a la escuela a riesgo de sus propias vidas? ¿Dónde está el espíritu de sacrificio por la patria?” Clara tiembla de rabia ante la posibilidad perdida y recuerda, con un nudo en la garganta, su última Navidad feliz.
Diciembre de 2002: Clara, la de la vida oscura, brilla llena de esperanza. La Navidad se pinta gloriosa si el paro que apenas comienza rinde sus inevitables frutos: La caída del castro-chavismo-petrodemagogo-populista.
“No, mis niños, no hay fiesta de Navidad en el cole con Santa Claus, y no lloren que estamos salvando a la patria y eso requiere sacrificios. Si tienen que perder el año, lo perderán, si se tienen que quedar brutos cual chavistas, pues, todo sea en nombre de la libertad…”
Libertad que no llega porque el pueblo se empeña en resistir y el sol se empeña en salir. “Suerte de chavistas… debe ser la santería y esas cosas cubanas que parecen más potentes que la Virgen Dorada de Altamira…”
Dorada… como el oro que regresa a Venezuela debajo de un palo de agua que Clara auguraba definitorio y que no fue. La diferencia entre los goterones de lluvia y sus lágrimas es el sabor saladito.
Salado como lo que la MUD llamó debate y que Clara aplaudió sorda y fervorosamente fuera Chávez, “porque hay que recuperar la democracia, esa que apenas rozamos el 11 de abril…” Salado como el cacerolazo contra la historia, contra el sueño de Bolívar… “¿Acaso importa? Lo que importa es que se vaya… ¡claca, tlaca, claca…!”
Hiperventila Clara con los puños apretados de ira e impotencia: Chávez no revienta de rabia con el beso publicitario a Obama, sino que monta una rochela y dice que fue solo un piquito… “¿De qué se ríen chavistas idiotas? ¿No entienden que el país se está cayendo a pedazos? ¡Dejen de ser felices que eso nos de mala imagen! ¿Acaso no ven Globovisión?”
Pobre Clara, no es fácil ser la gente decente y pensante de este país.

sábado 3 de diciembre de 2011

La merienda de los sueños locos



Esta tarde de jueves, justo cuando me siento a escribir mi artículo, mi Presi y Cristina, se me atraviesan inaugurando el Salón Nestor Kirchner en el Palacio de Miraflores. Y claro, yo iba a escribir sobre el CELAC, razón de la visita de Cristina y tantos otros presidentes de Nuestra America, y mi Presi y la Presi de mis amigotes argentinos, ahí en la tele, conversandito, con Nestor mirándolos desde donde miran los amigos que nunca se van, y yo tecleando a la deriva con el corazón en la punta de los dedos.
Nunca habría soñado ver una cadena presidencial con cafecito, como en una merienda de amigos; pero hay sueños que uno no se atreve a soñar y se convierten en realidades, así, como para decirte: Carola, gafa, nunca, nunca deja uno de imaginar lo imposible, de desearlo, de buscarlo porque lo imposible está ahí esperando ser imaginado por algún loco bonito. 
Y hablando de locos bonitos mencionaron mi Presi y la Presi a mis locos favoritos, que eran también los suyos, y en cadena nacional me encontré merendando con Bolívar y San Martín, con Dorrego el loco - no faltaba más-, Belgrano, y con la locura de revisar la historia para contárnosla desde nosotros mismos, y hablábamos de Caracas, Salta y Tucumán como si fueran la misma cosa, ¡qué locura! porque son la misma cosa.
Cristina, y mi Presi se quitan la palabra uno al otro y yo le quito la palabra a los dos mientras envío un email emocionado mi amigote en Buenos Aires que shora como un niño  porque es loco también. 
Y la locura bicentenaria de nuestros libertadores parece dar frutos en nuestras manos, como si por fin hubiésemos encontrado las piezas del rompecabezas, como si hubiésemos resuelto algún complejo acertijo que siempre fue tan simple, como si el viento soplara a favor, y aunque soplara en contra, porque los locos no le paramos al viento cuando tenemos un sueño entre ceja y ceja.
En nuestras manos está la ineludible responsabilidad de construir sueños porque es la hora, porque están casi maduros, porque dudar sería perdernos. Y yo, mientras meriendo desde mi casa con Cristina, mi Presi, con mi amigo Goro shorando de sueños posibles allá en Buenos Aires, celebro estar viva en estos momentos y poder escribir parte de esta historia con mi puño y tecla.
Iba a escribir sobre la importancia del CELAC y termino celebrando la locura de perseguir sueños. Y es que justamente de eso se trata, de la locura, la maravillosa locura de vernos a nosotros mismos, desde nosotros mismos. Que las alegrías en Salta o Tampico, nos alegren en Margarita...
 Y empezar como empezamos: declarando esta tierra tantas veces violentada territorio de paz. Y desde la paz, desde lo que nos une, tomar las riendas de nuestro destino.
Y seguiremos soñando porque lo malo es no atreverse a soñar.






Nota: Pueden descargar  “La Historia de la Nación Latinoamericana” de Jorge Abelardo Ramos, el libro maravilloso que mi Presi ha venido recomendando en estos días y que hay que leer

domingo 27 de noviembre de 2011

Me congelaron el shampoo, osea



Osea, llegó el comunismo. Miren que Maricori nos avisó, y nadie, osea, nadie, salió huyendo en una balsa para Mayami como se debe hacer en estos casos, y ahora nos quedamos atrapados aquí porque llegó diciembre y todos los vuelos a todos los lugares nice, y no tan nice, están full, osea, y ya no hay cupo ni para huir a Margarita. Osea...
Así, atrapada, no me queda otra que encerrarme en el baño y llorar abrazada a mi shampoo, el último que compré en la libertad del capitalismo; carísimo, y subiendo cada vez más, osea, como debe ser, porque mi pelo lo merece. 
Y entre lágrimas descubro el rollo de papel toilet que, como el shampoo, me grita freedom! Entonces comprendo, osea, comprendo que nada nunca será igual. Todos los productos para el cuidado personal, osea, para bañarme y ser bella como las American Top Models, están en manos del comunismo, osea, que de ahora en adelante voy a ser hurribli y, júralo, que segurito voy a oler súper piu…
Osea, ¿tu crees que a los comunistas les importa el pelo? Si todos lo tienen chicharrón, osea, y se quieren vengar de mi, que tengo acceso al pelo liso, osea, porque puedo ir a una peluquería… Eso es puro resentimiento, porque así son: en el comunismo todos tienen que tener el pelo chicharrón y por eso congelaron mi shampoo.
Ahora yo me pregunto, osea, porque la gente pensante de este país pregunta cosas y por eso somos pensantes: ¿Cómo van a hacer las pobres empresas para sobrevivir a este atropello a su libertad de ganancias? ¿Cómo van a hacer los millonarios para poder seguir siendo, osea, super rich? y lo peor de todo, ¿Cómo vamos a hacer los que queremos ser millonarios un día si los que ya son millonarios están pelando por culpa del comunismo?
Osea, que el comunismo nos quita las ganas de trabajar, osea, aunque yo no trabajo, pero imagínate tú el caso de la señora que limpia mi casa: ella trabaja para ser millonaria un día, y compra shampoo para que se le alise el pelo chicharrón, osea, capitalismo popular, felicidad total… ¡A esa señora el comunismo le está robando sus sueños! ¿Acaso alguien va a querer trabajar así? ¿para qué? Osea…
Por eso yo creo que somos un país de gente floja y con mal gusto, osea, porque yo no veo al gentío en la calle protestando por su derecho al shampoo carísimo… Este es un pueblo, como dice Maricori, arrodillado que se conforma con perniles, pollos, carne, computadorsitas cuchis, teléfonos con nombres hurriblis, y cosas de esas baratas o regaladas típicas del comunismo.
Por andar con la boca llena de pernil de navidad, no alzan la voz para reclamar sus derechos, osea, bozal de pernil. Es que esa gente no sabe pero vota, osea, piensa con la barriga y no con la cabeza que es donde está el pelo que necesita shampoo, osea...



Y Maricori no sabe no mentir, y hay gafos que no saben no creerle a pesar de la evidente mentirota.


viernes 18 de noviembre de 2011

De un debate que no fue







No podía llamarse debate, podía haberse llamado de otras formas pero debate no. Pero eso no importa, no me asombra la puesta en escena de los pre-candidatos de la MUD. Después los pucheros de María Corina, de las casas para pobres de Capriles, del la VenezuelaVille de Leopoldo, de la adequez sin complejos de Pablo Pérez. Después de Diego Arria, todo él un despropósito, qué podía uno esperar de ese mal llamado debate.
Dieron lo que siempre dan a un publico que solo espera muestras de un rotundo antichavismo, blindado contra argumentos, a prueba de inteligencia y sensibilidad humana. Un reducido público casi vampirezco que solo reacciona cuando huele sangre.
No hubo aplausos hasta que, al final del evento, Diego Arria amenazó, y él dice ser un hombre de palabra, con llevar a Chávez a la Haya. Imagino que el resto de los candidatos dijo: ¡Chanfle! ¡Hubiera clavado el cuchillito antes!. La amenaza hueca de Arria lo hizo subir como la espuma en las encuestas, poniendo a un saqueador de fondos públicos entre las opciones electorales más claras de quienes claman, indignados, que lo que menos soportan del este gobierno es la corrupción. Coherentes, como siempre…
Corruptos prometiendo acabar con la corrupción, y su público impávido. Que roben, que hagan lo que les de la gana pero que saquen a Chávez. ¡Brillante! Todo eso el el Aula Magna de una Universidad.
Y claro, no podemos olvidar -ojalá pudiera- a los que convocaron al debate: “Los estudiantes”. Esos muchachos que parecen haber dejado, quién sabe dónde, todo el ímpetu de la juventud. Sumisos estudiantes que ni se inmutaron ante el reclamo de 150 de sus compañeros que quedaron fuera de un debate que ellos, supuestamente, habían convocado. Muchachos a control remoto que hacían preguntas que otros pusieron en sus manos, sin repreguntas, sin una pizca de ganas de conocer las respuestas. Aspirantes a generación de relevo que no tienen compañeras y si las tienen como que prefieren dejarlas en la cocina, porque en el Aula Magna de la Católica no las vimos, y la que vimos estaba afuera furiosa gritando a todos los medios que no la había dejado entrar.
Y qué decir de la pausa comercial -perdón- el breve receso. Bofetadas de realidad que estallaban en la cara de los candidatos que hablaban un país aplastado y en ruinas, eso sí, con lujosos pisos de mármol italiano para gente selecta como usted, con seductora y exclusiva grifería para su casa -que este comunismo no le quitó-, viajes a exóticos destinos, el último alarido de la moda, selectas delicateses para navidad, ¡Merry Christmas, ho ho ho!
La amnésica locura que se muere por volver al pasado reciente y sufrido en carne propia. 
El debate no era un debate, así como la gente pensante y decente de este país que, evidentemente, tampoco lo es.

miércoles 16 de noviembre de 2011

La vida oscura de Clara: La hurribli sospecha



Clara, la de la vida oscura, con dedos temblorosos buscan en la agenda de su iphone un número amigo, confiable, decente y pensante de este país.
¿Aló, Mayu, amigui? -Pregunta Clara con un lastimoso hilito de voz. -Hola Clari, ahorita no puedo porque vine a sacarme el pasaporte porque tú sabes que nos vamos de vacaciones a Europa, oootra vez, y mi pasarporte está kaput, o sea, muerto, o sea dead, te imaginarás que con esta viajadera no le queda ni una paginita libre para los sellos, you know… Lo bueno es que ahora, te lo juro, chama, se sacan en un tris. Hace una hora que llegué y ya me lo están entregando… Te quedas loca, amigui, nada que ver con el rollo del consulado y el pasaporte español… ¿Aló, aló? ¿Clara, amigui? ¡Ay! se cortó…
No puede ser, Mayu, mi amigui del colegio, de toda la vida. -Tambaleante, Clara busca apoyo en la pared de vestuario del gym-. ¡Mayu chavista! Si no lo hubiera escuchado con mi propio Iphone pegado a mis propias orejas no lo creería… Mayu, la muy traidora, muerta de la risa en una oficina gubernamental, celebrando una eficiente mentira, comparando esta dictadura con la real democracia española… Tan solo pensar que apenas hace un año soñábamos con multitudinarios cacerolazos llenas de ilusión y esperanza… ¡Borrada! clic.
Desconfiada, -¿y cómo no, pobrecita?- Clara entra al salón de yoga. Necesita meditar, relajarse, ver un destello de luz en este mundo de sombras, de dudas, de terribles certezas… ¿Qué es eso? ¿Colchonetas rojas? ¿A cuenta de qué si las azules estaban bien, además el azul es un color tan relajante y el rojo tan despreciable? ¿No será una nueva técnica cubanizante? ¿Cómo que el rojo es pasión, Isabela? ¿Y tú quieres que yo me acueste a hacer yoga en esa porquería comunista? Tú que viviste en Miami, que te casaste con Mike y tienes green card ¿Me vienes ahora con que el rojo es solo un color? Si quieres defender al profesor de yoga que se la echa de hindú y que todos, aunque disimulamos, sabemos que es de Catia allá tú. ¡Yo no hago yoga con chavistas!
Del yoga al spinning donde la gordita de enfrente jadeaba uh… ah… uh… ah... Y Clara maldiciendo la estaticidad de la bicicleta estática que no avanzaba a toda velocidad para atropellar a esa gorda evidentemente oficialista. Del spinning a la casa… no, ahí está el apátrida de su casi ex marido… Un smoothie, plis, es todo lo que necesito...
En la barra del Fruity Kabooty, Clara pide su smoothie de parchita, que ahí tiene un nombre nice y se llama passion fruit. Delicioso, natural, fresco… Oh my God! ¿Qué dice ese pote de yogur? ¡Los Andres! ¡Hecho en socialismo! ¡Fruity Kabooty es chavista! 
A Clara se le nubla la vista, ve rojo, ve negro y pierde el sentido… -Si es que alguna vez lo tuvo-.  

viernes 11 de noviembre de 2011

El mismo barranco



Me asombra la inmutabilidad de ciertas cosas, su terca capacidad de permanecer intactas, herméticas en pleno tiempo de cambio. Me asombra más esta tendencia en cosas nuevas, esas que fueron creadas para romper viejas estructuras, corroídas por la mezquindad, por la miope visión de lo inmediato, lo individual, lo nimio. Me asombra comprobar la persistencia de la arrogante estupidez cuando casi no hay ni tiempo ni espacio para el error. Me asombra ese mismo camino, esa misma marcha cada vez más solitaria, directo al mismo barranco, quizá hoy más profundo. Me asombra el PSUV.
¿Me asombra? Si ya debería estar acostumbrada. Son tantas las erres relanzadas al  vacío y estrelladas contra el duro suelo de la realidad. 
¿Cuántas elecciones tendremos que perder para dejar de cooptar, para entender que perdemos, no por la falta de conciencia revolucionaria del pueblo, como les gusta decir a quienes, desprovistos de conciencia revolucionaria, se presentan una y otra vez, con su mochila de derrotas a cuestas, como los candidatos de un pueblo que está cansado de verles las caras?
¿Cuántos espacios más vamos a ceder por la estrechez mental de quienes insisten en creer que la popularidad de mi Presi los incluye a ellos cual si esto se tratara de un combo colorado con papitas, refresco, y postre?
Al mío que me lo pongan solo: Mi Presi es mi Presi y el resto es el resto. El liderazgo no se contagia. Apretujarse en la foto para salir al ladito de Chávez no basta.
Y nos hablan la de poder popular desde un partido que decidió, a puerta cerrada, que la cooptación es la expresión máxima de la democracia participativa. Y nos hablan de pueblo desde las alturas de la pantalla de la tele, desde la cúpulas de un partido que era de las bases, usando el nombre de la revolución en vano, candidatos culpables de alevoso ventajismo, aplanadoras de liderazgos locales, naturales, populares. Y nos dicen camaradas -¡por favor!- cuando ya el disimulo está de más.
La alegría secuestrada renace en el Gran Polo Patriótico, rodeada de zamuros, acechando, saboreando de antemano un festín de sueños rotos. Las mismas caras -tan lavadas- saliendo en fotos que piden a gritos nuevas caras, los mismos empujones, endógenos, rojitos, necios…
Necedad que no les deja ver que El Polo Patriótico existía antes de nombrarlo, antes del burocrático trámite de inscripción de movimientos sociales, que no necesitan inscribirse porque, simplemente, son. El polo era, es y será el Chavismo, un cambio profundo, no solo político, sino cultural, que ya no tiene vuelta atrás. Nuestro gran movimiento nacional y popular, con rumbo definido y voluntad propia, que existirá más allá de partidos y polos bautizados, más allá de quienes insistan en caminar, cada vez más solos, derechito al mismo barranco.